42: La honradez

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 158–62


OBJETIVO

Que los jóvenes se esfuercen por ser honrados y rectos en su relación con Dios, con sus semejantes y consigo mismos.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios: Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

  2. 2.

    Estudie el capítulo 5 de 2 Reyes y prepárese para contar la historia del leproso Naamán y el siervo fraudulento.

  3. 3.

    Repase el consejo acerca de la honradez que se encuentra en la página 10 del folleto La fortaleza de la juventud.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Introducción

Relato

Si los jóvenes conocen el cuento de Hans Christian Andersen: “Las ropas del Emperador”, pídales que colaboren con él en la narración.

Explique que el cuento tiene que ver con dos estafadores que convencieron al emperador de que tenían el poder de tejer las ropas más finas, las cuales no solamente eran muy hermosas, sino que también tenían una magia especial. Afirmaban que dicha vestimenta era invisible ante los ojos de cualquier persona que fuera tonta o indigna de ocupar el puesto que desempeñaba. Entonces hicieron como que estaban tejiendo la tela y haciendo la ropa que el emperador vestiría en el gran desfile. El emperador y todos sus súbditos no veían nada, porque no había nada para ver, pero aun así tenían miedo de decir la verdad. Mientras el emperador marchaba por el desfile, todos admiraban el corte, el color y el modelo de su nuevo ropaje, el cual, por supuesto, no existía. Por fin, un niño pequeñito exclamó: “¿Por qué no lleva ropa?”

  • ¿Qué principio enseña este relato? (La honradez.)

  • ¿Qué significa ser honrado?

Haga hincapié en el hecho de que cada día nuestra honradez se halla sometida a pruebas. Pida a los jóvenes que piensen por un momento para determinar si verdaderamente son honrados en todo lo que hacen.

Creemos en ser honrados

Cita

  • ¿Por qué es tan importante para nosotros, como miembros de la Iglesia, el que seamos honrados?

Dé tiempo a los jóvenes para que respondan y luego léales la siguiente cita del presidente Heber J. Grant:

“Lo más importante para un miembro de la Iglesia es la honradez. Lo más importante es cumplir fielmente con su palabra; es tomar la decisión de que bajo cualquier circunstancia, no importa cuán difícil ésta pueda ser, y con la ayuda del Señor, dedicará su vida y su energía a honrar su promesa” (Gospel Standards, Salt Lake City: Improvement Era, 1943, pág. 30).

Explique que la honradez tiene varios aspectos.

Debemos ser honrados con el Señor

Análisis en la pizarra

Escriba en la pizarra: Ser honrados con—. Bajo esas palabras anote: 1. El Señor.

Solicite a los jóvenes que sugieran algunas formas en las cuales podemos ser honrados con Dios. Con el fin de ayudarles con el análisis, utilice las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo podemos ser honrados al pagar los diezmos y las ofrendas?

  • ¿Cómo podemos ser honrados cuando participamos de la Santa Cena?

  • ¿Cómo podemos ser honrados al cumplir con nuestros llamamientos en la Iglesia?

  • ¿Cómo podemos ser honrados al cumplir con las promesas que hacemos al Señor?

Debemos ser honrados con los demás

Relato

Agregue en la pizarra: 2. Los demás y lea el siguiente relato que narró el élder Keith W. Wilcox:

“Durante mi segundo año en la universidad, el 7 de diciembre de 1941, los Estados Unidos de América fueron atacados en Pearl Harbor... Yo decidí entonces unirme a la Marina con la intención de llegar a ser un oficial en esa división de las fuerzas armadas de mi país. Me pasé todo un día en la oficina naval de reclutamiento llenando formularios para ver si me aceptaban...

“Una de las últimas preguntas del cuestionario de aptitud física... preguntaba si alguna vez había tenido ’’fiebre del heno“. Recuerdo haberme quedado largo rato pensando en esa pregunta... Era evidente que mi respuesta podría afectar el que se me aceptara o no como candidato a oficial.

“La verdad era que toda mi vida había padecido de esa alergia y que por esa razón estornudaba frecuentemente. Pero, sería tan fácil contestar que no a esa pregunta, porque lo más probable sería que nunca más me la preguntaran. Sin embargo, no sería honrado hacerlo. A pesar de ser algo realmente sin importancia, si lo hacía, faltaría a un principio muy importante, el de la honradez. Sin muchas ganas, puse que sí en la solicitud y se la entregué al oficial encargado.

“El oficial médico, luego de revisar mis respuestas, me miró y dijo:

“—¿No sabe usted que los oficiales navales no pueden sufrir de alergias? Tendrá que someterse a un análisis especial sobre alergias.

“El resultado del análisis mostró que yo sufría de varios tipos de alergia. Cuando el oficial vio los resultados, tomó los papeles de mi solicitud, los rompió y los tiró a la papelera. Yo... entonces le pregunté:

“—¿Qué tengo que hacer ahora?

“El oficial con calma me respondió que no me preocupara, que el reclutamiento para el servicio militar obligatorio se encargaría de mí.

“Terriblemente triste y deprimido, volví a mis estudios, y me transferí a la Universidad de Utah... En diciembre de 1943, dos años después del ataque a Pearl Harbor, me gradué como licenciado en ingeniería mecánica.

“Al día siguiente de mi graduación, me presenté nuevamente en la oficina de reclutamiento de la marina... y les mostré mi diploma que confirmaba que me había graduado de ingeniero mecánico. Cuando ellos supieron que estaba interesado en llegar a ser oficial naval, me trataron con gran cortesía y deferencia... Ese mismo día ofrecieron nombrarme alférez...

“Yo le dije al oficial...

“—Señor, yo sufro de una severa fiebre del heno. ¿Qué piensa de ello?

“El oficial se rió y me dijo que antes eso se tomaba en consideración, pero que ahora ya no se le daba importancia.

"El barco al cual se me asignó más tarde... era el USS LSM 558. Todos los de la tripulación pensábamos que ese barco estaba destinado a la invasión de Japón... Sin embargo, se nos ordenó patrullar las costas del Atlántico, desde Boston, en el estado de Connecticut, hasta el estado de Florida...

“En agosto de 1985, [mi esposa y yo] visitamos... en Manila, el grandioso mausoleo dedicado a los norteamericanos caídos en la Segunda Guerra Mundial. Allí, en ese mausoleo en honor de quienes habían perdido la vida en el frente, recordamos a muchos de nuestros amigos que habían ingresado a las filas durante los primeros años de la guerra, y que jamás habían vuelto. Quizás, si hubiera participado en las primeras batallas, la posibilidad de haber perdido la vida hubiera sido grande. Si hubiera mentido respecto al problema de mi alergia, lo más probable es que me hubieran enviado inmediatamente al frente, donde en esa época tuvieron lugar las batallas más crueles de la guerra, en donde muchos perdieron la vida.

“Al mirar hacia atrás, y recordar ese día memorable, me di cuenta de que sobreviví una de las pruebas más grandes de mi vida al decir la verdad acerca de mi problema de alergia... Tuve una gran tentación de decir una ‘pequeña mentira’, pero el consejo que me había dado mi padre resultó en mi beneficio... y deseo transmitírselo a ustedes con toda humildad: Sean honrados siempre” (“The Best Policy”, New Era, noviembre de 1986, págs. 6-7).

Análisis

  • ¿Por qué rehusó mentir el élder Wilcox? (Porque no deseaba violar el principio de la honradez.)

  • ¿Cómo se sintió cuando la Marina lo rechazó?

  • ¿En qué forma fue bendecido debido a su honradez?

  • ¿Por qué es tan difícil a veces ser honrado?

  • Cuando somos honrados, ¿recibimos siempre bendiciones inmediatas por haberlo sido?

Explique que al igual que el élder Wilcox, muchas veces vamos a encontrar que no siempre se reciben inmediatamente las bendiciones por haber sido honrados; a veces, quizás hasta tengamos que sufrir por ello. Sin embargo, debemos siempre confiar en el Señor, que El nos bendecirá por haberlo hecho.

Relato bíblico

Con sus propias palabras relate la historia de Naamán y el siervo fraudulento (véase 2 Reyes 5). Haga hincapié en el hecho de que Eliseo no dio al mal siervo una segunda oportunidad, ni aceptó ninguna disculpa, explicación ni justificación. El siervo sufrió las consecuencias de su falta de honradez. Recalque que todo acto fraudulento, no importa cuán pequeño o insignificante sea, afecta a los demás.

Debemos ser honrados con nosotros mismos

Casos para analizar

Agregue en la pizarra: 3. Consigo mismo.

  • ¿En qué formas podemos ser fraudulentos con nosotros mismos? (Al buscar una excusa para nuestras acciones y sus consecuencias.)

Analicen los siguientes casos para ver de qué forma cada una de las personas no fue honrada consigo misma. Si lo desea, puede adaptar los casos para analizar a situaciones que se ajusten más a las costumbres locales.

  1. 1.

    Leonel escuchó que alguien llamaba a la puerta; estaba casi seguro de que era su amigo Juan Carlos, que vivía en la misma cuadra. Cuando su mamá fue a abrir la puerta, Leonel le dijo que dijera que él no estaba en casa.

  2. 2.

    Luis Enrique estaba en la tienda. Miró a su alrededor y se aseguró de que nadie lo estuviera mirando. Entonces, rápidamente tomó un paquete de goma de mascar y lo puso en su bolsillo. “En una tienda tan grande nunca se van a dar cuenta", pensó.

  • ¿Por qué es tan importante ser honrados con nosotros mismos? (Para conservar nuestra integridad y nuestro autorrespeto. Es importante que nos sintamos bien con nosotros mismos.)

  • ¿Por qué hay gente fraudulenta?

  • ¿Por qué es importante que seamos honrados en todo momento?

Relato

"Al viajar en un tren que se dirigía a Nueva York de Baltimore, comentaba yo con alguien en el coche-comedor que casi nunca llovía en Salt Lake City como en ese lugar, mientras que un hombre de negocios que iba sentado frente a nosotros nos escuchaba.

“La conversación naturalmente condujo a la pregunta de oro:

“—¿Qué sabe usted sobre la Iglesia?

“ — Muy poco —contestó aquel hombre—, pero conozco a uno de sus miembros.

“Trabajaba en ciertos proyectos de construcción en Nueva York y dijo:

“ — Hay un subcontratista que trabaja conmigo. Es tan honrado y tan íntegro que nunca tengo necesidad de pedirle ninguna licitación para hacer un trabajo. El es el prototipo de la rectitud. Si todos los mormones son como este hombre, me gustaría saber más sobre una iglesia que produce tal calidad de hombres honrados.

“Al despedirnos le dejamos algunos folletos de la Iglesia y le enviamos a los misioneros para que le enseñaran el evangelio” (La fe precede al milagro, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1977, pág. 242).

  • Como personas honradas, ¿de qué manera puede afectar a los demás nuestro ejemplo de personas honradas?

Explique que en el relato anterior un hombre deseaba saber más acerca de la Iglesia porque había advertido cuán honrado era uno de sus trabajadores. Muchas veces nuestra honradez influye en los demás. Ser honrados es fácil, pero a veces pensamos que el no ser honrados sería mucho más fácil; sin embargo, la honradez siempre trae consigo bendiciones.

La honradez trae consigo la tranquilidad de conciencia

Relato

Cuente el siguiente relato de un joven que aprendió de la manera más difícil que la honradez brinda siempre tranquilidad de conciencia.

“Una pareja de ancianos suecos, el hermano y la hermana Palm, trabajaban en un almacén de calzado de nuestro pueblo. Era fascinante observar las manos del hermano Palm cuando cosía los zapatos. Junto con mi amigo Jimmie íbamos a la tienda sólo para verlo trabajar con sus arrugados dedos y ver el hoyo que tenía en el centro de la palma de la mano...

“Un día, mientras visitábamos la tienda, vimos unas monedas en el recipiente en el cual él guardaba las tachuelas, y comenzamos a imaginarnos lo que podríamos comprar con esas monedas.

“ — El hermano Palm nunca va a echar de menos unas pocas monedas —le comenté a Jimmie.

“ — Haré que el hermano Palm me muestre algo que hay en la trastienda, mientras tú sacas las monedas y sales corriendo —sugirió Jimmie.

“El plan fue perfecto, y con el dinero nos compramos una botella de refresco para cada uno en el almacén de Joe Coslett.

“Me llevó largo tiempo poder despojarme del sentimiento de culpabilidad que tenía. Cada vez que veía al hermano Palm, recordaba que le había robado.

“Todos los inviernos el barrio enviaba a los jóvenes los sábados a cortar leña para las viudas, los ancianos y los inválidos. Trabajé siempre mucho más fuerte en la casa de la familia Palm que en ningún otro lugar para poder sacarme de la conciencia las monedas que había robado.

“Después que crecí, veía muy poco al hermano Palm, pero cada vez que nos veíamos, el ponía sus ancianas manos sobre las mías y me hacía recordar las monedas que había sacado de su recipiente de tachuelas. Quería contarle la verdad y devolverle el dinero para acallar mi conciencia, pero no tenía el valor suficiente para confesar mi falta.

“Años más tarde, trabajé de dependiente en la tienda en la cual el hermano Palm hacía todas sus compras. Cuando yo lo atendía, siempre le ponía más comestibles en su bolsa de lo que él pagaba; y una vez que el anciano se marchaba, yo ponía en la caja registradora, de mi propio bolsillo, el dinero correspondiente a esa mercadería adicional.

“Muy pronto, el anciano se dio cuenta de que cuando lo atendía yo compraba más mercadería por el mismo dinero; por lo tanto, cuando otro dependiente se ofrecía atenderle, él le contestaba:

“ — Muchas gracias, pero estoy esperando al hermano Palmer.

“Con el tiempo llegué a la conclusión de que no estaba limpiando mi conciencia de aquel robo que había cometido cuando pequeño. La única manera en que podía borrar aquel sentimiento de culpabilidad era confesar lo que había hecho y pedir perdón por mi falta.

“La próxima vez que el hermano Palm vino a la tienda, le preparé su pedido como de costumbre y le pedí que pasara a la oficina para hablar un momento...

“Le conté entonces acerca de las monedas que yo le había robado cuando pequeño en su tienda y cómo me acordaba de aquel incidente cada vez que veía sus manos. Le expliqué que había tratado de pagar mi deuda con él poniendo más mercadería en su pedido, de lo que él pagaba, y que luego yo reponía el monto con mi propio dinero.

“Le mostré la lista que guardaba y le dije:

“ — Como ve, hermano Palm, he pagado con creces el dinero que le robé, pero aún así no puedo calmar mi conciencia, y es por eso que le cuento todo lo que pasó y le ruego me perdone.

“El anciano sonrió y dijo:

“ — Hermano Palmer, lo perdono. Lo único que lamento es que no me lo haya contado antes.

“Luego se paró y me extendió la mano para despedirse. Mi dedo tocó el hoyo que tenía en la palma de la mano y por fin el sentimiento de culpabilidad se alejó de mí” (William R. Palmer, relatado por Kathryn H. Ipson, “An Expensive Lesson”, Friend, agosto de 1975, págs. 34-35).

Conclusión

Cita

Lea el siguiente pensamiento del presidente Spencer W. Kimball:

“En nuestra lucha por la perfección que buscamos, no hay virtudes más importantes que las de la integridad y la honradez. Seamos íntegros, firmes, puros y sinceros, para que podamos desarrollar dentro de nosotros mismos la calidad de alma que en otros tenemos en tan alta estima” (La fe precede al milagro, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1977, pág. 249).

Cometido

Repase en el folleto La fortaleza de la juventud, página 10, el consejo que se da acerca de la honradez. Explique que el ser honrados con Dios, con los demás y con nosotros mismos es algo realmente importante para vivir una vida llena de éxito y felicidad. Inste a los jóvenes a ser honrados en todas las relaciones y transacciones que hagan.