44: Cómo llegar a ser un mejor maestro orientador

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 169–72


OBJETIVO

Que mediante la preparación y el amor, los jóvenes se conviertan en una bendición para las familias que visitan.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Lápices para marcar las Escrituras.

  2. 2.

    Haga suficientes copias del volante “Los diez mandamientos de los maestros orientadores” para entregar una a cada joven y a los compañeros mayores de orientación familiar que asistan a la reunión del sacerdocio.

  3. 3.

    Haga suficientes copias del volante “Cuatro familias” para entregar una a cada joven.

Nota para el maestro

A menudo enseñamos a los jóvenes la responsabilidad de tener un llamamiento, pero no le brindamos la ayuda necesaria para magnificar y cumplir con esa responsabilidad. El propósito de esta lección es la de enseñar a los jóvenes a magnificar sus llamamientos como maestros orientadores, no solamente ahora sino por el resto de su vida.

Esta lección será de mayor valor y producirá una impresión más duradera en los jóvenes si sus compañeros mayores de orientación familiar asisten a esta reunión especial del sacerdocio. Con la aprobación de su obispo, haga los arreglos y extienda las invitaciones necesarias.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

Introducción

Análisis en la pizarra

Haga en la pizarra una escala semejante a la siguiente:

scale from 0 to 10
  • ¿Cuán eficaces piensan que son como maestros orientadores? (Dé tiempo para que cada uno de los jóvenes conteste indicando en qué lugar se ubicaría en la escala que se encuentra en la pizarra. Si lo desea, puede escribir las iniciales de cada joven en el lugar donde él se haya ubicado.)

Explique que los maestros orientadores representan tanto al Señor, como al obispo, y al presidente del quorum cuando hacen la orientación familiar.

  • ¿Dónde creen que al Señor, al obispo y al presidente del quorum les gustaría que se encontraran ustedes en la escala? Analice con ellos las respuestas y anote la conclusión final a que lleguen en la escala.

Diga a los jóvenes que van a dedicar el resto del tiempo de la lección a aprender a ser mejores maestros orientadores.

Un buen maestro orientador se preocupa por las familias que tiene a su cargo y les presta servicio

Primer volante y análisis

Entregue a todos los jóvenes y a los maestros orientadores invitados las copias del volante “Los diez mandamientos de los maestros orientadores”. Analice con ellos brevemente cada “mandamiento” para asegurarse de que los jóvenes comprendan por qué es importante. Hágales ver que si guardan cada uno de los mandamientos, pueden poner de manifiesto que en verdad se preocupan por las familias a quienes se les haya asignado visitar. Por ejemplo:

  • ¿Por qué el fijar una cita con la familia demuestra que realmente nos preocupamos por ellos? (Demostramos respeto por su vida privada y por su horario y el tiempo de que disponen.)

Continúe con el siguiente mandamiento y con los subsiguientes hasta que brevemente los haya analizado todos.

Segundo volante y análisis

Dé también a cada uno de los jóvenes una copia del volante “Cuatro familias”.

Lean juntos las descripciones. Es posible que no tenga tiempo suficiente para analizar la forma en que cada uno de los diez mandamientos se relaciona con las cuatro familias; por lo tanto, es preferible que escoja tres o cuatro de los mandamientos para que sirvan como ejemplos de lo que un buen maestro orientador haría. Se recomiendan los números 2, 3, 8 y 9.

Haga preguntas similares a las siguientes:

  • Al hacer las visitas de maestro orientador, ¿qué podrían hacer para que sus oraciones tuvieran más significado para la familia Ordaz?, ¿la familia Martínez?, ¿la familia Galea?, ¿la hermana López?

Continúe haciendo este tipo de preguntas hasta que hayan analizado tres o cuatro de los diez mandamientos y los hayan aplicado a las cuatro familias. Asegúrese de recordarles la importancia que tiene preocuparse y querer a cada una de las familias y a sus integrantes en forma individual.

¿Cómo puedo ser un mejor maestro orientador?

Relato

Diga a los jóvenes que les va a contar un relato verídico acerca de un joven como ellos que era un buen maestro orientador. A medida que avanza en el relato, pídales que se fijen en los mandamientos de orientación familiar que este joven tenía presente.

“Recientemente, un hombre y su hijo, que tenía el oficio de maestro en el Sacerdocio Aarónico, recibieron la asignación de visitarnos como maestros orientadores. Conocíamos la dedicación del padre al evangelio, pero no sabíamos qué esperar del hijo, aunque la apariencia y la conducta del joven parecían reflejar la misma dedicación. Durante la primera visita, me dediqué a observarlo; aunque no habló mucho, todo lo que hizo o dijo magnificaba su sacerdocio. Durante la conversación, se enteraron de que nuestro hijito había muerto hacía un año y que estábamos esperando otro. Desde ese momento desempeñaron un papel especial en nuestra vida orando por nosotros y dándonos ánimo. Al terminar esa primera visita, le pedí al joven que ofreciera la oración. Al hacerlo, pidió al Señor que nos ayudara a sobrellevar la pérdida de nuestro hijo y que bendijera al niño que iba a nacer; también pidió que mi esposa no tuviera dificultad en el parto. Nosotros estábamos sobrecogidos por la sinceridad y la sensibilidad del joven. Durante los días y las semanas siguientes, los hermanos nos visitaron regularmente más de una vez al mes; después de nacer el niño, nos llevaron un regalo. Mientras todos nos arrodillamos en oración, el maestro expresó su gratitud al Señor por el nacimiento afortunado del niño” (Tal como lo relató H. Burke Peterson, véase Liahona, noviembre de 1974, pág. 14).

Análisis

  • ¿Qué mandamientos de orientación familiar obedeció este joven en forma excepcional? (Los números 5, 7, 8, 9 y 10.)

Relato

“De niño siempre esperaba con ansiedad que los maestros orientadores nos visitaran. A quien recuerdo más es al más joven de ellos, el hermano Labelle. Cuando él nos comenzó a visitar, era un joven de más o menos quince años... Era un buen deportista y uno de los jugadores de fútbol más destacados de la escuela. Pero más que todo eso, era un buen miembro de la Iglesia y yo admiraba lo bien que magnificaba el sacerdocio de Dios. Era amable y agradable con toda la familia. No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, sus comentarios positivos tenían siempre un gran sentido. Muchas veces me encontraba con el hermano Labelle, tanto en la ciudad, como en la escuela y otros lugares públicos, y siempre admiré su ejemplo. Cuando él se percataba de mi presencia, me llamaba por mi nombre y me saludaba. Qué gran privilegio era para mí (un niño de más o menos diez años) que él nos visitara. Francamente no puedo recordar al compañero mayor de esa pareja del sacerdocio, pero estoy seguro de que era una buena persona y de que lo admirábamos también. Sin embargo, para un niño de quinto grado, el maestro de quince años, el hermano Labelle, era en verdad alguien sumamente especial. El obispo no podía haber enviado a una persona mejor a mi casa. Todavía recuerdo claramente lo que pasó hace treinta y tres años debido a la influencia que ese maestro de quince dejó en mí” (Según el relato que se encuentra en Priesthood Study Course, Teachers Quorum, Series B [1971], pág. T-10).

  • ¿Qué hizo el hermano Labelle, como maestro orientador, para tener una influencia tan importante en la vida de ese niño?

Actividad

Pida a los jóvenes y a sus compañeros mayores de orientación familiar que, en sus copias del volante “Los Diez Mandamientos de los maestros orientadores”, hagan una marca al lado de los mandamientos que ambos ya obedecen. Déles suficiente tiempo para reflexionar y analizar cuidadosamente las marcas que ponen. Luego, pídales que den vuelta la hoja y hagan un cuadro de dos columnas como el que aparece a continuación. En la columna del mes anotarán los siguientes cuatro meses del año, y en la columna de la derecha el mandamiento en el cual van a esforzarse por mejorar durante ese mes. El cuadro debe quedar más o menos así:

MES

MANDAMIENTO

Mayo

Orar con las familias.

Junio

Fijar citas con todas las familias.

Julio

Recordar los cumpleaños con una breve visita.

Agosto

Estar alertas a cualquier emergencia.

Conclusión

Cita

Lea en voz alta la siguiente cita del presidente Ezra Taft Benson:

“Menciono algunas preguntas que todo buen pastor [maestro orientador] debe hacerse:

“¿Cuidáis a las familias que se os han asignado?

“¿Os interesáis por el bienestar de estas familias, sabéis cuáles son sus intereses, sus cumpleaños y lo importante que les sucede, y oráis continuamente por ellos?

“Cuando necesitan ayuda, ¿sois vosotros los primeros que acudís?

“¿Os llama el jefe de familia a vosotros primero que a nadie?

"¿Os dais cuenta de las necesidades de cada uno de los miembros de la familia?

“Cuando una de esas familias se muda, ¿sabéis a dónde van? ¿Os preocupáis de obtener su nueva dirección? ¿Tratáis de averiguarla con los vecinos, amigos o familiares?” ("Un llamado al sacerdocio: Apacienta a mis ovejas”, Liahona, julio de 1983, pág. 70.)

Cometido

Exhorte a los jóvenes y a sus compañeros a ponerse de acuerdo en cuanto a cómo convertirse en maestros orientadores más eficaces y comprensivos.