“…ofrecerás tus sacramentos en mi día santo”

Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia: Manual para el maestro, 2000


Objetivo

Que los miembros de la clase fortalezcan su deseo de santificar el día de reposo.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los pasajes de las Escrituras y demás materiales que se mencionan a continuación, y ore al respecto:

    1. a.

      Doctrina y Convenios 59 y los demás pasajes de las Escrituras que se mencionen en esta lección.

    2. b.

      “Día de reposo” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, págs. 51–52.

  2. 2.

    Repase el material de esta lección en la Guía de estudio para el miembro de la clase (35686 002) y planifique la forma en que lo utilizará durante la lección.

  3. 3.

    Si puede conseguir la lámina que se menciona a continuación, utilícela durante la lección: Jesús ora en Getsemaní (62175 o Las bellas artes del Evangelio 227).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar el interés

Si lo considera apropiado, para comenzar la lección puede utilizar la actividad que se encuentra a continuación u otra de su preferencia.

• ¿Qué sienten cuando entran en un templo? (Si los miembros de la clase no han estado en un templo, pregunte cómo se sentirían al entrar en uno. Durante el análisis compare la diferencia que existe entre el ambiente que hay dentro de un templo con el que hay afuera, en el mundo.)

• Lea D. y C. 109:13 con los miembros de la clase. ¿Qué hace que un templo sea diferente de otros lugares? (El Señor lo ha santificado. Es Su casa.)

• Lea Génesis 2:1–3 con los miembros de la clase. Explique que en estos versículos aprendemos que el Señor instituyó el día de reposo. De acuerdo con estos pasajes, ¿qué hace que ese día sea distinto de los demás? (El Señor lo ha santificado. El día de reposo es Su día.)

Explique que esta lección trata sobre el día de reposo. Indique que en muchas formas, podemos “entrar” en el día de reposo con la misma reverencia que sentimos al entrar en el templo. Podemos recordar que el Señor ha santificado el día de reposo y que es nuestro el privilegio de adorarle y de servirle en Su día.

Análisis y aplicación

Esta lección contiene más material del que se puede enseñar en un período de clase. Con oración, escoja el material de la lección que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de su clase.

1. El Señor estableció el día de reposo.

Explique que Dios estableció el modelo para el día de reposo durante la Creación. Después de trabajar seis días, descansó el séptimo y lo santificó como día santo (Génesis 2:2–3). Desde épocas antiguas, Él ha mandado a Sus hijos santificar el día de reposo (“Día de reposo”, Guía para el Estudio de las Escrituras, págs. 51–52).

• Lea Éxodo 20:8–11 y 31:13–17 con los miembros de la clase. Indique que este mandamiento se repite muchas veces en las Escrituras (véase “Día de reposo” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, págs. 51–52). ¿Por qué piensan que el mandamiento de santificar el día de reposo ha sido tan importante a través de la historia de la humanidad?

En nuestra dispensación, el Señor nuevamente ha hecho hincapié en la importancia del día de reposo y, por intermedio del profeta José Smith, reveló que en ese día debemos brindarle devoción asistiendo a la Iglesia, participando de la Santa Cena y descansando de nuestras labores (D. y C. 59:9–13).

2. El prestar devoción a Dios al adorarlo en nuestras reuniones dominicales.

• El Señor dijo: “…irás a la casa de oración… en mi día santo” (D. y C. 59:9). ¿Por qué creen que es importante reunirse para adorar a Dios el día de reposo? ¿Por qué es para ustedes una bendición el asistir a las reuniones dominicales?

• El presidente Gordon B. Hinckley dijo que “cada reunión sacramental debe ser un festín espiritual” y “una hora de alimento espiritual” (“Los poderes del Sacerdocio Aarónico”, Liahona, enero de 1983, pág. 92). ¿Cómo podemos lograr eso? ¿Qué podemos hacer para que nuestra asistencia a otras reuniones dominicales sea más espiritualmente provechosa? (Entre las respuestas se podría incluir el ir con una actitud de adoración, ser puntual, estudiar antes de la clase el material programado para la lección, participar activamente, escuchar con detenimiento, procurar fortalecer a los demás y evitar criticar a los oradores y a los maestros.)

El presidente Spencer W. Kimball, el doceavo Presidente de la Iglesia, dijo: “No asistimos a las reuniones del domingo para que se nos agasaje, ni siquiera para que se nos instruya, sino que vamos para adorar al Señor; es una responsabilidad individual y no obstante lo que se diga desde el púlpito, si uno desea adorar al Señor en espíritu y verdad, puede hacerlo asistiendo a las reuniones, participando de la Santa Cena y contemplando las bellezas del Evangelio. Si para usted la reunión dominical es un fracaso, será porque usted ha fracasado. Nadie puede adorar en vuestro nombre, sino que debéis hacerlo vosotros mismos” (véase “El día de reposo, un placer”, Liahona, julio de 1978, pág. 5).

• ¿Qué podemos hacer para prepararnos para las reuniones dominicales? ¿Qué pueden hacer los padres para que sus hijos sepan cómo obtener un mayor beneficio de las reuniones del domingo? (Pida a los miembros de la clase que relaten experiencias relacionadas con esas preguntas.)

• ¿Por qué la música realza las reuniones dominicales? (Véase Himnos, págs. ix–x.) ¿Por qué es importante que todos cantemos los himnos de la Iglesia? (Véase D. y C. 25:12.) ¿Cómo les ha bendecido el canto de los himnos?

El élder Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce, expresó su preocupación por que “un número creciente de nuestros líderes y miembros no cantan los himnos de la congregación”. Después aconsejó: “…debemos hacer todo lo posible por cantar los himnos de Sión, pues son una parte esencial de nuestra adoración” (“La reverencia inspira la revelación”, Liahona, enero de 1992, pág. 25).

• Durante las reuniones dominicales, ¿qué podemos hacer para participar de manera más significativa en las oraciones de la congregación?

• ¿Por qué es la reverencia una parte importante de las reuniones de la Iglesia?

El élder Boyd K. Packer dijo que debemos ser reverentes en la capilla para no interferir “con alguien que esté tratando de sentir comunicaciones espirituales delicadas”. También advirtió que la reverencia “no significa guardar absoluto silencio. Debemos ser tolerantes con nuestros bebés, y hasta con los niños que a veces tendrán que ser llevados afuera de la capilla para que no perturben la paz” (“La reverencia inspira la revelación”, Liahona, enero de 1992, pág. 24).

El presidente Gordon B. Hinckley relató una situación embarazosa que tuvo lugar cuando él era misionero regular:

“Teníamos nuestras reuniones en… un local alquilado. Los pisos no estaban alfombrados y nos sentábamos en sillas. Cada vez que alguien se movía, la silla rechinaba, pero eso no era lo peor; mucho peor era el charloteo de los miembros de la rama.

“Una vez invitamos a una familia que habíamos conocido mientras repartíamos folletos. Con grandes esperanzas, los misioneros los esperamos en la puerta para saludarlos. En el salón se oía el usual ruido de los miembros conversando amigablemente unos con otros. Cuando la familia entró, reverentemente se acercaron a unas sillas, se arrodillaron un momento y cerraron los ojos, para orar. Después se sentaron en actitud de reverencia, entre semejante conmoción.

“Francamente, yo me sentí avergonzado. Habían ido a lo que ellos consideraban un servicio de adoración y se comportaron de acuerdo con lo que esperaban que fuera.

“Al final de la reunión se marcharon en silencio, y cuando volvimos a verlos nos hablaron de lo desilusionados que estaban por lo que habían experimentado. Nunca lo olvidaré” (“La reverencia y la moralidad”, Liahona, julio de 1987, pág. 44).

• ¿Qué podemos hacer para mejorar la reverencia en las reuniones de la Iglesia?

3. El prestar devoción a Dios al participar de la Santa Cena.

Ponga a la vista la lámina de Jesús ora en Getsemaní.

• El Señor nos ha mandado participar de la Santa Cena en el día de reposo (D. y C. 59:9, 12). ¿Por qué es importante participar de la Santa Cena cada domingo? (Véase D. y C. 59:9; 3 Nefi 18:6–7 y la siguiente cita.)

El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce, dijo: “Las ventanas se deben limpiar con regularidad a fin de quitarles el polvo y la mugre… Así como es preciso limpiar constante y concienzudamente las ventanas en esta vida, también las ventanas espirituales requieren esa clase de cuidado… Al participar dignamente de la Santa Cena para renovar nuestros convenios bautismales, vemos con más claridad el propósito eterno de la vida y el orden de prioridad de las cosas. Las oraciones sacramentales nos impulsan a hacer examen de conciencia, a arrepentirnos y a ser más fieles a nuestra promesa de recordar siempre al Salvador, Jesús el Cristo” (“Las ventanas de luz y verdad”, Liahona, enero de 1996, pág. 89).

• ¿En qué forma ha sido la participación de la Santa Cena una bendición en la vida de ustedes?

• ¿Qué podemos hacer para prepararnos para participar de la Santa Cena? ¿Qué pueden hacer los padres para preparar a sus hijos para esa ordenanza? (Si lo desea, analice con la clase la forma de ayudar a los niños de diferentes edades.) ¿Cómo el cantar el himno sacramental les ayuda a prepararse? ¿Cómo les ayudan a prepararse las oraciones sacramentales? (Véase D. y C. 20:77, 79.)

• ¿Por qué, al participar de la Santa Cena, debemos ser dignos de hacerlo? (Véase 1 Corintios 11:28–29; 3 Nefi 18:29; Mormón 9:29.)

• ¿Qué podemos hacer para tener la mente y el corazón concentrados en Cristo al participar de la Santa Cena?

• ¿Qué podemos hacer para que la ordenanza de la Santa Cena tenga más significado en nuestra vida? (Haga hincapié en que esa ordenanza no debe convertirse en algo que se hace simplemente por hábito ni por rutina.) ¿Por qué el participar de la Santa Cena fortalece nuestra dedicación al Señor durante el resto de la semana?

• En el día de reposo, no sólo participamos de la Santa Cena, sino que también debemos ofrecer nuestros sacramentos y nuestras ofrendas al Señor (D. y C. 59:9, 12). Eso significa que debemos hacer ofrendas o sacrificios que demuestren nuestra devoción hacia Él. ¿Qué sacrificios debemos ofrecerle? (Véase D. y C. 59:8; la nota a al pie de la página correspondiente a D. y C. 59:12; D. y C. 64:34; 97:8 y la cita siguiente.)

El élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce, dijo:

“Después de Su ministerio terrenal… Jesús dijo a los apóstoles nefitas que Él no aceptaría más holocaustos, pero que Sus discípulos debían ofrecer un ‘corazón quebrantado y un espíritu contrito’ (3 Nefi 9:19–20; véase también D. y C. 59:8, 12). El Señor, en lugar de requerir de nosotros nuestros animales o granos, en la actualidad desea que abandonemos todo aquello que sea impío. Esta práctica más elevada de la ley de sacrificio alcanza hasta lo más recóndito del alma de la persona…

“…Cuando vencemos nuestros deseos egoístas y ponemos a Dios en primer lugar en nuestra vida, y hacemos convenio con Él de servirle al precio que sea, es cuando vivimos la ley de sacrificio” (“The Law of Sacrifice”, Ensign, octubre de 1998, págs. 10–11).

4. El prestar devoción a Dios al descansar de nuestras labores diarias.

• En D. y C. 59:10, el Señor reveló que debemos “descansar de [nuestras] obras” en el día de reposo (véase también el versículo 13). ¿Qué quiere decir descansar de nuestras obras? ¿Por qué al descansar de nuestras labores demostramos devoción hacia Dios?

• En el día de reposo, además de descansar de nuestras labores, debemos evitar comprar o vender, asistir a lugares de entretenimiento y participar de otros intereses mundanos (véase Isaías 58:13, adviértanse las frases “no buscando… tu voluntad” y “no andando en tus propios caminos”). ¿Qué clase de actividades son las que los alejan a ustedes del espíritu del día de reposo? ¿Cuáles son las ocupaciones mundanas que tienden a importunar el día de reposo? ¿Qué podemos hacer para librarnos de esas ocupaciones?

El obispo presidente H. David Burton dijo: “Ahora bien, sé que es difícil, sobre todo para nuestra gente joven, tomar la determinación de guardar el día de reposo cuando los equipos deportivos, en los que tanto desean participar, programan sus juegos el domingo. Sé que a muchos que necesitan tan sólo unas pocas cosas les parece trivial el detenerse rápidamente en un almacén de paso y hacer una compra el domingo; pero también sé que guardar el día de reposo es uno de los mandamientos más importantes que podemos observar a fin de prepararnos para recibir los susurros del Espíritu” (“Una época de oportunidades”, Liahona, enero de 1999, pág. 10).

• El descansar de nuestras labores no significa estar ociosos. Al contrario, debemos emular el ejemplo del Salvador y “hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:12; véase también Lucas 13:10–17; Juan 5:1–19). ¿Qué actividades piensan que son correctas para hacer durante el día de reposo? (Anote las respuestas en la pizarra.) ¿Qué podemos hacer para mejorar el tiempo que dedicamos a la adoración personal en el día de reposo?

El presidente Spencer W. Kimball enseñó: “[El día de reposo] es un día santo en el que se deben hacer cosas dignas y santas: la abstinencia del trabajo y el recreo es importante, pero no lo es todo; el día de reposo requiere pensamientos y acciones constructivas, y si uno simplemente holgazanea sin hacer nada de provecho, lo está quebrantando. A fin de observarlo, uno debe arrodillarse en oración, preparar lecciones, estudiar el Evangelio, meditar, visitar a los enfermos y necesitados, escribir cartas a los misioneros, dormir una siesta, leer material favorable y asistir a las reuniones de la Iglesia” (“El día de reposo, un placer”, Liahona, julio de 1978, pág. 5).

• ¿En qué forma podemos determinar qué es apropiado hacer el día de reposo? (Entre las respuestas se podría incluir el asegurarnos de que las actividades honren a Dios, eleven el espíritu, nutran la fe, fortalezcan a la familia, ayuden o bendigan a otros y no formen parte de las actividades diarias del mundo.)

• ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos fortalecer a nuestra familia el día de reposo? ¿Qué pueden hacer los padres para que sus hijos disfruten del día de reposo y lo santifiquen a la vez? (Véanse las citas que se dan a continuación. Invite a los miembros de la clase a compartir experiencias personales relacionadas con esas preguntas. Ínstelos a escoger una forma específica en la cual puedan hacer que el día de reposo tenga un significado más especial para sus respectivas familias.)

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Que en el día de reposo los santos permanezcan en sus casas y enseñen a sus familias, lean las Escrituras, hagan cosas que sean sanas y hermosas y estén en comunión con el Señor” (“Excerpts from Recent Addresses of President Gordon B. Hinckley”, Ensign, julio de 1996, pág. 73).

El presidente Hinckley enseñó además: “En realidad, no quiero ser un mojigato. No es mi deseo que encierren a sus hijos dentro de la casa y les lean la Biblia durante toda la tarde. Utilicen la sabiduría. Tengan precaución, pero hagan que ese día sea un tiempo para sentarse con su familia y hablar de cosas sagradas y buenas” (Teachings of Gordon B. Hinckley, págs. 559–560).

En 1980, la Primera Presidencia dio el siguiente consejo después de anunciar el programa integrado de reuniones dominicales:

“Se dará una gran responsabilidad a los miembros y a las familias en la observancia del día de reposo. Tendrán más tiempo para el estudio personal de las Escrituras y para el estudio familiar del Evangelio…

“Se espera que este nuevo horario de reuniones y actividades dé como resultado un mayor crecimiento espiritual en los miembros” (citado por el élder James E. Faust, en “El día del Señor”, Liahona, enero de 1992, pág. 39).

• El día de reposo debe ser un día de oración (D. y C. 59:14). ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos demostrar mayor devoción ese día? ¿Qué podemos hacer para que nuestras oraciones tengan más significado?

• ¿Cuáles son algunos de los desafíos que enfrentamos al querer hacer del día de reposo un tiempo más significativo? ¿Qué están haciendo a fin de superar esos desafíos? ¿Por qué el planear cuidadosamente ese día eliminaría esos desafíos o ayudaría a controlarlos?

5. El Señor bendice a quienes santifican el día de reposo.

• Lea D. y C. 59:9, 13, 15–17 con los miembros de la clase. ¿Qué bendiciones promete el Señor a quienes santifiquen el día de reposo? (Anote las respuestas en la pizarra.)

• ¿Por qué el observar el día de reposo nos ayuda a conservarnos “sin mancha del mundo”? (D. y C. 59:9; entre las respuestas se podría incluir: nos ayuda a arrepentirnos, a renovar nuestros convenios bautismales y a centrar nuestros pensamientos en Dios y en las cosas que tengan significado eterno, en lugar de en las cosas del mundo).

• Según D. y C. 59:13, ¿por qué el observar el día de reposo nos ayuda a recibir un gozo cabal, tal como lo prometió el Señor? ¿En qué sentido el observar el día de reposo les hace sentir fortalecidos tanto física como espiritualmente? ¿Por qué les hace ser más productivos durante el resto de la semana?

• El Señor prometió que quienes observen el día de reposo recibirán “la abundancia de la tierra” y “las cosas buenas… [de] la tierra” (D. y C. 59:16–17; véase también Isaías 58:14). ¿Cómo han visto cumplirse esa promesa?

• ¿De qué otras maneras han sido bendecidos ustedes y sus familias por haber santificado el día de reposo?

• El Señor reveló que el día de reposo debe ser un tiempo de regocijo (véase D. y C. 59:14). Isaías dijo que debemos llamarlo “delicia” (Isaías 58:13). ¿Han sentido alguna vez que el día de reposo es más un día de restricciones que de delicia? ¿Qué podemos hacer para que ese día sea de regocijo y una “delicia” en nuestra vida? (Una forma es concentrarnos en lo que debemos hacer en lugar de en lo que no debemos hacer.)

Conclusión

Aliente a los miembros de la clase a meditar sobre cómo podrían mejorar la observancia del día de reposo. Testifique que a medida que guarden santo ese día, el Señor los bendecirá con más fortaleza y gozo espiritual.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

Si lo desea, utilice una o ambas de las ideas que se dan a continuación con el fin de complementar la reseña sugerida para la lección.

1. Sugerencias para quienes tengan que trabajar el domingo

Explique que los miembros de la Iglesia deben hacer todo lo posible por escoger un empleo en el cual no sea necesario que trabajen los domingos. Sin embargo, puede que haya ocasiones en que se les requiera trabajar ese día. Pregunte a los miembros de la clase si recuerdan alguna vez en que ellos u otro miembro de la familia hayan enfrentado una situación así. Analicen qué hacer en tales circunstancias a fin de mantener en lo posible el espíritu del día de reposo. Sugiera a los miembros de la clase que hablen con sus empleadores o patrones del deseo que tienen de santificar el día de reposo adecuadamente. (Si enseña la clase de los jóvenes, véase el folleto La fortaleza de la juventud, pág. 18.)

2. El Señor nos bendice en forma colectiva cuando santificamos el día de reposo

Además de bendecirnos de manera individual cuando santificamos el día de reposo, el Señor también nos bendice a todos en conjunto. Por ejemplo, Él puede bendecirnos a todos como miembros de la Iglesia o a todos los que vivan en nuestra comunidad. Eso destaca aún más la necesidad de guardar santo el día de reposo.

• Pida a un miembro de la clase que lea el tercer párrafo de “Día de reposo” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 51. ¿Qué consecuencias tiene el descuidar la observancia del día de reposo? ¿Cómo se ha beneficiado su comunidad por medio de la observancia del día de reposo, o cómo se ha visto privada de las bendiciones por no hacerlo?