Introducción

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte A, 1997


El bosquejo de las lecciones

Estas lecciones del sacerdocio han sido preparadas para que las utilicen los poseedores del Sacerdocio de Aarón y de Melquisedec. En aquellas ramas pequeñas donde haya un número limitado de poseedores del sacerdocio, los miembros del quórum deberán reunirse solamente en un grupo. En los casos en que el número de poseedores del sacerdocio sea mayor y las condiciones lo permitan, el maestro puede dividir la clase en dos o más grupos según las edades, a fin de que puedan modificarse las lecciones y se satisfagan las necesidades de los grupos mencionados.

El estudio personal

Estas lecciones están dedicadas especialmente a cada poseedor del sacerdocio, quien debe estudiar este manual durante la semana, asistir a clase preparado para el desarrollo de la lección y llevar el manual y los libros canónicos consigo. Una buena forma en que los maestros pueden motivar esta preparación es solicitarle a varios miembros del quórum que lean con anticipación uno o dos relatos o pasajes de las Escrituras que aparezcan en la próxima lección y que estén preparados para analizarlos en la clase. Es importante que cada uno de los miembros del quórum lleve los libros canónicos a clase, por lo que el maestro debe hacerles acordar eso en forma continua hasta que se acostumbren a hacerlo.

Ayudas para el maestro

En cada lección del manual se hallan ayudas para los maestros impresas en letra pequeña, las cuales incluyen preguntas que éstos pueden formular, sugerencias para la participación de la clase, e instrucciones para el uso de láminas y gráficas. Además de los métodos sugeridos y las preguntas de análisis, los maestros pueden utilizar otros métodos que crean eficaces para lograr el objetivo de la lección. Casi cada lección requiere el uso de pizarra y tiza, por lo que los maestros deben hacer los arreglos necesarios para tener éstas a su disposición. (Se puede utilizar la pizarra para colocar muchas de las ayudas visuales que se sugiere que se utilicen como gráficas.)

Número de lecciones

Se han preparado treinta y cinco lecciones, las cuales darán a los líderes del sacerdocio la oportunidad de analizar ideas y problemas que crean que deban tratar en su respectivos grupos. El tiempo extra se puede utilizar para:

  1. 1.

    Analizar y planear actividades o proyectos locales, o presentar temas especiales según lo indiquen los líderes del sacerdocio.

  2. 2.

    Analizar los mensajes de las Autoridades Generales dados en las conferencias generales, los cuales se publican en la revista Liahona.

  3. 3.

    Estudiar por espacio de más de una semana los temas que precisen estudio adicional.

  4. 4.

    Utilizar el tiempo según lo inspire el Espíritu del Señor para beneficio de los poseedores del sacerdocio.

Pautas especiales para fomentar la participación de los miembros discapacitados

Durante Su ministerio terrenal, Jesús subió a un monte cercano al mar de Galilea.

“Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;

“de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel” (Mateo 15:30–31).

El Salvador nos dio el ejemplo al sentir compasión por los discapacitados y los que tienen imperfecciones. Cuando visitó a los nefitas después de Su resurrección, Él dijo:

“…He aquí, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros.

“¿Tenéis enfermos entre vosotros? Traedlos aquí. ¿Tenéis cojos, o ciegos, o lisiados, o mutilados, o leprosos, o atrofiados, o sordos, o quienes estén afligidos de manera alguna? Traedlos aquí y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia” (3 Nefi 17:6–7).

El ser un maestro en la Iglesia constituye una excelente oportunidad para demostrar compasión por quienes tienen incapacidades. Debe ser comprensivo y sentir el deseo de incluirlos en las actividades de aprendizaje de la clase, ya que éstos precisan atención especial. Las siguientes pautas deben servir a los maestros para ayudar a los mencionados miembros:

  • Conocer las necesidades y habilidades de cada miembro de la clase.

  • Antes de pedir a un miembro discapacitado que lea, ore o tome parte en actividades de la clase, analice con anticipación sus posibilidades por medio de las siguientes preguntas: “¿Le parece que puede leer en clase?”. “¿Estaría dispuesto a hacer una oración en público?”.

  • Consulte con los líderes del sacerdocio, los miembros de la familia y, cuando sea apropiado, con los mismos miembros discapacitados a fin de determinar las necesidades especiales que ellos tengan.

  • Trate de acrecentar y mejorar la participación y el aprendizaje de los miembros discapacitados.

  • Asegúrese de que cada miembro de la clase muestre respeto y comprensión hacia los demás.

  • Sea natural, amistoso y afectuoso. Cada hijo de Dios, ya sea que fuere discapacitado o no, tiene necesidad de amor y comprensión.

Los maestros de la Iglesia deben recordar que cada miembro, sin importar cual sea su capacidad física, mental, emocional o social, tiene la habilidad de progresar hacia la exaltación. El maestro debe asegurarse de que cada persona aprenda todo lo que sea capaz de aprender. Recuerde las palabras del Señor:

“…en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).