Para el asesor

SACERDOCIO AARONICO Manual 1, (2002), v–vii


Estas lecciones tienen como objeto hacer que los jóvenes aprendan acerca del evangelio y disfruten de las reuniones del Sacerdocio Aarónico de una forma significativa para ellos. Usted puede utilizar este manual para enseñar a los quórumes de presbíteros, maestros y diáconos en forma individual; o para enseñar a los tres quórumes como un solo grupo. Al preparar las lecciones con espíritu de oración, usted podrá hacer que los jóvenes aprendan cómo magnificar sus llamamientos en el Sacerdocio Aarónico y llegar a ser verdaderos hijos de Dios (véase D. y C. 84:26-42 y Juan 1:12-13).

Este manual contiene cincuenta lecciones —más de las que podrá enseñar durante el año. Seleccione con un espíritu de oración las lecciones que más se adapten a las necesidades de los jóvenes a quienes enseñe. Algunas quizás sean más apropiadas para los presbíteros, mientras que otras puede que sean más apropiadas para los diáconos y los maestros.

CLAVES PARA UNA BUENA ENSEÑANZA

Para utilizar con más éxito las lecciones de este manual y hacer que su enseñanza sea más eficaz, tome en consideración las siguientes claves:

  1. 1.

    Centre su enseñanza en el Salvador. Su deber es enseñar a los jóvenes a ser discípulos de Cristo; y para lograr ese objetivo, tendrá que hacer más que simplemente enseñarles acerca de sus deberes como poseedores del sacerdocio o acerca de un principio verdadero. Será necesario hacerles comprender que el cumplir con dichos deberes y principios es lo que el Maestro desea que hagan, ya que son Sus discípulos; y que lo hagan movidos por la fe y el amor que sientan por El.

  2. 2.

    Busque la guía del Espíritu. Pida a nuestro Padre Celestial que lo ayude al preparar e impartir estas lecciones. El Señor prometió: “Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” (D. y C. 42:14). El Espíritu se hará presente aún más fuerte cuando usted testifique de Cristo, enseñe a los jóvenes a ser Sus discípulos y enseñe y testifique por experiencia propia como discípulo Suyo.

  3. 3.

    Invite al presidente del quorum a participar. El presidente del quorum del Sacerdocio Aarónico debe enseñar a los miembros de su quorum los deberes de su oficio (véase D. y C. 107:85-87). El presidente del quorum, con la colaboración de usted, debe ayudar a decidir qué lecciones se deben dar y en qué secuencia. El secretario del quorum debe llevar un registro de las lecciones que se den, quizás en un almanaque, con el fin de evitar su repetición.

  4. 4.

    Quiera a sus alumnos. Desarrolle un cariño sincero por cada uno de los jóvenes que usted enseñe, y demuéstreselo en todo momento, tanto en las clases como fuera de ellas. Trate de conocer a todos los jóvenes en forma individual, así como también sus intereses (qué les gusta hacer) y sus problemas.

  5. 5.

    Prepárese adecuadamente. Lea cada lección por lo menos dos o tres semanas antes del día en que debe enseñarla. Si demora en prepararla hasta el sábado anterior al día en que la vaya a dar, su presentación será mucho menos eficaz. Preste atención especialmente a la sección “Preparación” al comienzo de cada lección.

    Cuando lo considere apropiado, utilice el folleto La fortaleza de la juventud [34285 002] con el fin de realzar sus lecciones. Haga que los jóvenes se familiaricen con las pautas que contiene el folleto e ínstelos a leerlo seguido y a mantener las normas que se explican en él.

    En las lecciones en que se incluyan relatos, léalos varias veces durante la preparación de éstas, con el fin de comprender perfectamente sus mensajes y poder presentarlos bien.

SUGERENCIAS ADICIONALES

Las siguientes sugerencias le servirán de ayuda para hacer que las lecciones sean más interesantes y eficaces:

  1. 1.

    Utilice las Escrituras. Exhorte a los jóvenes a llevarlas siempre a las reuniones de sacerdocio. Tenga a mano lápices para que durante la lección marquen las referencias que deseen.

  2. 2.

    Aliente al quorum al análisis. Aliente a los jóvenes a responder libremente y a hacer preguntas. Reconozca sus contribuciones para que de esa forma se sientan motivados a participar nuevamente.

  3. 3.

    Adapte las lecciones a las circunstancias. Utilice métodos de enseñanza que sean interesantes para los jóvenes. Esté atento a los acontecimientos y experiencias que sucedan en la vida de los jóvenes o en la vida de las personas que ellos conocen e inclúyalas en las lecciones para hacerlas más interesantes y reales. Algunas veces deberá adaptar los relatos y los ejemplos para que concuerden con su cultura y medio ambiente.

    Usted podrá observar que algunas de las lecciones contienen mucha más materia que la que usted puede enseñar en una sola clase. En esos casos, elija los temas que se adapten más a las necesidades de los jóvenes que enseña, o divida la lección para impartirla en dos períodos de clase.

  4. 4.

    Utilice las láminas que se incluyen en el manual. Mantenga intactas las láminas que se incluyen al final de este manual, sin quitarlas de su sitio. Utilícelas al impartir las lecciones correspondientes sin cortarlas o sacarlas del manual. La biblioteca del centro de reuniones puede tener láminas que usted puede utilizar para dar más vida a los relatos de las Escrituras. Las láminas del manual que pueden también encontrarse en la biblioteca del centro de reuniones tienen escrito un número de almacén. Hable con la bibliotecaria de su barrio o rama para que lo ayude.

  5. 5.

    Tiza y pizarra. Antes de comenzar la clase, piense en la mejor forma de utilizar la pizarra para mejorar la lección. Cuando utilice la pizarra, escriba solamente las palabras claves de las frases muy largas.

  6. 6.

    Dé cometidos y verifique el progreso de los muchachos. Concluya cada clase dándoles a los jóvenes una asignación específica (el cometido que se da al final de la lección); y luego, verifique su progreso en alcanzar su meta y aliéntelos a cumplir con el cometido que les haya dado. Pídales que le cuenten el éxito que hayan obtenido.

  7. 7.

    Utilice la revista Liahona. La revista Liahona contiene muchos relatos y artículos interesantes que pueden ayudar a mejorar ciertas lecciones de este manual. Los ejemplares de enero y julio son en particular de gran ayuda ya que contienen los discursos dados por las Autoridades Generales de la Iglesia en las conferencias generales.

  8. 8.

    Utilice los volantes. Los volantes que se encuentran al final de algunas de las lecciones serán de gran utilidad para que los jóvenes aprendan y recuerden los principios del evangelio. Cuando lo considere apropiado, haga copias de esos volantes para utilizarlos con la lección.

VISITA DE LA PRESIDENCIA A LA CLASE DE LA PRIMARIA

La presidencia del quorum de diáconos tiene la responsabilidad de preparar a otros jóvenes a recibir el sacerdocio. Inste a la presidencia de ese quorum a hacer algunas breves presentaciones a la clase de la Primaria a la cual asisten estos jovencitos. Esas presentaciones tienen un propósito triple:

  1. 1.

    Dar a la presidencia de los diáconos la experiencia de instruir a muchachos más jóvenes que ellos.

  2. 2.

    Ayudar a los jovencitos que se están preparando para recibir el sacerdocio a tener una idea de lo que son los deberes del Sacerdocio Aarónico y las bendiciones que se reciben al poseerlo. La presidencia del quorum debe también hacer hincapié en el gozo y la satisfacción que se siente cuando se presta servicio al prójimo y la importancia de ser un buen ejemplo.

  3. 3.

    Hacer que los jovencitos tengan la certeza de que serán bienvenidos en el quorum.

La presidencia del quorum de diáconos y usted deben reunirse con la maestra de la Primaria con el fin de planear las presentaciones, antes de que la presidencia de ese quorum las lleve a cabo. Las visitas a las clases de la Primaria deben coordinarse con la presidenta de la Primaria. Las presentaciones que dé la presidencia del quorum de diáconos podrían ser similares a las dos que se sugieren a continuación:

"Un diácono presta servicio a sus semejantes"

La presidencia del quorum de diáconos podría dar una presentación, de veinte minutos de duración, acerca de la forma en que ellos prestan servicio a los demás por medio del cumplimiento de sus deberes del sacerdocio, y hablar acerca del gozo y la satisfacción que se recibe por medio de ese servicio. La presidencia del quorum podría explicar cómo, el repartir la Santa Cena y efectuar el resto de sus obligaciones, traen bendiciones a la vida de los miembros del barrio o rama. La presidencia podría también informar de algunos otros proyectos específicos de servicio.

“Ser un buen ejemplo”

La presidencia del quorum de diáconos podría preparar una presentación, de veinte minutos de duración, acerca de la importancia de ser un buen ejemplo como poseedores del sacerdocio y representantes de Jesucristo. Ellos podrían explicar también la importancia de dar un buen ejemplo en la forma de vestir y de comportarse, especialmente cuando reparten la Santa Cena y llevan a cabo otras asignaciones relacionadas con el sacerdocio que poseen.