La función sagrada del padre y de la madre

Matrimonio y Relaciones Familiares: Guía de estudio para el participante, 2000


Ideas para poner en práctica

De acuerdo con sus propias necesidades y circunstancias, siga una o ambas de las siguientes sugerencias:

  • Repase la función del padre y de la madre tal como se detalla en el séptimo párrafo de “La familia: Una proclamación para el mundo” (véase la página IV). Determine, con espíritu de oración, cómo el consejo se aplica a su hogar y que hará para seguirlo.

  • Escriba una carta a su padre o a uno de sus abuelos.

Asignación de lectura

Estudie el siguiente artículo. Si está casado, léalo y analícelo con su cónyuge.

Para el padre de familia

Presidente Ezra Taft Benson
Decimotercer Presidente de la Iglesia

Mis queridos hermanos, me siento sumamente agradecido de estar aquí con ustedes en esta impor-tantísima reunión de los poseedores del sacerdocio de Dios. Ruego que el Espíritu del Señor me acompañe y los acompañe a ustedes mientras les hablo de un tema extremadamente importante. Esta tarde quisiera dirigirme a ustedes, los padres que se encuentran aquí, y a los que están reunidos por toda la Iglesia, y hablarles de sus sagrados llamamientos.

Espero que ustedes, jovencitos, también escuchen con atención porque deben prepararse para ser los futuros padres de la Iglesia.

Un llamamiento eterno

Padres, ustedes tienen un llamamiento eterno del que nunca serán relevados: el de ser padres. Los llamamientos en la Iglesia son muy importantes, pero siempre se dan por un periodo de tiempo y después se releva de ellos a la persona. Por el contrario, el llamamiento de ser padres es eterno y su importancia continúa más allá de esta vida. Es un llamamiento por esta vida y por toda la eternidad.

El presidente Harold B. Lee dijo con acierto que la parte más importante de la obra del Señor que ustedes, los padres, realicen, será dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo del obispado y otras responsabilidades en la Iglesia son importantes, pero lo primordial es lo que puedan efectuar dentro del hogar (véase Fortaleciendo el hogar, folleto, pág. 8).

Examinemos cuáles son las responsabilidades específicas de los padres dentro de los sagrados confines de su hogar. Quisiera recordarles dos de las responsabilidades básicas de todo padre en Israel.

Satisfacer las necesidades materiales

Primero, tienen el sagrado deber de satisfacer las necesidades materiales de la familia.

El Señor definió con claridad el deber de mantener a la familia y de criar hijos dignos. En el comienzo, se le mandó a Adán, no a Eva, que se ganara el pan con el sudor de la frente.

El apóstol Pablo amonesta a los esposos y padres: “porque si alguno no provee para los suyos, y mayor-mente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).

Cuando la Iglesia restaurada todavía no tenía muchos años de vida, el Señor específicamente les dio a los hombres la obligación de mantener a sus esposas e hijos. En enero de 1832, dijo: “…de cierto os digo que todo hombre que tiene la obligación de mantener a su propia familia, hágalo, y de ninguna manera perderá su corona” (D. y C. 75:28). Tres meses más tarde dijo otra vez: “Las mujeres tienen el derecho de recibir sostén de sus maridos hasta que éstos mueran” (D. y C. 83:2). Éste es el derecho que dio Dios a las esposas y a las madres. Mientras ella cuida y educa a sus hijos en la casa, el esposo gana lo necesario para mantenerlos, haciendo posible así que ella cumpla con esta tarea.

Cuando en una familia el esposo es sano y puede trabajar, se espera que mantenga a su familia. A veces nos cuentan de esposos que debido a condiciones económicas adversas han perdido el trabajo y esperan que sus esposas salgan a trabajar, aunque ellos son todavía muy capaces de mantener a su familia. En estos casos, instamos al esposo a hacer todo lo que esté a su alcance para que su esposa pueda quedarse en la casa cuidando a los hijos mientras él continúa manteniendo a la familia lo mejor posible, a pesar de que el trabajo que pueda conseguir no sea ideal y tengan que ajustar el presupuesto familiar.

La necesidad de estudiar o de adquirir posesiones materiales tampoco justifica que se posponga el tener hijos para que la esposa trabaje y mantenga el hogar.

Consejo del presidente Kimball

Yo me acuerdo del consejo de nuestro querido profeta Spencer W. Kimball a los estudiantes casados, cuando dijo: “He repetido a miles de jóvenes que cuando se casan no deben esperar a tener hijos hasta después de haber terminado la universidad y cons-eguido la posición económica deseada… deben hacer una vida matrimonial normal y permitir que vengan los hijos…

“Yo no conozco ningún pasaje de Escritura”, continúa el presidente Kimball, “en el que se dé permiso a las jóvenes esposas para no tener familia con el propósito de ir a trabajar y mantener a sus esposos mientras ellos estudian. Hay miles de maridos que han trabajado y estudiado y han criado a sus hijos, todo a la vez” (“Marriage is Honorable”, en Speeches of the Year, 1973, 1974, pág. 263).

La función de la madre en el hogar

Hermanos del sacerdocio, yo continúo recalcando la importancia de que las madres se queden en la casa para cuidar y criar a sus hijos y enseñarles a ser personas dignas en todo sentido.

En mis viajes por todo el mundo he observado que la gran mayoría de las mujeres miembros de la Iglesia quieren seguir este consejo de todo corazón. Pero sabemos que a veces la madre trabaja fuera de la casa animada por su marido, e incluso ante la insistencia de él. Él es el que quiere tener las conveniencias que puede comprar el dinero extra. En esos casos, herma-nos, no sólo sufrirá su familia sino que ustedes mismos no podrán progresar espiritualmente. Les digo a todos ustedes, el Señor le ha dado al hombre la responsabilidad de mantener a su familia y ganar suficiente para que la esposa pueda cumplir con su función de madre en el hogar.

La preparación familiar es más urgente hoy en día

Padres, otro aspecto vital es que deben hacer arreglos para que la familia no pase necesidades en casos de emergencia. La preparación familiar es un principio de bienestar bien establecido y en la actualidad es más importante que nunca.

Les pregunto de todo corazón, ¿tienen almacenados para su familia comida, ropa y combustible, si fuera posible, suficientes para un año? La revelación de que, cuando se pueda, tengamos un huerto, criemos animales y almacenemos el producto de ellos puede que sea tan esencial para nuestro beneficio temporal hoy día como lo fue entrar al arca para la gente de la época de Noé.

También les pregunto: ¿Tratan de no gastar más de lo que tienen y están ahorrando, aunque sea un poco?

¿Son honrados con el Señor en el pago de los diezmos? La obediencia a esta ley divina les brindará tanto bendiciones espirituales como materiales.

Sí, hermanos, como padres en Israel ustedes tienen la gran responsabilidad de satisfacer las necesidades materiales de la familia y de estar preparados para casos de emergencia.

Proporcionar liderazgo espiritual

Segundo, ustedes tienen la sagrada responsabilidad de ser los líderes espirituales de la familia.

En un folleto que publicó hace algunos años el Consejo de los Doce, dice lo siguiente: “La paternidad equivale al liderazgo, el liderazgo más importante que existe. Siempre ha sido así… y siempre será de esa manera. Padres, con la ayuda, las sugerencias y el ánimo de su compañera eterna, ustedes deben presidir en el hogar” (véase Padre, considera tus obras, folleto, 1973, pág. 4).

No obstante, con la función de presidir se adquieren también importantes obligaciones. A veces nos ente-ramos de hombres, incluso hombres de la Iglesia, que piensan que ser el cabeza del hogar los coloca en un papel superior y les permite actuar como dictadores y tener exigencias injustas con la familia.

El apóstol Pablo dice que el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia (véase Efesios 5:23; cursiva agregada). Ése es el modelo que debemos seguir en nuestra función de presidir en el hogar. El Señor no guía a Su Iglesia con una mano severa ni despiadada. El Señor no trata a Su Iglesia con falta de respeto ni se despreocupa de ella. El Señor no se vale de la fuerza para conseguir lo que quiere. Nunca encontraremos al Señor haciendo nada que no sea edificar, elevar, consolar y exaltar a la Iglesia. Hermanos, les digo esto con toda seriedad: En nuestra función de líderes espirituales de nuestra familia, debemos seguir el ejemplo de Cristo.

Esto se aplica en particular a la relación que tengan con sus esposas.

Amen a sus esposas

Una vez más el consejo del apóstol Pablo es muy apropiado; él dijo simplemente: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia” (Efesios 5:25).

En las revelaciones de esta época el Señor habla otra vez de esta obligación: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Que yo sepa, en todas las Escrituras hay sólo alguien más a quien se nos manda amar con todo nuestro corazón, además de nuestras esposas, y es a Dios mismo. Reflexionen sobre eso.

Esta clase de amor se puede demostrar a las esposas de muchas maneras. Lo primero y más importante es que nada, excepto Dios mismo, debe ocupar el lugar de la esposa: ni el trabajo ni las diversiones ni los pasatiempos. Su esposa es la compañera eterna y lo más preciado que tienen.

¿Qué quiere decir amar a alguien con todo el corazón? Quiere decir amar con todas las emociones y con toda devoción. Cuando uno ama a la esposa de todo corazón, por supuesto no la humilla, no la critica, ni le busca defectos; no abusa de ella con palabras, silencios forzados ni acciones condenables.

¿Qué quiere decir allegarse a ella? Quiere decir mantenerse cerca de ella, serle leal, serle fiel, hablar con ella y expresarle amor.

Amarla quiere decir estar al tanto de sus senti-mientos y necesidades. A ella le gusta que la aprecien y le presten atención. Le agrada que le digan que la consideran atractiva y que ella es importante para ustedes. Amarla quiere decir que es preciso hacer todo lo posible para asegurar el bienestar de ella y su propia estimación.

Ustedes deben sentirse agradecidos de que ella sea la madre de sus hijos y la reina de su hogar; agradecidos de que ella haya escogido ser ama de casa y madre para dar a luz, nutrir, amar y enseñar a sus hijos, y que ella lo considere el llamamiento más noble de todos.

Esposos, reconozcan la inteligencia de su esposa y su capacidad de darles sugerencias como socia suya sobre los planes, las actividades y el presupuesto de la familia. No sean tacaños ni con el tiempo ni con el dinero.

Den a su esposa la oportunidad de desarrollarse en los planos intelectual, emocional, social y espiritual.

Recuerden, hermanos, que el amor puede alimen-tarse con acciones en apariencia insignificantes. Llevarle flores está bien, pero también es importante que estén dispuestos a ayudar a lavar la vajilla, cambiar pañales, levantarse de noche a atender a un niño que llora y dejar de mirar la televisión o de leer el periódico para ayudarla con la cena. Ésas son las formas de decir “te quiero” con nuestras acciones y dan resultados maravillosos con muy poco esfuerzo.

Esta clase de liderazgo del sacerdocio ejercido con amor se debe aplicar tanto con la esposa como con los hijos.

La función del padre en el hogar

Las madres tienen un papel preponderante en el hogar y son el corazón de él, pero esto no disminuye la función importantísima que desempeñan los padres como cabeza de la familia al criar, enseñar y amar a sus hijos.

Como el patriarca del hogar, ustedes tienen la gran responsabilidad de asumir el liderazgo para educar a sus hijos. Deben ayudar a crear un hogar en el que pueda morar el Espíritu del Señor. Su función es guiar la vida familiar en todos los aspectos, tomando parte activa en establecer las reglas de disciplina familiar y en su aplicación.

Nuestros hogares deben ser refugios donde nuestra familia pueda encontrar paz y alegría. Ningún hijo debe tener miedo de su padre, y mucho menos de un padre que posea el sacerdocio. El deber del padre es asegurarse de que su hogar sea un hogar feliz, y no puede lograrlo cuando en su casa haya discusiones, peleas, malos sentimientos y mal comportamiento. Los buenos padres, al disciplinar y educar a sus hijos, al cuidarlos y quererlos y al darles un buen ejemplo, ejercen una influencia poderosa que es vital para su bienestar espiritual.

Proporcionar liderazgo espiritual

Con el corazón lleno de amor, quisiera sugerir a los padres en Israel diez modos en que pueden ejercer un liderazgo espiritual con sus hijos:

  1. 1.

    Den bendiciones de padre a sus hijos. Bautícenlos y confírmenlos. Ordenen a sus hijos al sacerdocio. Ésos serán los puntos sobresalientes en la vida espiritual de ellos.

  2. 2.

    Dirijan personalmente las oraciones familiares, la lectura de las Escrituras y las noches de hogar semanales. Cuando ustedes participen con dedicación en estas actividades, sus hijos se darán cuenta de lo importantes que son esas actividades para ustedes.

  3. 3.

    Siempre que sea posible, vayan todos juntos a las reuniones de la Iglesia. Ir a la Iglesia todos juntos y participar juntos en las reuniones es vital para el bienestar espiritual de los hijos.

  4. 4.

    Dediquen tiempo a cada uno de los hijos por separado. Como familia, vayan de paseo y a acampar, a competencias deportivas y a recitales, a programas de sus escuelas, etc. Es muy importante para todos que el padre los acompañe.

  5. 5.

    Establezcan tradiciones familiares como paseos al campo, viajes, etc. Estos recuerdos serán imborrables para los hijos.

  6. 6.

    Tengan entrevistas personales con los hijos. Permítanles que hablen de lo que ellos quieran. Enséñenles principios del Evangelio y valores impor-tantes. Digales que los quieren. Todas estas cosas demuestran a los hijos que ellos son importantes para ustedes.

  7. 7.

    Enseñen a sus hijos a trabajar y muéstrenles el valor de esforzarse por alcanzar una meta apropiada. Cuando el padre abre una cuenta bancaria para la misión y la educación de sus hijos, demuestra a éstos lo que él considera importante.

  8. 8.

    Escuchen buena música y tengan a mano buenos libros en la casa. Los hogares en los que se cultiva el gusto por las obras de arte tienen una influencia beneficiosa sobre los hijos para siempre.

  9. 9.

    Si la distancia lo permite, vayan al templo con su esposa con regularidad. De esa forma los hijos comprenderán mejor la importancia del matrimonio en el templo y de los convenios que allí se hacen, como también la importancia de la familia eterna.

  10. 10.

    Permitan que sus hijos vean la satisfacción que sienten al servir en la Iglesia. Esto les servirá de ejemplo, y es probable que también ellos quieran servir en la Iglesia y encuentren satisfacción al hacerlo.

Su llamamiento más importante

Esposos y padres en Israel, ¡ustedes pueden hacer tanto por la salvación y la exaltación de sus familias! ¡Sus responsabilidades son tan importantes!

Recuerden que el llamamiento de padres en la Iglesia es sagrado, que es el llamamiento más importante en esta vida y en toda la eternidad; es un llamamiento del que nunca serán relevados.

Ruego que siempre puedan proveer las necesidades materiales de su familia y que, con su esposa a su lado, puedan cumplir con la sagrada responsabilidad de ser los líderes espirituales del hogar.

De un discurso pronunciado por el presidente Benson en la sesión del sacerdocio de la conferencia general de la Iglesia de octubre de 1987 (véase Liahona, enero de 1988, páginas 48–51).