La enseñanza del Evangelio en el hogar

Guía para la familia, 2001


El Señor ha mandado a los padres que enseñen el Evangelio a sus hijos. Él dijo:

“Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres.

“Porque ésta será una ley para los habitantes de Sión, o en cualquiera de sus estacas que se hayan organizado.

“Y sus hijos serán bautizados para la remisión de sus pecados cuando tengan ocho años de edad, y recibirán la imposición de manos.

“Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor” (D. y C. 68:25–28).

El estudio de las Escrituras en familia

Solamente podemos llegar a ser como nuestro Padre Celestial y disfrutar del tipo de vida que Él vive mediante el cumplimiento de las leyes sobre las cuales esas bendiciones se basan (véase D. y C. 130:20–21). Antes de que podamos vivir de acuerdo con esas leyes, debemos saber cuáles son. “Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia” (D. y C. 131:6).

Jesucristo es nuestro líder y legislador. Él conoce el camino y las leyes que debemos guardar y nos invita a cada uno de nosotros a seguirle. Él dijo: “…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Para llegar a ser como nuestro Padre Celestial y volver junto a Él, debemos aprender las enseñanzas de Jesús y seguirlas. Tenemos las Escrituras a fin de que nos ayuden a conocer la vida, las enseñanzas y los mandamientos de Jesucristo.

Los cuatro libros aceptados por la Iglesia como Escritura son la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Todos ellos explican las leyes del Evangelio y las pautas para evaluar todo pensamiento, toda enseñanza y todo acto. Nos sirven para aprender de la vida y las enseñanzas de Jesucristo y nos proporcionan ejemplos de personas que tuvieron fe en Dios y guardaron Sus mandamientos.

Jesús nos ha enseñado a escudriñar y a estudiar las Escrituras (véase Juan 5:39; 3 Nefi 23:1; D. y C. 88:118).

Las familias deben estudiar las Escrituras juntos todos los días para aprender y seguir las enseñanzas del Señor. Los padres deben reunir a su familia todos los días a una hora determinada para leer y analizar juntos las Escrituras. Se debe dar la oportunidad de leer a todo miembro de la familia que sepa hacerlo.

family reading scriptures

Un miembro de la familia puede ofrecer una oración antes de la lectura de las Escrituras y pedir a nuestro Padre Celestial que bendiga a cada uno para que comprenda lo que se lea y obtenga un testimonio de ello. La familia tal vez quiera realizar la oración familiar a continuación de la lectura de las Escrituras.

Amedida que la familia lea las Escrituras y medite en ellas, sus miembros desearán ser más como el Salvador y encontrarán mayor gozo y paz en sus vidas.

Las oraciones personales y familiares

Cada uno de nosotros debe aprender a hablar con nuestro Padre Celestial por medio de la oración. Él nos ama y desea que nos comuniquemos con Él. Desea que le agradezcamos las bendiciones que nos da y que le pidamos Su ayuda y Su guía. Él nos ayudará si se lo pedimos. Cuando oramos, normalmente inclinamos la cabeza y cerramos los ojos, ya sea que estemos de rodillas, sentados o de pie.

Al orar, debemos recordar cuatro pasos importantes:

  1. 1.

    Comenzamos nuestras oraciones dirigiéndonos a nuestro Padre Celestial: “Nuestro Padre Celestial…”

  2. 2.

    Le damos gracias a nuestro Padre Celestial por las cosas que nos da: “Te damos gracias…”

  3. 3.

    Le pedimos que nos ayude con las cosas que necesitamos: “Te pedimos…”

  4. 4.

    Terminamos nuestra oración en el nombre del Salvador: “En el nombre de Jesucristo. Amén”.

Nuestras oraciones no siempre tienen que seguir estos cuatro pasos, pero el tenerlos en mente nos ayudará a aprender a orar. Siempre debemos comenzar y terminar nuestras oraciones de acuerdo con el primer y último paso, pero lo que digamos durante el resto de la oración dependerá de lo que sintamos que es importante decir. Algunas veces quizá deseemos dedicar la mayor parte de nuestra oración a dar gracias a nuestro Padre Celestial. En otros momentos, quizá deseemos dedicar la mayor parte del tiempo a pedir Su ayuda.

father and son praying

Las oraciones personales

Toda persona debe orar de manera individual al menos una vez por la mañana y otra vez por la noche. Los padres deben enseñar a sus hijos a ofrecer sus oraciones personales en cuanto comiencen a hablar. Los padres pueden enseñar a sus hijos a orar arrodillándose con ellos y haciendo que repitan lo que ellos digan frase por frase. En poco tiempo, los niños podrán ofrecer sus propias oraciones.

La oración familiar

Toda familia debe ofrecer diariamente la oración familiar. La familia entera se arrodilla y el padre ofrece la oración o pide a un miembro de la familia que la ofrezca. Todos deben tener la oportunidad, en forma regular, de ofrecer la oración familiar. Los niños pequeños pueden orar en su turno con la ayuda de sus padres. El momento de realizar la oración familiar es una excelente ocasión para enseñar a los niños la manera de orar y para enseñarles principios como la fe en Dios, la humildad y el amor.

family prayer

Oraciones especiales

Los padres deben enseñar a sus hijos que Dios siempre está dispuesto a escuchar sus oraciones. Aparte de sus oraciones personales y familiares habituales, ellos pueden orar en cualquier momento que necesiten ayuda especial o que deseen expresar su agradecimiento.

La bendición de los alimentos

El padre debe asegurarse de que los miembros de su familia aprendan a dar gracias a Dios por los alimentos y a pedirle que los bendiga antes de cada comida. Todos los miembros de la familia, incluso los niños pequeños, deben turnarse para pedir la bendición de los alimentos. El ofrecer una oración para la bendición de los alimentos sirve para que los padres y los niños aprendan a sentir gratitud hacia nuestro Padre Celestial.

La noche de hogar para la familia

Toda familia debe llevar a cabo la noche de hogar semanalmente. La familia puede constar de una persona o de un esposo y una esposa. También puede haber en ella hijos y otros familiares. Toda familia, sin importar cuáles sean sus circunstancias, recibirá bendiciones por realizar la noche de hogar. La Iglesia ha optado por reservar las noches de los lunes para la realización de la noche de hogar a fin de que la famila esté junta y ha establecido que no debe realizarse ninguna actividad de la Iglesia durante esa noche.

family home evening

La Primera Presidencia ha dicho: “Os prometemos que recibiréis grandes bendiciones si seguís el consejo del Señor y lleváis a cabo vuestra noche de hogar con toda regularidad. Oramos constantemente para que los padres en la Iglesia acepten su responsabilidad de enseñar y ser ejemplos dignos de los principios del Evangelio a todos sus hijos. El Señor os bendiga para que seáis diligentes en esta importantísima responsabilidad” (“Mensaje de la Primera Presidencia”, Manual de sugerencias para la noche de hogar, 1983, pág. IV).

Como patriarca de su familia, el padre preside. Él dirige la noche de hogar o escoge a un miembro de la familia para que lo haga. Enseña la lección o delega la enseñanza a su esposa o a sus hijos que tengan la edad para hacerlo. Todos los que sean lo suficientemente mayores deben tener la oportunidad de participar. Los niños pequeños pueden ayudar en tareas como dirigir la música, citar un pasaje de las Escrituras, responder a preguntas, sostener láminas en alto, repartir el refrigerio y orar. En ausencia del padre, la madre preside.

Acontinuación se da un ejemplo del programa que se sugiere para la noche de hogar:

  • Primer himno (por la familia).

  • Primera oración (por un miembro de la familia).

  • Lectura de un pasaje de las Escrituras o de una poesía (por un miembro de la familia).

  • Clase (por el padre, la madre o un hijo mayor).

  • Actividad (dirigida por un miembro de la familia y con la participación de todos los miembros de la familia).

  • Himno final (por la familia).

  • Oración final (por un miembro de la familia).

  • Refrigerio.

La familia puede llevar a cabo la noche de hogar de muchas otras maneras. Cualquier actividad que sirva para unir a la familia, que fortalezca el amor que sienten unos por otros, que les ayude a acercarse a nuestro Padre Celestial y les aliente a vivir rectamente puede ser una noche de hogar familiar. Algunos ejemplos de actividades que se podrían realizar son: leer las Escrituras, charlar acerca del Evangelio, compartir testimonios, llevar a cabo un proyecto de servicio, cantar juntos, ir a un paseo campestre, jugar en familia y hacer una caminata. En toda noche de hogar familiar debe hacerse una oración.

Las clases de la noche de hogar para la familia pueden basarse en las Escrituras, en las palabras de los profetas de los últimos días, en especial en los discursos de las conferencias generales y en experiencias y testimonios personales. El tema de muchas de las lecciones debe centrarse en el nacimiento, la vida, las enseñanzas y la expiación del Salvador. El manual Principios del Evangelio y la revista Liahona contienen artículos e información en cuanto a muchos temas que podrían tratarse en las clases de la noche de hogar para la familia.

A continuación se detallan temas que se sugieren para la clase de la noche de hogar:

  • El plan de salvación.

  • La vida y las enseñanzas de Jesús.

  • El arrepentimiento.

  • La oración.

  • El ayuno.

  • La Palabra de Sabiduría.

  • Las normas morales del Señor.

  • El significado de la Santa Cena.

  • El diezmo.

  • La gratitud.

  • La honradez.

  • La reverencia hacia Dios y el respeto por Sus creaciones.

  • La preparación para el bautismo, para la ordenación al sacerdocio o para el matrimonio.

  • La preparación para ir al templo.

  • La lectura de las Escrituras.

  • El santificar el día de reposo.

  • El perdonar a los demás.

  • La manera de obtener y compartir un testimonio.

  • El compartir el Evangelio con los demás.

  • La recopilación de acontecimientos familiares.

  • La comprensión y aceptación de la muerte.

  • La resolución de problemas familiares.

  • La administración financiera de la familia.

  • El ayudar todos en los quehaceres del hogar.

  • El saber apreciar y disfrutar de la música

Los días festivos y las ocasiones especiales

Los días festivos y otros momentos especiales, tales como la Navidad; la Semana Santa; el aniversario de la restauración del sacerdocio; las conferencias; la salida a la misión de un miembro de la familia; o el nacimiento, el bautismo o la ordenación de un miembro de la familia, pueden ser excelentes oportunidades de enseñar las verdades del Evangelio.

Diezmos y ofrendas

El Señor ha mandado a Su pueblo que viva la ley del diezmo y sea digno de las bendiciones que se prometen por hacerlo (véase Malaquías 3:8–11).

El momento en que los padres pagan sus diezmos es idóneo para enseñar la ley de los diezmos y las ofrendas. Los hijos son influenciados por lo que ven hacer a sus padres. Los niños que reciben dinero de sus padres deben pagar el diezmo de ese dinero. Es conveniente que los niños separen su dinero en tres partes: una para el diezmo, otra para la misión y otra para sus gastos. Los niños deben aprender que cada vez que reciban dinero, lo primero que deben hacer es apartar el diez por ciento para el diezmo, después apartar una cantidad para la misión y dejar el resto para sus gastos.

Cuando los niños pagan el diezmo, los padres deben enseñarles a llenar la papeleta de diezmos, introducirla en un sobre junto con el dinero y enviar el sobre, o dárselo, a un miembro del obispado o de la presidencia de la rama. Las familias que no vivan dentro de los límites de un barrio o una rama deben dar sus diezmos al líder indicado del sacerdocio.

Charlas a la hora de comer

Las comidas pueden proporcionar una buena oportunidad para hablar del Evangelio. A los niños pequeños les gusta hacer y contestar preguntas sobre el Evangelio. Si no saben la respuesta, el padre o la madre pueden darles una respuesta breve y de esa manera enseñarles el Evangelio. No hace falta que se hable del Evangelio en todas las comidas, pero si se hace dos o tres veces a la semana, puede resultar de gran utilidad para el aprendizaje del Evangelio en familia.

Relatos a la hora de dormir

A la mayoría de los niños les encantan los relatos que los padres les cuentan a la hora de dormir y eso ofrece una excelente oportunidad para enseñar el Evangelio contando o leyendo historias de las Escrituras, de las publicaciones de la Iglesia o experiencias personales. Los relatos que tratan temas como la honradez, la amabilidad y el compartir con los demás enseñan importantes principios del Evangelio.

El trabajar juntos

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Cuando la familia trabaja en unión en el hogar, surgen muchas oportunidades de enseñar el Evangelio. Mientras limpian la casa o cuidan del jardín, por ejemplo, los padres deben estar atentos a las oportunidades de hablar en cuanto al Evangelio. Los niños harán preguntas con frecuencia. Los padres deben siempre tomar tiempo para darles una respuesta sencilla. Comentarios como: “Eres muy trabajador. Seguro que tu Padre Celestial está orgulloso de ti” o: “Mira qué nubes tan preciosas ha creado nuestro Padre Celestial”, pueden inculcar en los niños un sentimiento de gratitud hacia nuestro Padre Celestial y la seguridad de que Él es real.

Consejos familiares

Los padres pueden reunir a los miembros de la familia para llevar a cabo un consejo familiar. Esas reuniones se realizan para fijarse metas como familia, resolver problemas familiares, hablar acerca de asuntos financieros, hacer planes, apoyarse y fortalecerse mutuamente, compartir testimonios y orar unos por otros. Se puede realizar un consejo cada vez que sea necesario. Quizá los padres deseen tener un consejo familiar todos los domingos o antes o después de la noche de hogar. Para que los consejos familiares tengan éxito, es imprescindible mostrar respeto por las opiniones y los sentimientos de los demás.

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Entrevistas privadas

Muchos padres descubren que las entrevistas regulares y en privado con cada uno de sus hijos les son útiles para acercarse a ellos, para alentarles y enseñarles el Evangelio. Dichas entrevistas pueden ser formales o informales y deben tener lugar con frecuencia.

El padre debe expresar su amor por su hijo o hija y la confianza que tiene en él o ella, y ellos deben tener la oportunidad de expresar sus sentimientos sobre cualquier tema, problema o experiencia. El padre debe escuchar cuidadosamente y tomar en serio los problemas y las confidencias de sus hijos. El padre y el hijo o la hija tal vez quieran orar juntos. Los problemas que surjan en la entrevista y que atañan a otros miembros de la familia podrían tratarse en la siguiente noche de hogar para la familia.

Actividades familiares

El padre debe planificar momentos en los que todos los miembros de la familia puedan realizar, a menudo, alguna actividad en unión. Ir a días de campo, acampar, llevar a cabo proyectos en familia, trabajar en la casa o en el campo, practicar la natación o hacer caminatas, ver películas apropiadas y otros entretenimientos sanos son algunas de las muchas actividades que las familias pueden disfrutar juntos.

Las familias que realizan actividades juntos disfrutarán de mayor amor y armonía en el hogar. Los niños estarán más dispuestos a escuchar a sus padres y a seguir sus consejos si hay unidad entre ellos; de esa manera, los padres podrán enseñarles el Evangelio con mayor eficacia.

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