“Buscad el reino de Dios”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro, 1999


Objetivo

Ayudar a los miembros de la clase a sentir un mayor deseo de magnificar sus llamamientos, de ser castos y de invitar a otras personas a venir a Cristo.

Preparación

  1. 1.

    Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. a.

      Jacob 1. Jacob magnifica el llamamiento que recibe del Señor de predicar el arrepentimiento al pueblo.

    2. b.

      Jacob 2–3. Jacob amonesta contra el amor a las riquezas, el orgullo y la falta de castidad. Promete a los puros de corazón que Dios los consolará en sus aflicciones si confían en él, reciben Su palabra y oran con fe.

    3. c.

      Jacob 4. Jacob testifica de la expiación de Jesucristo. Amonesta al pueblo en contra de “traspasar lo señalado”.

  2. 2.

    Si tiene disponible el video Noche de Hogar - Suplemento en video (Español) (5X736 002), tal vez desee prepararse para mostrar el segmento de seis minutos “El arrepentimiento: Nunca es demasiado tarde”.

  3. 3.

    Si va a utilizar la actividad para despertar interés, lleve a la clase una lupa (o dibuje una en la pizarra antes de iniciar la clase).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Muestre la lupa (o dibuje una en la pizarra antes de iniciar la clase).

magnifying glass

• ¿Para qué sirve una lupa? ¿Qué significa la palabra “magnificar”? (Engrandecer, aumentar en importancia, hacer que se tenga en mayor estima o respeto.) ¿Qué significa “magnificar” un llamamiento en la Iglesia?

Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Jacob 1:17–19. Diga a otros miembros de la clase que señalen las frases que describen la forma en que Jacob magnificó el llamamiento que recibió del Señor. Si lo desea, escriba las respuestas en la pizarra. En la lista se podrían incluir las siguientes respuestas:

  1. a.

    Obtuvo su mandato del Señor (Jacob 1:17).

  2. b.

    Había sido consagrado o apartado (Jacob 1:18).

  3. c.

    Tomó sobre sí la responsabilidad (Jacob 1:19).

  4. d.

    Enseñó la palabra de Dios con toda diligencia (Jacob 1:19).

  5. e.

    Trabajó con todas sus fuerzas (Jacob 1:19).

Explique que cuando se acercaba al final de su vida mortal, Nefi entregó a sus hermanos menores, Jacob y José, la responsabilidad del bienestar espiritual de los nefitas. Jacob sintió el peso de su llamamiento y se lamentó por el creciente orgullo que hacía que su pueblo fuera codicioso e inmoral. Les exhortó firmemente a arrepentirse, o sea, a reconciliarse con Dios a través de la Expiación. Pida a los miembros de la clase que piensen en sus propios llamamientos en la Iglesia y en la forma en que podrían magnificarlos mejor.

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. Jacob magnifica el llamamiento que recibe del Señor.

Analicen el capítulo 1 de Jacob. Pida a los miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado. Explique que Jacob era hijo de Lehi y de Saríah y que nació en el desierto. él vio al Salvador en su juventud, y fue ordenado al sacerdocio (2 Nefi 2:4; 6:2; 11:3). Llegó a tener a su cargo el cuidado de las planchas menores y sucedió a Nefi en el ministerio.

• Cuando Nefi entregó las planchas menores a Jacob, también le dio instrucciones específicas. ¿Qué le dijo Nefi a Jacob que debía grabar en esas planchas? (Véase Jacob 1:1–4.) ¿Por qué era importante grabar y preservar esa información? (Véase Jacob 1:5–8.) ¿Qué nos enseñan estos versículos en cuanto a algunas de las cosas de nuestra vida de las cuales debemos dejar un registro?

• Jacob escribió que su pueblo “amaba a Nefi en extremo” (Jacob 1:10). ¿Por qué sentían ese gran amor por Nefi? (Véase Jacob 1:10.) ¿Qué han sentido ustedes por las personas que han trabajado para servirles?

• ¿Qué quiso decir Jacob cuando dijo que primeramente había “obtenido [su] mandato del Señor” antes de enseñar al pueblo? (Jacob 1:17–18). ¿Cómo obtenemos nuestro mandato del Señor? (Siendo llamados y apartados.) ¿Cómo podemos averiguar lo que el Señor desea que hagamos en nuestros llamamientos?

• ¿Qué dijo Jacob que sucedería si él y José no enseñaban al pueblo con diligencia? (Véase Jacob 1:19.) ¿Por qué es tan importante que magnifiquemos nuestros llamamientos? (Si no usó la actividad para despertar interés, tome unos minutos para analizar lo que significa magnificar un llamamiento.)

• ¿Qué ejemplos conocen de personas que han magnificado sus llamamientos? ¿Cómo podemos magnificar mejor nuestros llamamientos? (Véase D. y C. 58:26–28.) ¿Qué bendiciones han recibido al poner todo lo que haya estado de su parte por cumplir con sus llamamientos?

2. Jacob amonesta contra el amor a las riquezas, el orgullo y la falta de castidad.

Analicen Jacob 2–3. Pida a varios miembros de la clase que lean los versículos que usted haya seleccionado.

• Al comenzar a predicar al pueblo de Nefi, Jacob dijo que más que nunca le “[agobiaba] el peso de un deseo y afán mucho mayor” (Jacob 2:3). ¿Por qué tenía agobiada el alma Jacob? (Véase Jacob 2:5–9; véase también Jacob 1:15–16.) ¿Por qué usó Jacob la palabra “obrar” para tratar de describir lo que comenzaban a hacer con el pecado? (Jacob 2:5).

• ¿Por qué se convirtió la búsqueda de riquezas materiales en una piedra de tropiezo para los nefitas de la época de Jacob? (Véase Jacob 2:12–16.) ¿Cómo puede el obtener una abundancia de riquezas materiales conducirnos al orgullo? ¿Cuáles son las maneras correctas de usar las riquezas? ¿Qué consejos dio Jacob para ayudarnos a evitar el mal uso de las riquezas? (Véase Jacob 2:17–21.)

El presidente Spencer W. Kimball enseñó:

“La posesión de riquezas no constituye un pecado necesariamente. Sin embargo, el pecado puede resultar de la adquisición y el uso de las riquezas… ‘Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre’ (2 Timoteo 6:10–11).

“La historia del Libro de Mormón elocuentemente manifiesta el efecto corrosivo de la pasión por las riquezas… Si el pueblo hubiera usado sus riquezas para buenos propósitos, podrían haber disfrutado de una prosperidad continua; pero parecía que no eran capaces de ser al mismo tiempo ricos y justos durante largos períodos” (El Milagro del Perdón, págs. 45–46).

• Después de amonestar al pueblo en cuanto al orgullo y al amor a las riquezas, Jacob los llamó al arrepentimiento por su conducta inmoral. ¿Cómo justificaban los nefitas su conducta inmoral? (Véase Jacob 2:23–24.) ¿Qué excusas dan muchas personas para justificar su falta de castidad?

• ¿Por qué es importante ser moralmente limpios? (Véase Jacob 2:27–29; véase también éxodo 20:14; 1 Corintios 6:18–20.) ¿Cómo puede la inmoralidad sexual afectar a la familia y a los amigos del pecador y a todos los integrantes de la sociedad? (Véase Jacob 2:31–35; 3:10.) ¿Qué consejo y consuelo dio Jacob a los que habían sido afectados por la inmoralidad de otras personas? (Véase Jacob 3:1–2.)

• ¿Qué debe hacer una persona a fin de que se le perdone su inmoralidad?

El presidente Ezra Taft Benson sugirió cinco pasos que se deben tomar para recibir el perdón por la falta de castidad. (Véase “La ley de castidad”, Liahona, octubre de 1988, pág. 36.) Analice esos pasos con los miembros de la clase:

  1. 1.

    Terminen con cualquier situación que los haga pecar o que los pueda llevar al pecado.

  2. 2.

    Pidan al Señor que les dé el poder para vencer la tentación.

  3. 3.

    Permitan que sus líderes los ayuden a resolver la transgresión y a volver a tener una relación plena con el Señor.

  4. 4.

    Beban de la fuente divina y llenen su vida con fuentes positivas de poder.

  5. 5.

    Recuerden que por medio del arrepentimiento sincero pueden volver a estar limpios.

• Según Jacob, ¿cómo fueron bendecidos los lamanitas por ser castos? (Véase Jacob 3:5–7.) ¿Cuáles son las bendiciones que se reciben cuando se es moralmente limpio?

3. Jacob testifica de la expiación de Jesucristo.

Lean y analicen los versículos de Jacob 4 que usted haya seleccionado. Si va a utilizar la presentación en video “El arrepentimiento: Nunca es demasiado tarde”, muéstrela ahora.

• Después de exhortar al pueblo al arrepentimiento, Jacob terminó su sermón testificando de la esperanza de recibir el perdón por medio de la Expiación. ¿Cómo nos ayudan las Escrituras y los profetas a obtener un testimonio de la Expiación? (Véase Jacob 4:4–6.) ¿Cómo podemos obtener la esperanza en Cristo de la que habló Jacob? (Véase Jacob 4:10–12.)

• ¿Qué significaba el que los judíos “[traspasaran] lo señalado”? (Véase Jacob 4:14. A los judíos les encantaba explicar los textos de Escritura difíciles, pero no los podían entender por su falta de fe y por no contar con la ayuda del Espíritu Santo. Despreciaban las “palabras de claridad” de las Escrituras y buscaban la salvación de alguna otra manera y por algún otro medio que no fuera Jesucristo.)

• ¿En qué forma a veces “[traspasamos] lo señalado” en el diario vivir? ¿Cómo podemos ser más diligentes para recordar la importancia que tiene el Salvador en nuestra vida?

Para concluir esta sección, pida a un alumno que lea en voz alta Mosíah 3:17.

Conclusión

Explique que las enseñanzas de Jacob nos ayudan a comprender la importancia de magnificar nuestros llamamientos y de evitar el orgullo y la inmoralidad. Al recalcar la Expiación en la conclusión de su sermón, Jacob enseñó que debemos depender del Señor.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. Jacob condena la práctica desautorizada del matrimonio plural.

• Con el fin de justificar sus fornicaciones, ¿quiénes decían los nefitas que eran sus ejemplos? (Véase Jacob 2:23–24.) ¿Por qué no eran David y Salomón ejemplos dignos? (Véase D. y C. 132:38–39. El Señor dio esposas y concubinas a David y a Salomón, pero ellos pecaron porque se casaron con esposas adicionales fuera del convenio. Si lo desea, explique que en la antigedad una concubina no era una amante inmoral, sino una esposa legal de un nivel social más bajo; véase de Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2a. edición, 1966, pág. 154).

• ¿Qué ley del matrimonio enseñó Jacob a los nefitas? (Véase Jacob 2:27–28.)

El profeta José Smith enseñó: “ …constantemente he dicho que ningún hombre tendrá más de una esposa a la vez, a menos que el Señor dicte lo contrario” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 399).

Explique que el Señor dio esa instrucción (véase D. y C. 132) pero posteriormente canceló su autorización del matrimonio plural cuando las condiciones cambiaron (véase Declaración Oficial―1). Haga énfasis en el hecho de que la ley del Señor con respecto al matrimonio en nuestros días es la misma que existió en los días de Jacob.

2. La forma de reconocer y evitar el abuso.

Jacob reprendió a los varones nefitas por maltratar a sus esposas y a sus hijos (véase Jacob 2:9, 31–32, 35). Los líderes de la Iglesia de los últimos días también han amonestado severamente contra el abuso o maltrato de cualquier tipo. La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce han advertido a “las personas que violan los convenios de castidad, que abusan de su cónyuge o de sus hijos, o que no cumplen con sus responsabilidades familiares, que un día deberán responder ante Dios” (“La Familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, junio de 1996, pág. 10).

El abuso se puede definir como el tratar a una persona o hablarle de una forma degradante o que le ocasione grave daño u ofensa. Si lo considera apropiado, analicen las definiciones e instrucciones específicas que figuran a continuación:

El abuso de menores ocurre cuando una persona que ocupa una posición de confianza o de control amenaza o causa daño físico o emocional a un niño. Esto incluye el abuso o la negligencia física, el abuso emocional y el abuso sexual.

El abuso conyugal también puede ser de carácter físico, emocional o sexual. El abuso emocional puede consistir en insultos, expresiones degradantes, injusto control o compulsión, amenazas, aislamiento, intimidación o manipulación. El abuso físico incluye el privar de las necesidades básicas para subsistir y el uso de la violencia física, por ejemplo, empujar, estrangular, rasguñar, pellizcar, contener a la fuerza o golpear. El abuso sexual puede ser emocional o físico y comprende el acoso sexual, el infligir dolor y el uso de la fuerza o la intimidación.

Los líderes del sacerdocio, los miembros de la familia y otras personas deben hacer todo lo posible por prevenir el abuso y por contribuir al restablecimiento de la víctima. Los líderes y los miembros de la familia también deben tratar de ayudar al culpable de ese pecado a arrepentirse; para ello, tal vez sea necesario recurrir a un consejo disciplinario de la Iglesia.

Si los miembros de la clase necesitaran más información sobre el tema del abuso, pueden pedir al obispo ejemplares del folleto producido por la Iglesia, Medidas ante el abuso conyugal y cómo prevenirlo (35869 002). Además deben sentir la confianza de recurrir al obispo para pedirle consejo específico en cuanto a la manera de prevenir el abuso y para saber las medidas que se han de tomar cuando éste exista.

• ¿Qué podemos hacer para ayudar a reconocer y prevenir el abuso? ¿Cómo podemos ayudar a las personas que han sido víctimas del abuso?

3. Jacob amonesta contra el prejuicio racial.

• ¿Por qué muchos nefitas menospreciaban a los lamanitas? (Véase Jacob 3:5, 9.) ¿Qué dijo Jacob en cuanto a ese prejuicio? (Véase Jacob 3:8–9.) ¿Cómo puede el prejuicio impedir que la Iglesia cumpla con su misión divina?

El presidente Howard W. Hunter dijo:

“El evangelio restaurado es un mensaje de amor divino a todas las gentes de todas partes y se basa en la convicción de que todos los seres humanos somos hijos del mismo Dios…

“ …el poder de nuestra fe no está limitado por la historia, ni por la nacionalidad ni por la cultura; no es la propiedad particular de ningún pueblo ni de ninguna edad” (“El evangelio: Una fe universal”, Liahona, enero de 1992, págs. 20, 21).