La orientación familiar eficaz

Sacerdocio Aarónico, Manual 2, 1993


Objetivo

Que cada uno de los jóvenes entienda los principios básicos y las responsabilidades de la orientación familiar eficaz.

Preparación

  1. 1.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Libros canónicos para cada joven.

    2. b.

      Lápices para marcar las Escrituras.

    3. c.

      Un lápiz y una hoja de papel para cada joven.

  2. 2.

    Prepare una copia del volante “Análisis de un pasaje de las Escrituras” para cada joven.

  3. 3.

    Si se dispone del video, exhiba la 3ra. parte de “La enseñanza: una dedicación renovada” (56007 002 o 53007 002).

Nota

Esta lección explica lo que significa ser un buen maestro orientador; asimismo, sugiere cómo puede un joven llegar a ser un mejor maestro orientador.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

¿Qué contribuye a que seamos buenos maestros orientadores?

Pizarra y análisis

• ¿Qué cualidades y hábitos moldean al buen jugador de fútbol? Anote en la pizarra las respuestas de los jóvenes.

Después de anotar dichas respuestas, explique a los jóvenes que existen cualidades y hábitos especiales que contribuyen a que nos destaquemos en cualquier actividad meritoria.

• ¿Qué cualidades y hábitos tiene el buen maestro orientador?

Escriba en la pizarra las respuestas de los jóvenes. La lista podría incluir cosas tales como: ser amigable, constante, puntual; estar preparado, alerta, dispuesto a ayudar; orar, mostrar interés, cooperar y dar un buen ejemplo.

Analice las ideas anotadas en la pizarra, agregando otras que usted piense que debieran considerarse. Por ejemplo, el análisis de orar podría desarrollarse mediante estas preguntas:

• ¿De qué maneras puede un buen maestro orientador utilizar la oración? (Orando en privado por las familias que visita, orando con su compañero antes de hacer las visitas, orando con la familia al concluir su visita [con la aprobación de quien presida esa familia].)

• ¿En qué forma puede la oración ayudarnos a ser mejores maestros orientadores?

Al analizar la idea de que el buen maestro orientador se preocupa por todos y cada uno de los miembros de la familia que se le haya asignado como tal, haga en la pizarra una lista de las cosas que éste podría hacer para demostrar su interés. Dicha lista podría incluir, por ejemplo, tener presente las fechas de cumpleaños y otros acontecimientos especiales, tales como bautismos, discursos pronunciados en la Iglesia, ordenaciones, bendiciones y fallecimientos; expresar su elogio con motivo de logros en la escuela, en el trabajo, en la Iglesia o en la comunidad; y cualquier otra demostración de interés personal en ellos como individuos.

Análisis

• ¿Qué debemos enseñar como maestros orientadores?

Analice con los jóvenes la importancia de estar preparados con un mensaje que sea significativo para la familia que se visita. En cuanto a temas para tales mensajes podemos recurrir a las Escrituras, los mensajes de la Primera Presidencia en la revista Liahona, discursos de otras Autoridades Generales, nuestros líderes del sacerdocio, nuestro obispo o presidente de rama, y también lo que nos pida el que presida en la familia misma.

• ¿Por qué es importante que preparemos un mensaje adecuado para cada familia que visitemos? (Cada familia merece recibir de su maestro orientador un mensaje que les ayude, sea significativo y resuelva sus necesidades particulares.)

La orientación familiar es una responsabilidad del sacerdocio

Pasaje de las Escrituras y análisis

Explique a los jóvenes que la orientación familiar no es simplemente una buena manera de visitar vecinos o ayudar al obispo o presidente de rama, sino una responsabilidad que el Señor ha revelado a los poseedores del sacerdocio. Pida a los jóvenes que lean la introducción de la sección 20 de Doctrina y Convenios.

• ¿Cuándo se recibió esta revelación? (En abril de 1830, precisamente cuando se organizó la Iglesia.)

• ¿Quién dio esta revelación a José Smith? (Jesucristo.)

Recuerde a los jóvenes que Jesucristo está a la cabeza de la Iglesia.

Pida a los jóvenes que lean el versículo 38 y subrayen las palabras: “El deber de los … presbíteros, maestros y diáconos”. Que lean luego los versículos del 53 al 59 y marquen las palabras claves que se refieren a la orientación familiar: amonestar, exponer, exhortar, enseñar, invitar.

Dé a cada joven una copia del volante “Análisis de un pasaje de las Escrituras” y considere con ellos las palabras que subrayaron.

Actividad

Escriba en la pizarra las cinco palabras subrayadas en el versículo 59 y pida entonces que cada joven escoja una de ellas para hablar sobre ese tema con los otros miembros de la clase. Cada uno podría relacionar ese tema con una pregunta tal como “¿En qué forma puedo prepararme mejor para (palabra escogida)” o “Es importante para mí que como maestro orientador aprenda a (palabra escogida) porque … ”

Conceda a los jóvenes dos minutos para que escriban sus primeras ideas en una hoja de papel y pida a cada uno que dé su respuesta. Si la clase cuenta con menos de cinco miembros, será necesario hablar también sobre las palabras que no escojan, mientras que si cuenta con más de cinco jóvenes, podría entonces asignar a dos o tres el mismo tema, a fin de que todos tengan la oportunidad de participar.

Relato

Si lo desea, concluya la lección con el siguiente relato verídico acerca de un maestro orientador que supo aceptar las responsabilidades enumeradas en los versículos 53 al 55 y tuvo el privilegio de visitar el hogar del profeta José Smith y su familia:

“Me sentía indigno de ir a la casa del Profeta y su familia en calidad de su maestro orientador. Casi tuve ganas de no cumplir con mi responsabilidad. Pero finalmente fui y llamé a la puerta; unos momentos después, el Profeta la abrió. Me quedé allí, temblando, y le dije:

“—Hermano José, he venido a visitarles en calidad de maestro, si usted no tiene ningún inconveniente, desde luego.

“—Hermano William, pase usted, me da gusto verlo; tome asiento, llamaré a mi familia –-dijo serenamente el Profeta.

“Poco después llegó su familia, sentándose todos:

“—Hermano William, pongo a mi familia y a mi persona en sus manos —dijo el Profeta mientras se sentaban—. Así que, hermano William, haga todas las preguntas que desee.

“Para entonces, mis nervios se habían calmado y había dejado de temblar. Dirigiéndome al Profeta, le dije:

“—Hermano José, ¿está tratando usted de vivir su religión?

“—Sí —contestó en seguida. “—¿Hacen sus oraciones familiares?

“—Sí —volvió a contestar el Profeta.

“—¿Enseña los principios del evangelio a su familia?

“—Sí, trato de hacerlo.

“—¿Piden la bendición de los alimentos?

“—Sí.

“—¿Trata usted de vivir en paz y armonía con todos los de su familia?

“—Sí, así lo hago.

“Me dirigí a la hermana Emma, su esposa, y le pregunté:

“—Hermana Emma, ¿trata usted de vivir su religión, enseña a sus hijos a obedecer a sus padres y les enseña a orar?

“—Sí, trato de hacerlo, hermano William.

“Luego me dirigí nuevamente al hermano José y le dije:

“—He terminado con mis preguntas como maestro; ahora, si usted tiene algunas instrucciones, con gusto las recibiré.

“—Que Dios le bendiga, hermano William; si usted es humilde y fiel, tendrá la capacidad de resolver cualquier dificultad que pueda surgirle como maestro —me dijo por toda respuesta el Profeta.

“Luego, como su maestro orientador extendí mis bendiciones a la familia y me retiré” (véase Un sacerdocio real, Guía de estudio personal 1975–76, págs. 117–119).

Conclusión

Cometido

Exhorte a los jóvenes a que busquen maneras de ser más eficaces como maestros orientadores. Sugiérales que analicen con sus padres y con sus compañeros de maestros orientadores el volante “Análisis de un pasaje de las Escrituras” en procura de ideas.

Nota al asesor Los versículos que se enumeran en el volante se refieren específicamente a los deberes de los maestros en el Sacerdocio Aarónico. Sin embargo, los presbíteros tienen, aparte de otras adicionales, todas las responsabilidades de los maestros, mientras que los diáconos deben ayudar a los maestros cuando se les pida hacerlo.

Análisis de un pasaje de las Escrituras

D. y C. 20

53. “El deber del maestro es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos”;

El deber del maestro: Recuerde que fue el Señor quien lo indicó.

Velar: Esto es algo que uno puede hacer como maestro orientador.

Siempre: ¿Es suficiente una sola visita por mes?

54. “Y cuidar de que no haya iniquidad en la iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentiras, ni difamaciones, ni calumnia”;

55. “Y ver que los miembros de la iglesia se reúnan con frecuencia, y también ver que todos cumplan con sus deberes”.

56. “Y se hará cargo de las reuniones si está ausente el élder o el presbítero”,

57. “Y los diáconos le ayudarán siempre en todos sus deberes en la iglesia, si la ocasión lo requiere”.

Ver que: Esto es lo que significa velar en la orientación familiar. Subraye y enumere las siete cosas por las cuales el Señor ha indicado que debemos velar.

Difamaciones y calumnia: ¿Qué significan estas palabras?

58. “Pero ni los maestros ni los diáconos tienen la autoridad para bautizar, bendecir la santa cena, ni imponer las manos”;

59. “Deben, sin embargo, amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo”.

Exponer: Esto significa defender o explicar en detalle.

Exhortar: Esto significa aconsejar con firmeza.

Subraye y continúe enumerando las otras cinco cosas que un maestro debe hacer.