“Cada miembro un misionero”

Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia: Manual para el maestro, 2000


Objetivo

Inspirar a los miembros de la clase a participar en la obra de llevar el Evangelio a todo el mundo y de fortalecer a los nuevos conversos.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los pasajes de las Escrituras y los demás materiales que se indican a continuación, y ore al respecto:

    1. a.

      Doctrina y Convenios 1:4–5, 30; 65; 88:81; 109:72–74.

    2. b.

      Nuestro Legado, páginas 116–117, 124–125.

  2. 2.

    Repase el material correspondiente a esta lección en la Guía de estudio para el miembro de la clase (35686 002) y planifique la forma en que lo utilizará durante la lección.

  3. 3.

    Pida a miembros de la clase que se preparen para presentar en forma resumida la siguiente información de Nuestro Legado:

    1. a.

      La obra misional bajo la administración del presidente David O. McKay (páginas 116–117).

    2. b.

      Discurso del presidente Spencer W. Kimball a los representantes regionales de la Iglesia (los primeros dos párrafos de la página 125).

  4. 4.

    Si lo desea, pida a uno o a dos miembros de la clase que sean conversos que expongan brevemente los sentimientos que hayan experimentado como miembros nuevos de la Iglesia. Pídales que cuenten en qué forma les han ayudado otros miembros; también podrían indicar cómo otros miembros pudieron haber sido más serviciales.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar el interés

Si lo considera apropiado, utilice la siguiente actividad o una de su preferencia para comenzar la lección.

Antes de la clase, escriba lo siguiente en la pizarra:

Inglaterra

Alemania

China

Tahití

Tonga

Samoa

Australia

Turquía

Nueva Zelanda

Islandia

México

Sudamérica

Italia

Japón

Francia

Suiza

Checoslovaquia

Hawai

• ¿Cuáles de esas áreas piensan que visitaron misioneros de la Iglesia en los primeros 20 años después de que la Iglesia fue organizada?

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Cuando leo la Historia de la Iglesia, me siento asombrado por la intrepidez de los primeros hermanos que salieron al mundo y se abrieron camino… En 1837 los Doce Apóstoles ya se encontraban en Inglaterra luchando en contra de Satanás; llegaron a Tahití en 1844 y a Australia en 1851; a Islandia en 1853, a Italia y a Suiza en 1850; y en el mismo año fueron a Alemania, Tonga, Turquía, México, Japón, Checoslovaquia, China, Samoa, Nueva Zelanda, Sudamérica, Francia y Hawai… Gran parte de la obra proselitista de aquellos primeros años se llevó a cabo mientras las Autoridades Generales de la Iglesia atravesaban las Rocosas, camino a Utah, sembrando los campos y construyendo sus casas. Esto es fe, una inmensa fe” (“Id por todo el mundo”, Liahona, noviembre de 1974, pág. 3).

Ponga de relieve que desde los primeros días de la Restauración, los líderes de la Iglesia han buscado cumplir el cometido de llevar el Evangelio a todo el mundo. El presidente Kimball expresó confianza en que podemos continuar haciéndolo; y dijo: “…considero que una vez que hayamos hecho todo lo que podamos, el Señor hallará el modo de abrir las puertas… Tal es mi fe” (Ibídem, pág. 3).

Explique que en esta lección se mencionan algunas de las formas en las que el Evangelio se está llevando a todo el mundo.

Análisis y aplicación

Con oración, escoja el material de la lección que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de su clase. Aliente a los miembros de la clase a compartir experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. La Iglesia va saliendo de la obscuridad.

En el curso de estudio de este año se ha indicado que la Iglesia comenzó como un grupo pequeño de personas prácticamente desconocido. Desde entonces la Iglesia ha crecido hasta llegar a tener miembros en casi todos los países del mundo. Este crecimiento, tanto en el número de miembros como en lo que respecta a su notoriedad, habría sido difícil de entender durante los primeros días de dificultades, persecución y pobreza de la Iglesia. Sin embargo, el Señor reveló el maravilloso destino de Su Iglesia por medio del profeta José Smith.

Pida a algunos miembros de la clase que lean los pasajes de las Escrituras que se indican a continuación y analice con la clase lo que cada uno de ellos enseña con respecto al destino de la Iglesia.

  1. a.

    D. y C. 1:30. (Aquellos llamados por Dios para dirigir Su Iglesia tendrían poder para hacerla salir de la obscuridad.)

  2. b.

    D. y C. 65:1–6. (El Evangelio rodará hasta llenar toda la tierra. Los que lo reciban estarán preparados para la segunda venida del Salvador.)

  3. c.

    D. y C. 109:72–74. (La Iglesia llenará toda la tierra; saldrá del desierto de las tinieblas y “resplande[cerá]… esclarecida como el sol…”)

El profeta José Smith dijo: “Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra: las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán juntarse, y la calumnia podrá difamar; mas la verdad de Dios seguirá adelante valerosa, noble e independientemente, hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído, hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y el gran Jehová diga que la obra está concluida” (History of the Church, tomo IV, pág. 540).

• ¿De qué maneras está la Iglesia saliendo de la obscuridad en todo el mundo?

2. Los profetas de los últimos días nos han exhortado a llevar el Evangelio a todo el mundo.

Indique que una forma importante en que la Iglesia avanza en todo el mundo es mediante los esfuerzos misionales de cada miembro. Los profetas de los últimos días nos han exhortado a desplegar mayores esfuerzos para dar a conocer el Evangelio como miembros misioneros y como misioneros regulares.

El presidente David O. McKay llegó a ser muy conocido por su máxima: “Cada miembro un misionero”. Pida al miembro de la clase previamente asignado que hable brevemente de la obra misional bajo la administración del presidente David O. McKay (Nuestro Legado, páginas 116–117).

Posteriormente, el presidente Spencer W. Kimball exhortó a los miembros de la Iglesia a alargar el paso en el servicio misional. Pidió a los miembros que orasen para que las puertas de las naciones se abrieran a la predicación del Evangelio y que aumentase el número de misioneros preparados a fin de que pudiéramos entrar por esas puertas. Pida al miembro de la clase asignado para ello que presente en forma resumida el discurso que el presidente Spencer W. Kimball pronunció a los representantes regionales de la Iglesia (Nuestro Legado, los primeros dos párrafos de la página 125). Especifique que la visión del presidente Kimball de la forma en que la obra misional se extendería por toda la tierra se está llevando a cabo en la actualidad.

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de llevar a cabo esta visión del Evangelio que llenará la tierra:

“Ahora bien, ¿qué será del futuro?, ¿qué sucederá en los años que están por delante? Se ve prometedor. La gente está empezando a vernos por lo que somos y por los valores que profesamos…

“Si avanzamos sin perder la visión de nuestra meta, sin hablar mal de nadie, viviendo los grandes principios que sabemos que son verdaderos, la causa del Evangelio avanzará en majestad y poder para llenar la tierra. Se abrirán las puertas que hoy están cerradas para la prédica del Evangelio. El Todopoderoso, si es necesario, hará estremecer a las naciones para humillarlas y hacerlas escuchar a los siervos del Dios viviente. Lo que sea necesario se llevará a cabo.

“…la clave del éxito de la obra será la fe de todos los que se llamen a sí mismos Santos de los Últimos Días” (“Miren hacia el futuro”, Liahona, enero de 1998, pág. 80).

• ¿Cómo se están cumpliendo esas profecías de que el Evangelio llenará la tierra?

3. “Cada miembro un misionero”.

• Lea con los miembros de la clase D. y C. 1:4–5 y 88:81. ¿Qué se enseña en esos pasajes acerca de nuestra responsabilidad de dar a conocer el Evangelio?

• ¿Qué puede hacer cada uno de nosotros para ayudar en la obra misional? (Utilice la información que aparece a continuación para analizar las respuestas de los miembros de la clase o añadir a ellas. Anote en la pizarra los encabezamientos al ir tratándolos.)

Prepararse para cumplir misiones regulares

• ¿Cómo podemos prepararnos para cumplir misiones regulares? ¿Por qué es importante que nos preparemos antes de ser llamados?

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Cuando pido misioneros, no pido misioneros mediocres ni con problemas mentales; ni misioneros sin un testimonio, ni misioneros inmorales; pido que comencemos a preparar a nuestros jóvenes más temprano y mejor en todas las ramas y en todos los barrios de la Iglesia en el mundo… nuestros jóvenes [deben] comprender que cumplir una misión constituye un gran privilegio, y que deben hallarse en buenas condiciones físicas, mentales y espirituales; y además, que ‘el Señor no puede considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia’ [véase D. y C. 1:31]” (“Id por todo el mundo”, Liahona, noviembre de 1974, págs. 3–4).

• ¿Cómo pueden los padres y otros adultos ayudar a los jóvenes a prepararse para ser misioneros regulares? (Entre las respuestas se podría mencionar el enseñarles a ser dignos y a estar listos para recibir el llamamiento misional en el debido tiempo, contarles experiencias misionales, enseñarles de las alegrías y de las bendiciones de la obra misional, contarles relatos de conversión tanto propios como de antepasados, dar comienzo a un fondo misional para ellos y enseñarles a trabajar arduamente.)

• ¿Qué desafíos enfrentan los jóvenes al prepararse para cumplir una misión regular? ¿Cómo pueden superar esos desafíos? ¿Qué desafíos enfrentan los miembros mayores al prepararse para cumplir una misión regular? ¿Cómo pueden superar esos desafíos?

Cumplir misiones regulares

• ¿Quiénes deben cumplir misiones regulares?

Todos los hombres jóvenes dignos y capaces de 19 a 25 años de edad deben cumplir una misión regular. Para esos varones jóvenes, el servicio misional regular es una responsabilidad del sacerdocio. Las mujeres mayores de 21 años de edad también pueden ser recomendadas para cumplir una misión regular si lo desean. También se insta a los matrimonios mayores a cumplir misiones si son capaces de hacerlo. Todos los misioneros deben ser dignos.

El élder David B. Haight, del Quórum de los Doce, aconsejó: “La meta de todo matrimonio de la Iglesia que esté en condiciones físicas de hacerlo, al igual que la de todo joven de diecinueve años, debe ser la de servir en una misión. Por medio del servicio misional en los años de la madurez, se puede dar el mejor ejemplo y testimonio a los hijos y nietos que de ninguna otra manera” (“¡Mi prójimo—mi hermano!”, Liahona, julio de 1987, pág. 60).

Apoyar a los misioneros regulares

• ¿Cómo podemos apoyar a los misioneros que se encuentran actualmente sirviendo en el campo misional? (Entre las respuestas se podría mencionar el recordarlos en las oraciones, escribirles cartas que les animen y aportar al fondo misional del barrio o de la rama o al Fondo Misional General. A los misioneros que se encuentren prestando servicio en nuestra área podemos apoyarlos al ayudarles a encontrar y a enseñar a los investigadores, y al prestarles otro tipo de ayuda.)

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Ahora bien, hermanos y hermanas, podemos dejar que los misioneros traten de hacer la obra por sí solos o ayudarles en ello. Si lo hacen por sí mismos, irán de puerta en puerta día tras día y la cosecha será escasa. O podemos, como miembros, ayudarles a encontrar y a enseñar investigadores” (“Apacienta mis ovejas”, Liahona, julio de 1999, pág. 120).

Dar a conocer el Evangelio a lo largo de toda nuestra vida

• ¿Por qué es importante que demos a conocer el Evangelio a los demás a lo largo de toda nuestra vida? ¿Qué experiencias han tenido ustedes al dar a conocer el Evangelio a otras personas?

• ¿Por qué a veces sentimos temor de dar a conocer el Evangelio a otras personas? ¿Cómo podemos vencer esos temores?

• ¿Se unió alguno de ustedes a la Iglesia gracias al ejemplo y a la amigabilidad de algún miembro de la Iglesia? ¿Cómo influyeron en usted(es) las acciones de ese miembro de la Iglesia?

• ¿De qué formas podemos dar a conocer el Evangelio a otras personas como parte de nuestras vidas diarias? (Entre las respuestas, se podrían mencionar las siguientes.)

  1. a.

    Dar un buen ejemplo a los familiares, a los vecinos y a los amigos.

  2. b.

    Regalar ejemplares del Libro de Mormón.

  3. c.

    Dar a los misioneros el nombre de personas interesadas en la Iglesia.

  4. d.

    Expresar a las personas nuestros sentimientos con respecto al Evangelio.

  5. e.

    Invitar a las personas a las actividades, a las reuniones y a las charlas fogoneras de la Iglesia.

  6. f.

    Invitar a las personas a la noche de hogar y a actividades del vecindario.

  7. g.

    Invitar a las personas que estén interesadas en la genealogía a visitar un Centro de Historia Familiar.

  8. h.

    Invitar a las personas a los servicios bautismales.

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Me parece a mí que el Señor escogió Sus palabras cuando dijo: ‘todas las naciones’, ‘toda la tierra’, ‘los lejanos extremos de la tierra’, ‘toda lengua’, ‘todo pueblo’, ‘toda alma’, ‘todo el mundo’, ‘muchas regiones’. ¡Por supuesto que Sus palabras tienen significado!… Me pregunto si estamos haciendo todo lo que podemos. ¿Estamos satisfechos con nuestra forma de enseñar a todo el mundo?… ¿Estamos preparados para acelerar el paso?, ¿para ampliar nuestra perspectiva?” (véase “Id por todo el mundo”, noviembre de 1974, pág. 3).

• ¿De qué formas puede cada uno de nosotros alargar el paso al procurar dar a conocer el Evangelio en nuestra vida diaria?

El presidente Kimball también dijo: “Nuestra gran necesidad, nuestro gran llamamiento, es llevar a la gente de este mundo el conocimiento que, como una lámpara, ilumine su camino y la saque de la oscuridad al gozo, la paz y las verdades del Evangelio. Creo que no debemos cansarnos de hacer lo bueno. Creo que es tiempo de que volvamos a hacernos la pregunta: ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a llevar el Evangelio a los habitantes de este mundo?” (“¿Es todo lo que podemos hacer?”, Liahona, junio de 1983, pág. 5).

El presidente Hinckley solicitó que todo líder del sacerdocio aceptara la responsabilidad de encontrar y hermanar investigadores y dar el ejemplo en esta labor. Pidió que este asunto se tratara de vez en cuando en la reunión sacramental. También pidió que se utilizaran las reuniones del sacerdocio, así como las de la Sociedad de Socorro, de las Mujeres Jóvenes, de la Primaria, del consejo de barrio y del consejo de estaca para planear la forma de encontrar y amistar investigadores. (“Apacienta mis ovejas”, Liahona, julio de 1999, pág. 121.)

4. El nutrir espiritualmente y con amor a los nuevos conversos es nuestra responsabilidad constante.

Escriba en la pizarra las siguientes palabras: “Cualquier investigador que sea digno de bautizarse pasa a ser un converso digno de salvación” (Gordon B. Hinckley, “Apacienta mis ovejas”, Liahona, julio de 1999, pág. 123). Explique que todos los años se unen a la Iglesia cientos de miles de conversos. Esos miembros nuevos deben ser nutridos espiritualmente con amor y ser fortalecidos por todos nosotros.

• ¿Por qué es a veces difícil para los nuevos conversos permanecer activos en la Iglesia?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “No es fácil convertirse en miembro de esta Iglesia. En la mayoría de los casos es preciso dejar de lado viejos hábitos, viejos amigos y conocidos, y entrar a una nueva sociedad, la cual es diferente y un tanto exigente” (“Los conversos y los hombres jóvenes”, Liahona, julio de 1997, pág. 53).

• ¿Qué pueden hacer los nuevos conversos para fortalecerse? ¿Qué pueden hacer los otros miembros para fortalecer a los nuevos conversos? Si han visto a miembros realizar esto de forma eficaz, ¿podrían contar cómo lo han hecho?

El presidente Hinckley enseñó que “todo nuevo converso necesita tres cosas:

“1. Un amigo en la Iglesia a quien pueda recurrir constantemente, alguien que camine a su lado, que conteste sus preguntas y comprenda sus problemas.

“2. Una asignación. La actividad es una característica distintiva de la Iglesia. Es el proceso mediante el cual progresamos. La fe y el amor por el Señor son como los músculos de mi brazo. Si los empleo, se van fortaleciendo. Si los pongo en cabestrillo, se debilitan. Todo converso merece tener una responsabilidad…

“3. Todo converso debe ser ‘nutrido por la buena palabra de Dios’ (Moroni 6:4). Es imperativo que la persona se relacione con un quórum del sacerdocio, con la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes, los Hombres Jóvenes, la Escuela Dominical o la Primaria. Se le debe alentar a que asista a la reunión sacramental…” (“Apacienta mis ovejas”, Liahona, julio de 1999, pág. 122).

Si ha pedido a uno o a dos miembros de la clase que sean conversos a la Iglesia que expongan brevemente los sentimientos que hayan experimentado como miembros nuevos de la Iglesia, indíqueles que lo hagan en este momento (véase “Preparación”, punto número 4).

Conclusión

Ponga de relieve el hecho de que el Señor guía Su Iglesia y está abriendo el camino para que el Evangelio se lleve a toda la tierra. Anime a los miembros de la clase a alargar el paso al prepararse para cumplir una misión regular y al dar a conocer el Evangelio a las personas que les rodean. Ínstelos también a alimentar espiritualmente con amor y a fortalecer a los miembros nuevos. Según le inspire el Espíritu, testifique de las verdades que han tratado durante la lección.

Sugerencia adicional para la enseñanza

Si lo desea, utilice la idea que se da a continuación con el fin de complementar la reseña que se sugiere para la lección.

Presentación en video: Un estandarte a las naciones

Si puede conseguir el video Un estandarte a las naciones (53980 002), considere mostrar un segmento de él como parte de la lección. Esta presentación contiene inspiradores relatos del crecimiento de la Iglesia en Europa, en las Islas del Pacífico, en Latinoamérica, en Asia y en África; concluye con escenas de templos y de personas de todo el mundo que cantan el himno “Con fe en cada paso”.

Debido a que el video es de 60 minutos de duración, no le será posible hacer ver toda la presentación en clase. Pero si ve el video con anterioridad, podría hallar algún segmento que considerara particularmente inspirador para las personas a las que enseñe.