4: La recolección de las ofrendas de ayuno

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 11–14


OBJETIVO

Que los jóvenes reconozcan las necesidades de los pobres y ayuden a hacer más llevadera la carga de ellos al recolectar con buen ánimo las ofrendas de ayuno.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios: lápices para marcar los pasajes de las Escrituras.

  2. 2.

    Estudie el relato sobre Juan.

  3. 3.

    Haga una copia para cada miembro del quorum de las “Pautas básicas para recolectar las ofrendas de ayuno”, de la muestra que se encuentra al final de esta lección.

  4. 4.

    Pida a uno de los jóvenes que se prepare para contar con sus propias palabras la parábola del buen samaritano que se encuentra en Lucas 10:30-37.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Demostrar interés por el necesitado

Análisis

  • ¿Cuál ha sido el tiempo más largo que han pasado sin comer? ¿Cómo se sintieron?

  • ¿Por qué sería diferente el modo de actuar de la persona que siempre pasa hambre del de otra que tiene suficiente para comer?

Relato y análisis

Explique que el problema del hambre existe en muchos lugares. Pida a los jóvenes que presten atención mientras les narra el siguiente relato de Juan y su familia (si lo desea, puede relatar una experiencia personal que sea apropiada).

Juan era un miembro activo de su quorum de diáconos. Todos los meses ayudaba en la recolección de ofrendas de ayuno sin pensar en realidad en lo que hacía; siempre había pensado que los diáconos tenían que recolectar las ofrendas de ayuno porque nadie más quería hacerlo. [En algunos lugares, los diáconos van a las casas de los miembros a recoger las ofrendas de ayuno, el domingo correspondiente.]

El padre de Juan había sufrido un serio accidente automovilístico, por lo que le fue imposible trabajar durante dos meses y medio. Debido a esta difícil situación, los padres de Juan no tuvieron suficiente dinero para comprar comida ni tampoco para pagar otras cuentas que debían pagar todos los meses.

Juan sabía que sus padres estaban preocupados ante la situación por la que estaban pasando, pues les era muy difícil ocultar cómo se sentían. Debido a ello, tanto Juan como sus hermanos también estaban preocupados.

  • ¿Cómo se sentirían ustedes si a su papá le pasara algo similar?

Al saber que la familia de Juan estaba teniendo problemas económicos, el obispo y la presidenta de la Sociedad de Socorro fueron a visitarlos. Después que se fueron, Juan notó un gran cambio en la actitud de sus padres. Se notaban más tranquilos y más contentos. Al ver ese cambio, los niños dejaron de preocuparse tanto y la vida familiar pronto volvió a la normalidad.

El padre de Juan era muy diestro haciendo trabajos manuales; y tan pronto como empezó a recuperarse, tomó su caja de herramientas y fue a la capilla a trabajar durante algunas horas haciendo ciertas reparaciones y mejoras necesarias, que no requerían un trabajo muy pesado. A medida que se reponía del accidente, podía trabajar más tiempo hasta que estuvo lo suficientemente fuerte para regresar a su trabajo acostumbrado.

Durante el tiempo en que el padre de Juan estuvo imposibilitado de trabajar, Juan se dio cuenta de que llegaban a su casa comida y ropa que los demás miembros habían reunido para ellos. Se proveyeron fondos para ayudar a pagar el alquiler, la electricidad, el gas y los honorarios del médico.

  • ¿De dónde sacó el obispo el dinero necesario para ayudar a la familia de Juan? (De las ofrendas de ayuno.)

  • ¿Qué creen que sintió Juan con respecto a esos miembros del barrio que habían pagado sus ofrendas de ayuno?

  • ¿Qué creen que sintió la familia de Juan con respecto a los miembros del quorum de Juan que recolectaron las ofrendas de ayuno?

La recolección de ofrendas de ayuno

Presentación por el asesor

Explique que el Salvador enseñó que aquellos que sean sus verdaderos discípulos cuidarán del necesitado y alimentarán al hambriento. Debido a que poseemos el sacerdocio, debemos actuar como verdaderos discípulos del Salvador y hacer todo aquello que El haría si estuviera aquí.

Una de las responsabilidades que tenemos como poseedores del sacerdocio es la de recolectar ofrendas de ayuno con el fin de ayudar a proveer para los necesitados. Al cumplir con esa asignación, le demostramos al Señor que somos Sus discípulos y que amamos a nuestro prójimo.

Relato de las Escrituras

Pida a los jóvenes que escuchen lo que dijo el Señor sobre la ayuda a los necesitados. Indique al joven previamente asignado que narre con sus propias palabras el relato del buen samaritano.

  • ¿Qué hizo el buen samaritano por el judío herido?

  • ¿Por qué nos enseñó Cristo esta parábola?

  • ¿En qué forma ayudamos al necesitado al recolectar las ofrendas de ayuno?

  • ¿De qué manera debemos reaccionar cuando se nos da la asignación de recolectar las ofrendas de ayuno?

Relato

Narre la experiencia de un joven que recolectaba ofrendas de ayuno hace muchos años. Pida a los miembros del quorum que pongan atención al relato con el fin de sacar ejemplos de la forma en que él y su familia reaccionaron acerca de este llamamiento.

El diácono que cumplió con su deber

“No habían pasado diez minutos después de haber sido ordenado diácono, cuando se me asignó una tarea en la Iglesia.

“ — El próximo sábado irás con Fred Edwards a recoger las ofrendas de ayuno; reúnete con él en la casa del hermano Pehrson a las diez de la mañana. Si hacen su tarea y no se ponen a jugar, terminarán a eso del mediodía.

“...después de la reunión volví corriendo a casa y le conté a mi madre en cuanto a la asignación que había recibido...”

  • ¿En qué forma reaccionó este joven cuando recibió la asignación?

“Me pareció que nunca llegaba el sábado. A veces me sentía ansioso esperando que llegara ese día, y otras, tenía un poco de temor; esperaba que los miembros no pensaran que estaba mendigando cuando les pidiera las ofrendas.

“En esa época, los miembros pagaban a menudo las ofrendas de ayuno (y los diezmos) en especie en lugar de dinero. Eso quiere decir que donaban huevos, mantequilla, harina, hogazas de pan, hortalizas o cualquier otro producto que cultivaban o producían...

“Aunque estaba solamente a tres calles de la casa del hermano Pehrson y no tenía que estar allí hasta las diez de la mañana, al llegar el día indicado, mamá me despertó a las siete. Primero tuve que darme un baño, por lo general reservado para una hora más tarde del día; luego me hizo lustrar los zapatos, pero no me dejó calzármelos ni ponerme la ropa nueva hasta que estuve ya por salir. Con la camisa limpia y bien almidonada, los pantalones que aún estaban endurecidos por el apresto y los zapatos [de domingo] todavía muy ajustados, pensé que estaba listo para salir. Pero no. ¡Mamá me hizo ponerme una corbata!

“ — No dejes de ser cortés. Cuando pidas las ofrendas, di ‘por favor’ y ‘gracias’ cuando te las entreguen... y si la hermana Schultz está en casa, pregúntale si hay algo que puedas hacer para ayudarla...”

  • ¿Qué opinión creen que tenía la madre de este joven acerca de las ofrendas de ayuno?

“La primera casa que visitamos fue la del hermano John Anderson, a una calle de la del hermano Pehrson... La hermana Anderson respondió a nuestro llamado.

“ — Bien, bien; tenemos un nuevo diácono, ¿no? —dijo mientras tomaba la medida de manos de Fred — . ¿Cómo está tu familia Chris?, ¿y la tuya, Fred?

“Antes de que pudiéramos contestar, había vuelto a entrar en la casa y al poco rato volvió con la medida llena de harina.

“Fred sacó la libreta y el lápiz y anotó: ‘Hermana Anderson: un kilogramo de harina’.

“...Ahora estábamos frente a la casa de Ed Peterson. Respondiendo a mi llamado y pregunta, la hermana Peterson me entregó una bolsa de tela bastante abultada...

“—Ahí va una docena de huevos...

“A continuación en nuestra lista aparecía el nombre de John Jacobsen. Los Jacobsen se habían casado hacía poco tiempo...

“ — Es una hogaza que acabo de hornear —dijo.

“Yo podía sentir el calor del pan a través de la bolsa, y el olor que despedía era delicioso...

“Luego venía George Peterson y después Jorgen Olsen. Ambos nos entregaron harina.

“El último lugar fue la casa de la hermana Sena Schultz...

“ — Pasen, muchachos. Ciertamente tengo algo para ustedes, pero antes, ¿podrían hacerme un pequeño favor?

“ — Por supuesto. ¿De qué se trata?

“Fred y yo comenzamos a mover los brazos y a gritar. La hermana Schultz sacudía el delantal y gritaba:

“ — ¡Vamos, entra!

“El cordero debe de haber creído que queríamos jugar, pues corría de un lado a otro por el terreno y de vez en cuando saltaba bien alto en el aire arqueando la cola. Nos llevó como media hora arrinconarlo y volverlo a su lugar...

“ — i Ah, gracias muchachos!...

“ — Esperen, esperen, estoy olvidando algo —y metiendo la mano en el bolsillo del delantal sacó un sobre que había sido doblado y redoblado y luego atado dos veces con un cordel. En él había escrito: ‘Diez centavos de ofrenda de ayuno de parte de Sena Schultz’

“ — Ella siempre tiene algo para que nosotros hagamos —dijo Fred mientras nos dirigíamos hacia la casa del hermano Pehrson.

“El hermano Pehrson examinó nuestro registro.

“—Veamos, cuatro kilos de harina, una docena de huevos, una hogaza de pan fresco y treinta y cinco centavos... Estoy seguro de que algunas personas necesitadas les estarán muy agradecidas por recoger esto” (véase Chris Jensen, “El diácono que cumplió con su deber”, Liahona, junio de 1980, págs. 38-42).

Análisis

  • ¿Qué hizo Chris para demostrar que tenía una actitud positiva con respecto a las ofrendas de ayuno? ¿Qué podríamos hacer nosotros para mejorar nuestra actitud frente a la responsabilidad de recolectar las ofrendas de ayuno?

Volantes

Reparta entre los jóvenes las copias de las pautas, y luego revíselas y analícelas con ellos.

Pautas básicas para recolectar las ofrendas de ayuno:

  1. 1.

    Ten una buena actitud. Estás cumpliendo esta asignación bajo la dirección del obispo, actuando como agente del Señor.

  2. 2.

    Vístete correctamente, como lo recomiende tu obispo.

  3. 3.

    Saluda a la persona que te abra la puerta: “Buenos días, hermana Jiménez”.

  4. 4.

    Preséntate en forma respetuosa y amigable.

  5. 5.

    Explica el motivo de tu visita, más o menos así: “El obispo (o el presidente de rama) me ha enviado a recibir su ofrenda de ayuno”.

  6. 6.

    Entrega al miembro de la Iglesia el sobre de las ofrendas para que ponga el dinero en él, anote la cantidad en el recibo de donaciones, conserve el original y ponga la copia en el sobre antes de devolvértelo.

  7. 7.

    Una vez que hayas terminado, entrega los sobres a la persona designada por el obispado.

Analice con los jóvenes cualquier otra pauta que sea aplicable.

Representación

Pida a uno de los jóvenes que haga el papel de un poseedor del Sacerdocio Aarónico que está recolectando las ofrendas de ayuno. Otro joven debe representar a la persona a quien se dirige. Pídales que demuestren la manera correcta de hablar con la persona que les abre la puerta en las siguientes situaciones:

  1. 1.

    Un niño abre la puerta en lugar de un adulto. (Pedir al niño que llame a su mamá o a su papá.)

  2. 2.

    El miembro que abre la puerta tiene una actitud negativa y se muestra enojado. (Ser cortés.)

  3. 3.

    Nuevos conversos que desean saber cuánto deben aportar. (Una pauta mínima sería el costo de dos comidas, pero la Iglesia nos ha aconsejado a ser generosos.)

Explique que puede haber familias en el barrio cuyo único contacto con la Iglesia sea por intermedio de los maestros orientadores y por los jóvenes que recogen las ofrendas de ayuno. Esas familias pueden juzgar a la Iglesia entera por la actitud de los jóvenes que recogen las ofrendas de ayuno. Al ir a recoger las ofrendas de ayuno, estos poseedores del Sacerdocio Aarónico dan a esas familias la oportunidad de prestar servicio a su Padre Celestial.

Los poseedores del Sacerdocio Aarónico son representantes del Señor y, al cumplir con sus asignaciones, ayudan a llevar a cabo el plan del Señor para con los pobres y los necesitados. Llegan a ser consocios con el obispo al dar a todas las familias del barrio la oportunidad de participar en la obra del Señor.

Conclusión

Testimonio y cometido

Testifique que al recolectar las ofrendas de ayuno, los jóvenes ayudan al Padre Celestial y a Jesús a cuidar de los pobres y los necesitados. Inste a los jóvenes a desempeñar su responsabilidad seriamente y en la mejor forma que les sea posible.