“Mi alma no siente más dolor”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro, 1999


Objetivo

Inspirar a los miembros a aplicar continuamente el principio del arrepentimiento, a convertirse y a compartir el Evangelio.

Preparación

  1. 1.

    Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. a.

      Mosíah 25. El pueblo de Limhi y el de Alma se unen con el de Mosíah en la tierra de Zarahemla. Limhi y su pueblo son bautizados. El rey Mosíah le da autorización a Alma para que organice la Iglesia de Dios en toda la tierra de Zarahemla.

    2. b.

      Mosíah 26; 27:1–7. Muchos miembros de la Iglesia son conducidos al pecado por los incrédulos. El Señor dice a Alma que los que se arrepientan serán perdonados, pero los que no se arrepientan no serán contados entre el pueblo de la Iglesia. Mosíah emite una proclamación en la que prohíbe que los creyentes y los incrédulos se persigan unos a otros.

    3. c.

      Mosíah 27:8–31; Alma 36:6–23. Alma, hijo, y los cuatro hijos de Mosíah intentan destruir la Iglesia de Dios. En respuesta a las oraciones de sus padres y de otros miembros de la Iglesia, se les aparece un ángel. Alma, hijo, y los cuatro hijos de Mosíah se convierten. Alma, hijo, testifica de su conversión.

    4. d.

      Mosíah 27:32–28:20; Alma 36:24. Alma, hijo, y los hijos de Mosíah se dedican a predicar el Evangelio.

  2. 2.

    Pida a un miembro de la clase que prepare un breve resumen de los acontecimientos que llevaron a la conversión de Alma, hijo, y de los hijos de Mosíah (Mosíah 27:8–24).

  3. 3.

    La conversión de Alma, hijo (Las bellas artes del Evangelio, 321).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Pregunte a los miembros de la clase:

• ¿Cuántos de ustedes son conversos?

Señale que a menudo usamos el término converso para referirnos a una persona que fue bautizada en la Iglesia después de los ocho años de edad; no obstante, en otro sentido, cada uno de nosotros debe ser un converso. Todos nosotros, no importa cuándo nos bauticemos, debemos adquirir nuestro propio testimonio del Evangelio de Jesucristo. Para algunas personas la conversión es repentina y espectacular, pero para la mayoría es un proceso sutil y gradual. Algunas personas se convierten fácilmente, mientras que otras tienen que luchar para adquirir ese testimonio y esa dedicación. (Nótese que en la lección 22 también se hace un análisis del proceso de la conversión.)

En esta lección se habla de cinco jóvenes que, a pesar de ser hijos de líderes de la Iglesia firmes y fieles, tuvieron que experimentar su propia conversión al Evangelio de Jesucristo.

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. El pueblo de Limhi y el de Alma se unen al de Mosíah en la tierra de Zarahemla.

Analicen Mosíah 25. Pida a varios miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado. Explique que el pueblo de Limhi y el de Alma se unieron al del rey Mosíah en Zarahemla (Mosíah 22:11–14; 24:20, 23–25). Ayude a los miembros de la clase a comprender que para ese entonces había cuatro grupos unidos en Zarahemla bajo el rey Mosíah:

  1. a.

    El pueblo de Limhi, descendientes de Zeniff y de otros que salieron de Zarahemla para regresar a la tierra de Nefi.

  2. b.

    El pueblo de Alma, que durante el reinado de Noé se había separado del grupo que descendía de Zeniff.

  3. c.

    Los nefitas que habían permanecido en Zarahemla.

  4. d.

    Los mulekitas, los residentes originales de Zarahemla.

Explique que todos esos pueblos habían adoptado el nombre de nefitas para ese entonces (Mosíah 25:12–13).

• Mosíah congregó al pueblo en Zarahemla y les leyó los registros del pueblo de Limhi y del de Alma (Mosíah 25:5–6). ¿En qué forma respondió el pueblo de Zarahemla a esos registros? (Véase Mosíah 25:7–11.) ¿Cómo demostraron caridad con sus reacciones?

• ¿Cómo se han beneficiado ustedes al estudiar los relatos de los pueblos de Limhi y de Alma?

• Después de que Mosíah terminó de leer los registros, deseó que Alma les hablara (Mosíah 25:14). ¿De qué habló Alma? (Véase Mosíah 25:15–16.) ¿Por qué era importante que el pueblo recordara quién los había librado del cautiverio? ¿Qué efecto tuvieron las enseñanzas de Alma en Limhi y en su pueblo? (Véase Mosíah 25:17–18.)

• Mosíah concedió permiso a Alma para “que estableciera iglesias por toda la tierra de Zarahemla” (Mosíah 25:19–20). ¿Cómo pudieron seguir siendo una sola iglesia después de reunirse en distintas congregaciones? (Véase Mosíah 25:21–24.) ¿Cómo nos puede ayudar el ejemplo de ellos hoy en día mientras enfrentamos los desafíos de seguir siendo unidos en nuestra iglesia mundial?

2. Los incrédulos conducen al pecado a muchos miembros de la Iglesia.

Lean y analicen los versículos de Mosíah 26; 27:1–7 que usted haya seleccionado.

• ¿Por qué muchos de la “nueva generación” no quisieron unirse a la Iglesia? (Véase Mosíah 26:1–4.) ¿Cómo pueden los de las generaciones anteriores ayudar a los jóvenes a obtener un testimonio de Jesucristo y de Su Evangelio? ¿Cómo pueden los de las generaciones anteriores ayudar a los jóvenes a sentir el amor de Dios y a comprender su relación con él?

• Los incrédulos condujeron al pecado a muchos miembros de la Iglesia. ¿Qué responsabilidad tenía Alma con respecto a los miembros de la Iglesia que habían pecado? (Véase Mosíah 26:6–8.) ¿Qué responsabilidad ha colocado el Señor sobre los líderes de la Iglesia de ayudar a los miembros que hayan cometido pecados graves?

• ¿A quién consultó Alma cuando Mosíah se negó a juzgar a los que habían pecado? (Véase Mosíah 26:10–14.) ¿De qué manera han sido guiados en sus propias responsabilidades cuando han acudido a Dios en oración?

• ¿Qué le dijo el Señor a Alma que hiciera con las personas que habían pecado? (Véase Mosíah 26:29–30, 32.) ¿Por qué es la confesión un paso importante en el proceso del arrepentimiento? ¿Por qué es importante “[perdonarse]… los unos a los otros”? (Mosíah 26:31). ¿En qué forma han sido bendecidos al perdonar a alguien o cuando otra persona les ha perdonado?

• Aunque la Iglesia “[empezó] nuevamente a tener paz y a prosperar”, los miembros de la misma a menudo eran perseguidos por los incrédulos (Mosíah 26:37–38; 27:1). ¿Qué hizo el rey Mosíah cuando los miembros de la Iglesia se quejaron de esta persecución? (Véase Mosíah 27:1–5.) ¿De qué manera podrían ser perseguidos los miembros de la Iglesia en la actualidad? ¿Cuáles son algunas maneras constructivas de enfrentar la persecución?

3. Alma, hijo, y los hijos de Mosíah reciben la visita de un ángel.

Lean y analicen los versículos de Mosíah 27:8–31 y Alma 36:6–23 que usted haya seleccionado. Explique que aun después de que Mosíah emitió una proclamación en la que prohibía la persecución, algunos incrédulos continuaron tratando de destruir la Iglesia. Entre esos incrédulos se encontraban los propios cuatro hijos de Mosíah y uno de los hijos de Alma (Mosíah 27:8–9).

Pida al miembro asignado con anterioridad que dé un resumen de los acontecimientos que llevaron a la conversión de Alma, hijo, y de los hijos de Mosíah (Mosíah 27:8–24). Si va a utilizar la lámina de Alma, hijo, muéstrela ahora.

• ¿Por qué envió el Señor a un ángel para que hablara con Alma, hijo, y con sus compañeros? (Véase Mosíah 27:14.) ¿Cómo puede ayudarnos la oración cuando un ser querido se aparta del Evangelio?

Cuando era Comisionado de Educación de la Iglesia, Jeffrey R. Holland dijo: “Quizás ninguna otra angustia del alma humana se compare con la de una madre o un padre que teme por el alma de un hijo… [Pero] los padres nunca pueden dejar de tener esperanza, de mostrar interés y de tener fe. Está claro que nunca pueden dejar de orar. En ocasiones, la oración quizás sea el único medio al que se pueda recurrir, pero es el más poderoso de todos” (“Alma, Son of Alma”, Ensign, marzo de 1977, págs. 80–81).

• ¿Cuáles son algunas formas mediante las cuales el Señor envía ayuda en respuesta a las oraciones de los justos a favor de sus seres queridos que se han extraviado? (Ayude a los miembros de la clase a comprender que el Señor no siempre enviará a un ángel, como lo hizo con Alma, pero sí envía ayuda en muchas otras formas. Tal vez envíe a un líder o amigo sensible, a maestros orientadores o maestras visitantes dedicados o un sermón inspirado que surta efecto en la vida de aquellos por quienes oramos.) ¿En qué forma han visto manifestarse el poder de la oración en una situación que parecía no tener remedio?

• ¿Qué le dijo el ángel a Alma, hijo? (Véase Mosíah 27:13–17.) ¿Qué le sucedió a Alma, hijo, después de que se fue el ángel? (Véase Mosíah 27:18–19.) ¿Cómo reaccionó Alma cuando se enteró en cuanto a la experiencia que su hijo tuvo con el ángel? (Véase Mosíah 27:20.) ¿Por qué se regocijó?

Explique que años después de su conversión, Alma le relató a su hijo Helamán la experiencia que había tenido (Alma 36:6–24). Valiéndose de los relatos que se encuentran en Mosíah 27 y en Alma 36, ayude a los miembros de la clase a comparar los sentimientos que tuvo Alma antes y después de que fuese perdonado (si lo desea, pida a algunos miembros de la clase que lean el relato de Mosíah 27 mientras que otros leen el de Alma 36). Si lo desea, haga un resumen del análisis con una gráfica similar a la que figura a continuación:

Antes

Después

Carnal y caído, para ser desechado (Mosíah 27:25–27; Alma 36:11).

Redimido por Dios, nacido del Espíritu (Mosíah 27:24–25; Alma 36:23).

Pasando mucha tribulación (Mosíah 27:28).

Arrebatado de un fuego eterno (Mosíah 27:28).

En la hiel de amargura y en los lazos de iniquidad (Mosíah 27:29).

Redimido de la hiel de la amargura y de los lazos de iniquidad (Mosíah 27:29).

En el más tenebroso abismo (Mosíah 27:29).

Vio la maravillosa luz de Dios (Mosíah 27:29).

Atormentado con suplicio eterno (Mosíah 27:29).

Su alma no sentía más dolor (Mosíah 27:29).

Atribulado por el recuerdo de sus muchos pecados (Alma 36:17).

Dejó de atormentarle el recuerdo de sus pecados (Alma 36:19).

Intenso y profundo dolor (Alma 36:20–21).

Sintió gozo profundo e intenso (Alma 36:20–21).

Alma atormentada con indecible horror al pensar en estar en la presencia de Dios (Alma 36:14–15).

Su alma anhelaba estar en la presencia de Dios (Alma 36:22).

• ¿Qué llevó a Alma a quedar libre de su sufrimiento? (Véase Alma 36:17–18.)

• ¿Cómo pueden las experiencias de Alma compararse a las experiencias que sentimos durante nuestra propia conversión? (Una posible respuesta se menciona en la cita que figura a continuación.)

El élder Bruce R. McConkie dijo: “Alma nos sirve de ejemplo. El terror por el pecado que le envolvió lo debe sentir todo miembro del reino que se aparte del camino; entonces vendría el arrepentimiento, tal como sucedió a nuestro amigo nefita” (A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 229).

4. Alma, hijo, y los hijos de Mosíah se dedican a predicar el Evangelio.

Lean y analicen los versículos de Mosíah 27:32–28:20; Alma 36:24 que usted haya seleccionado.

• ¿Qué hicieron Alma, hijo, y los hijos de Mosíah después de su conversión? (Véase Mosíah 27:32–37.) ¿Cómo demostró esto que realmente estaban convertidos? ¿En qué forma reflejan nuestros hechos la sinceridad y la profundidad de nuestra conversión?

• ¿Por qué querían los hijos de Mosíah y sus compañeros predicar el Evangelio entre los lamanitas? (Véase Mosíah 28:1–3 y la cita que figura a continuación.) ¿Qué le prometió el Señor al rey Mosíah con respecto al esfuerzo misional de los hijos de éste? (Véase Mosíah 28:6–7.)

El élder L. Tom Perry dijo: “Después de que uno se convierte, siente el deseo de compartir el evangelio, no tanto por un sentido del deber, aunque esta responsabilidad le corresponde al sacerdocio, sino por el agradecimiento y el amor que se siente por lo que se ha recibido. Cuando obtenemos una perla tan valiosa como ésta, no nos contentamos con sólo admirarla; tenemos que compartirla” (“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones”, Liahona, julio de 1984, pág. 128).

• Una vez que nos hayamos convertido, ¿cómo podemos incrementar nuestra dedicación para compartir el Evangelio?

Conclusión

Explique que cada uno de nosotros debe experimentar su propia conversión. Aunque ésta tal vez sea más sutil y gradual que la que experimentaron Alma y los hijos de Mosíah, dará los mismos resultados.

Lean Mosíah 27:29. Recalque el hecho de que mediante el arrepentimiento y la expiación de Jesucristo podemos ser perdonados a fin de que nuestra alma no “[sienta] más dolor”. Entonces podremos llegar a ser instrumentos en las manos del Señor para bendecir a los demás.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencia adicional para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

“Con sus palabras lisonjeras engañaron a muchos” (Mosíah 26:6).

• ¿Cómo pudieron Alma, hijo, y los hijos de Mosíah, junto con otros incrédulos, llevar a muchos miembros de la Iglesia al pecado? (Véase Mosíah 26:6; 27:8–9.) ¿Cómo pueden las palabras lisonjeras engañarnos y apartarnos del camino? ¿Por qué es importante que tengamos cuidado en cuanto a las personas que permitimos que influyan en nosotros? (Véase la cita que figura a continuación.) ¿Cómo puede un fundamento de fe en Jesucristo ayudarnos a evitar la influencia de las lisonjas de los incrédulos?

El élder Ezra Taft Benson dijo: “Al buscar los elogios del mundo, nos agrada recibir el honor de los hombres a quienes honra el mundo, pero he allí el verdadero peligro, porque a menudo, a fin de recibir esos honores, debemos aliarnos con las mismas influencias y normas satánicas que llevaron a algunos de esos hombres a puestos prominentes, y seguirlas… Hoy día estamos internamente atormentados por las lisonjas de los hombres prominentes del mundo” (en “Conference Report”, octubre de 1964, pág. 57; o Improvement Era, diciembre de 1964, pág. 1067).