El llevar a cabo las ordenanzas del sacerdocio

Deberes y bendiciones del Sacerdocio, Parte B, 1997


Esta lección está preparada para enseñarnos la forma de llevar a cabo las ordenanzas del sacerdocio.

Introducción

El Señor nos ha dicho: “Por tanto, aprenda todo varón su deber, así como a obrar con toda diligencia en el oficio al cual fuere nombrado” (D. y C. 107:99). Los poseedores del sacerdocio deben saber cómo llevar a cabo las ordenanzas del sacerdocio y ser dignos para contar con la guía del Espíritu Santo al efectuarlas.

Nuestra fidelidad y obediencia determinan nuestras posibilidades de bendecir la vida de otros mediante las bendiciones del sacerdocio. El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “Estoy seguro… de que veríamos más manifestaciones del Espíritu de Dios, por ejemplo en la sanidad de los enfermos, si viviésemos un poco más apegados a estas verdades fundamentales [ejercitando la fe en Dios, cumpliendo con nuestros deberes en la Iglesia]” (Doctrina de Salvación, 2:293).

Nuestra eficacia como poseedores del sacerdocio puede ser realzada mediante la oración. Antes de cumplir con una ordenanza del sacerdocio, debemos recurrir al Señor en oración. El ayuno puede ser necesario a veces cuando se trate de circunstancias especiales. (Véase Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte A, lección 31, “La oración y el ayuno”.) Si nos acercamos al Señor con el espíritu de oración y ayuno, y vivimos de acuerdo con las enseñanzas de nuestro Padre Celestial de la mejor manera posible, contaremos con la guía del Espíritu en nuestra obra del sacerdocio.

¿Qué ordenanzas podemos llevar a cabo?

¿Qué ordenanzas podemos llevar a cabo a través de los oficios del sacerdocio que poseemos? Use la siguiente información como ayuda para el análisis.

Los Diáconos

Los diáconos participan en la ordenanza de la Santa Cena cuando reparten la Santa Cena a los miembros de la Iglesia.

Los Maestros

Los maestros participan en la ordenanza de la Santa Cena cuando preparan la Santa Cena y la reparten, en ausencia de los diáconos.

Los Presbíteros

Los presbíteros participan en la ordenanza de la Santa Cena al pronunciar la bendición del pan y la del agua. Ellos pueden ayudar a preparar y a repartir la Santa Cena cuando sea necesario y pueden, con la autorización del obispo o presidente de rama, llevar a cabo la ordenanza del bautismo, conferir el Sacerdocio de Aarón y ordenar a otros a un oficio del Sacerdocio Aarónico.

Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec

Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden llevar a cabo todas las ordenanzas del Sacerdocio Aarónico. Además, pueden bendecir a los niños, confirmar a los miembros de la Iglesia y conferir el don del Espíritu Santo, consagrar aceite, ungir y bendecir a los enfermos, dedicar sepulturas, dar bendiciones de padre a sus familiares, dar bendiciones de consuelo y de consejo, y conferir el Sacerdocio de Melquisedec cuando hayan sido autorizados por el presidente de la estaca o de la misión. Los élderes pueden ordenar a otros al oficio de élder, y los sumos sacerdotes pueden ordenar a otros al oficio de élder y al de sumo sacerdote.

Para contar con una información más detallada acerca de las ordenanzas llevadas a cabo por el sacerdocio, véase Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte A, lecciones 5, 6, 7 y 9.

Cómo se llevan a cabo las ordenanzas

No hay palabras fijas para realizar las ordenanzas del sacerdocio que se llevan a cabo fuera de los templos, con la excepción del bautismo y la bendición de la Santa Cena. Pero las ordenanzas tales como el bautismo, la Santa Cena, la confirmación, el conferir el sacerdocio, el dar el nombre y bendecir a un niño, deben ser llevadas a cabo en forma apropiada y digna, bajo la dirección de alguien que posea las llaves del sacerdocio. Todas las ordenanzas se efectúan en el nombre de Jesucristo y por la autoridad de Su sacerdocio. (Véase la lección 3 de este manual.) Cuando llevamos a cabo alguna ordenanza del sacerdocio, debemos ser conscientes de que estamos actuando de parte y a favor del Señor.

Seleccione algunas de las siguientes ordenanzas y repáselas en forma detallada, haciendo a la vez una demostración a la clase. Pida a la clase que practique la forma de llevar a cabo tales ordenanzas. Si en un futuro cercano algún poseedor del sacerdocio de la clase tuviera que actuar en una de estas ordenanzas, repásela para su beneficio. Nota: Asegúrese de que los miembros del Sacerdocio Aarónico no practiquen las ordenanzas que corresponden a los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec.

La siguiente información trata de las ordenanzas básicas del Evangelio administradas por el sacerdocio.

El otorgamiento del nombre y la bendición de los niños

Bajo la dirección de la autoridad presidente, sólo los hermanos que poseen el Sacerdocio de Melquisedec pueden participar en la ordenanza de dar nombre y bendecir a los niños (véase D. y C. 20:70). Se debe alentar a los padres dignos que poseen el Sacerdocio de Melquisedec a que bendigan a sus hijos.

Cuando se bendice a un niño, los hermanos forman un círculo y ponen las manos debajo del bebé. Si se trata de un niño más grande, los hermanos colocan las manos sobre la cabeza del niño. La persona que pronuncia la bendición:

  1. 1.

    Invoca a nuestro Padre Celestial.

  2. 2.

    Declara que la ordenanza se efectúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

  3. 3.

    Da el nombre al niño.

  4. 4.

    Agrega la bendición que el Espíritu dicte.

  5. 5.

    Concluye en el nombre de Jesucristo.

Bautismo

El bautismo debe llevarlo a cabo solamente un presbítero digno o un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec que sea digno. El poseedor del sacerdocio:

  1. 1.

    Entra en el agua con la persona que va a ser bautizada.

  2. 2.

    (Por comodidad y seguridad) sostiene la muñeca derecha de la persona con la mano izquierda; entonces ésta toma con su mano izquierda la muñeca izquierda del que va a oficiar.

  3. 3.

    Levanta el brazo derecho en forma de escuadra.

  4. 4.

    Llama a la persona por su nombre completo y repite la oración bautismal (D. y C. 20:73).

  5. 5.

    (Por comodidad) hace que la persona se tape la nariz con la mano derecha; después el poseedor del sacerdocio coloca la palma de la mano derecha sobre la espalda de la persona y la sumerge completamente.

  6. 6.

    Ayuda a la persona a salir del agua.

Cada bautismo debe tener dos hermanos que sean presbíteros o dos poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que oficien de testigos. Deben asegurarse de que se efectúa debidamente. Si la oración no se dijo perfectamente bien, ésta debe repetirse y la persona tiene que sumergirse nuevamente. Si alguna parte del cuerpo o de la ropa de la persona que se bautice no quedara completamente sumergida, la oración debe repetirse y la persona debe ser completamente sumergida.

La confirmación y el conferir el Espíritu Santo

Solamente un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec puede confirmar a un nuevo miembro y conferirle el don del Espíritu Santo. Para esto debe:

  1. 1.

    Colocar las manos sobre la cabeza de la persona que va a ser confirmada.

  2. 2.

    Llamar a la persona por su nombre completo.

  3. 3.

    Declarar la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  4. 4.

    Confirmar a la persona, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

  5. 5.

    Conferir el Espíritu Santo diciendo algo así: “Recibe el Espíritu Santo”.

  6. 6.

    Agregar las palabras de bendición que el Espíritu dicte.

  7. 7.

    Concluir en el nombre de Jesucristo.

La Santa Cena

La Santa Cena es una ordenanza sumamente sagrada y se administra bajo la dirección del oficial del sacerdocio que presida la reunión.

Se debe colocar una rebanada de pan en un plato limpio sobre una mesa pequeña. También se deben colocar sobre la mesa pequeños vasos individuales o recipientes con un poco de agua. Debe haber un vaso separado para cada persona que vaya a participar de la Santa Cena. El pan y el agua se deben cubrir con un paño blanco limpio. El pan debe ser descubierto antes de ser bendecido y se debe volver a cubrir el plato en cuanto se haya repartido el pan; lo mismo se hace con el agua.

Durante el himno sacramental, los poseedores del sacerdocio deben partir el pan en trozos. Después del himno, el poseedor del sacerdocio debe arrodillarse y ofrecer la bendición del pan (véase D. y C. 20:77); entonces, el pan bendecido se reparte a los miembros de la Iglesia.

Una vez repartido el pan, el poseedor del sacerdocio debe ponerse de rodillas y ofrecer la bendición del agua (véase D. y C. 20:79), substituyendo la palabra vino por agua. El agua bendecida se reparte entonces a los miembros de la Iglesia.

El Señor reveló las oraciones de la Santa Cena; por lo que el líder del sacerdocio debe asegurarse de que se han dicho con exactitud. Si el líder del sacerdocio tiene que corregir un error, debe tener cuidado de evitar causar vergüenza o de distraer lo sagrado de la ordenanza.

El pan y el agua se deben quitar de la mesa tan pronto como sea posible después de que termine la reunión. El pan que sobre se puede utilizar apropiadamente como alimento.

Los presbíteros o los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir la Santa Cena. Los maestros y los diáconos no están autorizados para hacerlo (véase D. y C. 20:58). Los diáconos, maestros, presbíteros y poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden ser asignados para repartir la Santa Cena. La apariencia personal de todos los participantes debe reflejar la naturaleza sagrada de la ordenanza que se está llevando a cabo.

Para conferir el sacerdocio y ordenar a un oficio del sacerdocio

Las ordenaciones a los oficios en el Sacerdocio Aarónico la efectúa el líder del sacerdocio que tiene esa responsabilidad, o bajo su dirección. Los presbíteros pueden actuar como voz para ordenar a otros a oficios en el Sacerdocio Aarónico, cuando se lo pida el líder del sacerdocio. La ordenación a un oficio en el Sacerdocio de Melquisedec la hace el presidente de estaca o misión, o bajo su dirección.

El poseedor del sacerdocio que se encuentre oficiando deberá:

  1. 1.

    Colocar las manos sobre la cabeza de la persona.

  2. 2.

    Llamar a la persona por su nombre completo.

  3. 3.

    Declarar la autoridad (Sacerdocio de Melquisedec o Sacerdocio Aarónico) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  4. 4.

    Conferirle el Sacerdocio de Melquisedec o el Sacerdocio Aarónico, según sea el caso, a menos que se le haya conferido previamente.

  5. 5.

    Ordenarle al oficio particular en el Sacerdocio de Melquisedec o en el Sacerdocio Aarónico y conferirle los derechos, poderes y autoridad correspondientes a ese oficio.

  6. 6.

    Agregar las palabras de bendición que el Espíritu dicte.

  7. 7.

    Concluir en el nombre de Jesucristo.

Consagración del aceite

El aceite de oliva debe estar consagrado antes de que se use para ungir a los enfermos. Se debe conseguir aceite puro de oliva de buena calidad, y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec deben consagrarlo para sus santos fines. No se debe usar ninguna otra clase de aceite.

El poseedor del sacerdocio debe:

  1. 1.

    Tomar el recipiente abierto con el aceite de oliva.

  2. 2.

    Invocar a nuestro Padre Celestial como en una oración.

  3. 3.

    Declarar la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se consagra el aceite.

  4. 4.

    Consagrar el aceite (no el recipiente) y apartarlo para la bendición y unción de los enfermos y afligidos.

  5. 5.

    Concluir en el nombre de Jesucristo.

La bendición de los enfermos

La bendición de los enfermos consiste en dos partes: la unción y el sellamiento.

La unción la administra un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec. Este debe:

  1. 1.

    Ungir la cabeza de la persona enferma con una pequeña cantidad de aceite.

  2. 2.

    Poner las manos sobre la cabeza de la persona enferma y llamar a la persona por su nombre completo.

  3. 3.

    Declarar la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  4. 4.

    Declarar que se le está ungiendo con aceite consagrado.

  5. 5.

    Declarar que se está actuando en el nombre de Jesucristo.

Generalmente dos o más poseedores del Sacerdocio de Melquisedec sellan la unción. Ellos colocan las manos sobre la cabeza de la persona enferma y uno de ellos actúa como voz. El poseedor del sacerdocio:

  1. 1.

    Llama a la persona enferma por su nombre completo.

  2. 2.

    Declara la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  3. 3.

    Sella y confirma la unción ya efectuada.

  4. 4.

    Pronuncia una bendición de acuerdo con lo que dicte el Espíritu.

  5. 5.

    Concluye en el nombre de Jesucristo.

Una persona no necesita ser ungida con aceite frecuentemente por la misma enfermedad. Si a un poseedor del sacerdocio se le pide que dé una bendición de salud varias veces por la misma enfermedad, generalmente no necesita ungir con aceite después de la primera vez, pero sí puede dar una bendición por la imposición de manos y la autoridad del sacerdocio.

Dedicación de sepulturas

La dedicación de sepulturas debe realizarse por un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec, tal como lo asigne el obispo o presidente de rama después de consultarlo con la familia. Él debe:

  1. 1.

    Invocar a nuestro Padre Celestial como en una oración.

  2. 2.

    Declarar la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  3. 3.

    Dedicar y consagrar el sitio como el lugar donde será depositado el cuerpo del que ha fallecido.

  4. 4.

    Pedir al Señor, si conviene, que el terreno sea santificado y protegido hasta el tiempo señalado en que el cuerpo resucite y se reúna nuevamente con el espíritu.

  5. 5.

    Rogar al Señor que consuele a la familia, y expresar las palabras que el Espíritu dicte.

  6. 6.

    Concluir en el nombre de Jesucristo.

Las bendiciones paternas y las bendiciones de consuelo y de consejo

Los padres (a sus propias familias) y otros poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden dar bendiciones de consuelo y de consejo. Los padres pueden dar a sus hijos bendiciones en ocasiones especiales, como por ejemplo cuando los hijos entran en el servicio militar o salen del hogar para estudiar o servir en una misión. La familia puede registrar una bendición paterna en los registros familiares, pero la Iglesia no guarda una copia para su uso. Se da una bendición paterna de la misma forma en que se da toda bendición de consuelo y consejo.

Para dar una bendición de este tipo, la persona que da la bendición debe:

  1. 1.

    Colocar las manos sobre la cabeza de la persona que va a ser bendecida.

  2. 2.

    Llamar a la persona por su nombre completo.

  3. 3.

    Declarar la autoridad (el Sacerdocio de Melquisedec) en virtud de la cual se efectúa la ordenanza.

  4. 4.

    Expresar el agradecimiento, el consejo, la exhortación y las promesas que el Espíritu dicte.

  5. 5.

    Concluir en el nombre de Jesucristo.

Pida a cada uno de los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que consagre aceite de oliva para su propio uso y para el uso de otros miembros de la clase quienes puedan necesitarlo en su hogar.

Conclusión

Como poseedores del sacerdocio debemos prepararnos para las oportunidades en las que tenemos que llevar a cabo ordenanzas sagradas. El estar listos para efectuar estas ordenanzas del sacerdocio significa que estamos viviendo los mandamientos lo mejor posible, y que conocemos la forma de realizar las ordenanzas. Esta preparación reportará bendiciones tanto para nosotros mismos como para nuestros semejantes.

Cometidos

  1. 1.

    Estudie los procedimientos para efectuar ordenanzas. Establézcase la meta de aprender una ordenanza por semana.

  2. 2.

    Piense acerca de un aspecto de su vida en el que usted pueda mejorar su dignidad para llevar a cabo las ordenanzas del sacerdocio. Decídase a mejorar su vida en ese aspecto.

Pasajes adicionales de las Escrituras

  • Mateo 3:13–16 (el bautismo de Jesús).

  • Marcos 6:13 (el enfermo ungido con aceite).

  • Marcos 16:17–18 (la imposición de manos sobre los enfermos).

  • Santiago 5:14–16 (los élderes de la Iglesia deben ungir a los enfermos).

  • 3 Nefi 11:22–26 (la manera de bautizar).

  • Moroni 2:2 (el conferir el Espíritu Santo por la imposición de manos).

  • D. y C. 42:11 (los hombres habrán de ser ordenados por quienes tengan la autoridad).

Preparación del maestro

Antes de presentar esta lección:

  1. 1.

    Repase Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte A, capítulo 4, “El quórum del sacerdocio”, y el capítulo 31, “La oración y el ayuno”.

  2. 2.

    Consiga varias botellas pequeñas de aceite puro de oliva, una para cada familia representada en la clase. Esto permitirá que cada hogar tenga su propia botella de aceite consagrado, el que puede ser usado por los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec cuando den bendiciones.

  3. 3.

    Haga averiguaciones con los miembros de la clase y determine si hay alguno de ellos que deba realizar alguna ordenanza en el futuro cercano. Esté preparado para repasar esta ordenanza en su totalidad.

  4. 4.

    Planee presentar la primera sección de la lección lo más rápido posible a fin de ocupar la mayor parte del tiempo analizando cómo realizar estas ordenanzas.

  5. 5.

    Pida a los miembros de la clase que lean o presenten las historias y los pasajes de las Escrituras de esta lección.