El considerar el parecer de los miembros de la familia y llegar a un acuerdo con ellos

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte A, 1997


El objetivo de esta lección es ayudarnos a fortalecer a nuestras familias al consultar con nuestra esposa e hijos y llegar a un acuerdo con ellos.

Introducción

Canten “Cuando hay amor” Himnos, Nº 194.

El poseedor del sacerdocio es el líder de su hogar

Nuestro hogar terrenal es el comienzo de nuestro hogar celestial. La paternidad es, en cierto modo, la capacitación para alcanzar la deidad. Los padres que saben esto se dan cuenta de que tienen el sagrado deber de guiar y dirigir a su familia en rectitud. El presidente N. Eldon Tanner ha dicho: “Cada hogar Santo de los Últimos Días debe ser un hogar modelo donde el padre es el cabeza, y lo preside con amor y en completa armonía con los justos deseos de la madre. Juntos deben buscar las mismas metas para la familia, y los hijos deben sentir el amor y la armonía que existe” (“Fatherhood”, Ensign, junio de 1977, pág. 2).

Como poseedores del sacerdocio casados, tenemos la responsabilidad de criar una familia recta; pero naturalmente, no lo hacemos solos, ya que tenemos la ayuda de nuestra esposa. Juntos podemos edificar un matrimonio sólido y llevar a nuestra familia de vuelta a la presencia del Señor, lo cual significa que, si queremos disfrutar del Espíritu del Señor en nuestro hogar, necesitamos amar a nuestra esposa, buscar su consejo y tomar decisiones con ella.

Mostremos amor y consideración a nuestra esposa

Lea Mosíah 4:14.

En este pasaje de las Escrituras, el Señor nos instruye que establezcamos un hogar de paz y amor, para lo cual necesitamos asegurarnos de establecer, desde el momento en que el matrimonio comienza, un modelo de sincera comprensión y amor. Si esto no existe todavía en nuestro hogar, debemos establecerlo, lo cual requiere oraciones conjuntas regulares, demostración de amor y respeto mutuo, y el estudiar conjuntamente las Escrituras; y lo que es quizás más importante, debemos observar los mandamientos de Dios y los convenios efectuados cuando contrajimos matrimonio.

Un fuerte líder del sacerdocio es amable y atento con su esposa (véase Efesios 5:25). El presidente J. Reuben Clark, hijo, declaró que si una familia ha de convertirse en celestial, los esposos deben amarse, honrarse y respetarse mutuamente. Deben ser pacientes el uno con el otro y ser leales a los votos que hicieron al contraer matrimonio. La fe debe “cubrir el hogar como una suave luz”. Si ponen esto en práctica, su obediencia a Dios les “guiará y regocijará” (véase Inmortalidad y Vida Eterna, vol. 2, Curso de Estudio del Sacerdocio de Melquisedec 1969–70, pág. 13).

¿Cuáles son algunas de las cosas que podemos hacer para mostrar amor y consideración hacia nuestra esposa? ¿Cómo nos ayudará el mostrar amor y consideración hacia nuestra esposa a establecer un hogar de paz y amor?

Consultemos con nuestra esposa y lleguemos a un acuerdo con ella

Muestre la ayuda visual 13-a, “El liderazgo familiar es mucho más fácil y eficaz cuando el esposo busca el consejo de su esposa y llega a un acuerdo con ella.

Es importante que nos comuniquemos con nuestra esposa. La mayor parte de los problemas matrimoniales y familiares pueden ser superados si consultamos con ella, y si buscamos la ayuda y la guía del Señor.

Lea Alma 37:37. ¿Cómo puede ayudarnos el tomar resoluciones con la ayuda del Señor?

Si hemos de ser poseedores del sacerdocio sabios, debemos tras oración, analizar los problemas y las metas con nuestra esposa, y tenerla en cuenta cuando tomemos decisiones. Si amamos a nuestra esposa, buscaremos siempre sus ideas y ayuda en lugar de intentar resolver grandes problemas familiares por nuestra cuenta. Para llevar esto a cabo, debemos dedicar un tiempo específico para hablar sobre los hijos, las finanzas, la religión, las noches de hogar y cualquier otro tipo de problemas personales o familiares que podamos tener, ya que solamente de ese modo podremos estar unidos en la guía de nuestra familia.

Nuestra esposa es una socia en el matrimonio, por ese motivo es muy importante el compañerismo que con ella tengamos. Debemos hacerle saber la importancia que tiene para nosotros. Algunos hombres piensan que debido a que poseen el sacerdocio, están en posición de tomar todas las decisiones; pero las Escrituras nos hacen ver lo erróneo de tal concepto.

Lea D. y C. 121:39, 41.

Es un abuso del sacerdocio el “ejercer injusto dominio”. Como poseedores del Sacerdocio de Melquisedec, tenemos el deber de escuchar a nuestra esposa con amor e interés, y cuando lo hacemos, no debemos tomar una posición superior, ya que es nuestra compañera y por tanto comparte un mismo nivel. A continuación relatamos una experiencia que muestra cómo un poseedor del sacerdocio buscó el consejo y tomó decisiones junto con su esposa.

El hermano Jackson era un hombre sabio y educado. Podría haber tomado personalmente todas las decisiones familiares sin dificultad, pero en cambio, siempre encontraba la ocasión de analizar los problemas y posibles soluciones con su esposa. Por lo menos una vez a la semana, generalmente el domingo por la tarde, se sentaban los dos en la cocina y hablaban sobre los problemas familiares. Algunas veces daban participación a los hijos. Por el hecho de tener en cuenta el parecer de ambos, este hombre y su esposa casi siempre estaban de acuerdo sobre el modo en que debían educar a sus hijos; nunca discutían ni se peleaban, sino que eran amorosos el uno para con el otro. Este hombre fue muy sabio al buscar el valioso consejo de su esposa y dio el ejemplo de un hogar muy aproximado a lo celestial, ejemplo que ahora siguen sus seis hijos en sus propios hogares.

¿Cómo puede el hecho de tomar decisiones juntos ayudar a los cónyuges a evitar discusiones y problemas en el hogar? ¿Cómo puede ayudar esta práctica a aumentar el amor en el matrimonio?

Consideremos el parecer de los miembros de nuestra familia y lleguemos a un acuerdo con ellos

Muestre la ayuda visual 13-b, “El llevar a cabo consejos familiares ayuda a un padre a guiar a sus hijos con rectitud”.

family council(haga clic para ver en formato más grande)

13-b, El llevar a cabo consejos familiares ayuda a un padre a guiar a sus hijos con rectitud.

Cuando los esposos se han puesto de acuerdo, deben llamar a sus hijos y con ellos analizar los planes y metas familiares. Es muy valioso el tener un consejo con toda la familia, ya que ello puede mejorar la vida familiar y hacer más profundo el amor existente entre los miembros de la familia. Los hijos que están enterados de los planes familiares con anticipación, sabrán lo que los demás están haciendo y habrá orden y armonía. Cuando sea posible, debe permitirse a los hijos participar en la toma de decisiones familiares y en llevarlas a cabo.

¿Cuándo es el momento ideal para tener un consejo familiar? (Quizás durante las noches de hogar, pero el consejo familiar no debe reemplazar la lección.) ¿Cuáles son algunos de los aspectos de los que se puede hablar en tales consejos?
Muestre la ayuda visual 13-c, “Un padre debe entrevistar con regularidad a sus hijos”.

Es igualmente importante que los padres se reúnan en privado con cada uno de sus hijos: “Cuando un padre entrevista regularmente a sus hijos e hijas, sólo pueden derivar buenos resultados, ya que conocerá sus problemas y esperanzas y podrá mostrarles que es su amigo incondicional” (A. Theodore Tuttle, “The Role of Fathers,” Ensign, enero de 1974, pág. 67).

¿Cuáles son algunas de las cosas que puede usted analizar con sus hijos en tales entrevistas? ¿Cómo puede esta situación acercarlo más a ellos? (Exhorte a los hermanos a utilizar las entrevistas como el momento de escuchar las inquietudes de sus hijos.)

No siempre es necesario tener una entrevista formal para escuchar a nuestros hijos, sino que debemos aprovechar cualquier oportunidad, cuando y donde se presente, para escuchar sus problemas. Al reunirnos con ellos, debemos entender sus problemas desde su punto de vista, sin reírnos de sus preocupaciones o pensar que no son importantes, sino que debemos escuchar con amor y tratar de comprenderles y ayudarles.

“Es maravilloso cuando un padre o una madre se sientan junto a un hijo o una hija y hablan sobre un problema personal (ellos tienen problemas, y si somos sabios, les daremos la importancia debida). Existen tentaciones, e incluso injustas acusaciones, contra las cuales nuestros hijos e hijas necesitan ser fortificados… En tales charlas abiertas y sinceras, los padres ayudarán a sus hijos a establecerse objetivos” (ElRay L. Christiansen, “Successful Parenthood—A Noteworthy Accomplishment”, Ensign, julio de 1972, pág. 55).

¿De qué cosas debe hablar un joven con sus padres? ¿De qué cosas debe hablar un padre con sus hijos? (Sería sabio aconsejar a los miembros de la clase que no siempre acepten el punto de vista de otros, ya que los problemas de una persona no son los mismos que los de otra.)

El élder Richard L. Evans, hablándonos sobre el modo de buscar consejo de nuestros hijos y de llegar a un acuerdo con ellos, dijo: “Ustedes y ellos, conjuntamente, tienen el privilegio, el derecho y la obligación de sentarse a compartir el uno con el otro sus pensamientos y considerar sus decisiones, para que puedan escucharse mutuamente y respetarse, y trabajar, orar y planear su felicidad, en toda ocasión y para siempre” (“As Parents and Children Come to Common Ground,” Improvement Era, mayo de 1956, pág. 342).

Conclusión

Tenemos la promesa de que viviremos en armonía y paz en el reino celestial, pero para eso, debemos comenzar ahora a alcanzar unidad y amor, porque estas cosas no suceden por sí solas. El presidente David O. McKay dijo: “Me cuesta imaginar algo que sea más reprensible que la ausencia de la unidad y la armonía en el hogar. Por otro lado, sé que el hogar donde moran la unión, la ayuda mutua y el amor, es un pedacito de cielo en la tierra” (“Unity of Purpose Important to the Accomplishment of God’s Work,” Improvement Era, diciembre de 1967, pág. 34).

A medida que consideremos el parecer de nuestra esposa e hijos y tomemos decisiones juntos, nos fortaleceremos mutuamente, y el amor y la unidad aumentarán en nuestra familia.

Cometidos

  1. 1.

    Orar, buscar el consejo de su esposa y llegar a un acuerdo con ella en forma regular.

  2. 2.

    Llevar a cabo un consejo familiar.

  3. 3.

    Establecer una hora en que pueda entrevistar a cada uno de sus hijos, recordando hacerlo con una oración en su corazón y con consideración.

Pasajes adicionales de las Escrituras

  • Gálatas 5:22 (los frutos del Espíritu).

  • Jacob 2:35 (el efecto de un mal ejemplo en los miembros de la familia).

  • Jacob 3:7 (la importancia del amor entre los cónyuges).

  • D. y C. 121:36–38 (cómo se obtiene y controla el poder del sacerdocio).

Preparación del maestro

Antes de presentar esta lección:

  1. 1.

    Lea el capítulo 37 del manual Principios del Evangelio, intitulado “Las responsabilidades familiares”.

  2. 2.

    Recuerde a los miembros que lleven los libros canónicos a la clase.