La salud física

"La salud física," Para la Fortaleza de la Juventud: Cumplir nuestro deber a Dios, (2001)


“…todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas… recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos; y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos; y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar” (D. y C. 89:18–20).

El Señor te ha mandado cuidar debidamente tu cuerpo; para hacerlo, guarda la Palabra de Sabiduría, que se encuentra en Doctrina y Convenios 89. Come alimentos nutritivos, haz ejercicio con regularidad y duerme el tiempo suficiente. Si haces todas esas cosas, permaneces libre de adicciones nocivas y tienes control de tu vida; obtienes las bendiciones de un cuerpo saludable, una mente alerta y la guía del Espíritu Santo.

Nunca uses productos que tengan tabaco, como cigarrillos, tabaco rapé, tabaco de mascar, puros ni tabaco de pipa; crean adicción con mucha facilidad, perjudicarán tu cuerpo y te acortarán la vida. Tampoco bebas café ni té, ya que crean adicción y son dañinos.

Cualquier forma de alcohol es perjudicial para tu cuerpo y tu espíritu. El estar bajo la influencia del alcohol debilita tu sentido común y autodominio y podría conducirte a quebrantar la ley de castidad u otros mandamientos. El beber bebidas alcohólicas puede llevar al alcoholismo, lo cual destruye a las personas y a las familias.

Cualquier droga, sustancia química o práctica peligrosa que se utilice con el fin de provocar una sensación o estado de euforia puede destruir tu bienestar físico, mental y espiritual; entre ellas se incluyen las drogas duras, el abuso de los medicamentos que se pueden comprar con receta o sin ella, y sustancias químicas domésticas.

Nunca permitas que Satanás ni otras personas te hagan pensar que el quebrantar la Palabra de Sabiduría te hará más feliz o más atractivo o atractiva.

Daniel 1:3–20