Fortaleza espiritual

Cumplir Mi Deber a Dios: Para poseedores del Sacerdocio Aarónico


El Señor ha exhortado a los poseedores del sacerdocio a “[ser] limpios” (véase D. y C. 38:42). En esta sección podrás profundizar tu comprensión de la relación que existe entre la dignidad personal y el poder del sacerdocio (véase D. y C. 121:34–46). También elaborarás un plan para fortalecer el hábito de orar y estudiar las Escrituras con regularidad, eso incluye el estudio de las palabras de los profetas vivientes.

Esta sección está organizada en las siguientes partes:

  • Ora y estudia las Escrituras

  • Vive dignamente

  • Comprende la doctrina

Ora y estudia las Escrituras

“Ora siempre para que salgas triunfante; sí, para que venzas a Satanás” (D. y C. 10:5).

Aprende

  • Piensa en tus oraciones personales. ¿Con qué frecuencia oras? ¿Cómo te sientes al hacerlo? Estudia Santiago 1:5–6; Alma 34:17–28; 3 Nefi 18:15–21; y Moroni 10:3–5. Determina los principios que pueden contribuir a que tus oraciones sean más significativas y las bendiciones que recibirás si oras siempre.

  • Estudia detenidamente Helamán 3:29–30 y Doctrina y Convenios 18:33–36; 84:85. Al estudiar, busca palabras y frases que describan lo siguiente:

    1. La manera en que debes llevar a cabo el estudio de las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes.

    2. Las bendiciones que recibirás a medida que estudies las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes.

  • En la página siguiente, escribe el plan que tengas para mejorar tus oraciones y tu estudio personal de las Escrituras durante los años que seas maestro. Tu estudio de las Escrituras podría abarcar las palabras de los profetas vivientes que se encuentran en los ejemplares de la revista Liahona dedicados a la conferencia general.

Actúa

Mi plan para fortalecer el hábito de orar y leer las Escrituras con regularidad:

Comparte

  • Comparte lo que aprendas de tu estudio de las Escrituras. Por ejemplo, podrías compartir lo aprendido con tu familia, con amigos, en seminario o en las reuniones de quórum. Trata de que compartir lo que aprendas se convierta en un hábito. Esto fortalecerá tu testimonio y te ayudará a aprender la manera de enseñar el Evangelio. También fortalecerá el testimonio de los demás.

Considera la idea de coordinar el estudio de las Escrituras con lo que estudies en seminario, en la Escuela Dominical o con tu familia.

Vive dignamente

“…deja que todos tus pensamientos se dirijan al Señor” (Alma 37:36).

Aprende

  • Escudriña Doctrina y Convenios 121:41–45, y anota los principios que rigen el uso del sacerdocio. A continuación, haz lo siguiente (pídele ayuda a uno de tus padres o a un líder del sacerdocio si es posible):

    1. Busca la definición de las palabras que no entiendas.

    2. Piensa en algunas maneras de poner en práctica esos principios.

    Escudriña los versículos 45 y 46 y determina las bendiciones que se reciben por vivir los principios que ahí se señalan. Repite los pasos 1 y 2 con respecto a cada una de esas bendiciones.

  • Estudia Doctrina y Convenios 63:16 y determina las consecuencias de tener pensamientos impuros. Fíjate en el contraste que existe entre esas advertencias y las bendiciones de dejar que “la virtud engalane tus pensamientos incesantemente” (D. y C. 121:45). Elije por lo menos cuatro secciones del folleto Para la fortaleza de la juventud para estudiarlas; considera la idea de centrarte en las secciones que te ayudarán a tener pensamientos virtuosos. En particular, medita en cuanto a lo que puedes hacer para evitar los peligros que se describen en Doctrina y Convenios 63:16.

Actúa

Secciones de Para la fortaleza de la juventud que estudiaré:

Cosas específicas que haré para vivir estas normas y ayudar a los demás a hacer lo mismo:

Comparte

  • Comparte con uno de tus padres o con un líder del sacerdocio la manera en que el vivir esas normas ha influido en ti y en las personas que te rodean. Al hacerlo, habla acerca del tipo de persona que estás llegando a ser.

Considera la idea de aplicar las normas que se hallan en el folleto Para la fortaleza de la juventud para evaluar la música que escuchas y las películas que ves. Realiza los cambios que sean necesarios.

Comprende la doctrina

“…los élderes, presbíteros y maestros de esta iglesia enseñarán los principios de mi evangelio” (D. y C. 42:12).

Aprende

  • Escribe algunas preguntas que las personas que no sean de nuestra religión podrían tener en cuanto a las creencias de la Iglesia. ¿Qué temas doctrinales podrías estudiar para responder a esas preguntas?

  • Repasa la lista de temas doctrinales que estudiaste cuando eras diácono (véase la página 20). Haz los cambios correspondientes en el bosquejo “El sacerdocio y las llaves del sacerdocio” en base a tus experiencias y a tu estudio adicional. Elije cuatro o más temas sobre los cuales te gustaría aprender y enseñar (véase la página 44), y escribe los que hayas elegido en la página siguiente. Puedes recurrir a las Escrituras (incluso la Guía para el Estudio de las Escrituras), Leales a la fe, Predicad Mi Evangelio y las palabras de los profetas de los últimos días para aprender sobre esos temas.

  • Elabora un bosquejo sencillo de cada tema que estudies. El bosquejo podría incluir: (1) una definición del tema, (2) enseñanzas y ejemplos de las Escrituras y de tu propia vida y (3) tus ideas y sentimientos en cuanto a la importancia del tema. Para ver ejemplos de bosquejos, consulta Predicad Mi Evangelio (capítulos 2 y 3) o visita DutytoGod.lds.org.

Actúa

Temas doctrinales que estudiaré:

Comparte

  • Con los bosquejos que hayas preparado, enseña a otras personas sobre los temas doctrinales que escogiste. Puedes hacerlo en un entorno formal (como una noche de hogar, una reunión del sacerdocio, seminario, una reunión sacramental o los ejercicios de apertura de la mutual) o puedes hacerlo durante una conversación con un amigo.

Cuándo enseñaré sobre esos temas:

Considera la idea de pedirle a tu maestro de seminario que te brinde oportunidades de compartir en clase lo que aprendas sobre dichas doctrinas.

Temas doctrinales

  • La Trinidad

  • El plan de salvación

  • La expiación de Jesucristo

  • Los profetas

  • La Apostasía y la restauración del Evangelio

  • La restauración del sacerdocio

  • El sacerdocio y las llaves del sacerdocio

  • El servicio

  • Los convenios y las ordenanzas

  • La fe

  • El arrepentimiento

  • El bautismo

  • El don del Espíritu Santo

  • La oración y la revelación personal

  • El albedrío

  • Los templos

  • La familia eterna y la obra de historia familiar

  • La ley de castidad

  • La Palabra de Sabiduría

  • El diezmo

Repaso

Hacia el final de tus años de maestro, conversa con tus padres o con un líder del sacerdocio sobre las experiencias que hayas tenido al seguir tu plan de orar y estudiar las Escrituras, de vivir dignamente y de comprender la doctrina. Analiza la forma en que el llevar a cabo esas actividades te ayuda a fortalecer tu testimonio y tu relación con nuestro Padre Celestial.

Mi firma

Fecha

Firma de uno de los padres o de un líder

Fecha