“Para guardarlos en el camino recto”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro, 1999


Objetivo

Incrementar en los miembros de la clase la comprensión de las ordenanzas del Evangelio y de la necesidad de fortalecerse unos a otros.

Preparación

  1. 1.

    Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. a.

      Moroni 1. Al haber sobrevivido a la destrucción de los nefitas, Moroni continúa su registro. Debe permanecer escondido porque “no [negará] al Cristo”.

    2. b.

      Moroni 2–5. Moroni enseña acerca de las ordenanzas esenciales del Evangelio.

    3. c.

      Moroni 6. Moroni explica los requisitos necesarios para ser miembro de la Iglesia y la necesidad de llevar registros y de hermanar.

  2. 2.

    Lectura complementaria: “Pensamientos sobre los templos, la retención de conversos y el servicio misional” (Gordon B. Hinckley, Liahona, enero de 1998, págs. 57–65); “Cuidemos de los nuevos conversos” (Carl B. Pratt, Liahona, enero de 1998, págs. 12–13).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Pida a los miembros de la clase que piensen en la última vez que asistieron a una reunión sacramental en otro barrio o rama que no fuera el suyo.

• ¿Qué elementos de la reunión sacramental son los mismos a dondequiera que vaya uno en la Iglesia? (Entre las respuestas se podría mencionar: orar, cantar himnos, bendecir la Santa Cena y participar de ella, conferir el don del Espíritu Santo a los nuevos conversos y terminar los testimonios y los discursos en el nombre de Jesucristo.) ¿Por qué es importante que seamos unidos en estos asuntos?

Explique que en esta lección se analizan las enseñanzas de Moroni con respecto a algunas de las ordenanzas del Evangelio que forman parte de la Iglesia restaurada en la actualidad: el conferir el don del Espíritu Santo, ordenar a presbíteros y maestros, administrar la Santa y Cena y bautizar. Sus enseñanzas nos ayudan a ver que en la actualidad se sigue la práctica de las mismas ordenanzas que existieron en la Iglesia que el Salvador estableció en la antigedad. También nos ayudan a cumplir con la responsabilidad que tenemos como miembros de la Iglesia de fortalecernos unos a otros para “[guardarnos] en el camino recto” (Moroni 6:4; véase también 2 Nefi 25:28–29).

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. Al haber sobrevivido a la destrucción de los nefitas, Moroni continúa sus escritos.

Lean y analicen Moroni 1. Explique que Moroni había pensado que el compendio que había hecho del registro de Éter sería lo último que escribiría, no obstante, como no había muerto, continuó escribiendo.

• Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Moroni 1:1–4. ¿Bajo qué circunstancias vivía Moroni cuando escribió este capítulo? (Véase Moroni 1:1. Estaba solo y se escondía de los lamanitas.) ¿Por qué lo habrían matado los lamanitas? (Véase Moroni 1:2–3.) ¿Qué nos demuestra esto acerca de la fe de Moroni? ¿Cómo podemos obtener un testimonio de Jesucristo tan firme como ése?

• ¿Por qué continuó escribiendo Moroni? (Véase Moroni 1:4. Señale que aunque los lamanitas de su época lo habrían matado, Moroni siguió preocupándose por los descendientes de ellos.)

2. Moroni enseña acerca de las ordenanzas esenciales del Evangelio.

Lean y analicen los versículos de Moroni 2–5 que usted haya seleccionado. Explique que el Libro de Mormón nos enseña acerca de la importancia de las ordenanzas del Evangelio; sin embargo, antes del libro de Moroni, es relativamente poco lo que se ha registrado acerca de cómo se efectuaban las ordenanzas. Analicen la forma en que Moroni aumenta nuestro conocimiento en cuanto al modo como se realizaban las ordenanzas en la Iglesia antigua.

Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Moroni 2, que describe las palabras que el Salvador habló a Sus discípulos nefitas cuando les impuso las manos. Escriba en la pizarra el encabezamiento Conferir el don del Espíritu Santo.

• ¿Qué instrucciones dio el Salvador a los discípulos en cuanto a la manera de conferir el don del Espíritu Santo? (Véase Moroni 2:2. Bajo el encabezamiento de la pizarra, escriba Mediante la imposición de manos en el nombre de Jesucristo.)

Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Moroni 3, en donde se describe la forma en que los discípulos ordenaban a presbíteros y maestros. Escriba en la pizarra el encabezamiento Ordenar a presbíteros y maestros.

• ¿A qué eran ordenados los presbíteros y los maestros? (Véase Moroni 3:3. Bajo el segundo encabezamiento escriba Predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados.) ¿Por qué son esas responsabilidades similares a los deberes de los poseedores del sacerdocio en nuestros días? (Véase D. y C. 20:46–59.) ¿Cómo podemos ayudar a los poseedores del Sacerdocio Aarónico a comprender y a cumplir sus deberes asignados?

Pida a dos miembros de la clase que lean en voz alta Moroni 4 y 5, en donde se describe la manera de administrar la Santa Cena. Escriba en la pizarra el encabezamiento Administrar la Santa Cena.

• ¿Qué convenios hacemos por medio de la Santa Cena? (Véase Moroni 4:3; 5:2. Debajo del tercer encabezamiento escriba Recordar, seguir y obedecer al Salvador.) ¿Qué se nos promete a cambio? ¿Qué sienten cuando participan de la Santa Cena dignamente y con reverencia?

• ¿Por qué son importantes para nuestros días los capítulos del 2 al 5? (Entre las respuestas se podría mencionar que nos ayudan a comprender la constancia de las ordenanzas del Evangelio a través de distintos períodos.) ¿De qué manera les hace sentir fortalecidos el saber que las mismas ordenanzas han estado presentes en distintas dispensaciones de la Iglesia del Señor?

3. Moroni explica los requisitos necesarios para ser miembro de la Iglesia y la necesidad de llevar registros y de hermanar.

Lean y analicen Moroni 6.

• ¿Qué enseñó Moroni acerca de los requisitos para el bautismo? (Véase Moroni 6:1–3.)

Pida a los miembros de la clase que piensen en ejemplos de personas que han continuado cumpliendo con esos requisitos después de su bautismo. Pídales que relaten esos ejemplos, según sea apropiado.

• Moroni enseñó que después de que las personas se bautizaban y recibían el don del Espíritu Santo, “eran [contadas] entre los del pueblo de la iglesia de Cristo; y se inscribían sus nombres” (Moroni 6:4). ¿Por qué se registraban sus nombres? (Véase Moroni 6:4.) ¿Quién tiene la responsabilidad de ver que se haga memoria de los miembros nuevos y de los que ya tengan mucho tiempo en la Iglesia, y de que se les nutra “con la buena palabra de Dios”? (Recalque el hecho de que cada uno de nosotros contamos con esa oportunidad y responsabilidad, y después comparta las citas que figuran a continuación.)

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó: “Es una tragedia el que se enfríe la fe de un converso. Es un asunto de gran preocupación el que cualquier miembro caiga en la inactividad. El Señor dejó a las noventa y nueve ovejas para buscar a la oveja perdida. Su interés por el bien del descarriado era tan importante que lo convirtió en el tema de una de Sus grandes lecciones. Debemos constantemente concientizar a los oficiales y a los miembros de la Iglesia en cuanto a la gran obligación que tienen de hermanar de forma muy real, cálida y maravillosa a los conversos que entren a la Iglesia y de extender la mano de amor a los que por una u otra razón caigan en las sombras de la inactividad” (en Church News, 8 de abril de 1989, pág. 6).

El presidente Hinckley también dijo: “Con un número de conversos cada vez mayor, debemos incrementar de manera substancial nuestros esfuerzos para ayudarlos a integrarse. Cada uno de ellos necesita tres cosas: un amigo, una responsabilidad y ser nutrido ‘por la buena palabra de Dios’ (véase Moroni 6:4)” (“Los conversos y los hombres jóvenes”, Liahona, julio de 1997, pág. 53).

• ¿Qué podemos hacer para seguir el consejo del presidente Hinckley? ¿En qué forma han sido bendecidos ustedes por parte de otras personas que les hayan recordado y nutrido?

• Moroni escribió que la Iglesia “se reunía a menudo” (Moroni 6:5). ¿Por qué? (Véase Moroni 6:5–6.) ¿De qué modo somos fortalecidos cuando ayunamos y oramos juntos? ¿De qué manera nos proporcionan las reuniones de la Iglesia la oportunidad de hablarnos unos a otros “concerniente al bienestar de [nuestras] almas”? ¿Por qué es importante que nos reunamos para participar de la Santa Cena?

• ¿Qué enseñó Moroni acerca de la manera de llevar a cabo las reuniones de la Iglesia? (Véase Moroni 6:9.) ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para invitar la presencia del Espíritu a nuestras reuniones?

Conclusión

Explique que Moroni enseñó la importancia de fortalecernos unos a otros como miembros de la Iglesia. Inste a los miembros de la clase a buscar maneras de recordar y nutrir a los demás miembros del barrio o de la rama.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencia adicional para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice este concepto como parte de la lección.

Ayudar a los demás a sentirse bienvenidos en nuestros barrios y ramas.

El élder Carl B. Pratt habló de los sentimientos que tuvieron él y su familia al visitar distintos barrios de la Iglesia. Comparta con la clase el siguiente extracto:

“A nuestros hijos les encantaba visitar algunos de ellos porque en seguida hacían amigos y se nos recibía con los brazos abiertos. Pero había otros a los que nuestros hijos regresaban sin tanto entusiasmo, pues se notaba la ausencia de la calidez que caracterizaba a los demás.

“Entonces empezamos a advertir que en algunas de las unidades que visitábamos… si hubiéramos sido investigadores o miembros nuevos, no nos habríamos sentido bien acogidos…

“Estas experiencias… nos hicieron ganar conciencia de la necesidad que todos tenemos de mejorar en lo que llamamos nuestra capacidad de hermanamiento…

“Hermanos y hermanas, tenemos las bendiciones más ricas que Dios puede dar a Sus hijos. Tenemos la plenitud del Evangelio de Jesucristo. Debemos ser la gente más hospitalaria, más amigable, más feliz, más bondadosa, más considerada y más amorosa del mundo entero…

“¿Nos reconocerán quienes no son miembros de la Iglesia, los nuevos conversos y quienes visiten nuestras capillas como discípulos de Cristo por la calidez de nuestro saludo, por la sinceridad de nuestra sonrisa y por la bondad y el interés genuino que reflejan nuestros ojos?” (“Cuidemos de los nuevos conversos”, Liahona, enero de 1998, págs. 12–13).

• ¿Cómo se sentirían los visitantes o los nuevos conversos en nuestro barrio o rama? (Pida a los miembros de la clase que mediten en esta pregunta en lugar de contestarla en voz alta.) ¿Cómo podemos mejorar la forma en que tratamos a los visitantes y a los nuevos conversos?