Los deberes del élder y del sumo sacerdote

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte A, 1997


El propósito de esta lección es ayudarnos a comprender los deberes de los élderes y de los sumos sacerdotes.

Introducción

A medida que aprendemos nuestras responsabilidades en el sacerdocio y las cumplimos, bendecimos la vida de otros porque somos representantes del Salvador. Él nos ha dado Su sacerdocio para que, al cumplir con nuestros deberes, podamos ayudar a quienes servimos en su progreso hacia la vida eterna. Esto se aplica, particularmente, a quienes poseemos el Sacerdocio de Melquisedec, porque dicho sacerdocio tiene “las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia” (D. y C. 107:18). Quienes hemos recibido el Sacerdocio de Melquisedec, hemos sido ordenados al oficio de élder o de sumo sacerdote dentro de este sacerdocio; cada uno de estos oficios cuenta con deberes especiales, pero muchas de las responsabilidades son las mismas.

Las responsabilidades del Sacerdocio de Melquisedec

Al ser fieles a nuestras responsabilidades como poseedores del Sacerdocio de Aarón nos preparamos para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. Cuando se acerca el momento de nuestra ordenación al Sacerdocio de Melquisedec, somos entrevistados por la autoridad correspondiente. Un poseedor del Sacerdocio Aarónico relató lo que pensó y sintió tras su entrevista para ser avanzado al Sacerdocio de Melquisedec.

“Mientras el presidente de estaca me hacía la última pregunta y escuchaba mi respuesta, me miró profundamente a los ojos, y a continuación dijo: ‘George, creo que estás preparado y eres digno de recibir el Sacerdocio de Melquisedec y ser ordenado al oficio de élder’. Pocos momentos después me hallaba caminando acompañado de la brisa nocturna… Nunca anteriormente me había sentido tan emocionado y calmo al mismo tiempo … Cuando llegué a casa me arrodillé junto a la cama y decidí que haría todo cuanto estuviese en mi poder para utilizar con honor mi sacerdocio. Tomé la decisión de que nunca utilizaría lenguaje profano, jamás contaría historias inmorales, ni haría daño a nadie. Decidí que trataría realmente de ser un hombre de Dios. Siempre recordaré aquella noche: fue el comienzo de todo. Qué maravilloso haber sido llamado a poseer el sacerdocio. Es tan hermoso el esforzarme ahora con todo mi corazón por haber sido escogido como una persona digna de usar ese sacerdocio para ser una bendición para mi familia… y para mi prójimo” (George D. Durrant, Kentucky Louisville Mission News Letter, 19 de octubre de 1974).

¿Qué compromiso contrajo consigo mismo ese joven luego de su entrevista? ¿Cuáles son algunos de los compromisos que debemos contraer cuando se nos confiere el Sacerdocio de Melquisedec?

Todos debemos esforzarnos por aprender nuestras responsabilidades y por ser dignos de usar nuestro sacerdocio (véase D. y C. 107:99–100). Como poseedores del Sacerdocio de Melquisedec, todos tenemos ciertas responsabilidades, independientemente del oficio al que seamos llamados.

Muestre la ayuda visual 9-a, “La autoridad del sacerdocio se confiere mediante la imposición de manos por aquellos que han recibido autoridad de Dios”.

A continuación se detallan las responsabilidades del Sacerdocio de Melquisedec:

Conversión personal

Debemos estar personalmente convertidos al Evangelio de Jesucristo y estar profundamente comprometidos a vivir sus principios.

Relaciones familiares

Debemos enseñar a los miembros de nuestra familia los principios del Evangelio y guiarlos en todas sus responsabilidades, de modo que sean amorosos y comprensivos.

Historia familiar y obra en el templo

Debemos vivir dignos de tener una recomendación para el templo, obtener las bendiciones del templo para nosotros mismos y para nuestra familia, hallar los nombres de nuestros antepasados y llevar a cabo las ordenanzas del templo por ellos. Debemos tornar “el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”, manteniendo registros familiares (tales como diarios personales, registros de grupo familiar e historias familiares), intercambiando datos genealógicos con nuestros familiares y manteniéndonos en contacto con ellos (véase D. y C. 128:17–18).

Servicios de bienestar

Debemos proveer para nosotros mismos y para nuestra familia, y ayudar a satisfacer las necesidades de los pobres y afligidos en la forma en que el Señor lo ha indicado.

Obra misional

Debemos tomar parte activa en actividades misionales apropiadas, tales como ayudar a los miembros de la familia a prepararse para servir como misioneros regulares, amistar a quienes no son miembros de la Iglesia, proporcionar referencias a los misioneros, cumplir misiones regulares y ayudar financieramente a la obra misional.

Orientación familiar

Debemos comprender todas las responsabilidades que tenemos como maestros orientadores y diligentemente “velar… por los [que hemos sido llamados a servir], y estar con ellos y fortalecerlos” (D. y C. 20:53).

La participación y servicio en el quórum y en la Iglesia

Debemos servir diligentemente en nuestros llamamientos de la Iglesia, llevar a cabo otros deberes de la Iglesia y del quórum, y participar en las reuniones y actividades apropiadas de la Iglesia, con lo cual edificamos el Reino de Dios.

Participación y servicio en la comunidad

Debemos honrar, obedecer y sostener la ley, ser ciudadanos leales, buenos vecinos y mejorar la comunidad en la que vivimos (tomado de Annual Guidelines 1978–1979, “The Melchizedek Priesthood”, pág. 1).

Muestre la ayuda visual 9-b, “El Sacerdocio de Melquisedec bendice la vida espiritual de los demás”.

Cuando se nos otorga el Sacerdocio de Melquisedec, recibimos el poder de bendecir la vida espiritual de otros; el Sacerdocio de Melquisedec “administra el evangelio y posee la llave… del conocimiento de Dios. Así que, en sus ordenanzas se manifiesta el poder de la divinidad” (D. y C. 84:19–20). Por medio del poder del Sacerdocio de Melquisedec podemos consagrar aceite, bendecir a los enfermos, conferir el sacerdocio y el don del Espíritu Santo, ordenar a otros a oficios del sacerdocio, dedicar sepulturas, dar bendiciones de consuelo, dar bendiciones patriarcales a nuestros hijos y participar en las más altas ordenanzas del templo.

¿Cómo se manifiesta el poder de Dios en estas ordenanzas? ¿Cuáles son algunas de las bendiciones del Sacerdocio de Melquisedec que ustedes han recibido?

Las responsabilidades específicas de los élderes y de los sumos sacerdotes

Élder

La palabra élder tiene dos significados en la Iglesia: en sentido general se refiere a cualquier poseedor del Sacerdocio de Melquisedec. Por ejemplo, a los misioneros, a los líderes de la Iglesia que presiden y a las Autoridades Generales se les llama élder. Élder también se refiere a un oficio específico en el Sacerdocio de Melquisedec.

Pida a los miembros de la clase que lean D. y C. 124:137. ¿Qué deber específico del oficio de élder se menciona en este pasaje de las Escrituras?

Además de ser ministros residentes de la Iglesia, los élderes deben ejercer cualquier llamamiento que se requiera de ellos. El presidente Joseph F. Smith explicó que los élderes pueden ser llamados a trabajar en los templos, a ministrar en el hogar y a ayudar en la predicación del Evangelio al mundo (Doctrina del Evangelio, pág. 179).

Sumo sacerdote

Los sumos sacerdotes tienen la responsabilidad de administrar los poderes y las bendiciones espirituales de la Iglesia (véase D. y C. 107:10) y también son llamados a presidir. Este último llamamiento incluye, entre otros, los oficios de Autoridad General, presidente de misión, presidente de estaca y obispo. A medida que los sumos sacerdotes presiden en sus varios llamamientos, tienen el poder de administrar las bendiciones espirituales de su llamamiento en particular y de hacer todo cuanto un élder o un poseedor del Sacerdocio Aarónico puede hacer.

Conclusión

El Sacerdocio de Melquisedec tiene las llaves de todas las bendiciones espirituales de la Iglesia. Las diferentes responsabilidades del élder y del sumo sacerdote son las que corresponden al Sacerdocio de Melquisedec. Por lo tanto, cuando actuamos en nuestros oficios del sacerdocio como élderes y como sumos sacerdotes, podemos bendecir el aspecto temporal y espiritual de la vida de aquellos a quienes servimos.

Cometidos

  1. 1.

    Identifique los deberes de su oficio en el sacerdocio y haga un plan para cumplir mejor.

  2. 2.

    Identifique una necesidad en su propio hogar, y a continuación busque una manera de convertirse en un mejor padre o miembro de la familia por medio del recto ejercicio de su sacerdocio en el hogar.

Pasaje adicional de las Escrituras

  • Mosíah 18:7–30 (los deberes de los miembros de la Iglesia).

Preparación del maestro

Antes de presentar esta lección:

  1. 1.

    Lea D. y C. 107.

  2. 2.

    Asigne a miembros de la clase para que relaten las historias y para que lean los pasajes de las Escrituras de la lección.