“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Inspirar a los miembros de la clase a parecerse más a Cristo al aplicar los sabios consejos que se encuentran en los libros de Proverbios y de Eclesiastés.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los pasajes de las Escrituras que se analizan en esta lección y todo lo que le sea posible de los libros de Proverbios y de Eclesiastés, y ore al respecto.

  2. 2.

    Si va a utilizar la actividad para despertar la atención, antes del comienzo de la clase escriba las siguientes frases en un cartel o en la pizarra.

    1. a.

      Antes del quebrantamiento es la _____________.

    2. b.

      Instruye al _____________ en su camino.

    3. c.

      Todo tiene su _____________ y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su _____________ .

    4. d.

      _____________ de Jehová de todo tu corazón.

    5. e.

      La _____________ _____________ quita la ira.

    6. f.

      Porque cual es su _____________ en su corazón, tal es él.

    Si piensa utilizar la segunda actividad para despertar la atención, pida a uno o a dos miembros de la clase que se preparen para hablar sobre algún pasaje preferido de los libros de Proverbios o de Eclesiastés y comenten por qué es importante para ellos.

  3. 3.

    Si puede conseguir “La confianza en el Señor”, un segmento de cinco minutos de duración de las Presentaciones en video sobre el Antiguo Testamento (53224 002), preséntelo, si lo desea, como parte de la lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice una de las actividades siguientes (o una de su preferencia) para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

1. Señale las frases que ha escrito en un cartel o en la pizarra (véase la sección “Preparación”). Explique que esas son aseveraciones muy conocidas de los libros de Proverbios y de Eclesiastés y pida a los miembros de la clase que anoten las palabras que corresponden en los espacios en blanco. Si fuera necesario, dé las siguientes referencias para que los miembros de la clase busquen las palabras que no sepan en los correspondientes pasajes de las Escrituras.

  1. a.

    Proverbios 16:18 (soberbia).

  2. b.

    Proverbios 22:6 (niño).

  3. c.

    Eclesiastés 3:1 (tiempo, hora).

  4. d.

    Proverbios 3:5 (Fíate).

  5. e.

    Proverbios 15:1 (blanda respuesta).

  6. f.

    Proverbios 23:7 (pensamiento).

2. Pida con anticipación a uno o dos miembros de la clase que mencionen un pasaje preferido de los libros de Proverbios o de Eclesiastés y digan por qué es importante para ellos.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras. Como sería imposible hacer todas las preguntas o tratar en detalle todas las partes de la lección, ore para escoger el material que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de la clase. Quizás tenga que adaptar algunas preguntas para que se ajusten a las condiciones de los miembros de la clase.

Los proverbios son dichos cortos que, por lo general, dan consejos para vivir con rectitud. El Antiguo Testamento registra que Salomón “compuso tres mil proverbios” (1 Reyes 4:32). Algunos de esos dichos sabios (o adagios) se encuentran en el libro de Proverbios. Aun cuando Salomón y los demás autores de este libro no eran Profetas, mucho de lo que escribieron lo hicieron inspirados por el Señor. Sus escritos reflejan generalmente la creencia de que la verdadera sabiduría proviene de Dios.

El libro de Eclesiastés también contiene dichos sabios, y algunos eruditos piensan que Salomón fue su autor. El mensaje de Eclesiastés es que la vida sólo tiene sentido a través de Dios.

Esta lección se divide en siete secciones que se concentran en temas importantes de los libros de Proverbios y de Eclesiastés. Durante su estudio personal, es posible que encuentre algunos otros temas que desee analizar con la clase.

1. La sabiduría o prudencia

Enseñe los siguientes pasajes de los libros de Proverbios y de Eclesiastés, y analícelos con la clase.

• En los libros de Proverbios y de Eclesiastés, se hace hincapié en la importancia de la sabiduría y de la prudencia. ¿Qué diferencia hay entre ser instruido y ser sabio? (Véase Proverbios 1:7; 9:9–10; 2 Nefi 9:28–29. Indique que, en el lenguaje bíblico, temer al Señor significa ser reverente y obedecerle. Explique que la sabiduría es algo más que el conocimiento; es la aplicación correcta de éste. Para los israelitas, la sabiduría significaba la obediencia a las leyes de Dios.)

• De Proverbios 2:2–6, ¿qué aprendemos acerca de la forma de obtener el conocimiento de Dios? ¿Por qué es necesaria la diligencia para obtener ese conocimiento?

• ¿Cómo se compara el valor de la sabiduría con el valor de los tesoros terrenales? (Véase Proverbios 3:13–18; Eclesiastés 7:12. Adviértase que los pronombres ella y su que se encuentran en Proverbios 3:15–18 se refieren a la sabiduría.) ¿Cómo brinda la sabiduría felicidad y paz?

• En Proverbios 3:18 dice que la sabiduría “es árbol de vida” para quienes la poseen ¿Qué nos enseña ese símbolo acerca del valor de la sabiduría? (Véase 1 Nefi 11:8–11, 21–25; adviértase que el árbol de la vida es un símbolo del amor de Dios.)

• ¿Qué características de la gente sabia se enumeran en Proverbios 9:9–10 y en 15:31–33? ¿Por qué son necesarias esas cualidades para obtener la sabiduría?

2. Confianza en el Señor

Enseñe Proverbios 3:5–7 y analícelo con la clase.

• ¿Qué consejo se da en Proverbios 3:5–7? ¿Cómo endereza nuestras veredas el Señor? ¿Qué experiencias les han enseñado a confiar en el Señor?

• ¿Qué significa reconocer a Dios? (Véase Proverbios 3:6; Alma 34:38; D. y C. 59:21.) ¿En qué forma somos bendecidos cuando lo reconocemos?

3. Las palabras que salen de nuestra boca

Enseñe los siguientes pasajes del libro de Proverbios y analícelos con la clase.

• En Proverbios 6:16–19 se enumeran siete cosas que aborrece el Señor. Tres de esas cosas —la mentira, el levantar falso testimonio y el sembrar la discordia— se aplican a las palabras que salen de nuestra boca. ¿Por qué le preocupan al Señor las palabras que hablemos? (Véase Proverbios 16:27–28; 18:8; 25:18; Mateo 12:36–37.) ¿Cómo podemos superar la mala costumbre de decir mentiras, de contar chismes o de hablar mal de otras personas?

• En Proverbios 16:24 leemos que como “panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma”. ¿En qué forma es eso verdad? ¿Qué resultados se obtienen al hablar con bondad? (Véase Proverbios 12:25; 15:1; 16:24.) ¿Cómo les han ayudado las palabras bondadosas de otras personas?

• ¿Qué beneficios se obtienen al hablar suavemente cuando surge un desacuerdo? (Véase Proverbios 15:1.)

El élder Gordon B. Hinckley dijo: “Muy raras veces nos metemos en dificultades cuando hablamos suavemente; es únicamente cuando alzamos nuestras voces que las chispas vuelan y esas pequeñas partículas se convierten en grandes montañas de contención” (“Si Jehová no edificare la casa”, Liahona, octubre de 1971, pág. 30).

Con el fin de recalcar la importancia de hablar con bondad, si lo desea, pida a los miembros de la clase que canten “Oh, hablemos con tiernos acentos” (Himnos, N° 232).

4. El orgullo

Enseñe Proverbios 8:13; 13:10; 16:18–19 y analícelo con la clase.

• En Proverbios 8:13 se declara que el Señor aborrece la soberbia (el orgullo). ¿Por qué es la soberbia un pecado tan grave?

El presidente Ezra Taft Benson dijo:

“La característica principal del orgullo es la enemistad: enemistad hacia Dios y enemistad hacia nuestros semejantes. Enemistad significa ‘aversión, odio, resentimiento’ u oposición. Es el poder por el cual Satanás desea dominarnos.

“El orgullo en su naturaleza fomenta la competencia. Oponemos nuestra voluntad a la de Dios. Cuando lo hacemos blanco a Él de nuestro orgullo, es con la actitud de decir: ‘Que se haga mi voluntad y no la tuya’. Como dijo Pablo, ‘todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús’ (Filipenses 2:21).

“Nuestra voluntad en competencia con la de Dios deja que nuestros deseos, apetitos y pasiones corran desenfrenados (véase Alma 38:12; 3 Nefi 12:30).

“Los orgullosos no pueden aceptar que la autoridad de Dios dé dirección a su vida (véase Helamán 12:6). Ellos oponen sus percepciones de la verdad contra el conocimiento omnisciente de Dios, su capacidad contra el poder del Sacerdocio de Dios, sus propios logros contra las obras grandiosas de Él.

“Nuestra enemistad contra Dios puede ir marcada con etiquetas variadas, como la rebelión, la dureza de corazón, la dureza de cerviz, la impiedad, la vanidad, la facilidad para ofenderse y el deseo de recibir señales. Los orgullosos quieren que Dios esté de acuerdo con ellos; pero no tienen interés en cambiar su opinión para que la suya esté de acuerdo con la de Dios…

“El orgullo es un pecado condenatorio en todo el sentido de la palabra y limita o detiene el progreso (véase Alma 12:10–11). El orgulloso no es maleable de enseñar (véase 1 Nefi 15:3, 7:11); no cambia su manera de pensar para aceptar la verdad, porque eso implicaría que ha estado equivocado” (“Cuidaos del orgullo”, Liahona, julio de 1989, págs. 4–5, 7).

• En Proverbios 13:10 y 16:18 se enseña que la soberbia (el orgullo) lleva a la contención y a la destrucción. ¿Por qué la soberbia puede conducir a eso? ¿En qué forma afecta la soberbia nuestro núcleo familiar?

El presidente Ezra Taft Benson dijo:

“Otro aspecto del orgullo es la contención. Las discusiones acaloradas, las peleas, el dominio injusto, las grandes brechas entre las generaciones, el divorcio, el abuso de cónyuges, los tumultos y disturbios, todos encajan en esta categoría del orgullo.

“La contención en la familia aleja de ella al Espíritu del Señor; también aparta a muchas personas de su familia…

“El orgullo afecta todas nuestras relaciones: la que tenemos con Dios y sus siervos, la de marido y mujer, de padres e hijos…” (“Cuidaos del orgullo”, Liahona, julio de 1989, págs. 6 y 7).

• ¿Cómo podemos vencer el orgullo (la soberbia)? (Véase Proverbios 16:19.) ¿Qué podemos hacer para ser más humildes en la relación que tenemos con nuestros familiares y con Dios?

5. La amistad

Enseñe los siguientes pasajes de los libros de Proverbios y de Eclesiastés, y analícelos con la clase.

• ¿Qué advertencia se nos ha dado en contra de los malos amigos? (Véase Proverbios 13:20; 22:24–25.)

• ¿Cuáles son algunas de las características de los buenos amigos? (Véase Proverbios 17:17; 27:9.) ¿De qué manera los buenos amigos los han ayudado en los momentos difíciles?

• ¿Qué debemos hacer para tener buenos amigos? (Véase Proverbios 18:24. Haga notar que, para tener buenos amigos, nosotros también debemos serlo.)

• ¿Cómo reaccionan los buenos amigos cuando tomamos decisiones imprudentes? (Véase Eclesiastés 4:9–10.)

El élder Marvin J. Ashton dijo:

“Alguien ha dicho: ‘Un amigo es aquel que está dispuesto a aceptarme tal como soy’. Reconociendo esto como una definición de la palabra amigo, yo me apresuraría a afirmar que no seríamos realmente buenos amigos si dejáramos que una persona permaneciera de la misma forma que era…

“No existe recompensa más grande para ninguno de nosotros que, al prestar servicio, se nos diga: ‘Gracias por tu amistad’. Cuando quienes necesitan ayuda encuentran el camino de regreso por medio de nosotros, eso es la amistad en acción. Cuando el débil se hace fuerte y el fuerte se fortalece aún más por medio de nuestra forma de vivir, la amistad es una realidad. Si a una persona se la puede juzgar por sus amigos, también se la puede juzgar por los valores que éstos posean.

“Sí, un amigo es alguien que está dispuesto a aceptarme tal como soy, pero a la vez, es alguien que está dispuesto a dejarme en mejores condiciones que cuando me encontró y es capaz de lograrlo” (en “Conference Report”, octubre de 1972, págs. 32, 35 o Ensign, enero de 1973, págs. 41, 43).

• ¿En qué forma podemos fortalecer la amistad dentro de la familia?

• Jesucristo muchas veces llamó amigos a Sus discípulos (D. y C. 88:62; 93:45). ¿Cómo ha demostrado Él que es nuestro amigo? (Véase Juan 15:13.) ¿Cómo le demostramos nosotros que somos Sus amigos? (Véase Juan 15:14.) ¿En qué forma han sentido Su amistad?

6. La crianza de los hijos

Enseñe los siguientes pasajes del libro de Proverbios y analícelos con la clase.

• En Proverbios 22:6 dice: “Instruye al niño en su camino”. ¿Qué deben hacer los padres con el fin de seguir ese consejo? (Véase D. y C. 68:25–28.) ¿Cómo podemos enseñar con más eficacia los principios del Evangelio a nuestros hijos y fortalecer su testimonio?

El élder Richard G. Scott dijo: “En bien de tus hijos debes estar dispuesto a renunciar a los placeres y los intereses propios en favor de las actividades familiares, y a no delegar en la Iglesia, ni en la escuela ni en la sociedad la función esencial de promover un buen desarrollo en el niño. Es preciso dedicar tiempo, gran esfuerzo y extraordinario sacrificio personal a fin de instruir ‘al niño en su camino’. Pero, ¿dónde hallarían una mejor recompensa por la labor esforzada?” (“Padre, vuelve a tu hogar”, Liahona, julio de 1993, pág. 40).

• ¿Por qué necesitan los niños tener reglas, restricciones y reprimendas que se lleven a cabo con amor? (Véase Proverbios 19:18; 29:17.) ¿Cómo deben responder los hijos al consejo correcto de sus padres? (Véase Proverbios 6:20–23.) ¿Cómo deben corregir los padres a sus hijos? (Véase D. y C. 121:41–44.)

7. La felicidad y el buen humor

Enseñe Proverbios 15:13 y 17:22, y analice esos pasajes con la clase.

• ¿Por qué es importante cultivar una actitud alegre y un buen sentido del humor? (Véase Proverbios 15:13; 17:22.)

El presidente Hugh B. Brown dijo: “Me gustaría que sonrieran porque, después de todo, debemos mantener un buen sentido del humor, no importa lo que venga. Pienso que de todas las personas del mundo, nosotros tendríamos que ser las más felices, ya que tenemos el mensaje más grandioso y gozoso de la tierra. Creo que cuando lleguemos al otro lado, alguien nos estará esperando con una sonrisa (a no ser que vayamos al lugar indebido y entonces alguien nos reciba con una mueca de burla); por tanto, seamos felices. Pero que esa felicidad sea verdadera, que brote de nuestro interior” (The Abundant Life, 1965, pág. 83).

• ¿Qué debemos hacer para fomentar el buen humor en nuestra familia? (Si lo desea, pida a los miembros de la clase que hablen de las veces en que el buen humor haya servido a sus familias tanto para resolver problemas como para aumentar el amor de los unos hacia los otros.)

Conclusión

Dé su opinión acerca de los temas que han analizado. Aliente a los miembros de la clase a recordar y a seguir el consejo que se encuentra en los libros de Proverbios y de Eclesiastés. Si lo desea, aliéntelos a aprender de memoria un pasaje favorito de esos libros.

Otros conceptos didácticos

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. Actividad con los proverbios

Escriba varias referencias del libro de Proverbios en tiritas de papel por separado y póngalas en un recipiente. Pida a los miembros de la clase que, por turno, escojan una tira de papel del recipiente, lean el pasaje de las Escrituras que se cita en ella y expliquen cómo se aplica a nuestro diario vivir.

2. Aplicación de las Escrituras

Dibuje en la pizarra la figura de un cuerpo humano y luego pida a miembros de la clase que busquen los siguientes versículos y escriban las referencias junto a las partes correspondientes del cuerpo. Lean juntos los versículos y analicen cómo se aplican a nuestra vida.

  1. a.

    Proverbios 2:2 (oído y corazón).

  2. b.

    Proverbios 3:5 (corazón).

  3. c.

    Proverbios 3:21 (ojos).

  4. d.

    Proverbios 3:18 (mano) [o Proverbios 3:3 (cuello) o Proverbios 22:14 (manos)].

  5. e.

    Proverbios 4:26–27 (pies).

  6. f.

    Proverbios 8:7 (boca).

  7. g.

    Proverbios 10:4 (mano).

  8. h.

    Proverbios 4:25–26 (ojos, pies).

3. La “mujer virtuosa” (Proverbios 31:10)

Pida a los miembros de la clase que repasen Proverbios 31:10–31 y enumeren las cualidades de una mujer virtuosa. Indique que tanto los hombres como las mujeres deben esforzarse por desarrollar esas características. Si lo desea, escriba en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase. Entre ellas, se debe incluir lo siguiente:

Versículo

Cualidad

11

Se puede confiar en ella.

13

Trabaja diligentemente.

20

Es compasiva.

25

Es fuerte y honorable.

26

Habla con sabiduría y tiene clemencia.

28

Es una madre y una esposa dedicada.

30

Obedece al Señor.

Invite a algunos miembros de la clase a hablar sobre algunas personas que ellos conozcan y que posean esas características.