El santificar el día de reposo

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte B, 1997


El propósito de esta lección es enseñarnos a santificar el día de reposo.

Introducción

En la época de la gran depresión económica en los Estados Unidos, entre los años 1930 y 1941, muchas personas no podían encontrar trabajo. Un miembro de la Iglesia, poseedor del sacerdocio, consiguió un buen trabajo con el gobierno; era un buen salario, mejor que en otros lugares y prometía gran seguridad. Había solamente un problema: en este trabajo se le pedía que trabajara los domingos; él necesitaba el dinero para mantener a su familia.

El sabía que el Señor no siempre desaprueba a la gente que tiene que trabajar en el día domingo, así que oró para saber si el Señor aprobaría su decisión de trabajar en ese día. Sin embargo, el Señor le hizo sentir que en su caso particular no debería hacerlo. Analizó la situación con su esposa y ambos acordaron que debería decirle a su jefe que no trabajaría los domingos. Cuando lo hizo, el jefe le previno que le costaría su trabajo.

¿Qué haría usted en ese caso?

Cuando este hermano poseedor del sacerdocio rehusó trabajar el domingo, la consecuencia de su decisión fue que lo expulsaran de su ocupación. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que consiguiera otro que no le requería trabajar el día de reposo.

El día de reposo es sagrado

En el principio, el Señor trabajó seis días creando la tierra, pero descansó el día séptimo (véase Génesis 2:2–3) y lo llamó el día de reposo. Él mismo nos mostró con su ejemplo que deberíamos honrar el día de reposo descansando de toda obra. Desde el principio, Dios ha esperado que nosotros, Sus hijos, le dediquemos un día de la semana a Él.

Antes del tiempo de Cristo, se observaba el día de reposo en el séptimo día, pero después de la resurrección de Cristo se cambió al primer día de la semana (véase Hechos 20:7). Se llamó el día del Señor (véase Apocalipsis 1:10) en honor al día de Su resurrección en ese día (véase Juan 20:1). Por lo tanto, Cristo es el Señor del día de reposo (véase Marcos 2:27–28), y como tal, Él nos dio el mandamiento de guardar “[Su] día santo” (D. y C. 59:9–13).

En la época de Moisés, el Señor realzó la importancia de guardar el día de reposo al incluirlo entre los Diez Mandamientos.

Lea Éxodo 20:8–11.

El Señor le hizo saber al pueblo de Israel que el día de reposo era muy importante y que su obediencia en guardarlo sagrado era una señal de fidelidad hacia Él (véase Éxodo 31:12–17).

Hasta el tiempo de Jesucristo, el día de reposo fue observado tal cual el Señor lo mandó y como lo explican las Escrituras. Fue en esos siglos que muchos líderes religiosos faltos de inspiración pusieron restricciones acerca de lo que la persona podía hacer en el día de reposo. Por ejemplo, enseñaron que no se podía encender ni apagar ningún fuego en el día de reposo; la única manera de desatar un nudo era hacerlo con una sola mano; una milla era la máxima distancia que se podía caminar. No se podían fijar (poner en su lugar) los huesos rotos sino hasta después del día de reposo.

Llegó a ser tan difícil para la gente obedecer estas reglas que se olvidaron del verdadero propósito del día de reposo; en vez de ser una bendición y un gozo, el día de reposo llegó a ser una carga.

¿De qué manera olvidan algunas personas en la actualidad el verdadero propósito del día de reposo?

El presidente George Albert Smith nos explicó cuál debería ser nuestra actitud con respecto al día de reposo: “El Señor apartó un día de los siete, no para que fuera una carga, sino para darnos gozo y permitir que nuestro hogar fuera el lugar de reunión de la familia… al aumentar el amor del uno por el otro” (Improvement Era, enero de 1949, pág. 9).

¿Cómo puede traernos gozo el día de reposo?

El Señor ha revelado que Él bendijo y santificó el día de reposo. En este día debemos descansar de todo nuestro trabajo, dejar las preocupaciones y las labores. Es un día en que podemos agradecer al Señor por Sus muchas bendiciones de salud, fortaleza, consuelo y gozo espiritual. El día de reposo es un día para acercarnos más a nuestro Padre Celestial a través del estudio, la oración y la asistencia a las reuniones en las cuales le adoramos y participamos de la Santa Cena.

Cómo mantener sagrado el día de reposo

La Primera Presidencia de la Iglesia nos ha dado instrucciones específicas acerca de nuestras actividades en el día de reposo:

“El día de reposo no es simplemente otro día en el cual solamente descansamos de nuestro trabajo, libres para disponer de él como se nos ocurra. Es un día sagrado, es el día del Señor, y lo debemos usar como un día de adoración y reverencia” (Church News, 11 de julio de 1959, pág. 3).

El Señor no nos ha dado muchas reglas con respecto al día de reposo; Él simplemente nos ha dejado algunas instrucciones para guiarnos y ayudarnos a mantenerlo sagrado.

Lea Doctrina y Convenios 59:9–13. ¿Por qué nos pidió el Señor que santificáramos el día de reposo? (Para mantenernos sin mancha del mundo.)

¿Qué significa “conservarse sin mancha del mundo”?

¿Qué debemos hacer para santificar el día de reposo? (Podemos ir a la casa de oración, descansar de nuestras obras, rendir nuestras devociones, ofrecer ofrendas y sacramentos, confesar nuestros pecados, preparar nuestros alimentos con sencillez de corazón, ayunar y orar.)

¿Qué significa devoción? (Devoción significa lealtad, fidelidad, afecto profundo, adoración.)

El Señor manifestó muy claramente que si vamos a guardar sagrado el día de reposo, debemos dedicarlo para adorar y para hacer el bien.

¿Qué son ofrendas?

Las ofrendas son regalos al Señor; éstos incluyen los diezmos y las otras ofrendas eclesiásticas. El día de reposo es el día indicado para ofrecer al Señor estas ofrendas.

¿Qué quiere decir “sencillez de corazón”?

Significa hacer algo con un propósito único y sincero. Preparar los alimentos con sencillez de corazón quiere decir prepararlos con amor del Señor y de Sus hijos en nuestro corazón.

Además de las instrucciones contenidas en las Escrituras y las de nuestros Profetas vivientes, también podemos aprender a santificar el día de reposo estudiando la vida del Salvador. Durante un día de reposo en el que el Salvador entraba en la sinagoga para enseñar, se le presentó un hombre con la mano seca. Los escribas y fariseos, convencidos de que si Él lo sanaba significaría violar el día de reposo, lo rodearon para ver qué hacía.

Sabiendo lo que ellos pensaban, el Señor les dijo: “¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?”. En seguida, mirándolos, le dijo al hombre: “Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada”. (Véase Lucas 6:6–10.)

Fue en otro día de reposo que Jesús les preguntó: “¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?” (Lucas 14:5–6). De esta manera Jesús nos enseñó que durante el día de reposo ciertas obras tienen que ejecutarse. El presidente Spencer W. Kimball dijo lo siguiente:

“Es cierto que algunas personas deben trabajar en el día de reposo; y de hecho, ciertos trabajos que son absolutamente necesarios, como por ejemplo el cuidado de los enfermos, quizás en realidad sirvan para santificar el día de reposo. No obstante, en tales circunstancias, nuestros motivos deben considerarse por sobre todas las cosas.

“Cuando las personas están dispuestas a trabajar en el día de reposo para incrementar su riqueza, están quebrando los mandamientos, ya que el dinero que se obtiene en el día de reposo, si el trabajo es innecesario, es dinero impuro” (“El día de reposo, un placer”, Liahona, julio de 1978, págs. 5–6.) .

Tal como lo menciona el presidente Kimball, hay oportunidades en las que simplemente no podemos evitar trabajar en el día de reposo; pero si lo llegamos a hacer, debemos mantener el espíritu de ese día santo en nuestro corazón. Al guardar sagrado el día de reposo, estaremos demostrando todo el amor que sentimos por nuestro Señor y nuestra gratitud por sus bondades. Cuando nos enfrentamos con la decisión de vernos involucrados en alguna actividad que pueda o no ser apropiada para el día de reposo, hagámonos estas tres preguntas:

  • ¿Estoy haciendo un bien?

  • ¿Es algo que eleva espiritualmente?

  • ¿Lo haría Jesús?

“Algunos padres han llegado a comprobar que cuando un día de reposo es un éxito para sus hijos, lo es también para ellos. Un padre joven dijo: ‘El domingo es el día en que paso más tiempo con mis hijos. El sábado es el día en que estoy más ocupado haciendo diversas cosas en casa… y no les presto la atención debida. Pero el domingo es el día en que con mi esposa les leemos más historias y les cantamos más canciones. Hacemos largas caminatas por el vecindario. Escuchamos lo que ellos tienen para contarnos… Nuestros hijos aman los domingos porque se benefician más con nosotros, y nosotros también amamos mucho los domingos porque nos brindan la oportunidad de estar más tiempo con ellos’…

“ ‘Simplemente no permitimos que cosas ajenas a la familia nos aparten’, dijo una madre, repitiendo la norma que se han puesto algunas familias. ‘Todo lo que hacemos en el domingo, lo hacemos juntos… como visitar a nuestros familiares. Tenemos reuniones especiales con nuestros hijos y nos aseguramos de que el programa tenga cabida para los grupos de todas las edades. Lo hicimos ya un hábito y ahora nuestros hijos, en forma automática, rechazan invitaciones de sus amigos o rehúsan hacer cosas que los llevarían lejos del hogar el día domingo’ ” (Orson Scott Card, “Making Sunday the Best Day of the Week”, Ensign, enero de 1978, pág. 9.)

Hay muchas personas que santifican el día de reposo:

  • Hay muchos granjeros que venden sus productos dentro de los seis días que son dados al hombre para trabajar, y solamente ejecutan aquellas tareas que son totalmente indispensables en Su día santo, y obedecen el mandamiento del Señor de adorarlo en ese día.

  • Unos ganaderos se ocupan del ganado durante la semana y terminan o interrumpen su trabajo el sábado por la noche, para poder participar en las reuniones del día domingo.

  • Unos dueños de restaurantes de renombre cierran sus puertas en el día de reposo para participar en la dirección de actividades de la Iglesia.

  • Algunos almaceneros o dueños de bodegas cierran sus tiendas el día domingo, mientras otros permanecen abiertos.

  • Igual sucede con los dueños de muchas estaciones de servicio, que aunque permanecen cerradas el domingo, aún así obtienen ganancias.

  • Los dueños de algunas tiendas grandes las cierran el día domingo y se dedican en este día a adorar al Señor.

  • Algunos dueños de farmacias no venden alimentos, cosméticos ni otros artículos de su tienda en el día de reposo, y solamente aceptan despachar recetas en casos de emergencia.

  • Muchos estudiantes estudian sólo en los días de semana.

  • Hay dueños de fábricas que las cierran en el día de reposo.

  • Igualmente hay cazadores que cazan sólo entre semana; y pescadores que encuentran el tiempo durante seis días para pescar.

  • Muchas familias se juntan para tener paseos y otras actividades sólo entre semana. Muchos grupos nunca tienen fiestas ni excursiones el domingo.

Puede ser que requiera sacrificio el hacer estas cosas, pero en casi todo negocio, profesión y actividad encontraremos gente que logra el éxito, que son fieles, que se sacrifican y que gozan al obedecer el mandamiento del Señor de santificar el día de reposo.

Lea Levítico 23:2.

Conclusión

El Señor nos pidió que no consideráramos livianamente las cosas sagradas, y una de las cosas más sagradas que Él nos dio es Su día santo. El entonces élder Ezra Taft Benson declaró: “El propósito del día de reposo es el de elevarnos espiritualmente, de renovar nuestros convenios, de adorar, descansar y orar. Fue decretado con el propósito de alimentar el espíritu, para que nos mantuviéramos sin mancha del mundo por obedecer los mandamientos de Dios” (“Keeping the Sabbath Day Holy”, Ensign, mayo de 1971, pág. 6).

Cometidos

Hágase el propósito de celebrar el día de reposo con más espiritualidad, reuniéndose con su familia y analizando la forma en que se comporta durante el día de reposo. Trate de encontrar la mejor manera de santificarlo. Recuerde a los miembros de su familia que siempre tengan presentes las tres preguntas que les ayudarán a saber si las actividades en que participan son apropiadas:

  • ¿Estoy haciendo un bien?

  • ¿Es algo que eleva espiritualmente?

  • ¿Lo haría Jesús?

Pasajes adicionales de las Escrituras

  • Nehemías 13:15–21 (vender en el día de reposo).

  • Isaías 58:13–14 (no buscar placeres en el día de reposo).

  • Levítico 19:30 (mandamiento de guardar el día de reposo).

Preparación del maestro

Antes de comenzar la lección:

  1. 1.

    Repase el capítulo 24 de Principios del Evangelio, “El día de reposo”.

  2. 2.

    Asigne a algunos miembros de la clase para que lean o presenten las historias y los pasajes de las Escrituras que se encuentran en esta lección.