“Seréis llamados progenie de Cristo”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro, 1999


Objetivo

Animar a los miembros de la clase a buscar y conservar el “potente cambio” de corazón que se recibe al ejercer la fe en Jesucristo.

Preparación

  1. 1.

    Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. a.

      Mosíah 4:1–12. El pueblo del rey Benjamín responde a sus palabras al buscar con toda humildad recibir la remisión de sus pecados.

    2. b.

      Mosíah 4:13–30. El rey Benjamín exhorta al pueblo a enseñar el Evangelio a sus hijos, a impartir de sus bienes a los pobres y a obedecer los mandamientos de Dios.

    3. c.

      Mosíah 5–6. Todo el pueblo del rey Benjamín experimenta un “potente cambio” y hace convenio de guardar los mandamientos de Dios y de hacer Su voluntad en todas las cosas. El rey Benjamín dice al pueblo que a causa del convenio que han hecho serán llamados hijos de Cristo.

  2. 2.

    Si está disponible la lámina del rey Benjamín, prepárese para utilizarla durante la lección (62298; Las bellas artes del Evangelio, 307).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Escriba en la pizarra los encabezamientos que figuran a continuación:

A la izquierda de Dios

A la derecha de Dios

• ¿Qué significa sentarse a la derecha de Dios? (Recibir la exaltación y vivir de nuevo con Dios.) ¿Qué clase de personas tendrán el derecho de sentarse a la derecha de Dios? ¿A la izquierda de Dios? (Véase Mateo 25:33–34; D. y C. 29:27. Escriba en la pizarra, bajo el encabezamiento correspondiente, las respuestas de los alumnos a estas dos preguntas.)

Explique que al final de su sermón, el rey Benjamín dijo a su pueblo lo que debía hacer para tener el derecho de sentarse a la diestra de Dios. Podemos aprender de las palabras del rey Benjamín porque los requisitos son los mismos para nosotros.

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. El pueblo del rey Benjamín busca y recibe la remisión de sus pecados.

Lean y analicen Mosíah 4:1–12. Si va a usar la lámina del rey Benjamín, muéstrela ahora y déjela a la vista durante el resto de la lección.

• Después que el rey Benjamín enseñó a su pueblo acerca de la misión del Salvador (véase la lección 15), vio que “habían caído a tierra” (Mosíah 4:1). ¿Por qué cayeron a tierra? (Véase Mosíah 4:1–2.) ¿Por qué somos “menos que el polvo de la tierra”? (Véase Helamán 12:4–8; Moisés 1:9–10.) ¿Por qué recalcó el rey Benjamín la “nulidad” y la indignidad de su pueblo? (Véase Mosíah 4:5–8, 11–12.) ¿Por qué es esencial que reconozcamos que dependemos del Señor?

• ¿Qué hizo el pueblo del rey Benjamín al comprender su “estado carnal”? (Véase Mosíah 4:2.) ¿Por qué fueron “llenos de gozo”? (Véase Mosíah 4:3.) ¿Por qué pudieron recibir el perdón de sus pecados? ¿Cómo supieron que habían sido perdonados? ¿Cómo podemos nosotros saber que hemos recibido el perdón después de arrepentirnos? (Si lo desea, haga referencia a la declaración del presidente Harold B. Lee que se encuentra en la página 71 para ayudarle a contestar esta pregunta.)

• ¿Qué enseñó el rey Benjamín en cuanto a la manera de obtener la remisión de nuestros pecados? (Véase Mosíah 4:9–10.) ¿Qué enseñó acerca de la manera de retener la remisión de nuestros pecados? (Véase Mosíah 4:11–12, 26.) ¿Qué significa retener la remisión de nuestros pecados?

• Cuando nos sentimos desanimados por nuestras flaquezas, ¿cómo nos pueden dar esperanza las palabras que el rey Benjamín dirigió a su pueblo?

2. El rey Benjamín enseña a su pueblo cómo vivir una vida cristiana.

Lean y analicen los versículos de Mosíah 4:13–30 que usted haya seleccionado. Si lo desea, al comenzar este análisis, divida los miembros de la clase en tres grupos. Asigne a cada grupo uno de los pasajes de las Escrituras que figuran a continuación, y pídales que lean juntos el pasaje y que después den un resumen del mismo con una sola frase. (Después de cada pasaje se sugiere una frase; no es necesario que los miembros de la clase se expresen usando las mismas palabras.)

  • Grupo 1: Mosíah 4:13–15 (Enseñar a los hijos.)

  • Grupo 2: Mosíah 4:16–26 (Compartir con los pobres.)

  • Grupo 3: Mosíah 4: 27–30 (Cuidar nuestros pensamientos, palabras y obras.)

Cuando los tres grupos hayan terminado de leer y de dar sus resúmenes, escriba en la pizarra el encabezamiento El consejo del rey Benjamín. Pida a una persona de cada grupo que escriba en la pizarra, debajo del encabezamiento, la frase que usaron en su grupo para resumir su pasaje.

• Según el rey Benjamín, ¿qué obligaciones tienen los padres para con sus hijos? (Véase Mosíah 4:14–15.) ¿Qué condiciones del mundo actual recalcan la importancia del consejo que el rey Benjamín dio a los padres? ¿Por qué es tan importante que los padres enseñen el Evangelio a sus hijos?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “La salud de cualquier sociedad, la felicidad de su gente, su prosperidad y su paz tienen sus raíces en la enseñanza que los padres den a sus hijos” (“Instruye al niño en su camino… ”, Liahona, enero de 1994, pág. 70).

• ¿Cómo podemos enseñar a los niños a amarse y a servirse los unos a los otros? (Los maestros de los jóvenes tal vez deseen analizar la forma en que el ejemplo de los miembros de la clase puede influir en los niños pequeños.)

• El rey Benjamín también instruyó a su pueblo que debía velar por los necesitados (Mosíah 4:16). Según el rey Benjamín, ¿por qué rehúsan algunas personas ayudar a los necesitados? (Véase Mosíah 4:17, 22.) Si tenemos esa actitud, ¿por qué tenemos “gran necesidad de [arrepentirnos]”? (Véase Mosíah 4:18–23.) ¿En qué sentido somos todos mendigos? (Véase Mosíah 4:19–20.)

• ¿Por qué es el servicio compasivo una característica importante para los miembros de la Iglesia de Cristo?

• ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de nuestro Padre Celestial al dar a los necesitados? (Véase Mosíah 4:16, 20–21.) ¿Cómo podemos asegurarnos de que cuando ayudemos a los necesitados, les proporcionemos la ayuda apropiada en la forma apropiada?

Si lo desea, explique que no existe un solo medio apropiado para ayudar a los necesitados. Debemos recordar los principios que enseñó el rey Benjamín y buscar la guía del Espíritu en cada situación (véase Moroni 7:18). Si lo desea, señale también que el Señor ha establecido maneras por medio de las cuales podemos ayudar a los necesitados. Cuando damos ofrendas de ayuno o donamos dinero, bienes, tiempo y otros servicios a la Iglesia, podemos tener la plena confianza de que nuestras contribuciones se están utilizando con prudencia.

• ¿Qué consejo dio el rey Benjamín a los pobres que no podían impartir de sus bienes? (Véase Mosíah 4:24–25.) ¿Qué podemos hacer para tener un corazón generoso sea cual fuere nuestra situación económica?

• ¿Por qué el servicio a los demás nos ayuda a retener la remisión de nuestros pecados? (Véase Mosíah 4:26.)

• Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Mosíah 4:27. ¿Qué significa hacer todas las cosas “con prudencia y orden”? ¿Cómo les puede ayudar este consejo?

• El rey Benjamín enseñó a su pueblo que a fin de evitar el pecado y mantenerse dedicados a Dios, debían cuidar sus pensamientos, sus palabras y sus hechos (Mosíah 4:29–30). ¿Cómo se relacionan nuestros pensamientos, palabras y obras? ¿Cómo se verán afectadas nuestras palabras y obras si cuidamos nuestros pensamientos?

3. El pueblo del rey Benjamín experimenta un “potente cambio” y hace convenio de hacer la voluntad de Dios en todas las cosas.

Analicen Mosíah 5–6. Pida a varios miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado.

• ¿Cómo supo el pueblo que las palabras del rey Benjamín eran verdaderas? (Véase Mosíah 5:2.) ¿Qué efecto tuvo el Espíritu del Señor en el pueblo? (Véase Mosíah 5:2–5.) ¿Cómo podrían verse afectadas nuestra vida y nuestras relaciones si “no [tuviéramos] más disposición a obrar mal”?

• ¿Por qué es importante que sepamos que las personas que escucharon los sermones del rey Benjamín y experimentaron un potente cambio en sus corazones ya eran miembros de la Iglesia?

• Una vez que hayamos experimentado un “potente cambio… en nuestros corazones” (Mosíah 5:2), ¿con qué dificultades nos enfrentamos al intentar conservar ese cambio? ¿Cómo podemos superar esas dificultades?

• ¿Qué significa llegar a ser progenie de Cristo? (Véase Mosíah 5:2, 5–7.) ¿Qué significa “tomar sobre [nosotros] el nombre de Cristo”? (Véase Mosíah 5:8–11; véase también la cita que figura a continuación.) ¿Qué podemos hacer día tras día para ayudarnos a conservar escrito en nuestro corazón el nombre de Cristo? (Véase Mosíah 5:11–15.)

El élder Dallin H. Oaks explicó: “…el que estemos dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo afirma nuestra promesa de hacer todo lo que podamos por ser contados entre los que él escoja para que estén a su derecha y sean llamados por Su nombre en el último día. En esa sagrada acepción, nuestro testimonio de que estamos dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo constituye nuestra declaración de que aspiramos a la exaltación en el reino celestial. La exaltación es la vida eterna, ‘el máximo de todos los dones de Dios’ (D. y C. 14:7)” (“El tomar sobre nosotros el nombre de Cristo”, Liahona, julio de 1985, pág. 77).

• ¿Por qué es similar el convenio que hizo el pueblo del rey Benjamín al convenio que hacemos al bautizarnos y que renovamos cada vez que tomamos la Santa Cena? (Véase Mosíah 5:5, 7–8; D. y C. 20:37, 77, 79.) ¿Por qué es importante que renovemos ese convenio con frecuencia?

• El rey Benjamín vio que todo su pueblo (con excepción de aquellos que eran demasiado pequeños) había hecho un convenio de obedecer los mandamientos de Dios (Mosíah 6:1–2). ¿Por qué era importante registrar sus nombres?

• ¿Por qué era importante nombrar maestros y sacerdotes sobre el pueblo? (Véase Mosíah 6:3.) ¿Cómo nos ayudan los maestros y los líderes de la Iglesia a recordar los convenios y las promesas que hemos hecho?

Conclusión

Lea Mosíah 5:15, las últimas palabras del discurso del rey Benjamín, o pida a un miembro de la clase que lo lea. Haga notar que esas bendiciones están disponibles para cada uno de nosotros. Inste a los miembros de la clase a buscar y a conservar ese “potente cambio” de corazón que les permitirá ser hijos de Cristo.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. “Bajo este título sois librados” (Mosíah 5:8).

• Cuando llamó a los de su pueblo hijos de Cristo, el rey Benjamín dijo: “…bajo este título sois librados” (Mosíah 5:8). ¿Cómo nos hace libres la obediencia al Señor?

El profeta José Smith enseñó que “…en la obediencia hay gozo y paz sin defecto y sin mezcla; y en vista de que Dios ha proyectado nuestra felicidad… él jamás ha instituido, jamás instituirá ordenanza o dará mandamiento alguno a su pueblo, que en su naturaleza no tenga por objeto adelantar esa felicidad” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 313).

• ¿Cómo les ha dado felicidad a ustedes y a los que les rodean el obedecer los mandamientos de Dios?

2. “¿Cómo conoce un hombre al amo a quien no ha servido”? (Mosíah 5:13).

• El rey Benjamín preguntó: “…¿cómo conoce un hombre al amo a quien no ha servido”? (Mosíah 5:13). ¿Cómo han llegado a conocer mejor a Cristo al servirle?