7: “Un poderoso cambio en el corazón”

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), 22–24


OBJETIVO

Que los jóvenes comprendan que por medio de la fe en Jesucristo pueden obtener el poder para dominarse a sí mismos y ser cada vez mejores.

PREPARACION

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada uno de los jóvenes.

    2. b.

      Varias cuerdas o cordeles largos.

    3. c.

      Papel y lápiz para cada uno de los jóvenes.

    4. d.

      Si es posible, un ejemplar del folleto La fortaleza de la juventud (34285 002) para cada uno de los jóvenes.

  2. 2.

    Repase las normas que se dan en el folleto La fortaleza de la juventud.

SUGERENCIAS PARA EL DESARROLLO DE LA LECCION

El Señor nos fortalecerá si superamos nuestras debilidades

Demostración

Invite a pasar al frente a un joven que se distinga por tener una buena imagen de sí mismo y una actitud positiva. Explique que él representa a un muchacho que ha comenzado a desarrollar malos hábitos. A medida que mencione esos hábitos, tales como mentir, hacer trampas, tener pereza y utilizar un lenguaje inadecuado (malas palabras, jurar utilizando el nombre de Dios o Jesucristo, etc.), coloque las cuerdas o los cordeles alrededor de su cuello, sobre sus hombros y por todo el cuerpo. Haga varios nudos al amarrarlo con el fin de representar las limitaciones que imponen los malos hábitos. Luego de haber colocado varias cuerdas alrededor del joven, analice las siguientes preguntas:

  • ¿Qué efecto tienen los malos hábitos en nuestra vida?

  • ¿Cómo podemos librarnos de esos hábitos?

Explique a los jóvenes que podemos vencer los malos hábitos desarrollando, con la ayuda del Señor, el autodominio.

Citas

Dígales que las siguientes citas nos pueden ayudar a entender la importancia que tiene desarrollar el autodominio:

“La autodisciplina... es hacer aquello que es necesario, lo creamos conveniente o no. La autodisciplina generalmente tiene su motivación en nuestras propias creencias, nuestras esperanzas y nuestros deseos más íntimos” (Robert L. Simpson, “Your 1975 Game Plan”, Speeches of the Year, 1975 [Provo, Brigham Young University Press, 1976], pág. 321).

El presidente Spencer W. Kimball cita a un autor desconocido con las siguientes palabras:

“ ‘La altura del éxito de un hombre se mide por su autodominio... El que no puede establecer un dominio sobre sí mismo, ningún dominio tendrá sobre los demás. Aquel que se domina a sí mismo, será rey ’ ” {El Milagro del Perdón, pág. 174).

Las consecuencias son el producto de nuestras decisiones

Relato y análisis

Lea o cuente el siguiente relato y luego, pida a los jóvenes que piensen de qué maneras se asemeja a su propia vida.

“En cierta ocasión, un grupo de jóvenes descubrió cerca de su pueblo un viejo camión abandonado. Después de inspeccionarlo detenidamente, descubrieron que las cuatro ruedas y el mecanismo de la dirección se encontraban en buenas condiciones. Con entusiasmo, lo empujaron hasta una pequeña pendiente y se subieron al vehículo. El viejo camión descendió la cuesta y se detuvo suavemente. Después de probarlo varias veces en pendientes no muy inclinadas, uno de los jóvenes sugirió que lo probaran en el camino que llevaba al pueblo. Dos de los muchachos insistieron en que no era prudente y se separaron del grupo, pero los otros seis pusieron manos a la obra y maniobraron el destartalado vehículo hasta ponerlo en el camino. Empujándolo, pudieron lograr que agarrara un poco de velocidad y pronto llegaron a un lugar en que el camino iba en pendiente, y no tuvieron que empujarlo más. En cuanto el camión empezó a ganar velocidad, uno de los jóvenes saltó fuera, exclamando que cualquiera tenía que estar loco para correr semejante riesgo.

“Los que quedaron se mofaron de él y se rieron de que pudiera estar asustado por una diversión tan inocente. Todos, menos uno, parecían estar disfrutando de la alocada experiencia. El también estaba comenzando a sentirse nervioso al observar el camino que tenían por delante. Finalmente, sin decir palabra, saltó por la parte posterior. Después de rodar un poco, pudo detenerse, sintiéndose sumamente dolorido pero aliviado de verse libre de ese desenfrenado vehículo y contento de estar a salvo.

“A medida que aumentaba la velocidad del camión, los cuatro jóvenes que quedaron en él empezaron a ponerse muy nerviosos porque no tenía frenos, y esa pieza de museo se estaba volviendo difícil de controlar. Otro de los jóvenes también saltó y procuró mantenerse de pie, pero cayó y se fracturó un brazo. Un tercero trató de hacer lo mismo, pero cayó debajo de una de las ruedas lastimándose seriamente.

“Poco después el vehículo alcanzó tal velocidad que se volvió imposible de controlar. A esas alturas, los dos muchachos que quedaban solamente podían aferrarse desesperadamente y desear que no ocurriera lo peor. La carrera terminó abruptamente cuando el viejo camión se salió del camino y se estrelló contra un árbol. Uno de los muchachos resultó muerto y el otro lisiado para toda la vida” (véase, Curso de estudio para maestros, págs. 31-32).

  • ¿En qué momento tuvieron los jóvenes completo control de sus acciones?

  • ¿En qué momento se volvió la situación totalmente fuera de control?

  • ¿Por qué trata la gente que hace cosas que pueden acarrear consecuencias desastrosas de persuadir a los demás a hacer lo mismo?

  • ¿Qué requiere más valor, participar en una actividad peligrosa o negarse a hacer algo malo que los demás están haciendo?

  • ¿Por qué razón puede compararse esta historia con las decisiones que debemos enfrentar día a día en nuestra vida y las consecuencias que éstas acarrean?

Indique que cuando los jóvenes llegaron por primera vez hasta donde estaba el camión viejo, se encontraban en completo control de la situación. A medida que el camión tomaba velocidad, disminuían sus posibilidades de detenerlo sin sufrir ningún accidente. Finalmente, aquellos que permanecieron en el camión quedaron totalmente a merced de las circunstancias.

Explique que al igual que Satanás, que desea que todos seamos tan desdichados como él, hay quienes en su camino hacia el desastre desean llevar a otros consigo. A menudo se necesita más valentía para resistirse a la presión que ejercen que para acompañarlos en sus vanas actividades.

Análisis en la pizarra

Escriba en la pizarra las palabras física, mental, emocional y espiritual. Analicen cómo estos términos se aplican a la vida de los jóvenes. Pídales que nombren algunas metas que a ellos les gustaría ponerse para desarrollar una mayor autodisciplina. Quizás sea conveniente que inicie usted este análisis proporcionando algunos ejemplos. Escriba las ideas de los jóvenes en la pizarra bajo la categoría correspondiente. Al terminar la actividad, la pizarra se verá más o menos así:

Explique a los jóvenes que a lo largo de su vida tendrán que tomar decisiones en todos esos aspectos, y la autodisciplina que desarrollen les ayudará a tomar las decisiones correctas.

  • ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos disciplinarnos?

Haga saber a los jóvenes que dejar los malos hábitos no es suficiente, sino que también debemos arrepentimos. Recalque que para arrepentimos de nuestros pecados y dejar nuestros malos hábitos nos es necesaria la ayuda del Señor. Lea a continuación las siguientes palabras del presidente EzraTaft Benson:

“Si en verdad procuramos alejarnos del pecado, debemos primero acercarnos a El, el Autor de nuestra salvación [Jesucristo]...

“Después que el rey Benjamín concluyó el notable discurso que dio en la tierra de Zarahemla, todos clamaron a una voz diciendo... ‘el Espíritu del Señor Omnipotente... ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones... por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente’ (Mosíah 5:2).

“Una vez que se produce en nosotros ese cambio poderoso, que sólo se puede llevar a cabo por medio de la fe en Jesucristo y de la influencia del Espíritu, es como si fuéramos otra persona... No [tenemos] más la disposición de volver a [nuestras] antiguas costumbres” (véase “Un poderoso cambio en el corazón”, Liahona, marzo de 1990, pág. 4).

Conclusión

Actividad y cometido

Dé un lápiz y una hoja de papel a cada uno de los jóvenes. Pídales que escriban tres metas que quieran alcanzar en el futuro y que requieran autodisciplina. Estas pueden estar relacionadas con su carrera profesional (tal como ser un buen maestro, o un excelente carpintero), o con los cuatro aspectos analizados anteriormente. Por ejemplo, algunas de ellas pueden ser: obtener una educación universitaria o vocacional, ir a una misión, casarse en el templo o desarrollar un temperamento mejor. Pida a los jóvenes que en forma individual escriban una o dos cosas específicas que a diario puedan hacer a fin de prepararse para alcanzar esas metas. Pídales que todas las noches se fijen si han cumplido o no con lo que se hayan impuesto para alcanzar la meta establecida. Por ejemplo, si un joven se ha puesto la meta de casarse en el templo o progresar espiritualmente como metas a largo plazo, podría anotar “Hacer algo bueno por alguien” y “Leer las Escrituras durante diez minutos” como sus dos metas diarias. Todos los días, al cumplir con esas metas diarias, deben anotarlo en la hoja de papel que usted les haya dado.

Aliente a los jóvenes a repasar las normas explicadas en el folleto La fortaleza de la juventud; e ínstelos a cumplir a diario con esas normas.