Recibamos las ordenanzas y los convenios del templo

Investidos de lo Alto: Seminario de Preparación para el Templo,, 2003


“Y sin sus ordenanzas y la autoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne” (D. y C. 84:21).

Objetivo

Ayudar a los miembros de la clase a entender la importancia de los convenios y las ordenanzas que se realizan en el templo.

Preparación

  1. 1.

    Si se encuentra disponible, podrá mostrar el video de unos 27 minutos llamado “Juntos para siempre” (53411 002), también se puede encontrar este video en Mensajes del Evangelio (53196 002).

  2. 2.

    Tal vez sea recomendable prepararse para que la clase entone el himno “Más santidad dame” (Himnos, Nº 71).

Presentación de la lección

Pida a alguien que ofrezca la primera oración.

Pregunte a los miembros de la clase si tienen alguna pregunta. Tome el tiempo que sea necesario para contestar las preguntas lo mejor que pueda y según le guíe el Espíritu del Señor. Tenga presente que hay ciertos aspectos de la obra del templo de los que no se debe hablar fuera del mismo.

En el templo recibimos ordenanzas y hacemos convenios

Explique que en el templo recibimos las ordenanzas que nos permitirán regresar a la presencia de Dios y, además, hacemos convenios de vivir las leyes del Evangelio. El material que sigue proporcionará información sobre convenios y ordenanzas en general para después analizar los convenios y las ordenanzas que se realizan específicamente en el templo.

Ordenanzas

Explique que una ordenanza es una ceremonia sagrada que tiene un significado y un efecto de índole espiritual.

Pida a los miembros de la clase que nombren algunas de las ordenanzas de la Iglesia. (Pueden mencionar entre otras: el otorgamiento del nombre y la bendición de los niños, el bautismo, la confirmación, la Santa Cena, ordenaciones en el sacerdocio y las ordenanzas del templo).

Explique que las ordenanzas realizadas mediante el poder del sacerdocio son esenciales para nuestra exaltación. Es a través de dichas ordenanzas que recibimos el poder de Dios en nuestra vida.

Pida a los miembros de la clase que lean Doctrina y Convenios 84:19–21.

• ¿Qué es lo que se necesita para que el poder de la divinidad se manifieste en nuestras vidas? (Las ordenanzas del Sacerdocio de Melquisedec. El “sacerdocio mayor”, mencionado en esos versículos, es el Sacerdocio de Melquisedec.)

“Hacemos pacto de dar de nuestro tiempo, dinero y talentos —de dar todo lo que somos y todo lo que poseemos— para el beneficio del reino de Dios sobre la tierra…” (Cómo prepararse para entrar en el santo templo, pág. 37).

Pida a los miembros de la clase que abran el cuadernillo Cómo prepararse para entrar en el santo templo en la página 32. Una vez que lo hayan hecho, pida a alguien que lea en voz alta la siguiente declaración:

“¿Cuán importantes son las ordenanzas para nosotros como miembros de la Iglesia?

“¿Pueden ustedes ser felices, pueden ser redimidos, pueden ser exaltados sin ellas? La respuesta es: Son más que recomendables o deseables, o aún más que necesarias; más aún que esenciales o vitales. Son decisivas para cada uno de nosotros”.

Convenios

Haga hincapié en que un convenio es un acuerdo sagrado entre Dios y un individuo o un grupo de personas. Dios establece condiciones específicas y nos promete bendiciones si cumplimos con dichas condiciones. Cuando decidimos no guardar los convenios, no podemos recibir las bendiciones, y en ciertos casos incluso somos castigados como consecuencia de haber desobedecido. Las ordenanzas salvadoras del Sacerdocio siempre van de la mano de los convenios.

• ¿Qué convenios han efectuado con el Señor hasta este momento de sus vidas? (Los miembros de la clase podrían mencionar el convenio bautismal, que es renovado cada vez que participamos de la Santa Cena.)

• ¿Qué convenios hacemos cuando nos bautizamos? (Véase Mosíah 18:8–10; D. y C. 20:37.)

Recalque que cuando hacemos convenios con Dios, expresamos nuestro deseo de servirle y obedecerle de buena voluntad en todo lo que se nos requiera; a cambio, Dios nos promete bendiciones maravillosas. Para que podamos progresar hacia la vida eterna debemos hacer convenios y cumplirlos.

Las ordenanzas y los convenios del templo

Señale que entre las ordenanzas del templo figuran la investidura y el sellamiento (el casamiento en el templo y el sellamiento de padres a hijos), ya sea para los vivos o a favor de los muertos. Tal como otras ordenanzas del sacerdocio, el bautismo por los muertos se lleva a cabo en el templo. En las ordenanzas del templo hacemos convenios solemnes de dedicar nuestra vida a Dios y de edificar Su reino aquí en la tierra.

En cuanto a los convenios que hacemos al recibir la investidura, el élder James E. Talmage dijo:

“Las ordenanzas de la investidura comprenden ciertas obligaciones por parte del individuo, tales como el convenio y la promesa de observar la ley de absoluta virtud y castidad, ser caritativo, benevolente, tolerante y puro; consagrar su talento y medios a la propagación de la verdad y el ennoblecimiento de la raza humana; mantener su devoción a la causa de la verdad, y procurar en toda forma contribuir a la gran preparación, a fin de que la tierra quede lista para recibir a su Rey, el Señor Jesucristo. Con la aceptación de cada convenio y la asunción de cada obligación, se pronuncia una bendición prometida, basada en la fiel observancia de las condiciones expuestas” (La Casa del Señor, ed. revis., 1976, pág. 90).

A modo de repaso, puede usted escribir en la pizarra los convenios descritos. Haga hincapié en que hacemos convenios para ser rectos y puros y, además, para dar todo lo que poseemos a fin de edificar el reino del Señor. Lea la siguiente declaración:

“Somos un pueblo de convenios. Hacemos pacto de dar de nuestro tiempo, dinero y talentos —de dar todo lo que somos y todo lo que poseemos— para el beneficio del reino de Dios sobre la tierra” (Cómo prepararse para entrar en el santo templo, pág. 37).

• ¿De qué manera podemos dar “todo lo que somos y todo lo que poseemos” al reino de Dios?

• ¿Qué impide a veces a los miembros dar todo lo que tienen al reino del Señor?

Si lo desea, comparta su testimonio sobre las bendiciones que usted ha recibido por haber hecho los convenios en el templo y por haberlos guardado; o puede pedirle a un miembro que haya recibido la investidura que dé su testimonio.

Debemos ser fieles a los convenios que hacemos en el templo

Explique que el Señor dijo: “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Lucas 12:48).

• ¿Cómo se aplica este versículo a los convenios que hacemos en el templo?

Explique que el Señor nos ha dado ordenanzas y convenios para que Sus hijos entiendan el propósito de esta vida y estén preparados para las oportunidades gloriosas de la vida eterna. Cuando recibimos estas bendiciones, somos responsables de vivir dignamente de acuerdo con el aumento de conocimiento y las nuevas oportunidades que se nos hayan otorgado. Recalque que debemos ser fieles a los convenios realizados en el templo.

• ¿Por qué es tan importante ser fieles a los convenios que efectuamos en el templo?

Pida a los miembros de la clase que lean Doctrina y Convenios 82:10.

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “Os digo que el Señor no está obligado si no guardáis el convenio. Cuando Él hace un convenio con uno de nosotros, no lo va a quebrantar. Si el convenio se quebranta, somos nosotros quienes lo habremos quebrantado. Pero una vez roto, Él no está obligado a darnos la bendición y nosotros no la recibiremos” (Doctrina de Salvación, tomo II, pág. 242).

“Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que os digo; mas cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis” (D. y C. 82:10).

La fidelidad a nuestros convenios nos brindará paz y seguridad

Explique que el templo es un santuario y un lugar de paz en un mundo lleno de dificultades. Si asistimos al templo en forma regular y somos fieles a los convenios que hemos hecho, hallaremos paz, seguridad y guía en nuestra vida.

El élder Neal A. Maxwell dijo: “Si guardamos nuestros convenios, éstos nos conservarán espiritualmente a salvo” (“Al que venciere… así como yo he vencido”, Neal A. Maxwell, Liahona, julio de 1987, pág. 70).

• ¿De qué manera los convenios que han realizado hasta ahora los han conservado espiritualmente a salvo?

Indique que en el templo hacemos convenio de vivir dignamente para regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial y Jesucristo. A veces, en medio de nuestras vicisitudes diarias, quizá nos preguntemos si siquiera es posible.

Pida a los alumnos que lean 1 Nefi 17:3, 13.

• ¿Qué es lo que estos versículos enseñan en cuanto a cómo el Señor nos ayuda si nos esforzamos por regresar a Su presencia? ¿De qué manera se han cumplido estos pasajes de las Escrituras en su vida?

El élder Boyd K. Packer expresó: “Si asisten al templo y reciben la investidura, se arrodillan ante el altar y son sellados, viven una vida sencilla y son un alma sencilla, luchando para vencer las tentaciones, cayendo pero arrepintiéndose una y otra vez, siempre con la determinación de guardar los convenios… Vendrá el día en que recibirán la bendición: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’ (Mateo 25:21)” (Let Not Your Heart Be Troubled, 1991, pág. 257).

El Presidente Howard W. Hunter nos invitó a asistir al templo a menudo “por las bendiciones que se obtienen por medio de la adoración en el templo, y por la santidad y la seguridad que se logra dentro de esas santificadas y consagradas paredes. El templo es un lugar bello, es un lugar de revelación, es un lugar de paz. Es la casa del Señor. Es un sitio santo para Él y debería serlo también para nosotros” (“El símbolo supremo de ser miembros de la Iglesia”, Howard W. Hunter, Liahona, noviembre de 1994, pág. 6).

Conclusión

Pida a los miembros de la clase que compartan sus sentimientos en cuanto a recibir las ordenanzas del templo y hacer convenios con nuestro Padre Celestial.

Si está disponible el video Juntos para siempre y si tienen suficiente tiempo, tal vez convenga que lo vean ahora.

Si lo desean, podrían cantar el himno “Más santidad dame”. Comparta su testimonio sobre la gran bendición que es recibir las ordenanzas del templo y el privilegio que es hacer convenios con nuestro Padre Celestial.

Invite a alguien a ofrecer la última oración.