“Un reino que no será jamás destruido”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Fortalecer en los miembros de la clase el testimonio de la Iglesia de Jesucristo restaurada y alentarlos a ayudar en la edificación del reino de Dios en la tierra.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:

    1. a.

      Daniel 2:1–23. El rey Nabucodonosor tiene un sueño y manda a sus sabios que se lo describan y lo interpreten (2:1–13). Daniel ora con sus amigos y Dios le revela el sueño y su interpretación (2:14–23).

    2. b.

      Daniel 2:24–49. Daniel revela que el sueño del rey Nabucodonosor predice el surgimiento y la caída de los grandes reinos de la tierra y el triunfo del reino de Dios sobre todos los demás en los postreros días.

  2. 2.

    Lectura complementaria: Doctrina y Convenios 65.

  3. 3.

    Con anticipación, pida a dos o a tres miembros de la clase que se preparen para expresar un breve testimonio de la veracidad de la Iglesia.

  4. 4.

    Si emplea la actividad para despertar la atención, antes de empezar la clase, haga en un cartel o en la pizarra la gráfica que aparece más adelante.

  5. 5.

    Si va a utilizar el diagrama “El sueño de Nabucodonosor” (véase la pág. 245), prepárelo en un cartel o en la pizarra antes de la clase; pero no escriba los nombres de cada uno de los reinos sino hasta después de haberlos analizado con los miembros de la clase.

  6. 6.

    Si está disponible la lámina de Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor (62531; Las bellas artes del Evangelio 115), puede utilizarla con esta lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice una de las actividades siguientes (o una de su preferencia) para comenzar la lección.

Indique la siguiente gráfica, que habrá preparado en una cartulina, en forma de cartel, o en la pizarra:

• ¿Saben ustedes qué representan estos números?

Dé a los miembros de la clase unos minutos para que contesten. Después, complete la gráfica según lo que aparece a continuación:

filled-in chart

(En el número de Liahona con los discursos de la última conferencia, encontrará datos más actuales en el “Informe estadístico”.

Inste a los miembros de la clase a hacer comentarios sobre el rápido crecimiento de la Iglesia. Explíqueles que esta lección habla de Daniel, un Profeta de la antigüedad que vio, siglos antes de que ocurriera, el triunfo del reino de Dios en la tierra, o sea, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. Daniel recibe una revelación en la cual se le muestra el sueño del rey Nabucodonosor y se le da la interpretación del sueño.

Enseñe Daniel 2:1–23, y analícelo con la clase.

Una noche, el rey Nabucodonosor tuvo un sueño inquietante. Después, puso a prueba a los que le asesoraban diciéndoles que lo había olvidado y mandándoles que se lo revelaran y le explicaran su interpretación (Daniel 2:2–5). Cuando le dijeron que no les era posible saber cuál había sido su sueño, Nabucodonosor mandó matar a todos los sabios de Babilonia, incluso a Daniel y a sus amigos (Daniel 2:10–13).

• ¿Cómo se preparó Daniel para interpretar el sueño del rey? (Véase Daniel 2:17–18. Les pidió a sus amigos que oraran con él.) ¿De qué modo les han ayudado a ustedes las oraciones de sus familiares y amigos?

• ¿Cómo fueron contestadas las oraciones de Daniel y sus amigos? (Véase Daniel 2:19, 27–28.) ¿Qué hizo Daniel inmediatamente después de haber recibido la visión del sueño del rey? (Véase Daniel 2:20–23.) ¿Qué revelan sus palabras sobre los sentimientos que Dios le inspiraba? ¿Por qué es importante que le demostremos nuestra gratitud al Señor? ¿Cómo debemos demostrársela?

• Compare las fuentes a las que acudieron Daniel y Nabucodonosor en busca de respuestas a sus preguntas. (Véase Daniel 2:2, 19–23, 28.) ¿A qué fuentes cuestionables acuden en la actualidad algunas personas en busca de respuestas a preguntas difíciles o cuando tienen que tomar una decisión? ¿Qué influye en mucha gente para que no busque la guía de Dios en esas situaciones?

2. Daniel describe el sueño de Nabucodonosor y se lo interpreta.

Enseñe Daniel 2:24–49, y analícelo con la clase.

• ¿Cómo describió Daniel la gran imagen que el rey había visto en el sueño? (Véase Daniel 2:31–33. Muestre a la clase la lámina de Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor o el diagrama que aparece a continuación y que habrá preparado con anticipación.)

Nebuchadnezzar’s dream

• ¿Qué representaban las varias partes de la imagen? (Véase Daniel 2:36–43. Las partes representaban diversos reinos que se sucederían unos a otros como potencias mundiales.)

Escriba en el diagrama los nombres de los reinos, al mismo tiempo que presente la siguiente interpretación del presidente Spencer W. Kimball:

  1. a.

    La cabeza de oro representaba a Nabucodonosor y su reino de Babilonia.

  2. b.

    El pecho y los brazos de plata representaban a Ciro y su reino de Media y de Persia.

  3. c.

    El vientre y los muslos de bronce representaban a Filipo y a Alejandro, y al reino de Grecia y Macedonia.

  4. d.

    Las piernas de hierro representaban el Imperio Romano.

  5. e.

    Los pies de hierro y de barro representaban diversas naciones europeas (véase, del presidente Spencer W. Kimball, “…un reino que no será jamás destruido…”, Liahona, agosto de 1976, págs. 2–6).

• En el sueño de Nabucodonosor, ¿qué destruyó la imagen que representaba los reinos terrenales? (Véase Daniel 2:34–35.) ¿Qué representaba la “piedra… cortada, no con mano”? (Véase Daniel 2:44–45; D. y C. 65:2.)

El presidente Kimball enseñó lo siguiente: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue restaurada en el año 1830… éste es el reino, establecido por el Dios de los cielos, que no será jamás destruido ni reemplazado, y la piedra cortada no por mano, que se convertirá en un gran monte que ha de llenar toda la tierra” (véase “…un reino que no será jamás destruido…”, Liahona, agosto de 1976, pág. 5).

• ¿Qué profetizó Daniel con relación a la Iglesia en los últimos días? (Véase Daniel 2:34–35, 44.)

Si lo desea, anote en la pizarra las siguientes profecías que hizo Daniel con respecto a la Iglesia:

  1. a.

    Que habría de ser “cortada, no con mano” (Daniel 2:34).

  2. b.

    Que se iba a convertir en “un gran monte que llen[aría] toda la tierra” (Daniel 2:35).

  3. c.

    Que “no será jamás destruido” (Daniel 2:44).

  4. d.

    Que no sería “dejado a otro pueblo” (Daniel 2:44).

  5. e.

    Que “consumirá a todos [los demás] reinos” (Daniel 2:44).

  6. f.

    Que “permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

• ¿Qué quiere decir eso de que la piedra sería “cortada, no con mano”? (Véase Daniel 2:34. Que no sería originada por el hombre.) ¿En qué sentido es la Iglesia de Jesucristo como una piedra cortada, no con las manos?

El élder Joseph B. Wirthlin dijo: “…nuestro Señor y Salvador está a la cabeza de esta Iglesia y… la dirige por medio de Sus siervos. Ésta es la Iglesia del Señor; no es una iglesia de hombres” (“Nuestro Señor y Salvador”, Liahona, enero de 1994, pág. 5).

• ¿En qué forma se está cumpliendo en la actualidad la profecía de Daniel de que la Iglesia iba a llenar “toda la tierra” y que no “será jamás destruid[a]”? (Aquí puede referirse a la segunda gráfica de la actividad para despertar la atención.)

El presidente Gordon B. Hinckley testificó de esta manera: “La Iglesia es verdadera, y soportará cualquier tempestad que se desate sobre ella. Permanecerá después que desaparezca todo crítico que se levante para ridiculizarla. Fue establecida por Dios nuestro Padre Eterno para bendición de sus hijos de todas las generaciones. Lleva el nombre de Aquel que está a la cabeza de la Iglesia, el Señor Jesucristo, el Salvador del mundo. La gobierna y la mueve el poder del sacerdocio. Presenta al mundo otro testigo de la divinidad del Señor. Sean fieles, amigos míos; sean verídicos; sean leales a las grandiosas verdades de Dios que se han revelado en esta dispensación” (“Keep the Faith”, Ensign, sept. de 1985, pág. 6).

• ¿Qué debemos hacer para participar en la edificación del reino de Dios tanto en el seno de nuestro hogar como en la comunidad y en todo el mundo?

Pida a los miembros de la clase a los que haya dado la asignación que expresen un breve testimonio de la veracidad de la Iglesia.

Conclusión

Testifique a la clase que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino de Dios en la tierra y que Jesucristo mismo la dirige. Exhorte a los miembros de la clase a participar en la edificación del reino de Dios en la tierra.