La oración familiar

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte A, 1997


El propósito de esta lección es alentarnos a hacer la oración familiar diaria.

Introducción

Muestre la ayuda visual 14-a, “La oración familiar debe hacerse dos veces al día”.

En calidad de padres de familia, debemos reunir a los miembros de la familia para hacer oraciones familiares a fin de dar gracias y pedir guía a nuestro Padre Celestial. El presidente Spencer W. Kimball dijo:

“He entrevistado a un gran número de padres de familia… y han admitido que sus oraciones familiares son irregulares y que no las hacen la mayoría de las veces. Otros dicen que tratan de hacer su oración familiar una vez al día y los demás se justifican diciendo que nunca pueden reunir a toda la familia. Esta actitud ligera en cuanto al asunto vital de la oración me apena grandemente… La Iglesia insiste en que haya una oración familiar cada noche y cada mañana. Esta oración es de rodillas… Muchos encuentran que la mejor hora es antes del desayuno y de la cena, que es cuando la mayoría de los miembros se encuentran en casa; estas oraciones no tienen que ser largas, especialmente si hay pequeñitos arrodillados. Todos los miembros, inclusive los pequeñitos, deben tener la oportunidad de participar verbalmente en ellas” (I Kneeled Down Before My Maker,” Instructor, abril de 1966, pág. 132).

La oración familiar: Una ayuda para resistir la tentación

Se nos ha mandado que oremos a nuestro Padre Celestial, especialmente con nuestra familia.

Lea las palabras de Cristo en 3 Nefi 18:18–21. ¿Qué propósito importante da el Salvador a la oración?

La oración puede ayudar a nuestra familia a resistir las tentaciones de Satanás y, por medio de ella, podemos recibir fuerza y la habilidad de superar más eficazmente los problemas.

En calidad de padres de familia, debemos dar el ejemplo así como llamar a nuestra familia a orar, lo cual requiere que, en primer lugar, enseñemos a nuestra familia cómo hacer una oración. En Doctrina y Convenios se manda a los padres y madres que enseñen a sus hijos a orar (véase D. y C. 68:28). La mejor manera de enseñar este principio es por medio del ejemplo; si hacemos el esfuerzo de orar con ellos, nuestros hijos aprenderán la importancia de orar y lo pondrán en práctica en su vida.

El guiar y enseñar a nuestros hijos son deberes que todos los padres tienen. No es necesario poseer el Sacerdocio de Melquisedec para dirigir a la familia en oración.

Cómo hacer que la oración familiar sea eficaz

A los Santos de los Últimos Días se les ha aconsejado “orar siempre” (D. y C. 10:5). Un Profeta explicó cómo es posible orar siempre, aun cuando no podamos arrodillarnos.

Lea Alma 34:27. ¿Qué significa tener constantemente una oración en nuestro corazón?

Podemos tener constantemente una oración en nuestro corazón al elevar nuestros pensamientos y deseos al Señor, siempre que sea posible.

Para que la oración familiar sea eficaz en nuestro hogar, debemos establecer momentos específicos para efectuarla. Los líderes de la Iglesia nos han aconsejado que debemos reunir a nuestra familia con este propósito dos veces al día, por lo que necesitamos hallar el tiempo más conveniente para hacerlo. Debe hacerse a una hora regular en la que todos los hijos estén en casa; por lo general, esto tiene lugar por la mañana antes de salir a la escuela o al trabajo, y un poco antes de que los hijos se retiren a descansar por la noche.

No necesitamos hacer oraciones largas; de hecho, las oraciones cortas animan a nuestros hijos a orar, porque generalmente las de ellos son muy cortas. Las oraciones matutinas deben incluir nuestros planes del día, y en las vespertinas se debe agradecer al Señor por Su protección y guía. La bendición de los alimentos no debe tomar el lugar de la oración familiar regular, pero puede incluirse en la misma, si es que aquella se lleva a cabo antes de cenar.

Amulek, en el Libro de Mormón, menciona algunas de las bendiciones por las que debemos orar.

Lea Alma 34:23–25.

Aquello por lo que tengamos necesidad de orar puede ser diferente de lo que Amulek menciona, pero los principios de los que él habla son los mismos. Uno de estos es que debemos orar en cuanto a las actividades de cada día; otro es que debemos orar para recibir la fuerza para resistir las tentaciones del diablo. Cada familia debe considerar sus metas y necesidades y orar sinceramente por lo que le es más necesario; al hacer esto, nuestras oraciones serán sinceras y eficaces y no serán solamente palabras que repetimos día tras día. En calidad de padres de familia, tenemos que ayudar a nuestros hijos pequeños a evitar repetir las mismas palabras cada vez que oren, para lo cual, debemos buscar la guía del Espíritu (véase D. y C. 42:14). Nunca debemos forzar o avergonzar a nuestros hijos cuando les enseñemos a orar.

No debemos desanimarnos si tenemos problemas en el logro de oraciones familiares eficaces, ya que a menudo Satanás es el instigador de los mismos.

Lea 2 Nefi 32:8.

Satanás tratará de entorpecer y detener las oraciones familiares y personales, porque le es más fácil ejercer su influencia sobre una familia que no ora regularmente; por lo tanto, la costumbre de tener oraciones familiares debe ser tan fuerte, que aun cuando el padre no esté en el hogar, la madre la lleve adelante. En el caso de que nosotros y nuestra esposa tengamos que ausentarnos, debemos asignar al hijo mayor para que dirija al resto de la familia en la oración.

¿Cómo pueden los jóvenes del Sacerdocio Aarónico apoyar y alentar para que se lleve a cabo la oración familiar?

Bendiciones espirituales por medio de la oración familiar

Recibiremos grandes bendiciones al tener oraciones familiares. El amor y la comprensión aumentarán y la influencia de Satanás en el hogar será menor. Un sentimiento de paz inundará nuestro corazón al darnos cuenta de que estamos cumpliendo adecuadamente con un mandamiento.

La oración familiar es un paso más en el camino a la formación de un hogar celestial. El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Cuando nos arrodillamos para tener la oración familiar, nuestros hijos… están aprendiendo hábitos que perdurarán con ellos toda su vida. Si no oramos es como decir a nuestros hijos: ‘Pues, al cabo no es muy importante’… Por otra parte, ¡cuán gozoso es poder establecer estas costumbres y hábitos en el hogar, de modo que cuando los padres visitan a sus hijos en las casas de éstos… después que se han casado, se arrodillan naturalmente con ellos en la manera acostumbrada y establecida de la oración!” (El Milagro del Perdón, pág. 259).

Conclusión

Quizás a veces nos preguntemos si nuestros hijos realmente están aprendiendo algo sobre Jesucristo y si sienten Su presencia en la oración familiar; pero la realidad es que a veces los niños están más cerca del Espíritu de lo que nosotros percibimos. El presidente Heber J. Grant escribió sobre la experiencia que tuvo con la oración cuando era niño en el hogar de Brigham Young:

“Me arrodillaba… en [el] hogar de Brigham Young… en las oraciones familiares, cuando niño y cuando joven. Doy testimonio de que cuando era pequeño, en más de una ocasión, por motivo de la inspiración del Señor a Brigham Young mientras suplicaba a Dios que lo guiara, levantaba la cabeza, volteaba y miraba al lugar donde Brigham Young oraba para ver si el Señor estaba allí. Me parecía que él platicaba con el Señor como un hombre platica con otro” (Cuando te hayas convertido, Una guía de estudio para los quórumes del Sacerdocio de Melquisedec, pág. 156).

La oración debería ser una experiencia tan emocionante para nuestros hijos como lo fue para Heber J. Grant. La siguiente historia nos muestra lo que puede suceder cuando la oración familiar se utiliza del modo correcto:

“Había un padre, hombre tranquilo y modesto, a quien le era difícil expresar el amor que sentía por su familia. Por sugerencia de su esposa, la familia comenzó a tener oraciones familiares, lo cual fue para él una oportunidad de decir lo que guardaba en su corazón. Para su hija, que había interpretado la actitud de su padre como de indiferencia, esto constituyó una revelación; sus oraciones eran sencillas y a veces toscamente articuladas, pero ella se conmovió al oírle decir: ‘Bendice a mi amada hija para que se porte bien’.

“Un tímido muchacho que pensaba que era solamente un miedoso, sintió orgullo y autoestima cuando su padre y su madre agradecieron a Dios por su ‘amable y gentil hijo’, y la autoconfianza continuó aumentando por medio de la oración, cuando su hermanito agradeció al Padre Celestial por tener un ‘fuerte hermano mayor’.

“Como preparación de un paseo familiar, mi esposo pidió al Señor que bendijera a nuestra familia para que no hubiera discusiones y disfrutáramos de la mutua compañía. La prédica que previamente habíamos dado a los niños pasó desatendida, pero la reverente oración verdaderamente brindó cooperación.

“Nuestro hijo adolescente se ponía tenso e intratable cuando procurábamos hablar con él de algún problema, por lo que decidimos que era importante hablar con él cuando fuera más receptivo, lo cual parecía ser por la mañana a la hora de la oración familiar cuando había tranquilidad en la casa y compartíamos un humilde y sincero sentimiento. Las tensiones disminuyeron cuando oramos antes de hablar con él.

“Durante esos tranquilos momentos de oración familiar, mantenemos buenas relaciones mutuas y con nuestro Padre Celestial” (Ann H. Banks, “The Extra Blessings of Prayer”, Ensign, enero de 1976, pág. 37).

Pida a los miembros de la clase que describan lo que han hecho para establecer un sistema regular de oraciones en su hogar y analicen ideas para hacerlas más eficaces. Pida a los hermanos que hablen de las experiencias en las que hayan tenido éxito con la oración familiar.

Cometidos

  1. 1.

    Si no está haciendo las oraciones familiares, comience a hacerlas.

  2. 2.

    Si ya está haciendo las oraciones familiares regularmente, evalúelas y hable con su esposa e hijos sobre la manera de mejorarlas.

Pasajes adicionales de las Escrituras

  • Mateo 5:44 (debemos orar por quienes nos persiguen).

  • Mateo 7:7 (se dan respuestas a las oraciones sinceras).

  • Mateo 26:41 (debemos orar para recibir protección contra las tentaciones).

  • Alma 13:28 (debemos orar para recibir protección contra las tentaciones).

  • Alma 37:36–37 (debemos orar en cuanto a todas nuestras actividades).

  • D. y C. 88:119 (debemos establecer una casa de oración).

  • D. y C. 88:126 (debemos orar siempre).

Preparación del maestro

Antes de presentar esta lección:

  1. 1.

    Lea el capítulo 8 del manual Principios del Evangelio, intitulado “Debemos orar a nuestro Padre Celestial”.

  2. 2.

    Si lo desea, asigne a un miembro de la clase para que relate una experiencia exitosa que haya tenido en cuanto a la oración familiar.

  3. 3.

    Comience o termine la lección cantando el himno “Dios, escúchanos orar”, Himnos, Nº 101; o bien, “La oración del alma es”, Himnos, Nº 79.

  4. 4.

    Asigne a miembros de la clase para que relaten las historias y para que lean los pasajes de las Escrituras de la lección.