“La familia es ordenada por Dios”

Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia: Manual para el maestro, 2000


Objetivo

Que los miembros de la clase comprendan la importancia eterna de la familia e inspirarlos a fortalecer a sus respectivas familias.

Preparación

  1. 1.

    Estudie: “La familia: Una proclamación para el mundo” (Liahona, junio de 1996, págs. 9–10) y ore al respecto. Todos los miembros de la clase deben tener una copia de la proclamación a fin de que puedan consultarla durante la lección. La proclamación se incluye en la página 308 de este manual y en las páginas 28–29 de la Guía de estudio para el miembro de la clase (35686 002). También se encuentra en un documento por separado (número de artículo 35602 002 y 35538 002).

  2. 2.

    Repase el material correspondiente a esta lección en la Guía de estudio para el miembro de la clase (35686 002) y planifique la forma en que lo utilizará durante lección.

  3. 3.

    Si va a utilizar la Actividad para despertar el interés, prepárese para cantar con los miembros de la clase “Las familias pueden ser eternas” (Himnos, Nº 195; Canciones para los niños, 98). O pida a un pequeño grupo de niños de la Primaria que vaya a su clase a cantar la canción.

Nota al maestro: Las circunstancias familiares serán muy diversas entre los miembros de la clase. Tenga muy en cuenta esas diferencias y ponga de relieve el hecho de que todas las personas forman parte de una familia con padres tanto terrenales como celestiales.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar el interés

Si lo considera apropiado, utilice la siguiente actividad o una de su preferencia para comenzar la lección.

Pida a los miembros de la clase que canten “Las familias pueden ser eternas”, o pida a los niños de la Primaria que la canten (véase “Preparación”, punto número 3).

Después de cantar la canción, recuerde a los miembros de la clase lo que dice la letra del estribillo: “Yo quiero heredar el celestial hogar con la mía por la eternidad”.

Explique que en esta lección se tratará “La familia: Una proclamación para el mundo”, que contiene las enseñanzas del Señor con respecto a la familia y que fue manifestada por conducto de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce. Si seguimos esas enseñanzas, fortaleceremos y uniremos a nuestras familias ahora y las prepararemos para vivir como familias eternas.

Análisis y aplicación

Con oración, escoja el material de la lección que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de su clase. Aliéntelos a compartir experiencias que se relacionen con las Escrituras.

1. La familia es fundamental en el plan de Dios.

Explique que el presidente Gordon B. Hinckley presentó “La familia: Una proclamación para el mundo” en la reunión general de la Sociedad de Socorro que se celebró en septiembre de 1995. Desde esa época, se ha publicado en muchos idiomas tanto para los miembros de la Iglesia como para otras personas de todo el mundo. También se ha hecho entrega de este documento a líderes gubernamentales de muchos países.

Pida a uno de los miembros de la clase que lea el título, el subtítulo y los dos primeros párrafos de la proclamación.

• ¿Qué está ocurriendo en nuestras propias familias, comunidades y países que indica la necesidad de este consejo y amonestación de los profetas de Dios?

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó: “¿Por qué tenemos hoy en día esta proclamación sobre la familia? Porque la familia está siendo atacada; por todo el mundo se están desintegrando las familias. El lugar para empezar a mejorar la sociedad es el seno del hogar. En su mayor parte, los niños hacen lo que se les enseña. Estamos tratando de hacer del mundo un lugar mejor al fortificar a la familia” (“Pensamientos de inspiración”, Liahona, agosto de 1997, pág. 5).

• En la proclamación se expone que el matrimonio y la familia son “ordenado[s] por Dios” y que “la familia es la parte central de [Su] plan para el destino eterno de Sus hijos”. ¿Por qué es la familia la parte central del plan de Dios para el destino eterno de Sus hijos? (Véase D. y C. 131:1–4; 1 Corintios 11:11.)

• En la proclamación se especifica que todos somos hijos espirituales de Dios, creados a Su imagen (véase también Génesis 1:26–27). ¿Qué enseña esa doctrina con respecto a nuestro potencial? ¿De qué manera influye el conocimiento que ustedes tienen de que son miembros de la familia de nuestro Padre Celestial en la forma en que consideran a su familia terrenal? ¿Por qué esa doctrina nos fortalece?

2. Las ordenanzas sagradas hacen posible que las familias estén juntas eternamente.

Pida a un miembro de la clase que lea el tercer párrafo de la proclamación.

• ¿Qué se enseña en ese párrafo acerca del propósito de la vida mortal? ¿Por qué nuestra experiencia terrenal contribuye a nuestro progreso eterno?

• ¿Qué es necesario para que un matrimonio y una familia sean eternos? (Un matrimonio debe recibir la ordenanza selladora en el templo y guardar los convenios relacionados con esa ordenanza.)

• ¿Cómo podemos fortalecer nuestro compromiso de guardar nuestros convenios del templo? ¿De qué formas pueden los padres ayudar a los hijos a prepararse para entrar en el templo?

• ¿Cómo debe influir la promesa de que podemos vivir eternamente con nuestras familias en la forma en que tratemos a nuestros familiares ahora?

3. El poder para crear vida mortal es sagrado.

Pida a un miembro de la clase que lea los párrafos cuarto y quinto de la proclamación.

• ¿Qué ha mandado Dios con respecto al poder para crear vida mortal? ¿Por qué es importante la obediencia a este mandamiento?

El élder Henry B. Eyring, del Quórum de los Doce, enseñó:

“Los hijos son herencia de Jehová para nosotros en esta vida y también en la eternidad. La vida eterna no sólo significa tener para siempre a los descendientes que tengamos en esta vida, sino también tener aumento eterno…

“Podemos comprender por qué nos manda nuestro Padre Celestial que veneremos la vida y que apreciemos como sagrados los poderes que la producen. ¿Cómo podrá nuestro Padre darnos esos sentimientos de reverencia en las eternidades si no los tenemos en esta vida? (“La familia”, Liahona, octubre de 1998, págs. 17, 19).

El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce, enseñó: “El cuerpo es una parte esencial del alma… Declaramos que quien utiliza el cuerpo que Dios le dio a otra persona, sin la aprobación divina, viola el alma misma de esa persona, viola el objetivo principal y los procesos de la vida… En la transgresión sexual, el alma está en grave peligro: el cuerpo y el espíritu” (“La pureza sexual”, Liahona, enero de 1999, págs. 90, 91).

• ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a comprender la importancia de la pureza moral? (Podría sugerir que los padres estudiaran con sus hijos las enseñanzas sobre la pureza sexual que se encuentran en La fortaleza de la juventud [34285 002] o en Una guía para los padres [31125 002].)

4. Los padres tienen la sagrada responsabilidad de cuidarse el uno al otro y de enseñar a sus hijos.

Pida a un miembro de la clase que lea el sexto párrafo de la proclamación.

• ¿Que pueden hacer los cónyuges para fortalecer su amor el uno por el otro?

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó: “Cuando se casen, sean totalmente leales el uno al otro. El egoísmo es el mayor destructor de la felicidad familiar. Si ponen en primer plano el bienestar y la felicidad de su cónyuge, sacrificando cualquier deseo personal a fin de lograr esa elevada meta, serán felices y su matrimonio perdurará a través de la eternidad” (“Reflexiones y consejos del presidente Gordon B. Hinckley”, Liahona, abril de 1996, pág. 10).

• ¿De qué forma son bendecidos los hijos cuando sus padres se aman y se cuidan el uno al otro?

• ¿De qué son los padres responsables de enseñar a sus hijos? (Véase Mosíah 4:14–15; D. y C. 68:25–28; 93:40.) ¿Podrían mencionar formas eficaces de enseñar esos principios a los hijos? ¿De qué manera se han beneficiado ustedes gracias a las enseñanzas de sus padres?

• ¿Qué oportunidades pueden aprovechar los padres para enseñar a sus hijos? (Entre las respuestas se podrían mencionar las noches de hogar, la oración familiar, las horas de las comidas, la hora de acostarse, el viajar y trabajar juntos.)

• ¿Qué función desempeña la Iglesia en la enseñanza de los niños? (Véase la cita que se da a continuación.) ¿De qué forma pueden los padres esforzarse, junto con la Iglesia, por enseñar a sus hijos?

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos. La Escuela Dominical, la Primaria, [la Mutual] y las demás organizaciones de la Iglesia desempeñan un papel secundario” (The Teachings of Spencer W. Kimball, editado por Edward L. Kimball, 1982, pág. 332).

5. Los matrimonios y las familias que logran tener éxito se basan en principios rectos.

Pida a un miembro de la clase que lea el séptimo párrafo de la proclamación.

• En la proclamación se enseña que “hay más posibilidades de lograr la felicidad en la vida familiar cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”. ¿De qué forma han traído felicidad a su hogar las enseñanzas de Cristo?

• En la proclamación se especifica que “los matrimonios y las familias que logran tener éxito se establecen y mantienen sobre los principios de la fe, la oración, el arrepentimiento, el perdón, el respeto, el amor, la compasión, el trabajo y las actividades recreativas edificantes”. ¿Cuáles de esos principios han sido especialmente importantes en su matrimonio y en su familia? ¿Qué métodos importantes han hallado para enseñar esos principios en su familia? (Según le inspire el Espíritu, podría concentrarse sólo en uno o dos de los principios. Si desea dedicar más tiempo a esta parte de la proclamación, vea la cuarta sugerencia adicional para la enseñanza.)

• Según la proclamación, ¿cuáles son las responsabilidades principales del padre de familia? ¿Qué significa “presidir… con amor y rectitud”? (véase D. y C. 121:41–46).

• ¿De qué manera pueden prepararse ahora los niños y los jóvenes para proveer para sus futuras familias? ¿Qué pueden hacer los padres para animar a los jóvenes a cursar estudios académicos y adquirir conocimientos prácticos?

• ¿Qué responsabilidad principal se describe en la proclamación con respecto a las madres de familia? ¿Cómo pueden las mujeres jóvenes prepararse ahora para cumplir con esa responsabilidad en el futuro?

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó:

“…si se va a hacer un regreso a los valores antiguos y sagrados, se debe comenzar en el hogar. Es allí donde se aprende la verdad, donde se cultiva la integridad, se inculca la autodisciplina y donde se nutre el amor…

“Hermanas, protejan a sus hijos… Nada es de más valor para ustedes como madres, absolutamente nada. Sus hijos son la cosa más valiosa que ustedes tendrán en esta vida o en la eternidad. Ustedes en verdad serán afortunadas si, al envejecer y al ver a esos seres que trajeron a este mundo, encuentran rectitud en la vida de ellos, virtud en su vivir e integridad en su comportamiento” (“Caminando a la luz del Señor”, Liahona, enero de 1999, págs. 117, 118).

• ¿Cómo puede el padre de familia ayudar a criar con amor a sus hijos? ¿Por qué es importante que los padres se ayuden el uno al otro como iguales?

6. El fortalecer a la familia es responsabilidad de todos.

Pida a un miembro de la clase que lea los dos últimos párrafos de la proclamación.

• Para terminar, en la proclamación se advierten las serias consecuencias de la desintegración de la familia y se hace un llamado a todas las personas para fortalecer a la familia. ¿Qué podemos hacer en forma individual y como familias para fomentar el fortalecimiento de las familias de nuestras propias comunidades?

En una reunión de alcaldes y otros funcionarios públicos, el presidente Gordon B. Hinckley dijo: “A ustedes, hombres y mujeres que son personas influyentes, a ustedes, que presiden en las ciudades [municipios] del país, les digo que costará mucho menos reformar las escuelas, enseñar las virtudes de la buena ciudadanía de lo que costará seguir construyendo y manteniendo cárceles y prisiones costosas… hay otra institución que tiene aun mayor importancia que las escuelas: es el hogar. Creo que ninguna nación puede llegar a adquirir mayor fortaleza que la fortaleza de las familias que la integran” (“U.S. Conference of Mayors”, Ensign, noviembre de 1998, pág. 109).

• ¿Por qué las familias deben ser sólidas para que las naciones sobrevivan?

Conclusión

Inste a los miembros de la clase a pensar en sus respectivas familias y a tener en cuenta las siguientes preguntas: ¿Perciben todos mis familiares el cariño que siento por ellos? ¿Nos estamos esforzando por vivir como una familia eterna? ¿Qué puedo hacer yo por fortalecer a mi familia?

Testifique de la veracidad de los principios que se exponen en la proclamación y anime a los miembros de la clase a seguir estudiando sus enseñanzas y aplicándolas a su vida.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

Si lo desea, utilice una o más de las ideas que se dan a continuación con el fin de complementar la reseña que se sugiere para la lección.

1. Cómo reconocer y evitar el abuso

En la proclamación se advierte que los que “abusan de su cónyuge o de sus hijos… un día deberán responder ante Dios”. Los líderes de la Iglesia han hablado en contra del abuso de cualquier tipo. La cita que aparece a continuación de un mensaje que dio el presidente Gordon B. Hinckley a los hermanos del sacerdocio se aplica tanto a hombres como a mujeres:

“Nunca traten mal a sus esposas ni a sus hijos; más bien tómenlos entre sus brazos y háganles sentir su amor, aprecio y respeto. Sean esposos y padres buenos” (“Pensamientos inspiradores”, Liahona, junio de 1999, pág. 4).

2. Presentación en video: “La responsabilidad de los padres”

Si puede conseguir Doctrina y Convenios y la historia de la Iglesia: presentaciones en video (53912 002), tenga en cuenta mostrar el segmento “La responsabilidad de los padres”, de 7 minutos de duración. Pida a los miembros de la clase que, mientras vean el video, mediten en las siguientes preguntas:

• ¿En qué formas ha sido usted bendecido gracias a las enseñanzas de sus padres? ¿Qué le gustaría que sus hijos aprendieran de usted?

3. Declaración adicional sobre la familia

Si desea, podría leer las siguientes palabras del élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce:

“El plan del Padre es que el amor y el compañerismo familiares continúen en las eternidades. El pertenecer a una familia lleva aparejada la gran responsabilidad de cuidar, amar, elevar y fortalecer a cada uno de sus miembros, a fin de que todos puedan perseverar con rectitud hasta el fin en esta vida y morar juntos por toda la eternidad. No es suficiente que nos salvemos nosotros mismos; dentro de la familia, la salvación de nuestros padres y hermanos es igualmente importante. Si regresamos solos a nuestro Padre Celestial, se nos preguntará: ‘¿Dónde está el resto de la familia?’ ” (“La familia eterna”, Liahona, enero de 1997, pág. 73).

4. Análisis de grupo

Anote en la pizarra los nueve principios de los matrimonios y las familias que logran tener éxito y que se mencionan en el séptimo párrafo de la proclamación (después de la frase “los matrimonios y las familias de éxito”). Divida la clase en grupos y asigne uno o más principios a cada uno. Pídales que piensen en las formas en que podrían establecer y revitalizar esos principios en sus respectivas familias. Una vez que los grupos hayan dedicado unos cuantos minutos a analizar esto, pida a una persona de cada uno de los grupos que exponga las ideas de su grupo.

5. El analizar la proclamación en la noche de hogar

Sugiera a los miembros de la clase que analicen la proclamación durante la noche de hogar de esta semana. Pídales que se preparen para informar de ello al principio de la clase de la semana entrante.