Lección 24

“Fortalécenos según nuestra fe… en Cristo”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro


Objetivo

Ayudar a los miembros de la clase a reconocer la importancia de honrar las responsabilidades del sacerdocio, las funciones y los llamamientos a los que fueron preordenados y ayudarles a comprender que el seguir el consejo de los profetas nos ayuda a entrar en el reposo del Señor.

Preparación

  1. Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. Alma 13. Alma da un gran discurso sobre el sacerdocio y la doctrina de la preordenación.

    2. Alma 14. Alma, Amulek y otros fieles creyentes son perseguidos por su rectitud. El Señor libera a Alma y a Amulek de la prisión a causa de su fe en Cristo.

    3. Alma 15. Zeezrom es sanado y bautizado. Se bautizan muchas personas de Sidom.

    4. Alma 16. Las palabras de Alma se cumplen cuando los lamanitas destruyen la ciudad de Ammoníah. El Señor prepara el corazón de las personas para recibir la palabra que predican Alma, Amulek y otros.

  2. Lectura complementaria: Traducción de José Smith, Génesis 14:25–40 (en la Guía para el Estudio de las Escrituras, págs. 216–217); Éter 12:12–13.

  3. Si va a utilizar la actividad para despertar interés, lleve a la clase la lámina de un hombre recibiendo el sacerdocio, por ejemplo, Cristo ordena a los Apóstoles (62557; Las bellas artes del Evangelio, 211) o La restauración del Sacerdocio de Melquisedec (62371; Las bellas artes del Evangelio, 408).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Diga a los miembros de la clase que va a escribir en la pizarra una de las preguntas más importantes que podamos hacer. Después escriba la palabra ¿Cómo?

Explique que esta pregunta es importante cuando se relaciona con nuestra conducta personal. Para ilustrar este punto, pídales que se imaginen lo siguiente:

  1. Un joven sabe que debe estar en cierto lugar a cierta hora, pero no sabe cómo llegar.

  2. Una mujer sabe que se debe bautizar, pero no sabe cómo llegar a ese punto.

  3. Un hombre sabe que Jesús es el Salvador, pero no sabe cómo venir a él. (Al compartir este ejemplo, tal vez desee pedir a los miembros de la clase que lean 1 Nefi 15:14.)

Explique que cuando Alma enseñó al pueblo de Ammoníah, habló de una forma en que podemos saber cómo venir a Cristo; en vez de usar la palabra cómo, usó la frase “el modo de”. Pida a un miembro de la clase que lea Alma 13:1–2.

Muestre la lámina de una ordenación al sacerdocio (véase “Preparación”, inciso 3). Explique que en parte de esta lección se habla de la forma en que el orden del sacerdocio nos ayuda a “saber… el modo de esperar anhelosamente [al] Hijo para recibir la redención” (Alma 13:2).

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. Alma da un gran discurso sobre el sacerdocio y la preordenación.

Analicen Alma 13. Pida a varios miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado. Explique que después de que Alma enseñó a Zeezrom y a otras personas de Ammoníah acerca del plan de redención, testificó del sacerdocio y de la doctrina de la preordenación. Señale que los sacerdotes de los que Alma habló en este discurso eran sumos sacerdotes en el Sacerdocio de Melquisedec (Alma 13:10).

• ¿Cuándo son los hombres “llamados y preparados” por primera vez para ser ordenados al sacerdocio? (Véase Alma 13:3.)

El profeta José Smith dijo: “Todo hombre que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los habitantes del mundo, fue ordenado precisamente para ese propósito en el gran concilio celestial antes que este mundo fuese” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 365).

• ¿Cómo demostraron los hombres en la vida premortal que eran dignos de ser preordenados para recibir el Sacerdocio de Melquisedec? (Véase Alma 13:3–5.) ¿Qué deben hacer los hombres en esta vida para seguir siendo dignos de su preordenación? (Véase Alma 13:8–10.)

• ¿Cuál es la forma en que las enseñanzas de Alma en cuanto a la preordenación deberían afectar nuestra manera de sostener a los que son llamados a presidirnos? ¿Cómo deben influir estas enseñanzas en la forma en que respondamos cuando los líderes del sacerdocio nos extiendan llamamientos u otras asignaciones?

El presidente Spencer W. Kimball una vez enseñó: “ …en el mundo preexistente, a las mujeres fieles se les dieron ciertas asignaciones, y a los hombres fieles se los preordenó para determinados deberes en el sacerdocio. Aunque no recordemos estos detalles, ello no altera la gloriosa realidad de que en una oportunidad estuvimos de acuerdo con ese plan. Y todos somos responsables del cumplimiento de todo lo que se esperaba de nosotros en aquella etapa, en la misma forma en que aquellos a quienes sostenemos como apóstoles y profetas son responsables del cumplimiento de sus obligaciones como tales” (“Vuestro papel como mujeres justas”, Liahona, enero de 1980, pág. 168).

• Alma dijo que los hombres reciben el Sacerdocio de Melquisedec a fin de “enseñar [los] mandamientos [de Dios] a los hijos de los hombres, para que también entren en su reposo” (Alma 13:6; véase también el versículo 1). ¿Qué oportunidades para enseñar tienen los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec? ¿Qué significa entrar en el reposo del Señor? (Véase la cita que figura a continuación.) ¿Por qué debemos enseñar y aprender el Evangelio a fin de entrar en el reposo del Señor?

El élder Bruce R. McConkie enseñó: “El reposo del Señor, en lo que concierne a los mortales, es obtener un conocimiento perfecto de la divinidad de la gran obra de los últimos días. [El presidente Joseph F. Smith dijo]: ‘ …significa entrar en el conocimiento y amor de Dios, tener fe en su propósito y en su plan, al grado de saber que estamos en lo justo, que no estamos buscando otra cosa, que no nos perturba ningún viento de doctrina ni la astucia ni artificios de los hombres que acechan para engañar’. Es un ‘reposo… de la agitación religiosa del mundo, de los clamores que se oyen acá y allá: He aquí el Cristo; helo allí’ (Doctrina del Evangelio, 5a. edic., págs. 55–56). El reposo del Señor, en la eternidad, es heredar la vida eterna, obtener la plenitud de la gloria del Señor (D. y C. 84:24)” (Mormon Doctrine, 2a. edic., 1966, pág. 633).

• ¿Cómo llegamos a ser puros de tal manera que se nos permita entrar en el reposo del Señor? (Véase Alma 13:11–12.) ¿Cómo debemos vivir a fin de ser santificados por la sangre del Cordero y por el Espíritu Santo? (Véase Alma 13:12–13, 16, 27–29; 3 Nefi 27:19–20.)

Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Alma 13:2, 16. Después repase los versículos que figuran a continuación. Ayude a los miembros de la clase a ver algunas formas en las que el orden del sacerdocio puede ayudarnos a saber el modo de esperar anhelosamente al Salvador para recibir la redención. Recalque en forma especial las palabras y las frases que aparecen en cursiva.

  1. Alma 13:3–4. (Los que han sido preordenados para recibir el Sacerdocio de Melquisedec fueron “llamados y preparados… por causa de su fe excepcional y buenas obras”.)

  2. Alma 13:6. (Fueron “ordenados [preordenados]… para enseñar [los] mandamientos [de Dios] a los hijos de los hombres, para que también entren en su reposo”.)

  3. Alma 13:8. (En esta vida, son “ordenados con una santa ordenanza”.)

  4. Alma 13:10. (Demuestran que son dignos de su preordenación mediante su continua fe y buenas obras y a través del arrepentimiento.)

• ¿Cómo nos ayudan la fe y el arrepentimiento a esperar anhelosamente a Jesucristo para recibir la redención? ¿De qué manera nos ayudan las buenas obras y la obediencia a los mandamientos a esperar anhelosamente a Cristo? ¿En qué forma nos ayudan las ordenanzas del sacerdocio a esperarlo anhelosamente?

• Alma habló de Melquisedec como ejemplo de un gran sumo sacerdote (Alma 13:14–15). ¿Qué podemos aprender del ejemplo de Melquisedec? (Véase Alma 13:17–18; véase también Traducción de José Smith, Génesis 14:25–40 [Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 216–217].)

• ¿Qué podemos aprender de Alma 13:27 acerca del amor que Alma tenía por el pueblo de Ammoníah?

• Pida a un miembro de la clase que lea la súplica que Alma le hizo al pueblo, tal como se encuentra registrada en Alma 13:27–29. ¿Por qué es importante no demorar el arrepentimiento? (Véase Alma 34:32–36.) ¿Qué bendiciones recibiremos al velar y orar incesantemente? (Véase Alma 13:28.) ¿Cómo podemos tener “la esperanza de que [recibiremos] la vida eterna”? (Véase Alma 13:29; Moroni 7:41.)

2. Alma, Amulek y otros creyentes son perseguidos por su rectitud.

Lean y analicen los versículos de Alma 14 que usted haya seleccionado.

• Muchas personas de Ammoníah creyeron las enseñanzas de Alma y de Amulek y comenzaron a arrepentirse y a escudriñar las Escrituras (Alma 14:1). No obstante, la mayoría de la gente se enojó y persiguió a Alma y Amulek (Alma 14:2–5). ¿Por qué se enojan algunas personas cuando se les llama al arrepentimiento? (Véase 1 Nefi 16:1–3.)

• ¿Qué hizo Zeezrom cuando vio lo que “había causado entre el pueblo”? (Véase Alma 14:6–7.) ¿Cómo respondieron las personas cuando Zeezrom confesó su culpa y defendió a Alma y a Amulek? (Véase Alma 14:7.)

• ¿Qué les hicieron las personas inicuas de Ammoníah a los que creyeron en la palabra de Dios? (Véase Alma 14:7–9.) ¿Por qué permitió el Señor que eso sucediera? (Véase Alma 14:10–11; 60:13.) ¿Por qué fue la voluntad del Señor que la vida de Alma y la de Amulek fueran preservadas? (Véase Alma 14:12–13.)

• Después de haber sido atormentados en la prisión por muchos días, ¿cómo fueron liberados finalmente Alma y Amulek? (Véase Alma 14:26–29; Éter 12:12–13. Se les dio fuerza y poder “según su fe que estaba en Cristo”.) ¿Cuáles son algunas cosas de las cuales necesitamos ser liberados? ¿Por qué debe estar nuestra fe centrada en Cristo para ser liberados? (Véase Mosíah 3:17; Moroni 7:33.)

3. Zeezrom es sanado y bautizado.

Lean y analicen los versículos de Alma 15 que usted haya seleccionado. Explique que después de que el Señor los liberó de la prisión, Alma y Amulek fueron a la tierra de Sidom. Allí se encontraron con los hombres que habían sido echados de Ammoníah y apedreados por creer en la palabra de Dios (Alma 15:1; véase también Alma 14:7). Zeezrom era uno de ellos (Alma 15:3).

• Zeezrom sufría espiritual y físicamente debido a su iniquidad, pero “su corazón empezó a animarse” cuando supo que Alma y Amulek estaban en Sidom (Alma 15:3–4). ¿Qué les pidió a Alma y a Amulek? (Véase Alma 15:5.) ¿Qué nos revela esto acerca de la confianza que tenía en ellos? ¿En quién debía depositar su confianza a fin de ser sanado? (Véase Alma 15:6–10.)

• ¿Qué podemos aprender de los hechos de Zeezrom después de que fue sanado? (Véase Alma 15:11–12.)

• A diferencia de las personas que permanecieron en Ammoníah, los habitantes de Sidom creyeron el mensaje que enseñaban Alma y Amulek y se bautizaron (Alma 15:12–15). Alma vio que el pueblo “había refrenado el orgullo de sus corazones” (Alma 15:17). ¿Qué hizo el pueblo al volverse más humilde? (Véase Alma 15:17.) ¿Por qué es necesario humillarnos ante Dios a fin de que le adoremos de verdad?

• ¿Qué abandonó Amulek cuando escogió vivir el Evangelio y servir como misionero? (Véase Alma 15:16.) ¿Qué ganó? (Véase Alma 8:30; 34:1, 8; Éter 12:12–13.) ¿Qué sacrificios han hecho ustedes al escoger vivir y enseñar el Evangelio? ¿En qué forma se les ha bendecido por ello?

• ¿Qué hizo Alma por Amulek una vez que la Iglesia quedó establecida en Sidom? (Véase Alma 15:18.) ¿Qué nos revela ese acto acerca de Alma? ¿De qué manera podemos atender a los demás y fortalecerles en el Señor?

4. Se cumplen las palabras de Alma cuando los lamanitas destruyen Ammoníah.

Lean y analicen los versículos de Alma 16 que usted haya seleccionado.

• Aproximadamente un año después de que Alma y Amulek predicaron en Ammoníah, los lamanitas invadieron las tierras de los nefitas (Alma 16:1–2). ¿Qué les sucedió a los nefitas en Ammoníah? (Véase Alma 16:2–3, 9–11.) ¿De qué manera fue esto el cumplimiento de las profecías de Alma? (Véase Alma 9:4–5, 12, 18.)

• ¿Por qué pudieron Zoram y sus seguidores esparcir a los lamanitas y rescatar a sus hermanos que habían sido llevados cautivos? (Véase Alma 16:4–8.) ¿Qué podemos aprender al comparar la destrucción de Ammoníah con el éxito de los ejércitos de Zoram? (Compárese Alma 9:1–8 y Alma 15:15 con Alma 16:4–6; véase también 2 Nefi 4:34. Recalque el hecho de que debemos confiar en Dios y en Sus profetas y no en el conocimiento, ni en el poder ni en los bienes del mundo.)

• Después de la destrucción de Ammoníah, el Señor preparó el corazón del pueblo para recibir la palabra que predicaban Alma, Amulek y otros que fueron escogidos para la obra (Alma 16:13–21). ¿Cómo prepara el Señor el corazón de la gente para que reciba Su palabra? (Véase Alma 16:16.) ¿Cómo podemos asegurarnos de predicar la palabra de Dios “en su pureza”? (Véase Alma 16:21; véase también Mosíah 18:18–20; D. y C. 52:9.)

Conclusión

Pida a los miembros de la clase que compartan perspectivas e impresiones que hayan recibido al analizar Alma 13–16.

Lean Mateo 11:28–30 y Alma 13:27–29. Haga hincapié en que en un mundo lleno de dudas y confusión, nos consuela saber que a través del sacerdocio podemos saber “el modo de esperar anhelosamente [al] Hijo para recibir la redención” (Alma 13:2). Al esperar anhelosamente al Señor, al confiar en él y al seguir el consejo de Sus profetas, podremos entrar en Su reposo.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencia adicional para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

“De acuerdo con la presciencia de Dios” (Alma 13:3).

Lea la siguiente declaración del presidente Ezra Taft Benson para fortalecer la comprensión de los miembros de la clase en cuanto a su propia preordenación:

“Dios los ha reservado para que nacieran en los últimos días, antes de la segunda venida del Señor… Dios ha retenido a Sus hijos más fuertes para que nacieran en los últimos días, quienes sacarán el reino adelante triunfalmente. Es allí donde ustedes vienen a formar parte de esta gran obra, porque son la generación que debe prepararse para recibir a su Dios…

“Los profetas de todas las épocas han tenido la mirada puesta en nuestros días; los billones de seres humanos que han muerto y aquellos que todavía están por nacer tienen la mirada puesta en nosotros. No cabe la menor duda de que ustedes son una generación singular. Nunca se ha esperado más de los fieles en un margen de tiempo tan corto como lo que se espera de nosotros” (The Teachings of Ezra Taft Benson, 1988, págs. 104–105).