El arrepentimiento

"El arrepentimiento," Para la Fortaleza de la Juventud: Cumplir nuestro deber a Dios, (2001)


El Salvador dio Su vida por nosotros y sufrió por nuestros pecados. A ese gran sacrificio se le conoce como la Expiación. Mediante la Expiación, y si te arrepientes, puedes recibir el perdón y quedar limpio o limpia de tus pecados. Si haces lo que se necesita para recibir el perdón, conocerás por ti mismo o por ti misma el poder de la Expiación y el amor que Dios tiene por ti; sentirás la paz del Señor Jesucristo, la cual te brindará gran fortaleza.

Satanás quiere hacerte pensar que no puedes arrepentirte, pero eso es absolutamente falso. El Salvador te ha prometido el perdón si haces lo que es requerido. Cuanto más pronto te arrepientas, más pronto encontrarás las bendiciones que provienen del perdón.

Algunas personas quebrantan a sabiendas los mandamientos de Dios, pensando arrepentirse antes de entrar en el templo o servir una misión. Ese pecado intencional hace burla de la expiación del Salvador y se presta a que Satanás tenga influencia en tu vida. El arrepentirse de un comportamiento de ese tipo es difícil y puede tomar mucho tiempo. Si tú pecas de esa manera, podrías perder años de bendiciones y de guía espiritual; podrías quedar atrapado o atrapada en ese comportamiento pecaminoso, lo cual haría difícil que encontraras el camino de regreso.

Es necesario que siempre confieses tus pecados al Señor; debes también confesar tus pecados a aquellos a quienes hayas dañado. Si has cometido pecados graves, como la inmoralidad, debes confesarlos a tu obispo.

Alma 36:6–24