La reverencia

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte A, 1997


El objetivo de esta lección es ayudarnos a enseñar la reverencia a nuestra familia y a mejorar la nuestra propia.

Introducción

Muestre la ayuda visual 32-a, “La reverencia en la capilla muestra amor y respeto por Dios.”
Escriba en la pizarra las palabras que se hallan en Levítico 19:30: “Mis días de reposo guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová”.

Lo que viene a continuación fue escrito por el Presidente Spencer W. Kimball. Fue publicado en 1976 en un folleto titulado We Should Be a Reverent People [Debemos ser un pueblo reverente].

Somos un pueblo grandemente bendecido. El Señor nos ha dado el Evangelio de Jesucristo, el poder del sacerdocio, las promesas del bautismo, los convenios del templo, las verdades de las Escrituras, nuestra familia y nuestras posesiones terrenales, por lo que deberíamos ser el pueblo más feliz de la tierra, y también el más reverente; sin embargo, la mayor parte de nosotros tenemos problemas a veces en ser tan reverente como debiéramos. Nos debemos preguntar si nuestras acciones en nuestros hogares y en la Iglesia muestran reverencia hacia nuestro Creador.

¿Qué es la reverencia?

La reverencia es un sentimiento de profundo respeto, amor y devoción hacia Dios. Muchos de los líderes de la Iglesia han dicho que la reverencia es una de las más altas cualidades del alma, porque la misma incluye verdadera fe en Dios, alta cultura y un amor por las cosas más finas de la vida.

Al igual que con los demás principios del Evangelio, la reverencia nos lleva a una alegría cada vez mayor, ya que no se trata de una actitud temporal que adoptamos los domingos, sino que es una conducta que tenemos como resultado de vivir el Evangelio a diario. La verdadera reverencia proporciona felicidad, amor, respeto y gratitud; se trata de una virtud que debería formar parte de nuestro modo de vida.

La reverencia a Dios

Por medio de la revelación moderna, el Señor nos ha ayudado a comprender el significado y la importancia de la reverencia. En la sección 76 de Doctrina y Convenios, por ejemplo, José Smith y Sidney Rigdon describen la reverencia como una característica importante de quienes heredan la gloria celestial.

“Y así vimos la gloria de lo celestial, que sobrepuja a todas las cosas; donde Dios, el Padre, reina en su trono para siempre jamás;

“ante cuyo trono todas las cosas se inclinan en humilde reverencia, y le rinden gloria para siempre jamás.

“Los que moran en su presencia son la iglesia del Primogénito; y ven como son vistos, y conocen como son conocidos, habiendo recibido de su plenitud y de su gracia;

“y él los hace iguales en poder, en fuerza y en dominio” (D. y C. 76:92–95).

Otra revelación moderna nos manda que tengamos reverencia, incluso por el mismo nombre de Dios; se nos ha dicho que no profanemos los nombres del Padre y del Hijo y, además, que evitemos la repetición demasiado frecuente de los mismos (véase D. y C. 107:2–4). Uno de los Diez Mandamientos dice: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

El respeto por Dios y Su nombre es una de las cualidades más importantes de la reverencia, así como también lo es el respeto por Su santa casa. En la importante revelación dada a José Smith y que hoy se conoce como la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, el Señor mandó que este templo, así como todos los otros que erigieron los santos, deben ser lugares de reverencia a Él (véase D. y C. 109:16–21).

En un sentido muy real, lo que se ha dicho de los templos sagrados del Señor se aplica a cada “casa del Señor”, bien se trate del lugar en que los santos adoran o de un hogar Santo de los Últimos Días.

La reverencia y el hogar

Entonces, ¿dónde comienza la reverencia y cómo puede desarrollarse? Al igual que con toda otra virtud divina, el hogar es el punto clave de la reverencia. Es durante las oraciones personales y familiares que los pequeños aprenden a inclinar la cabeza, a cruzar los brazos y a cerrar los ojos mientras hablan con nuestro Padre Celestial. Un niño que ha aprendido a orar en el hogar, comprende que debe estar quieto y callado cuando se ora en las reuniones de la Iglesia.

Del mismo modo, durante las noches de hogar, nuestros hijos aprenden que hay ocasiones especiales, no sólo en la capilla, sino también en casa, en las que cada uno debe comportarse del mejor modo posible.

También podemos ayudar a nuestros hijos a aprender la reverencia por medio de la música. Los niños se deleitan con la música y, si cantamos los himnos de la Iglesia en casa, nuestros hijos se familiarizarán con ellos y los cantarán durante las reuniones de la Iglesia. Los niños pequeños especialmente se beneficiarán si les ayudamos en casa a aprender himnos sencillos; de este modo, esperarán ansiosos el momento de cantarlos.

La reverencia en la Iglesia

Por supuesto, como padres debemos asistir a las reuniones dominicales con nuestros hijos. Al preparar a nuestros hijos para ir a la Iglesia, debemos colaborar con nuestra esposa para asegurarnos de que tal preparación constituya una experiencia familiar placentera. El reunir a los niños en el último minuto para vestirlos y salir en apuros hacia el lugar de la reunión es destructivo para la reverencia. Cuando estamos apurados en tales preparativos, en general llegamos tarde a la capilla y, a menudo, se dicen cosas que hieren los sentimientos, lo cual puede ser motivo de que nuestros hijos se sientan inquietos y molestos durante el servicio. Nos sentiremos mucho más reverentes si nos preparamos con bastante anticipación y llegamos a la capilla con suficiente tiempo; nos sentamos todos juntos para escuchar el preludio musical y para pensar en el Salvador y Su Evangelio.

Quienes tengamos niños pequeños quizás nos encontremos con dificultades para mantenerlos quietos durante las reuniones; sin embargo, una adecuada educación al respecto en el hogar con frecuencia resolverá el problema. Si nos hallamos confusos sobre la forma en que debemos tratar a nuestros hijos en la capilla, podemos buscar el consejo de miembros que han tenido éxito en mantener quietos a sus hijos.

A menudo, antes y después de las reuniones, tendemos a agruparnos en la capilla para intercambiar saludos, lo cual puede distraer, aunque lo hagamos llevados por sentimientos amistosos hacia aquellas personas a quienes únicamente vemos el domingo; no obstante, los padres deben dar el ejemplo a su propia familia hablando con los conocidos fuera de la capilla antes o después de las reuniones. Debemos tratar de llevar el espíritu de las reuniones a nuestro hogar, al hablar con nuestra familia sobre un pensamiento, un número musical u otro aspecto positivo de la reunión.

Cómo mejorar la reverencia

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a disfrutar de las reuniones de la Iglesia y ser más reverentes? Después de que hayan respondido los miembros de la clase, pida a alguien que lea las sugerencias que figuran a continuación.

Los padres pueden ayudar a sus hijos a disfrutar de las reuniones de la Iglesia al:

  • Dar un buen ejemplo.

  • Hacer que los preparativos para las reuniones sean placenteros y tranquilos.

  • Llegar cinco o diez minutos antes de que comience la reunión.

  • Sentarse toda la familia junta.

  • Hablar posteriormente sobre un discurso, mensaje, número musical o cualquier otra parte de la reunión.

¿Cómo podemos enseñar la reverencia a los niños pequeños? Después de que los miembros de la clase hayan respondido, pida a alguien que lea las sugerencias que vienen a continuación.

Los padres con niños pequeños deben intentar:

  • Ayudar a los niños a comprender lo que está sucediendo. Los más pequeños podrían entretenerse con un libro para colorear, pero es muy importante ayudarles a comprender al máximo grado posible el significado de la reunión. El susurrar un comentario de vez en cuando para aclarar los asuntos del barrio o el mensaje del discursante puede ayudar al niño a comprender lo que está sucediendo; por ejemplo, el padre podría susurrar: “Ese hermano que está hablando sobre los pioneros es el papá de Jaime”.

  • Hacer hincapié en los himnos, ya que el cantar puede ser para los niños una de las partes más agradables de la reunión. Debemos alentar el interés que tienen en los himnos, al cantar y enseñarles los más sencillos en casa. El director de música del barrio o rama puede proporcionar una lista de los que se cantarán en las próximas reuniones.

  • Recalcar los buenos modales que se aprendan en el hogar, en la Primaria y en la Escuela Dominical, ayudar a los niños a recordar que crucen los brazos e inclinen la cabeza durante la oración y a sentarse en silencio y permanecer quietos durante la Santa Cena; deben comprender que no deben jugar en los pasillos o entrar y salir de la capilla durante la reunión.

  • Dar el ejemplo. Dé un buen ejemplo al mostrar interés en la reunión, hable sólo cuando sea necesario y en voz baja, e inste a los niños a hacer lo mismo.

  • Asegurarnos de que los niños estén preparados para las reuniones. Las idas al baño o a beber agua deben tener lugar antes de que comiencen las reuniones.

¿Qué podemos hacer para mejorar la reverencia en nuestra propia clase?

Conclusión

La reverencia sólo mejorará cuando los líderes locales y las familias combinen sus esfuerzos para superar sus problemas en este aspecto. Las sugerencias y exhortaciones de las Oficinas Generales de la Iglesia podrán ayudarnos a saber cómo resolver nuestros problemas de reverencia, pero la obra en sí debe tener lugar en nuestra unidad local de la Iglesia y en nuestro hogar.

La verdadera reverencia es necesaria si queremos estar cerca de nuestro Padre Celestial; pero a medida que las fuerzas malignas se extienden en la tierra, se está destruyendo. No sabemos el bien que podemos hacer si, como miembros de la verdadera Iglesia de Cristo, servimos como modelos de una conducta reverente. Por medio de nuestro ejemplo podemos cambiar la vida de muchas personas, especialmente la de los miembros de nuestra familia.

Cometidos

  1. 1.

    Hable con su familia sobre lo que pueden hacer para aumentar su reverencia en la Iglesia.

  2. 2.

    Ponga en práctica una de las sugerencias el próximo domingo.

  3. 3.

    Si tiene niños pequeños, formule un plan para enseñarles reverencia en la casa y en la capilla.

Preparación del maestro

Antes de presentar esta lección:

  1. 1.

    Recuerde a los hermanos que lleven los libros canónicos a la clase.

  2. 2.

    Consiga una pizarra y tiza.