Lección 29

“Da oído a mis palabras”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro


Objetivo

Enseñar a los miembros de la clase el consejo de Alma para permanecer fieles en el Evangelio y ayudar a los padres a comprender cómo enseñar y aconsejar tanto a los hijos justos como a los que no lo son.

Preparación

  1. Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. Alma 36–37. Alma narra su conversión, expresa su testimonio a su hijo Helamán y le instruye que preserve los registros sagrados.

    2. Alma 38. Alma elogia a su hijo Shiblón por su fidelidad y le motiva a continuar en la rectitud y a perseverar hasta el fin.

    3. Alma 39. Alma amonesta a su hijo Coriantón por sus actos inmorales y le aconseja acerca de las consecuencias de ese pecado.

  2. Si tiene a la disposición la lámina Las planchas de oro (Las bellas artes del Evangelio, 325), prepárese para utilizarla durante la lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección:

Pregunte a los miembros de la clase:

• ¿Cuál es el mejor consejo que les han dado sus padres? ¿Por qué fue tan valioso ese consejo?

Dé tiempo a los miembros de la clase para que mediten en la pregunta y después pídales que expresen sus respuestas.

Explique que los capítulos que se analizarán en esta lección contienen las palabras de consejo que Alma dio a sus hijos Helamán, Shiblón y Coriantón. Esos consejos también se aplican a nosotros.

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. Alma comparte su testimonio y entrega los registros a su hijo Helamán.

Analicen Alma 36–37. Pida a varios miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado.

• El capítulo 36 de Alma contiene el testimonio que Alma expresó a su hijo Helamán (véanse en especial los versículos 3–5 y 26–28). ¿Por qué es importante que los hijos escuchen a sus padres expresar su testimonio? ¿Qué influencia ha ejercido en la vida de cada uno de ustedes el testimonio de sus padres?

• Como parte de su testimonio, Alma le habló a Helamán en cuanto a su conversión (Alma 36:6–24; véase también Alma 38:7–9, en donde Alma le habla a su hijo Shiblón acerca de su conversión, y la lección 20, en la que se analiza con más detalle la conversión de Alma.) ¿Por qué compartió Alma con sus hijos la historia de su conversión? ¿Cómo les ha beneficiado a ustedes el escuchar acerca de la conversión de otras personas?

• Alma animó muchas veces a Helamán a seguir su ejemplo. (Si lo desea, repase con los miembros de la clase algunas frases de la lista que figura a continuación, en la cual se muestra la instrucción que Alma dio a Helamán.) ¿Por qué es importante que los padres den un ejemplo de rectitud a sus hijos?

  1. “Quisiera que hicieses lo que yo he hecho” (Alma 36:2).

  2. “Te suplico… que escuches mis palabras y aprendas de mí” (Alma 36:3).

  3. “Tú también debes recordar… como lo he hecho yo” (Alma 36:29).

  4. “Tú debes saber, como yo sé” (Alma 36:30).

• Si tiene la lámina de Las planchas de oro, muéstrela ahora. ¿Cómo le recalcó Alma a Helamán la importancia de llevar los registros? (Véase Alma 37:1–2, 6–12.) ¿Cuáles son las formas en que el llevar los registros era una cosa pequeña y sencilla por medio de la cual se realizarían “grandes cosas”? (Alma 37:6–7.) ¿Qué “grandes cosas” harán las Escrituras por nosotros si las estudiamos con diligencia? (Véase Alma 37:8–10.)

• ¿Qué le dijo Alma a Helamán que debía enseñar al pueblo? (Véase Alma 37:32–34.) ¿Cómo pueden los padres, los maestros y otros adultos ayudar a los jóvenes de hoy a “[aprender] sabiduría en [su] juventud”? (Alma 37:35).

• Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Alma 37:36–37. ¿Qué efecto ha tenido en la vida de ustedes el esforzarse por seguir ese consejo? ¿Cómo podemos seguirlo de una manera mejor?

• ¿Qué comparaciones hizo Alma entre la palabra de Dios y la Liahona? (Véase Alma 37:38–45.) ¿Qué debemos hacer para que la palabra de Dios llegue a ser una Liahona para cada uno de nosotros?

• Alma aconsejó a Helamán: “…no seamos perezosos por la facilidad que presenta la senda” (Alma 37:46; véase también Números 21:5–9; 1 Nefi 17:41). ¿En qué sentido es fácil la senda a la vida eterna? ¿Por qué la facilidad de la senda representa una piedra de tropiezo para algunas personas? ¿Cómo podemos mantener nuestro enfoque en la sencilla y salvadora fe en Cristo? ¿Cómo podemos “acudir a Dios para [vivir]”? (Alma 37:47).

2. Alma elogia y anima a su hijo Shiblón.

Lean y analicen los versículos de Alma 38 que usted haya seleccionado. Señale que Alma también dio su testimonio a su hijo Shiblón y le habló de su conversión (Alma 38:6–9).

• ¿Qué cualidades tenía Shiblón que daban gran gozo a su padre? (Véase Alma 38:2–4.) ¿Por qué es importante que los padres reconozcan y elogien a sus hijos por sus buenas cualidades y su vida recta?

• Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Alma 38:5. ¿En qué forma el depositar su confianza en Dios les ha ayudado en momentos de pruebas o de aflicción?

• Aunque Shiblón era fiel, Alma dio una amonestación al concluir las palabras que dirigió a su hijo (Alma 38:10–15). ¿Por qué es importante que aun los justos reciban consejos y amonestaciones? ¿Qué podemos hacer para aprender a recibir con humildad los consejos y las amonestaciones?

• Alma aconsejó a Shiblón que continuara enseñando la palabra de Dios, que fuera “diligente y moderado”, usando “valentía, mas no altivez” (Alma 38:10, 12). ¿Cómo podemos seguir ese consejo al compartir nuestras creencias con los demás?

• Alma advirtió a Shiblón que no se jactara de su propia sabiduría ni de su fuerza (Alma 38:11). ¿En qué forma el orgullo por nuestra propia sabiduría o fuerza nos puede conducir a pecados más grandes? ¿Cómo podemos vencer ese tipo de orgullo? (Véase Alma 38:13–14. Podemos reconocer nuestra “indignidad ante Dios en todo tiempo”.)

• Alma aconsejó a Shiblón que “[refrenara] todas [sus] pasiones” (Alma 38:12). ¿Qué significa refrenar nuestras pasiones? (Si lo desea, señale que el propósito del freno que se le pone a un caballo es para controlarlo y dirigirlo.) ¿Por qué debemos refrenar nuestras pasiones a fin de “[estar llenos] de amor”?

3. Alma amonesta a su hijo Coriantón a arrepentirse.

Lean y analicen los versículos de Alma 39 que usted haya seleccionado. Indique que el consejo que Alma dio a su hijo Coriantón fue un tanto diferente del que dio a sus otros hijos. Helamán y Shiblón habían vivido con rectitud, mas Coriantón había cometido pecados graves.

• ¿Qué pecados había cometido Coriantón? (Véase Alma 39:2–3.) ¿Por qué es la inmoralidad sexual un pecado tan grave?

El élder Boyd K. Packer enseñó:

“Se puso en nuestros cuerpos, y esto es cosa sagrada, el poder de crear; una luz, por así decirlo, que tiene el poder de encender otras luces. Es un don que debe usarse únicamente dentro de los vínculos sagrados del matrimonio. Mediante el ejercicio de este poder para crear, puede ser concebido un cuerpo terrenal, entrar en él un espíritu y nacer un alma nueva en esta vida.

“El poder es bueno. Puede crear y sostener la vida familiar, y es precisamente en la vida familiar donde encontramos las fuentes de la felicidad…

“El poder de la creación, o podríamos decir procreación, no es solamente una parte incidental del plan sino es esencial para el mismo. Sin él, dicho plan no podría realizarse. El uso impropio de este poder puede echarlo por tierra.

“Mucha de la felicidad que ustedes recibirán en esta vida dependerá de la forma en que utilicen este sagrado poder de la creación… Si [Satanás] puede incitarlos a usar este poder prematuramente, a emplearlo demasiado temprano o a hacer mal uso de él en forma alguna, podrían perder las oportunidades para su progreso eterno…

“Protejan y cuiden su don. La felicidad verdadera de ustedes está de por medio. La vida familiar eterna… puede ser una realidad porque nuestro Padre Celestial ha conferido este don tan selecto a todos ustedes, sí, este poder de creación. Es la llave misma de la felicidad” (véase “¿Por qué conservarnos moralmente limpios?”, Liahona, enero de 1973, págs. 15, 16).

• ¿Por qué consideró Alma que era necesario hablar con Coriantón en cuanto al pecado que éste había cometido? (véase Alma 39:7–8, 12–13.) ¿Qué pueden los padres aprender de Alma en cuanto a la manera de aconsejar a los hijos que hayan cometido errores o pecados? (Entre las respuestas se podrían mencionar las que figuran a continuación.)

  1. Alma le recordó a Coriantón la cosa que lo había llevado a pecar (Alma 39:2–4).

  2. Explicó las consecuencias del pecado de Coriantón (Alma 39:7–9, 11).

  3. Enseñó a Coriantón la forma de arrepentirse y evitar el pecado en el futuro (Alma 39:9–14).

  4. Enseñó a Coriantón acerca del amor y del perdón de Dios (Alma 39:15–19).

• ¿Qué hechos o actitudes de Coriantón lo llevaron a pecar? (Véase Alma 39:2–3.) ¿Qué podemos hacer para fortalecernos en contra de los señuelos de los que se vale Satanás para inducirnos a ser inmorales? (Véase Alma 39:4, 13; D. y C. 121:45.)

• ¿De qué modo influyeron en otras personas los pecados de Coriantón? (Véase Alma 39:11, 13.) ¿Por qué tuvieron los hechos de Coriantón mayor influencia en los zoramitas que las palabras de Alma? ¿Por qué es importante que los miembros de la Iglesia den un buen ejemplo? ¿De qué forma han sido bendecidos ustedes por el buen ejemplo de otras personas? (Pida a los miembros de la clase que mediten en la forma en que sus hechos podrían influir en la opinión que otras personas tengan de la Iglesia.)

• ¿Qué consejo dio Alma a Coriantón sobre la manera de arrepentirse de su pecado y evitar esos pecados en el futuro? (Véase Alma 39:9–14. Escriba en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase. A continuación se enumeran algunas respuestas junto con preguntas que le servirán para fomentar la participación de los miembros de la clase.)

  1. “No te [dejes] llevar más por las concupiscencias de tus ojos” (Alma 39:9). ¿Cómo pueden influir en nuestra determinación de ser moralmente limpios las cosas que escojamos mirar o en las que escojamos centrar nuestra atención?

  2. “Te mando que te comprometas a consultar con tus hermanos mayores” (Alma 39:10). ¿Cómo puede fortalecer nuestra resistencia a la tentación el consultar con miembros de la familia o amigos rectos?

  3. “No te dejes llevar por ninguna cosa vana ni insensata” (Alma 39:11). ¿Cuáles son algunas de las cosas vanas o insensatas con las que Satanás intenta alejarnos del sendero?

  4. “[Vuélvete] al Señor con toda tu mente, poder y fuerza” (Alma 39:13). ¿Cómo podemos volvernos al Señor para recibir ayuda cuando nos veamos ante la tentación?

  5. “Reconoce tus faltas y la maldad que hayas cometido” (Alma 39:13). ¿Por qué es una parte esencial del arrepentimiento el reconocer que hemos cometido un mal?

  6. “No busques las riquezas ni las vanidades de este mundo” (Alma 39:14). ¿Cómo nos pueden tentar a pecar “las vanidades de este mundo”?

• ¿Qué le enseñó Alma a Coriantón acerca de Cristo? (Véase Alma 39:15–19. Escriba en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase.) ¿En qué forma nos puede ayudar la comprensión de estas cosas cuando nos sintamos tentados a pecar?

Conclusión

Señale que Alma enseñó a Coriantón la forma de arrepentirse y volverse a la fidelidad, y que dio consejos a Helamán y a Shiblón sobre la manera de permanecer fieles. Inste a los miembros de la clase a poner en práctica el consejo de Alma. Anime a los que sean padres a seguir el ejemplo de Alma al enseñar y aconsejar a sus hijos.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. El aconsejar a los hijos en forma individual.

Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Alma 35:16.

• ¿Qué podemos aprender de este versículo en cuanto a la manera de enseñar a los hijos que tienen distintas personalidades, desafíos y necesidades? (Señale que Alma habló con cada uno de sus hijos por separado. No les habló juntos ni les dio a todos el mismo mensaje; habló con cada uno de sus hijos a solas, y a cada uno le dijo específicamente lo que necesitaba escuchar.) ¿Cómo nos puede beneficiar el enseñar con frecuencia y en forma individual a nuestros hijos?

2. Las responsabilidades que los padres tienen para con los hijos.

• ¿Qué responsabilidades tienen los padres en la crianza de sus hijos? (Véase Mosíah 4:14–15; D. y C. 68:25–28.)

Pida a los miembros de la clase que determinen cuáles padres rectos de las Escrituras tuvieron hijos justos y también injustos. Entre las respuestas se podría mencionar a los siguientes:

  • Adán y Eva (Abel y Caín)

  • Isaac y Rebeca (Jacob y Esaú)

  • Lehi y Saríah (Nefi, Sam, Jacob, José, Lamán y Lemuel)

  • Alma, hijo (Helamán, Shiblón y Coriantón)

Haga notar que aun los padres rectos pueden verse ante el desafío de tener hijos injustos. Recalque el hecho de que los padres tienen la obligación de enseñar el Evangelio a sus hijos y de instarles a vivir los principios de éste; sin embargo, también deben respetar el albedrío de sus hijos. Los padres no pueden obligar a los hijos a vivir con rectitud.

3. “Tan gran delito” (Alma 39:7).

Si lo desea, recalque lo que Alma enseñó sobre la ley de castidad. Asegúrese de que los miembros de la clase entiendan lo que es esta ley, por qué es importante y cómo seguir guardándola con firmeza. Si lo desea, al enseñar la ley de castidad a los jóvenes, puede usar el folleto La fortaleza de la juventud (34285 002). Consulte con el obispo para obtener ejemplares de este folleto para los miembros de la clase que no lo tengan.

También puede serle útil la siguiente declaración del presidente Gordon B. Hinckley:

“Viven ustedes en un mundo de espantosas tentaciones. La pornografía con su sórdida inmundicia azota la tierra como una horrorosa y pavorosa marejada. Es veneno. No la vean ni la lean. Los destruirá si lo hacen. Les quitará el respeto por ustedes mismos. Les robará la sensación de las bellezas de la vida. Los derribará y los arrastrará al lodazal de los malos pensamientos y posiblemente de los malos actos. Manténganse alejados de ella. Evítenla como rehuirían una enfermedad horrorosa, puesto que es igual de mortal. Sean virtuosos de pensamiento y de obra. Dios ha plantado en ustedes, por un propósito, un instinto divino que puede ser fácilmente trastrocado a fines malignos y destructivos. Mientras son jóvenes, no salgan con una sola señorita como novios. Cuando lleguen a la edad en que piensen en casarse, entonces podrán hacerlo. Pero ustedes, los jóvenes que están en la segunda enseñanza, no deben hacerlo ni tampoco las jóvenes” (“Pensamientos sobre los templos, la retención de conversos y el servicio misional”, Liahona, enero de 1998, pág. 64).