El albedrío y la responsabilidad

"El albedrío y la responsabilidad," Para la Fortaleza de la Juventud: Cumplir nuestro deber a Dios, (2001)


“Así pues, los hombres… son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte” (2 Nefi 2:27).

Tu Padre Celestial te ha dado el albedrío, la habilidad de elegir entre el bien y el mal y de actuar por ti mismo o por ti misma; se te ha dado el Espíritu Santo para ayudarte a discernir el bien del mal. Mientras estés en la tierra, serás probado o probada para ver si utilizarás tu albedrío para demostrar tu amor por Dios al guardar Sus mandamientos.

Si bien eres libre de elegir por ti mismo o por ti misma, no eres libre de elegir las consecuencias de tus acciones. Al hacer una elección, recibirás las consecuencias de dicha elección; es posible que las consecuencias no sean inmediatas, pero siempre llegarán, para bien o para mal. Las elecciones equivocadas demoran tu progreso y conducen al pesar y a la desdicha. Las elecciones correctas conducen a la felicidad y a la vida eterna; por eso es tan importante que a lo largo de tu vida elijas lo correcto.

Tú eres responsable de las elecciones que hagas; no debes culpar a tus circunstancias, a tu familia ni a tus amistades si eliges desobedecer los mandamientos de Dios. Eres un hijo o una hija de Dios que posee gran fortaleza; tienes la habilidad para elegir la rectitud y la felicidad, no importa cuáles sean tus circunstancias.

Tienes también la responsabilidad de desarrollar las aptitudes y los talentos que nuestro Padre Celestial te ha dado; eres responsable ante Él en cuanto a lo que hagas con tus aptitudes y la forma en que utilices tu tiempo. No desperdicies tu tiempo; ten la disposición de trabajar duramente; elige hacer muchas cosas buenas de tu propia voluntad.

Mateo 25:14–29