33: El estudio de las Escrituras

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 123–126


OBJETIVO

Que los jóvenes se den cuenta de que mediante el estudio diario de las Escrituras, la vida de ellos se beneficiará.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Un mapa de la región con carreteras.

  2. 2.

    Escriba lo siguiente en un cartel o en la pizarra:

    1. 1.

      Mandamiento

    2. 2.

      Testimonio

    3. 3.

      Testigo

    4. 4.

      Felicidad

    5. 5.

      Respuestas

    6. 6.

      Obra misional

    Cubra cada uno de los puntos con un papel y cinta engomada.

  3. 3.

    (Optativo) Prepare una gráfica de lectura para cada uno de los jóvenes. De esa forma ellos podrán marcar todos los días lo que lean.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Las Escrituras nos guían

Análisis

Solicite a los jóvenes que se imaginen que se encuentran en la siguiente situación: Junto con la familia se han ido a pasar una semana en las montañas. Es un lugar en el cual nunca habían estado y, por tanto, deciden salir a explorar antes de la cena. Mientras caminan, descubren una ardilla y comienzan a seguirla. No ponen atención por donde van y de pronto se dan cuenta de que están perdidos. El sol se ha escondido detrás de las montañas, y rápidamente está cayendo la noche, y todo está obscuro y hace mucho frío.

  • ¿Qué podría servirles de ayuda en esa situación (Un mapa o una brújula.)

Ponga a la vista el mapa de la región y seleccione dos localidades, un punto de partida y otro de llegada. Pida a uno de los jóvenes que explique el camino que tomaría para llegar a su destino. Indique que de la misma forma que un mapa nos da direcciones escritas para ir de un lugar a otro, de la misma manera las Escrituras nos brindan la oportunidad de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

  • ¿Qué son las Escrituras? (La palabra escritura deriva de la palabra escrito, que significa carta o cualquier papel manuscrito, u obra literaria, y que se utiliza para señalar una obra reconocida por la Iglesia como sagrada e inspirada. Según la Guía para el Estudio de las Escrituras, las Escrituras son “las palabras expresadas, tanto por escrito como oralmente, por los hombres santos de Dios cuando hablan por la influencia del Espíritu Santo”.)

Análisis de un pasaje de las Escrituras y uso de la pizarra

Luego de un breve análisis, solicite a uno de los jóvenes que lea Doctrina y Convenios 68:4. Luego, escriba la siguiente definición en la pizarra: Cuando los siervos del Señor, debidamente ordenados y llamados, hablan o escriben bajo la influencia del Espíritu Santo, sus palabras se convierten en Escritura.

  • ¿Qué Escrituras utilizamos actualmente? (Los libros canónicos: La Biblia [la antigua versión de Casiodoro de Reina, revisada por Cipriano de Valera], el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio.)

Anote el nombre de los libros canónicos en la pizarra.

  • ¿Debemos considerar como Escritura otros escritos que no sean los libros canónicos?

Recalque el hecho de que las palabras inspiradas de nuestros profetas vivientes son también Escritura. Anote en la pizarra, al lado de la lista de los libros canónicos: Palabras de los profetas vivientes.

El estudio de las Escrituras puede bendecir mucho nuestras vidas

Análisis de la gráfica

  • ¿Por qué debemos estudiar las Escrituras?

Explique que la lista que ha preparado incluye varias razones por las cuales debemos estudiar las Escrituras (véase la sección “Preparación”). Ponga a la vista la gráfica con cada uno de los puntos cubiertos. Descúbralos uno por uno a medida que los vayan analizando.

Descubra el primer punto del cartel (o de la pizarra): “1. Mandamiento”.

Explique que un profeta nos ha recordado que estudiemos las Escrituras. Pida a uno de los jóvenes que lea la siguiente declaración del presidente Spencer W. Kimball acerca del estudio de las Escrituras:

“Creo firmemente que... todos debemos retornar a las Escrituras y permitir que sus enseñanzas obren poderosamente dentro de nosotros, compeliéndonos a una inquebrantable determinación de servir al Señor...

“...Debemos estudiar las Escrituras de acuerdo con el mandamiento del Señor (véase 3 Nefi 23:1-5), y permitir que sus enseñanzas gobiernen nuestra vida y la vida de nuestros hijos...

“Por eso pido a todos hoy, que comencéis a estudiar diligentemente las Escrituras si es que todavía no lo habéis hecho” (“Escudriñad las Escrituras”, Liahona, septiembre de 1976, pág. 3).

Descubra el segundo punto del cartel: “2. Testimonio”.

Indique que las Escrituras nos ayudan a obtener un testimonio del Evangelio de Jesucristo. Solicite a uno de los jóvenes que lea el siguiente relato del élder Marion G. Romney.

“Recuerdo haberlo leído [el Libro de Mormón] con uno de mis hijos cuando él era niño. En una ocasión nos acostamos en una cama litera, yo me acosté en la de abajo y él en la de arriba, y comenzamos a leer en voz alta el Libro de Mormón, turnándonos para hacerlo. Leimos especialmente esos tres maravillosos capítulos que se encuentran al final de Segundo Nefi. De pronto, escuché que su voz parecía quebrarse y creí que se estaba resfriando, pero seguimos leyendo hasta llegar al final. Cuando terminamos, me preguntó:

“ — Papá, ¿has llorado alguna vez al leer el Libro de Mormón?

“—Sí, hijo —le contesté—, algunas veces el Espíritu del Señor testifica con poder a mi alma que el Libro de Mormón es verdadero, y entonces sí lloro.

“—¿Sabes, papá? —me replicó—, eso es lo que me ha pasado esta noche” (“The Book of Mormon”, Improvement Era, mayo de 1949, pág. 330).

Explique que si tenemos un firme testimonio del Evangelio de Jesucristo, nos sentiremos comprometidos a seguirlo.

Descubra el tercer punto del cartel: “3. Testigo”.

Indique que las Escrituras testifican que Jesús es el Hijo de Dios. El propósito del Libro de Mormón es el de ser un segundo testigo o testamento de Jesucristo y de que por su intermedio la gente se convenza de que Jesús es el Cristo.

Solicite a uno de los jóvenes que lea el segundo párrafo de la portada del Libro de Mormón, mientras el resto de la clase sigue en silencio la lectura en sus propios ejemplares de las Escrituras.

Descubra el cuarto punto del cartel: “4. Felicidad”.

Aclare que las Escrituras nos traen gozo y felicidad; por ejemplo, Nefi sintió un gran gozo al leerlas. Pida a uno de los jóvenes que lea 2 Nefi 4:15.

Descubra el quinto punto del cartel: “5. Respuestas”.

Explíqueles que las Escrituras van de la mano con la oración cuando buscamos una solución a problemas o respuestas a preguntas específicas. Pida a los jóvenes que piensen acerca de lo que hizo José Smith cuando tenía más o menos la edad de ellos.

  • ¿Qué hizo José Smith que lo inspiró a ir hasta la arboleda para orar y preguntar a cuál de las iglesias debía unirse? (Leía las Escrituras.)

  • ¿Qué respuestas encontró como consecuencia de leer las Escrituras y orado? (Averiguó que la verdadera iglesia no estaba sobre la tierra. También se enteró de cuál era la verdadera naturaleza de Dios.)

Descubra el sexto punto del cartel: “6. Obra misional”.

Explique que las Escrituras son esenciales en la obra misional para enseñar a la gente acerca del Evangelio verdadero de Cristo.

Solicite a uno de los jóvenes que lea Doctrina y Convenios 42:12, mientras el resto sigue en silencio la lectura en sus ejemplares de las Escrituras.

El estudio diario de las Escrituras

Análisis en la pizarra

Dibuje un círculo en la pizarra que se pueda dividir en secciones. A medida que la clase responda a las siguientes preguntas, rellene la sección del círculo que represente la cantidad de tiempo que los jóvenes consideren que invierten en dormir, ir a la escuela, comer y realizar otras actividades. El dibujo de la pizarra debe ser semejante al que se encuentra a continuación (adapte los horarios y las actividades según las costumbres de su localidad):

daily activities chart
  • ¿Cuántas horas pasan durmiendo?

  • ¿Cuántas horas pasan en la escuela?

  • ¿Cuántas horas pasan comiendo durante el día?

  • ¿Qué hacen durante las horas restantes del día?

Los jóvenes pueden sugerir cosas tales como: estudiar, trabajar, ayudar en las tareas de la casa, jugar, mirar televisión.

Presentación a cargo del asesor y preguntas para reflexionar

  • ¿Creen que pueden hacer tiempo para leer las Escrituras por algunos minutos, todos los días?

Indique que pasamos la mayoría de nuestro tiempo en la escuela, jugando, trabajando o realizando otras actividades, y que muy a menudo dedicamos muy poco tiempo a hacer esas cosas específicas que nos ayudarán a regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

  • ¿Estarían dispuestos a pasar unos pocos minutos del día escuchando la voz del Señor?

Explique que la mayoría de la gente daría todo lo que tiene por oír la voz del Señor; sin embargo, no dedican ni un minuto por día a la lectura de las Escrituras para aprender lo que El les ha dicho.

Análisis de un pasaje de las Escrituras

Solicite a uno de los jóvenes que lea Doctrina y Convenios 18:34-36.

  • ¿Qué voz escuchamos cuando leemos las Escrituras? (La voz del Señor.)

Cita

El presidente Ezra Taft Benson dijo: “Jóvenes, el Libro de Mormón cambiará vuestras vidas; os fortificará en contra de la maldad de hoy día... El joven que conozca y ame el Libro de Mormón... que tenga un testimonio firme de su veracidad y que aplique sus enseñanzas será capaz de estar firme frente a las artimañas del diablo, y será un poderoso instrumento en las manos del Señor” (véase “Para la ‘juventud bendita’ ”, Liahona, julio de 1986, pág. 40).

Conclusión

Presentación a cargo del asesor y cita

Sugiérales que la manera de alcanzar una meta, como por ejemplo la de leer las Escrituras, cuando se está muy ocupado, es apartar un tiempo específico del día para ese propósito. Analice con los jóvenes algunos métodos que puedan motivarlos a leer las Escrituras. Entre esos métodos se pueden incluir: utilizar una gráfica, seguir un programa de lectura y realizar una competencia de lectura con otras personas. Haga hincapié en el gozo verdadero que invadirá la vida de cada uno de ellos cuando se contagien con el deseo de leer las Escrituras, las cuales cobrarán vida y llegarán a ser de gran importancia para todos ellos. Solicite a uno de los jóvenes que lea la descripción de lo que sintió Parley P. Pratt cuando por primera vez comenzó la lectura del Libro de Mormón.

“Lo abrí emocionado y leí la portada. Después leí el testimonio de varios testigos que mencionaba la forma que fue encontrado y traducido; después, comencé a leer su contenido en secuencia. Leí todo el día; comer para mí era una molestia, en realidad no tenía hambre; también me molestó tener que ir a dormir al llegar la noche; preferí seguir leyendo que dormir.

“A medida que leía, sentía la presencia del Espíritu del Señor y supe y comprendí sin ninguna duda que el libro era verdadero... Mi gozo era ahora completo... Y casi en seguida, tomé la determinación de ver al joven que había sido el instrumento para que ese libro saliera a luz y se tradujera” {Autobiography of Parley P. Pratt, editada por Parley P. Pratt, hijo, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1975, pág. 37).

Desafío y volante (optativo)

Dé a los jóvenes el desafío de leer las Escrituras unos pocos minutos al día durante la semana próxima. Testifique que las Escrituras fortalecerán su amor por nuestro Padre Celestial, por Jesucristo y por el evangelio, a medida que estudien los mensajes importantes que contienen. Dígales que durante la próxima clase usted va a verificar cuántos de ellos han leído durante la semana. Si lo desea, puede dar a cada uno de los jóvenes una gráfica para que marquen diariamente lo que leen.