Lección 30

“El gran plan de felicidad”

El Libro de Mormón: Manual para el maestro


Objetivo

Ayudar a los miembros de la clase a obtener una comprensión más amplia de la vida después de la muerte y de la misericordia que está a su disposición por medio de la expiación de Jesucristo.

Preparación

  1. Lea los pasajes de las Escrituras que se mencionan a continuación y medite y ore al respecto:

    1. Alma 40:1–23. Alma enseña a Coriantón acerca de la muerte y la resurrección.

    2. Alma 40:24–26; 41. Alma enseña a Coriantón que después de resucitar, los justos serán restaurados a la felicidad y los inicuos a la miseria.

    3. Alma 42. Alma enseña a Coriantón acerca de la justicia y la misericordia del gran plan de felicidad.

  2. Lectura complementaria: Doctrina y Convenios 138.

  3. Si está disponible El Libro de Mormón, Presentaciones en video (53911 002), prepárese para mostrar el segmento de once minutos “El Mediador”. Si este videocasete no está disponible, prepárese para leer o relatar esta parábola, la cual se encuentra en los siguientes materiales impresos: Principios del Evangelio (31110 002), capítulo 12; “El Mediador”, Liahona, octubre de 1977, págs. 42–44.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad, o una de su preferencia, para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Dibuje en la pizarra el siguiente diagrama:

Explique que a menudo se trazan diagramas como éste para enseñar el plan de salvación; no obstante, si esto es lo único que hacemos para explicar el plan, no mencionamos a Jesucristo, quien tiene el papel central, y tampoco mencionamos las doctrinas esenciales, tales como la Caída, la Expiación y el albedrío.

Lea la siguiente declaración del élder Neal A. Maxwell:

“El Señor ha descrito Su plan de redención como el plan de felicidad… En nuestras conversaciones, a veces nos referimos a ese gran plan de manera demasiado informal; incluso trazamos en la pizarra o en papel un tosco bosquejo como si fuera un plano para agregar cuartos a nuestra casa. No obstante, cuando realmente nos tomamos el tiempo para meditar en el Plan, ¡es impresionante e imponente!” (“Thanks Be to God”, Ensign, julio de 1982, pág. 51).

Explique que hoy analizarán algunos de los consejos que Alma dio a su hijo Coriantón. En sus enseñanzas, Alma se refirió al plan de nuestro Padre Celestial como “el plan de la restauración” (Alma 41:2), “el gran plan de salvación” (Alma 42:5), “el gran plan de felicidad” (Alma 42:8), “el plan de redención” (Alma 42:11) y “el gran plan de misericordia” (Alma 42:31). Al enseñar acerca del plan, Alma hizo hincapié en el hecho de que la Caída, la expiación de Jesucristo y el albedrío individual son elementos fundamentales del plan.

Análisis y aplicación de las Escrituras

Con la ayuda de la oración, seleccione los pasajes de las Escrituras, las preguntas y otros materiales de la lección que mejor satisfagan las necesidades de los miembros de la clase. Analicen la forma en que los pasajes seleccionados se aplican al diario vivir. Anime a los miembros de la clase a compartir experiencias que hayan tenido que se relacionen con los principios que se encuentran en las Escrituras.

1. Alma enseña a Coriantón acerca de la muerte y la resurrección.

Explique que en los capítulos 40–42 del libro de Alma continúa el consejo que Alma dio a su hijo desobediente, Coriantón. Alma vio que la causa de la mala conducta de Coriantón en parte se debía a la falta de un testimonio y a no comprender bien algunas de las doctrinas básicas del Evangelio. Alma ayudó a Coriantón a comprender lo que nos sucede después de la muerte.

Analicen Alma 40:1–23. Pida a varios miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado.

• ¿Cómo decidió Alma cuáles eran los temas que debía tratar con Coriantón? (Véase Alma 40:1; véase también 41:1; 42:1.) ¿Cómo piensan que Alma pudo percibir las dudas de Coriantón? ¿Cómo podríamos percibir mejor las necesidades de las personas a las que enseñamos?

• ¿Qué le sucede a nuestro espíritu entre el período de la muerte y la resurrección? (Véase Alma 40:11–13. Va al paraíso o a la prisión de los espíritus. Explique que las “tinieblas de afuera”, mencionadas en el versículo 13, se refieren al lugar al que usualmente llamamos la prisión de los espíritus.) ¿Cómo describió Alma el paraíso y la prisión de los espíritus? (Pida a varios miembros de la clase que lean Alma 40:11–15, 21 para buscar las respuestas a esta pregunta. Si lo desea, escriba las respuestas en la pizarra en una gráfica como la que figura a continuación.)

Paraíso

Prisión de los espíritus

Estado de felicidad

Estado de miseria

Estado de descanso y paz

Estado de tinieblas, con llanto, lamentos y el crujir de dientes

Ningún cuidado ni pena

Terrible y espantosa espera de la ira de Dios

Explique que en 1918 el presidente Joseph F. Smith recibió una revelación que nos ayuda a obtener un mayor conocimiento acerca del estado de nuestro espíritu entre el período de la muerte y la resurrección (D. y C. 138). En dicha revelación, el presidente Smith vio el ministerio del Salvador en el paraíso y la enseñanza del Evangelio a los que estaban en la prisión de los espíritus. El presidente Smith aprendió que a los espíritus que vayan a la prisión de los espíritus se les enseñará el Evangelio y que tendrán la oportunidad de arrepentirse antes del juicio final (D. y C. 138:29–34, 57–59).

• Alma dijo que en el momento señalado resucitaremos (Alma 40:21). ¿Qué significa resucitar? (Véase Alma 40:21, 23. El espíritu y el cuerpo se vuelven a unir y el cuerpo queda restaurado a su “perfecta forma”.) ¿Quiénes resucitarán? (Véase Alma 40:5; véase también 11:42–44.)

• Alma mencionó varias cosas que él no sabía acerca de la muerte y la resurrección (Alma 40:2–5, 8, 19–21). ¿Qué podemos aprender del hecho de que Alma testificó de la doctrina de la resurrección aun cuando no conocía todos los detalles acerca de ella? (Ayude a los miembros de la clase a comprender que no es necesario comprender todos los detalles de una doctrina o de un acontecimiento para recibir un testimonio de su veracidad.)

2. Alma enseña que después de resucitar, los justos serán restaurados a la felicidad y los inicuos a la miseria.

Lean y analicen los versículos de Alma 40:24–26; 41 que usted haya seleccionado.

• Alma se refirió a la resurrección como a una restauración porque el espíritu y el cuerpo se vuelven a unir y el cuerpo queda restaurado a su “perfecta forma” (Alma 40:23; 41:2). ¿Qué otra restauración tendrá lugar cuando resucitemos y seamos “juzgados según [nuestras] obras”? (Véase Alma 41:3–6. Los justos serán restaurados a la felicidad y los injustos a la miseria.) ¿Qué significa ser restituido a lo que es bueno o malo?

El élder Bruce R. McConkie declaró: “La resurrección es una restauración, una restauración tanto de cuerpo como de espíritu, así como también una restauración en la que la persona recibe las mismas adquisiciones y actitudes mentales y espirituales que tuvo en esta vida” (Mormon Doctrine, 2a. edic., 1966, pág. 641).

• ¿En qué sentido somos “[nuestros] propios jueces”? (Véase Alma 41:7–8. Escogemos hacer ya sea el bien o el mal, y así escogemos a lo que seremos restaurados después de la muerte.)

• Alma explicó que Coriantón no podía ser restaurado del pecado a la felicidad porque “la maldad nunca fue felicidad” (Alma 41:10). ¿Por qué no puede la maldad darnos felicidad? (Véase Alma 41:10–13; Helamán 13:38.) ¿Cómo responderían ustedes al argumento de que algunas personas parecen encontrar la felicidad haciendo cosas que no van de acuerdo con los mandamientos?

El presidente Ezra Taft Benson dijo: “…aun cuando [el hombre] se regocije pasajeramente en el pecado, el resultado final del mismo es la desgracia… El pecado establece la falta de armonía para con Dios y produce depresión espiritual” (“No desesperéis”, Liahona, febrero de 1975, pág. 43).

• ¿Qué dijo Alma que debía hacer Coriantón para que le fuera restaurado el bien? (Véase Alma 41:14–15.) ¿Qué experiencias les han demostrado la veracidad de la declaración “…lo que de ti salga, volverá otra vez a ti”?

3. Alma enseña a Coriantón acerca de la justicia y la misericordia.

Lean y analicen los versículos de Alma 42 que usted haya seleccionado. Explique que Coriantón se encontraba preocupado por las enseñanzas de su padre. No comprendía por qué “el pecador [es] consignado a un estado de miseria” (Alma 42:1). Como respuesta a esa inquietud, Alma enseñó acerca de la justicia de Dios. También enseñó que Jesucristo expió los pecados del mundo “para realizar el plan de la misericordia, para apaciguar las demandas de la justicia” (Alma 42:15).

Con el fin de ayudar a los miembros de la clase a comprender las enseñanzas de Alma acerca de la justicia, pídales que lean en voz alta Alma 42:6–7, 10, 18. Conforme vayan leyendo, ayúdeles a comprender las verdades que figuran a continuación:

  1. A causa de la caída de Adán y Eva, estamos en un estado caído. Somos mortales, o sea, estamos sujetos a la muerte, y somos imperfectos. En este estado caído, no podemos morar en la presencia de Dios, quien es inmortal y perfecto. La justicia exige que seamos separados de la presencia de Dios, tanto temporal como espiritualmente.

  2. Cuando pecamos nos separamos aún más de Dios porque “…ninguna cosa impura puede morar con Dios” (1 Nefi 10:21). La justicia exige que seamos castigados por nuestros pecados.

• ¿Qué nos sucedería si sólo estuviéramos sujetos a la justicia? (Véase Alma 42:14.) ¿Qué se requiere para satisfacer las demandas de la justicia a fin de regresar a morar en la presencia de nuestro Padre Celestial? (Véase Alma 42:15.)

Si va a usar la presentación en video “El Mediador”, muéstrela ahora; si va a leer o relatar la parábola, hágalo ahora. Haga notar que el deudor nos representa a cada uno de nosotros, el acreedor representa la justicia y el amigo del deudor representa al Salvador.

• ¿En qué forma satisfizo la expiación de Jesucristo “las exigencias de la justicia”? (Véase Mosíah 15:7–9. él mismo se sujetó a la muerte y tomó sobre Sí los pecados de todo el género humano.)

• Alma testificó que “la misericordia viene a causa de la expiación” (Alma 42:23). ¿Qué debemos hacer para recibir la plenitud de la misericordia de Dios? (Véase Alma 42:13, 23, 27, 29–30; véase también Alma 41:14; D. y C. 19:15–18.)

Conclusión

Señale que después de recibir este consejo de su padre, Coriantón se arrepintió y regresó al servicio misional (Alma 43:1; 49:30). Recalque que al seguir los mandamientos y al arrepentirnos de nuestros pecados, podremos participar de la misericordia que está disponible a través de la expiación del Salvador.

De acuerdo con la inspiración del Espíritu, testifique de las verdades que se analizaron durante la lección.