“¿Cómo, pues, haría yo este grande mal… ?”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Que los miembros de la clase (1) aprendan cómo hacer que todas las experiencias y circunstancias obren juntamente para su bien y (2) fortalezcan su promesa de obedecer las normas del Señor referentes a la moralidad sexual.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:

    1. a.

      Génesis 37. José, el undécimo hijo de Jacob, es odiado por sus hermanos y vendido como esclavo.

    2. b.

      Génesis 39. José prospera siendo esclavo pero es acusado de inmoralidad y enviado a la cárcel (39:1–20). El jefe de la cárcel le da a José la responsabilidad de cuidar a los demás presos (39:21–23).

    3. c.

      Génesis 34:1–12; 35:22; 38:1–30. El pecado de inmoralidad tiene malas consecuencias para la familia de Jacob: Dina, su hija (34:1–12); Rubén, su hijo mayor (35:22) y Judá, otro de sus hijos (38:1–30).

  2. 2.

    Lectura complementaria: Génesis 34:13–31.

  3. 3.

    Si lo cree conveniente y tiene a su disposición los siguientes materiales visuales, utilícelos como parte de la lección:

    1. a.

      Las láminas José es vendido por sus hermanos (62525; Las bellas artes del Evangelio 109) y José se resiste a la esposa de Potifar (62548; Las bellas artes del Evangelio 110).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice la actividad siguiente (o una de su preferencia) para comenzar la lección.

Pida a la clase que nombre algunas de las películas, programas de televisión, libros o revistas que en el momento sean populares en el lugar donde vivan.

• ¿Qué normas de moralidad sexual exponen esos medios populares de difusión, comunicación y prensa? ¿En qué forma son diferentes esas normas de las normas del Señor que enseñan las Escrituras y los líderes de la Iglesia?

Explique que el comportamiento moral de la sociedad es muchas veces diferente de las normas morales que el Señor ha establecido. Mientras que las normas de la sociedad pueden cambiar, las normas del Señor son constantes.

Esta lección analiza las experiencias de un hombre que obedeció las normas morales del Señor y las de otros hombres que no lo hicieron. Esta lección habla también de las consecuencias del obedecer y del desobedecer las normas del Señor.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. Los hermanos de José lo venden como esclavo.

Enseñe Génesis 37 y analícelo con la clase.

Jacob contrae matrimonio con Lea y con Raquel, las hijas de Labán, hermano de su madre, y también se casa con las siervas de ellas, Zilpa y Bilha. Las esposas de Jacob le dan doce hijos, que son el origen de las doce tribus de Israel (el Señor le cambió el nombre a Jacob por el de Israel; véase Génesis 32:28). El undécimo hijo de Jacob es José; por ser el hijo mayor de Jacob y Raquel, José recibe la primogenitura cuando Rubén, el hijo mayor de Jacob y Lea, la pierde por ser indigno (1 Crónicas 5:1–2).

• ¿Por qué los hermanos de José le tenían envidia? (Véase Génesis 37:3–8) ¿De qué manera reaccionan cuando alguien de su familia los ofende o recibe mejor trato que ustedes? ¿Cómo pueden superar el sentir celos y enojo hacia sus familiares y amigos?

• ¿En qué forma respondió José a la petición de su padre de ir a Siquem para ver cómo estaban sus hermanos? (Véase Génesis 37:13–14. Adviértase que Siquem estaba a unos 72 kilómetros de distancia.) ¿Qué hizo José cuando no encontró a sus hermanos en Siquem? (Véase Génesis 37:15–17. Téngase en cuenta que Dotán estaba por lo menos unos 19 kilómetros más lejos.) Al leer este incidente, ¿qué aprendemos acerca del joven José? (Algunas de las respuestas podrían ser que fue obediente a su padre y persistente en hacer lo que él le había mandado.)

• ¿Qué conspiraron hacerle sus hermanos cuando José llegó al campo en que ellos apacentaban las ovejas? (Véase Génesis 37:12–18.) ¿En qué se diferencian las razones que tuvieron Rubén y Judá para salvarle la vida a José? (Véase Génesis 37:21–22, 26–27.) ¿Qué hicieron al fin sus hermanos en lugar de matarlo? (Véase Génesis 37:28, 31–33.)

2. José se niega a “pecar… contra Dios”.

Enseñe Génesis 39 y analícelo con la clase.

• ¿Cómo bendijo el Señor a José después que lo vendieron como esclavo? (Véase Génesis 39:1–4.) ¿Por qué depositó Potifar, un próspero oficial de Faraón, tanta confianza en José, a pesar de ser éste un esclavo? (Véase Génesis 39:5–6.)

• ¿Qué hizo José cuando la esposa de Potifar trató de tentarlo a pecar? (Véase Génesis 39:11–12. Destaque que José se retiró inmediatamente de la situación en que se encontraba.) ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de José al ser tentados?

• ¿Qué excusas pudo haber dado José si hubiera querido ceder a los requerimientos amorosos de la esposa de Potifar? En la actualidad, ¿qué excusas utiliza la gente para intentar justificar las transgresiones morales? ¿Por qué no son justificaciones válidas esas excusas?

• Cuando la esposa de Potifar procuró tentarlo, ¿qué castigo recibió José por haber sido virtuoso? (Véase Génesis 32:12–20. Él pasó de ser mayordomo de la casa de Potifar a ser prisionero en una cárcel.) En el mundo de hoy día, ¿cómo tratan algunas personas a quienes son virtuosos? (Las respuestas pueden ser diversas. En ocasiones, a las personas virtuosas se les ridiculiza y se les excluye socialmente, pero también, muchas veces se les respeta.) Si lo desea, hable sobre la presión a ser inmoral que el mundo ejerce en la juventud actual y sobre cómo los jóvenes pueden resistir esa presión.

Las Escrituras recalcan que, mientras José se encontraba en la cárcel, el Señor estaba con él (Génesis 39:21–23). ¿Qué nos revela este hecho acerca de José? (Él siguió teniendo fe en lugar de inquirir o culpar a Dios por haber sido encarcelado como consecuencia de su virtud.) De José, ¿qué aprendemos acerca del hacer que las malas experiencias y circunstancias se conviertan en buenas? (Si lo desea, lea Romanos 8:28 durante el análisis.)

El élder Hartman Rector Jr., explicó: “[La] habilidad de transformar todo para bien parece ser una característica divina, pues nuestro Padre Celestial siempre lo hace. Todo, no obstante cuán lamentablemente sea, llega a ser una victoria para el Señor. José, a pesar de ser esclavo y de que no merecía en absoluto esta suerte, siempre permaneció fiel al Señor, continuó viviendo los mandamientos y sacando algo muy bueno de sus degradantes circunstancias. Las personas de este tipo no pueden ser derrotadas” (“Vivid por encima de la ley para ser libres”, Liahona, agosto de 1973, pág. 29).

3. Siquem, Rubén y Judá cometen graves pecados morales.

Enseñe Génesis 34:1–12; 35:22 y 38:1–30, y analícelo con la clase. No hable demasiado de los pecados de esos hombres; utilícelos sencillamente para compararlos con la fidelidad de José.

• Indique que no todos los miembros de la familia de José y sus conocidos fueron tan valientes como José para enfrentar la tentación. ¿Cómo reaccionaron Siquem, Rubén y Judá al enfrentarse a la tentación sexual?

• Adviértase el lenguaje que se utiliza en Génesis 34:3 para describir los sentimientos de Siquem por Dina: “Pero su alma se apegó a Dina… y se enamoró de la joven”. ¿Qué discrepancia hay entre esta declaración de Siquem y la forma en que él se comportó? (Si Siquem hubiera estado verdaderamente enamorado de Dina, no la hubiera deshonrado. Es importante que los miembros de la clase comprendan que muchas veces la gente utiliza la excusa de que “estamos enamorados” para justificar hechos inmorales; mientras que las personas que están realmente enamoradas no se causan mutuamente sentimientos de culpa ni se ocasionan dolor con el fin de satisfacer pasiones y deseos físicos. No es amor lo que motiva un comportamiento que dificulta la oración, que hace a la gente indigna de entrar al templo o que separa a las familias.)

• Al término de su vida, cuando Jacob bendijo a cada uno de sus hijos, mencionó la transgresión moral de Rubén y dijo que era “impetuoso como las aguas” (Génesis 49:3–4). ¿Por qué es ésa una buena comparación? ¿Cuál sería, dijo Jacob a Rubén, la consecuencia del haber sido “impetuoso como las aguas”?

• Compare el precio que tuvo que pagar José por ser virtuoso con el que pagó Rubén por ser inmoral. ¿Qué perdió Rubén por causa de su inmoralidad? (Véase 1 Crónicas 5:1–2.) En la actualidad, ¿cuáles son las consecuencias espirituales y temporales del pecado sexual? ¿Por qué da tanta importancia el Señor a la pureza sexual?

• Los líderes de la Iglesia han enseñado permanentemente que la verdadera libertad es la obediencia a los mandamientos de Dios. ¿De qué manera vemos ese principio hecho realidad en la vida de José? ¿En qué forma la desobediencia menguó la libertad de Siquem, de Rubén y de Judá? ¿Cómo el escoger guardar los mandamientos nos brinda más libertad que el escoger quebrantarlos? (Véase Juan 8:31–36.)

Conclusión

Testifique que, con la ayuda del Señor, todas las experiencias por las que pasemos y las circunstancias que enfrentemos obrarán juntas para nuestro bien. Testifique también de lo valioso que es permanecer moralmente puros, tanto de pensamiento como de obra. Inste a los miembros de la clase a evaluar las películas, las revistas y los demás medios de difusión, comunicación y prensa, y a ver, a leer y a escuchar sólo lo que esté de acuerdo con las normas del Señor referentes a la moralidad sexual. Exhorte a los miembros de la clase a ser tan resueltos a obedecer la ley de castidad como lo fue José.

Otros conceptos didácticos

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. Bet-el: la casa de Dios

• Mientras Jacob viajaba de Canaán a la tierra de su parentela, se detuvo para pasar la noche y tuvo un sueño extraordinario en el que vio una escalera que llegaba hasta el cielo (Génesis 28:10–19; véase en la lección 10 el cuarto de los “otros conceptos didácticos”). Jacob llamó a aquel lugar Bet-el, que significa “casa de Dios” (Génesis 28:19). ¿Qué lugar tiene ese mismo nombre en la actualidad? (El templo; al cual se le llama la casa del Señor.)

El élder Marion G. Romney declaró: “Los templos son para todos nosotros lo que Bet-el fue para Jacob” (“Templos, las puertas del cielo”, Liahona, agosto de 1971, pág. 7).

• En Génesis 35:1–15, se indica que Jacob llevó a su familia de regreso a ese lugar sagrado. ¿Qué pidió Jacob a su familia que hiciera con el fin de prepararse para regresar a Bet-el, la “casa de Dios”? (Véase Génesis 35:2.) ¿Qué semejanzas hay entre esas preparaciones y las que nosotros hacemos para ir a la casa del Señor? ¿Qué “dioses ajenos” podría haber entre nosotros?

El presidente Spencer W. Kimball dijo:

“El Señor nos ha bendecido como pueblo, con una prosperidad inigualada en la historia. Los recursos puestos a nuestra disposición son buenos y necesarios para nuestro trabajo aquí sobre la tierra. Pero, me temo que muchos de nosotros nos hemos apartado rebaños, manadas, tierras, graneros y toda clase de riquezas, habiendo comenzado a adorarles como dioses falsos que cada vez ejercen un poder más firme y determinado sobre nosotros. ¿Poseemos acaso más bienes de lo que nuestra fe puede soportar?”…

“A pesar del placer intelectual que nos provoca describirnos como modernos, al igual que nuestra tendencia a pensar que poseemos una cultura y tecnología jamás igualada en el pasado, somos en general, un pueblo idólatra, condición en extremo repugnante ante los ojos del Señor” (“Los dioses falsos”, Liahona, agosto de 1977, págs. 3, 4).

• ¿Qué podemos hacer para quitar nuestros “dioses ajenos” y ser puros y dignos de asistir al templo? (Véase Génesis 35:2; Salmos 24:3–4; 2 Corintios 7:1; Moroni 10:30, 32.)

2. Jacob y Esaú se reconcilian

• Al regresar a la tierra de Canaán, Jacob sabía que se encontraría nuevamente con su hermano Esaú (Génesis 32:3–23; 33:1–17). ¿Por qué sentía temor Jacob de ver a Esaú? (Véase Génesis 32:11.) ¿Cómo se preparó Jacob para encontrarse con Esaú? (Véase Génesis 32:13–20.) ¿Cómo se comportó Esaú con Jacob cuando por fin se encontraron? (Véase Génesis 33:4, 8–11.) ¿Qué aprendemos de Jacob y Esaú acerca del resolver los conflictos familiares?

3. Las concubinas en los tiempos del Antiguo Testamento

En Génesis 35:22, se habla de Bilha, una de las siervas de Raquel, como la concubina de Jacob. El élder Bruce R. McConkie proporcionó la siguiente explicación del uso del término concubina en el Antiguo Testamento:

“A lo largo de la historia de los tratos de Dios con Su pueblo, incluyendo la época de la casa de Israel, las concubinas eran esposas legales casadas con sus maridos en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio… Antiguamente se consideraban como esposas secundarias, es decir, esposas que no tenían la misma categoría dentro del sistema de castas existentes en esa época que las esposas que no eran llamadas concubinas” (Mormon Doctrine, segunda edición, 1966, pág. 154).