Ayudas para el maestro

El Libro de Mormón: Manual para el maestro, 1999


En una reunión con los Doce Apóstoles, el profeta José Smith declaró “a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 233–234; véase también la Introducción del Libro de Mormón).

En calidad de maestro de la clase de Doctrina del Evangelio, este año usted tiene la oportunidad de enseñar basándose en “el más correcto de todos los libros sobre la tierra”. Con la guía del Espíritu, podrá ayudar a los miembros de la clase a comprender preceptos eternos y a fortalecer su testimonio de Jesucristo, de Su Evangelio y de la misión del profeta José Smith; también podrá ayudarles a recibir bendiciones adicionales que se derivan del estudiar con diligencia el Libro de Mormón, algunas de las cuales describió el presidente Ezra Taft Benson:

“…el Libro de Mormón expone a los enemigos de Cristo; confunde las falsas doctrinas y pone fin a las contenciones (véase 2 Nefi 3:12). Fortalece a los humildes seguidores de Cristo en contra de los malos designios, estrategias y doctrinas del demonio en nuestros días. La clase de apóstatas de que se habla en el Libro de Mormón es similar al tipo de apóstatas de la actualidad. Con Su infinito conocimiento del futuro, Dios modeló la historia que se escribiría en el Libro de Mormón de tal forma que pudiéramos distinguir el error y supiéramos cómo combatir los falsos conceptos educacionales, políticos, religiosos y filosóficos de nuestros tiempos” (en “Conference Report”, abril de 1975, págs. 94–95; véase también “El Libro de Mormón es la palabra de Dios”, Liahona, agosto de 1975, pág. 41).

“Hay un poder en el libro que empezará a fluir a vuestra vida en el momento en que empecéis a estudiarlo seriamente. Encontraréis mayor poder para resistir la tentación; encontraréis el poder para evitar el engaño; encontraréis el poder para manteneros en el camino angosto y estrecho… Cuando empecéis a tener hambre y sed de estas palabras, encontraréis vida en mayor abundancia” (“El Libro de Mormón: la clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, pág. 3).

Al enseñar, el Espíritu del Señor le testificará del poder del Libro de Mormón para llevar a las personas a un conocimiento firme e inmutable de Jesucristo y de Su doctrina.

Cómo enseñar por medio del Espíritu

Al prepararse para enseñar la clase de Doctrina del Evangelio, es importante que busque la inspiración y la guía del Espíritu Santo. “Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” (D. y C. 42.14). Recuerde que es el Espíritu Santo quien debe ser el maestro de la clase.

La forma de buscar el Espíritu es por medio de la oración, del ayuno, del estudio diario de las Escrituras y de la obediencia a los mandamientos. Mientras se prepare para dar la lección, ore para suplicar que el Espíritu le ayude a comprender las Escrituras y las necesidades de los miembros de la clase. El Espíritu también puede ayudarle a planificar maneras significativas de analizar los pasajes de las Escrituras y de aplicarlos al diario vivir (véase 1 Nefi 19:23). Con la guía del Espíritu, usted se convertirá en un instrumento eficaz en las manos del Señor para enseñar Su palabra a Sus hijos.

A continuación se dan algunas sugerencias para invitar la presencia del Espíritu a la clase:

  1. 1.

    Antes y después de impartir la lección, pida a los miembros de la clase que ofrezcan una oración. Durante la lección, lleve una oración en su corazón para que el Espíritu le guíe, para que llegue al corazón de los miembros de la clase y les testifique e inspire.

  2. 2.

    Utilice las Escrituras (véase más adelante “Cómo concentrarse en las Escrituras”).

  3. 3.

    Exprese su testimonio siempre que el Espíritu se lo indique y no sólo al final de la lección. Testifique sobre Jesucristo; pida frecuentemente a los miembros de la clase que expresen su testimonio.

  4. 4.

    Utilice himnos, canciones de la Primaria y otra música sacra con el fin de preparar a los miembros de la clase para sentir el Espíritu.

  5. 5.

    Exprese el afecto que siente por los miembros de la clase, por las demás personas, así como por nuestro Padre Celestial y Jesucristo.

  6. 6.

    Cuando sea apropiado, hable sobre sus observaciones, sentimientos y experiencias en lo que respecta a la lección e invite a los miembros de la clase a hacer lo mismo. Ellos también podrían hablar en cuanto a la forma en que hayan puesto en práctica los principios que se han analizado en las lecciones anteriores.

Cómo concentrarse en las Escrituras

El élder Boyd K. Packer enseñó: “Si la verdadera doctrina se entiende, ello cambia la actitud y el comportamiento” (“Los niños pequeños”, Liahona, enero de 1987, pág. 17). Al preparar la lección y durante la clase, concéntrese en las doctrinas salvadoras del Evangelio, tal como se presentan en las Escrituras y en las enseñanzas de los profetas de los últimos días; para ello, será necesario que usted estudie las Escrituras con diligencia y oración. El Señor mandó: “No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres” (D. y C. 11:21).

Inste a los miembros de la clase a llevar sus ejemplares de las Escrituras a la clase todos los domingos. Al hablar de los pasajes de las Escrituras, lean juntos los versículos que usted haya seleccionado.

A cada uno de los miembros de la clase se le debe entregar un ejemplar de El Libro de Mormón, Guía de estudio para el miembro de la clase (35684 002). El uso de este cuadernillo ayudará a los miembros de la clase a mejorar sus técnicas de estudio; también les ayudará a comprender las Escrituras, a ponerlas en práctica, a prepararse para analizarlas en la clase y a usarlas en charlas familiares. Inste a los miembros de la clase a leer la asignación de lectura y la sección de la guía de estudio antes de presentarse en la clase cada domingo.

Cómo compartir el Libro de Mormón

El presidente Ezra Taft Benson instó a los miembros de la Iglesia a compartir el Libro de Mormón. él dijo:

“Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón… Dios nos tendrá por responsables si no damos a conocer el Libro de Mormón de un modo monumental.

“Tenemos el Libro de Mormón, tenemos los miembros, tenemos los misioneros, tenemos los medios de difusión, y el mundo tiene la necesidad.

“¡El momento es ahora!” (véase “Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón”, Liahona, enero de 1989, pág. 4).

Este año en la Escuela Dominical, conforme enseñe acerca del Libro de Mormón, inste a los miembros de la clase a compartirlo con sus amigos y conocidos que no sean miembros de la Iglesia (véase la segunda sugerencia para la enseñanza en la lección 1). Al inicio del año, tal vez desee consultar con el obispado y con el líder misional de barrio con respecto a la forma en que los miembros de la clase pueden obtener ejemplares del Libro de Mormón para compartirlos con otras personas.

Cómo usar este manual

Este manual es un instrumento que le ayudará a enseñar las doctrinas del Evangelio que se hallan en las Escrituras. Se ha escrito para las clases de Doctrina del Evangelio de jóvenes y de adultos, y se utilizará cada cuatro años. No es necesario usar referencias y materiales de consulta adicionales para impartir las lecciones. El élder M. Russell Ballard dijo: “Sería una buena idea que los maestros estudiaran cuidadosamente las Escrituras y sus manuales antes de recurrir a materiales suplementarios. Demasiados maestros se apartan de los materiales de estudio aprobados sin estudiarlos cuidadosamente. Si los maestros creen que necesitan valerse de materiales suplementarios además de las Escrituras y los manuales para presentar una lección, primero deben considerar las revistas de la Iglesia” (“La enseñanza: el llamamiento más importante”, Liahona, julio de 1983, pág. 103).

Repase cada lección por lo menos con una semana de anticipación. Cuando estudie de antemano la asignación de lectura y el material de la lección, acudirán a su mente pensamientos e impresiones durante la semana que le ayudarán a impartir la lección. Durante la semana, al meditar en la lección, ore para suplicar la guía del Espíritu. Tenga fe en que el Señor le bendecirá.

Las lecciones de este manual contienen más información de la que probablemente se pueda impartir en una sola clase. Invoque el Espíritu del Señor para seleccionar los relatos de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase.

Cada lección está compuesta de las secciones que se mencionan a continuación:

  1. 1.

    Título. El título consta de dos elementos: una breve frase o cita descriptiva y los pasajes de las Escrituras que debe leer al preparar la lección.

  2. 2.

    Objetivo. La declaración del objetivo indica el concepto principal en el cual usted puede concentrarse al preparar y enseñar la lección.

  3. 3.

    Preparación. En esta sección se hace un resumen de los relatos de las Escrituras que se indican en la reseña de la lección. También puede incluir lecturas adicionales y otras sugerencias para su preparación, tales como los materiales que desee llevar a la clase. Muchos de dichos materiales están disponibles en la biblioteca del centro de reuniones. (El número de cinco u ocho dígitos que se indica a continuación del título de una lámina sugerida se refiere al número de referencia de la biblioteca; si la lámina forma parte del juego de láminas Las bellas artes del Evangelio [34730 002], también se indica el número correspondiente a ese juego.)

  4. 4.

    Actividad para despertar interés. Esta sección consta de una actividad sencilla, de una lección práctica, de una cita o de una pregunta que prepare a los miembros de la clase para aprender, participar y sentir la influencia del Espíritu. Puede usar la actividad que se sugiere en el manual u otra de su preferencia, pero es importante captar la atención de los miembros de la clase al inicio de la lección. La actividad debe ser breve.

  5. 5.

    Análisis y aplicación de las Escrituras. ésta es la parte principal de la lección. Estudie los relatos de las Escrituras y ore al respecto a fin de que pueda enseñarlos y analizarlos con eficacia. Utilice las sugerencias que se dan en las secciones “Cómo fomentar el análisis en clase” (páginas VIII–IX) y “Cómo usar variedad al enseñar las Escrituras” (páginas IX–X) para enseñar las lecciones en forma variada y mantener el interés de los miembros de la clase. Seleccione preguntas y métodos que sean apropiados para la edad y la experiencia de los miembros de la clase.

  6. 6.

    Conclusión. Esta sección le sirve para resumir la lección e instar a los miembros de la clase a vivir los principios que hayan analizado. Le recuerda también que exprese su testimonio. Asegúrese de dejar el tiempo suficiente para concluir adecuadamente la lección.

  7. 7.

    Sugerencias adicionales para la enseñanza. Casi todas las lecciones del manual contienen esta sección, la cual puede contener verdades adicionales que se encuentran en los relatos de las Escrituras, métodos didácticos adicionales, actividades u otras sugerencias que complementen el desarrollo de la lección. Es posible que a usted le interese utilizar algunas de estas ideas como parte de las lecciones.

Cómo fomentar el análisis en la clase

Generalmente no debe dar sermones, sino ayudar a los miembros de la clase a participar en forma significativa en el análisis de las Escrituras. Cuando esto sucede, los miembros de la clase:

  1. 1.

    Aprenden más acerca de las Escrituras.

  2. 2.

    Aprenden la manera de poner en práctica los principios del Evangelio.

  3. 3.

    Se comprometen más firmemente a vivir el Evangelio.

  4. 4.

    Invitan la presencia del Espíritu a la clase.

  5. 5.

    Se enseñan y se edifican unos a otros de manera que se benefician de los dones, del conocimiento, de la experiencia y del testimonio de los demás.

Los análisis que se hagan en la clase deben ayudar a los miembros a acercarse más a Cristo y a vivir como Sus discípulos. Cuando surjan temas que no contribuyan al logro de dichos objetivos, encauce a los miembros hacia el tema de la lección.

El uso de preguntas que lleven a la meditación puede ser una de las técnicas didácticas más eficaces. Es una técnica que usó el Salvador al enseñar. Busque la guía del Espíritu al estudiar las preguntas que contiene este manual y decida cuáles usará. En este manual se proporcionan referencias de las Escrituras para facilitar el que usted y los miembros de la clase encuentren respuestas a la mayoría de estas preguntas. Las respuestas a otras preguntas provendrán de las experiencias que hayan tenido los miembros de la clase.

El empleo de todo el material que usted haya preparado no es tan importante como el hecho de que los miembros comprendan las Escrituras y las pongan en práctica. Si se encuentran en medio de un buen análisis, en el que los miembros de la clase estén aprendiendo, por lo general es mejor continuarlo en lugar de interrumpirlo con objeto de utilizar todo el material de la lección.

Utilice las pautas que se encuentran a continuación para fomentar el análisis en la clase:

  1. 1.

    En lugar de hacer preguntas que puedan contestarse con un “sí” o un “no”, haga las que requieran la reflexión y el análisis. Usualmente, las preguntas que resultan ser más eficaces para el desarrollo de un buen análisis son las que comienzan con las palabras por qué, cómo, quién, qué, cuándo y dónde.

  2. 2.

    Inste a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que demuestren en qué forma se pueden aplicar los principios y las doctrinas de las Escrituras a la vida cotidiana. También, ínstelos a expresar lo que sientan acerca de lo que estén aprendiendo de las Escrituras. Demuestre que aprecia los comentarios que ofrezcan.

  3. 3.

    Sea sensible a las necesidades de cada uno de los miembros de la clase. Aunque a todos se les debe instar a participar en los análisis, quizás haya algunos que se abstengan de hacerlo. Si es así, tal vez desee hablar con ellos en privado con el fin de determinar qué piensan acerca del leer en voz alta o participar en la clase. Asegúrese de no pedir la participación de las personas que puedan sentirse incómodas al hacerlo.

  4. 4.

    Dé referencias de las Escrituras para ayudar a los miembros de la clase a buscar las respuestas a algunas preguntas.

  5. 5.

    Exhorte a los miembros de la clase a meditar con respecto a las preguntas que contiene la Guía de estudio para el miembro de la clase a medida que estudien la asignación de lectura de cada semana. Al preparar cada lección, considere la forma de analizar dichas preguntas en la clase. Los miembros de la clase participarán mejor en los análisis si han estudiado la asignación de lectura y si usted hace preguntas que ellos estén preparados para contestar.

Cómo usar variedad al enseñar las Escrituras

Utilice las sugerencias que se hallan a continuación para enseñar con mayor eficacia y variedad los relatos de las Escrituras:

  1. 1.

    Ayude a los miembros de la clase a entender lo que enseñan las Escrituras acerca de Jesucristo. Pídales que piensen en la forma en que ciertos pasajes aumentan su fe en el Salvador y les permiten sentir Su amor.

  2. 2.

    Pídales que piensen en las formas específicas en que un pasaje de las Escrituras pueda aplicarse a su vida y que las compartan con la clase. Dígales que den un rasgo personal a los pasajes al poner mentalmente su propio nombre en ciertos pasajes seleccionados.

  3. 3.

    Además de enseñar la doctrina, recalque también los relatos inspiradores del Libro de Mormón, asegurándose de que los miembros de la clase los comprendan y de que analicen las maneras de aplicarlos a su vida. Pregunte: “¿Por qué suponen que se incluyó este relato en el Libro de Mormón? ¿Qué podemos aprender de este relato que nos ayude a ser mejores seguidores de Cristo?”

  4. 4.

    Pida a los miembros de la clase que busquen palabras, frases o conceptos que se repitan varias veces en un pasaje de las Escrituras o que tengan algún significado especial para ellos.

  5. 5.

    Inste a los miembros de la clase a utilizar la Guía para el Estudio de las Escrituras.

  6. 6.

    En la pizarra escriba frases, palabras claves o preguntas que tengan que ver con el relato de las Escrituras; después lea o haga un resumen de dicho relato. Cuando los miembros de la clase escuchen las frases, las palabras claves o las respuestas a las preguntas, deténgase y analícenlas.

  7. 7.

    A lo largo del Libro de Mormón, se usa la frase “así vemos que…” para comenzar un resumen de los principios que se han enseñado (véase, por ejemplo, Helamán 3:28). Después de analizar un pasaje de las Escrituras, pida a los miembros de la clase que usen la frase “así vemos que…” para explicar el pasaje.

  8. 8.

    Busque los símbolos que se usan en el Libro de Mormón y analícelos; por ejemplo, a menudo se usa el “estrecho y angosto camino” para simbolizar el Evangelio (véase, por ejemplo, 2 Nefi 31:17–20; 33:9; Jacob 6:11; 3 Nefi 14:13–14; 27:33).

  9. 9.

    Tome nota de la forma en que se pueden hacer contrastes entre las personas o los acontecimientos que se narran en las Escrituras. Por ejemplo, se puede hacer un contraste entre Lamán y Lemuel y sus hermanos Nefi y Sam, o se puede comparar el Sermón del Monte que dio el Salvador, tal como se encuentra registrado en el Nuevo Testamento, con el relato contenido en 3 Nefi 12–14.

  10. 10.

    Pida a los miembros de la clase que dramaticen los relatos de las Escrituras; para ello, dígales que lean en voz alta las palabras de los distintos personajes de los relatos. Asegúrese de que al hacer las dramatizaciones se muestre el debido respeto por las Escrituras.

  11. 11.

    Divida la clase en dos o más grupos pequeños. Después de repasar un relato de las Escrituras, pida a cada uno de los grupos que escriba los principios y las doctrinas que se enseñen en él, y luego, que los grupos, por turno, hablen de la forma en que esas enseñanzas se pueden aplicar a su vida.

  12. 12.

    Pida a los alumnos que lleven a la clase un lápiz para marcar los pasajes importantes conforme los analicen.

  13. 13.

    Muestre segmentos de El Libro de Mormón: Presentaciones en video (53911 002), siguiendo la sugerencia de la sección “Preparación” de varias lecciones.

Cómo ayudar a los miembros nuevos

Es posible que usted tenga la oportunidad de enseñar a miembros que sean relativamente nuevos en la Iglesia; la enseñanza que usted imparta podrá ayudarles a ser más firmes en la fe.

La Primera Presidencia ha dicho: “Todo miembro de la Iglesia necesita que se le ame y se le nutra espiritualmente, en especial durante los primeros meses después del bautismo. Cuando los miembros nuevos reciben una amistad sincera, oportunidades de servir y la nutrición espiritual que se recibe al estudiar la palabra de Dios, experimentan la conversión duradera y llegan a ser ‘…conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios’ (Efesios 2:19)” (carta de la Primera Presidencia, 15 de mayo de 1997, “Cómo ayudar a los miembros nuevos”).

Cómo enseñar el Evangelio a los jóvenes

Si usted enseña a un grupo de jóvenes, recuerde que ellos a menudo necesitan participar en forma activa y tener una representación visual de las doctrinas que se analicen. El uso de videos, de ilustraciones y de las actividades que se sugieren en el manual puede ser de ayuda para mantener el interés de los jóvenes en las lecciones. Los manuales La enseñanza: el llamamiento más importante (33043 002) y La enseñanza: Guía (34595 002) contienen ideas adicionales para ayudarle a enseñar el Evangelio a los jóvenes.