La Iglesia de la actualidad

Nuestro Legado: Una breve historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2001


El presidente Ezra Taft Benson

Ezra Taft Benson llegó a ser Presidente de la Iglesia después de la muerte del Presidente Spencer W. Kimball. Al inicio de su administración, recalcó la gran importancia de leer y estudiar el Libro de Mormón. Testificó que “el Libro de Mormón lleva a los hombres a Cristo”, y reafirmó la declaración de José Smith de que ese libro constituye “…la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”.1

En la conferencia general de abril de 1986, el presidente Benson declaró: “El Señor inspiró a su siervo Lorenzo Snow para que diera un renovado énfasis al principio del diezmo para redimir a la Iglesia de la esclavitud económica… Ahora, en nuestra época, el Señor ha revelado la necesidad de dar un renovado énfasis al Libro de Mormón… Os prometo que desde este momento, si diariamente leemos de sus páginas y vivimos sus preceptos, Dios derramará sobre cada hijo de Sión y la Iglesia bendiciones como las que jamás hemos visto”.2 Millones de personas alrededor del mundo aceptaron el desafío y recibieron la bendición prometida.

Otro tema importante fue la importancia de evitar el orgullo. En la conferencia general de abril de 1989, exhortó a los miembros de la Iglesia que debían “…limpiar lo interior del vaso venciendo el orgullo”, y advirtió que fue la causa de la destrucción de la nación nefita. Aconsejó que “su antídoto es la humildad, la mansedumbre, la docilidad”.3

Cuando servía como miembro del Quórum de los Doce, Ezra Taft Benson tuvo una oportunidad poco usual de ser un ejemplo de vivir el Evangelio. En 1952, al recibir aliento del presidente David O. McKay, aceptó el nombramiento como Secretario de Agricultura bajo Dwight D. Eisenhower, Presidente de los Estados Unidos. Fue la única ocasión en la historia de la Iglesia en que un miembro del Quórum de los Doce había servido en el gabinete de un presidente de los Estados Unidos. Durante los ocho años de su servicio, se le respetó mucho, tanto en su propio país como en otros países, por su integridad y por su experta capacidad para conducir y llevar a cabo las normas agrícolas del gobierno de los Estados Unidos. Tuvo contacto con líderes de otras naciones y abrió las puertas a los representantes de la Iglesia en todo el mundo.

Bajo el liderazgo del presidente Benson, la Iglesia logró importantes adelantos en el mundo. El 28 de agosto de 1987, dedicó el Templo de Francfort, Alemania, en la República Federal de Alemania, un importante privilegio para él, ya que había servido como Presidente de la Misión Europea, con sede en Francfort, desde 1964 hasta 1965.

El Templo de Freiberg, Alemania, en la República Democrática Alemana, se dedicó el 29 de junio de 1985, después de varios milagros que hicieron posible su construcción. En su primera visita a a la República Democrática Alemana, en 1968, el élder Thomas S. Monson, del Quórum de los Doce, prometió a los santos: “Si permanecéis fieles a los mandamientos de Dios, podréis gozar de todas las bendiciones que gozan los miembros de la Iglesia en cualquier otro país”. En 1975, al cumplir una asignación de la Iglesia en el mismo país, el élder Monson se sintió inspirado por el Espíritu a dedicar ese país al Señor, y dijo; “Amado Padre, permite que éste sea el comienzo de un nuevo día para los miembros de Tu Iglesia en esta tierra”. Pidió que se realizara el deseo sincero de los santos “…de recibir las bendiciones del templo”. Su inspirada promesa y su profética oración dedicatoria se cumplieron.4

El último día de marzo de 1989, la República Democrática Alemana permitió la entrada a los misioneros Santos de los Últimos Días. El 9 de noviembre de ese mismo año, se contestaron las oraciones y la fe de muchos miembros de la Iglesia al derrumbarse las barreras que separaban la Europa oriental de la occidental, lo cual llevó a mayor número de bautismos de conversos y la contrucción de edificios de la Iglesia. Un converso supo acerca de la Iglesia por vez primera cuando visitó una “recepción para el público” que se llevó a cabo en un centro de reuniones recién completado en Dresden, Alemania, el 1º de mayo de 1990. Se bautizó en menos de una semana, después de haber recibido las charlas misionales, de leer dos veces el Libro de Mormón en su totalidad, y de adquirir un firme testimonio de la veracidad del Evangelio.5

En un banquete que se llevó a cabo después de un concierto del Coro del Tabernáculo Mormón en Moscú, Rusia, el 24 de junio de 1991, el vicepresidente de la República Federal Socialista Ruso-Soviética anunció que a la Iglesia se le reconocía oficialmente en su país. Con ello, la Iglesia pudo establecer congregaciones en esa extensa república. Durante la década de 1990, varias repúblicas previamente soviéticas y países del centro y del este de Europa fueron dedicados para la predicación del Evangelio, entre ellos Albania, Armenia, Bielorrusia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Latvia, Lituania, Romania, Rusia y Ucrania. En cada uno de esos países se están alquilando y construyendo edificios, y muchas personas están obteniendo testimonios de la veracidad del Evangelio. En la dedicación del primer centro de reuniones de la Iglesia en Polonia desde la Segunda Guerra Mundial, el élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce, rogó que dicho edificio sirviera como “un refugio de paz para almas acongojadas y un amparo de esperanza para los que tuvieran hambre y sed de justicia”.6 Esa bendición se está cumpliendo en la vida de los miembros de la Iglesia de muchos países, quienes han encontrado la paz y el gozo del Evangelio.

Como resultado del gran crecimiento en el número de miembros de la Iglesia y el énfasis que daba el presidente Benson a la obra misional, al concluir su administración aproximadamente 48.000 misioneros prestaban servicio en 295 misiones de la Iglesia.

También, durante el transcurso de su administración, el programa de Bienestar de la Iglesia comenzó a ofrecer una mayor ayuda humanitaria a los miembros de otras religiones en todo el mundo. Esa ayuda se da para aliviar el sufrimiento y fomentar la autosuficiencia a largo plazo. Se envían a los necesitados grandes cantidades de alimentos, ropa, provisiones médicas, cobertores (frazadas), dinero en efectivo y otros artículos, y se realizan proyectos a largo plazo para brindar atención médica, alfabetización y otros servicios. En la actualidad, ese servicio caritativo ayuda a miles de personas en muchas partes del mundo.

Al aquejarle las dolencias de su avanzada edad y la pérdida de su amada esposa, Flora, el presidente Benson falleció el 30 de mayo de 1994, a la edad de 94 años, habiendo completado su misión como Profeta del Señor. Lo sucedió en la presidencia Howard W. Hunter, quien servía como Presidente del Quórum de los Doce.

El presidente Howard W. Hunter

En su primera conferencia de prensa, el 6 de junio de 1994, el presidente Hunter estableció algunos de los importantes temas de su administración. Él dijo: “Quiero exhortar a todos los miembros de la Iglesia a prestar mayor atención a la vida y al ejemplo del Señor Jesucristo, en particular el amor, la esperanza y la compasión que Él manifestó.

“Ruego que nos tratemos unos a otros con mayor bondad, más cortesía, más humildad, paciencia y disposición a perdonar.”

También pidió a los miembros de la Iglesia que reconocieran “…el templo del Señor como el símbolo más grande de su calidad de miembros de la Iglesia y el lugar supremo donde realizan sus convenios más sagrados. El deseo más grande de mi corazón es que todo miembro de la Iglesia sea digno de entrar en el templo”.7 Muchos miles de miembros de la Iglesia aceptaron estos mensajes en sus vidas y fueron bendecidos con un nivel más profundo de espiritualidad.

El presidente Hunter tenía una mente sumamente desarrollada que fue de gran valor para la Iglesia. A fines de la década de 1970, recibió una asignación que requirió toda destreza; jugó un papel importante en la negociación para adquirir el terreno y supervisar la construcción del edificio principal de la Iglesia en la Tierra Santa: El Centro para Estudios del Cercano Oriente en Jerusalén de la Universidad Brigham Young. Dicho centro se encuentra ubicado en el monte Scopus, una extensión del Monte de los Olivos, y en él viven y llevan a cabo sus actividades los alumnos que estudian a fondo esa tierra escogida, su pueblo (los judíos y árabes por igual), y los lugares por donde anduvieron Jesucristo y Sus antiguos Profetas. El centro ha sido una gran bendición para los que han estudiado en él, y su belleza ha servido de inspiración para las muchas personas que lo han visitado.

El presidente Hunter también jugó un papel importante en el desarrollo del Centro Cultural Polinesio, adyacente a la Universidad Brigham Young, Hawai, en Laie, Hawai. Fue el primer presidente de la mesa directiva de ese centro de atracción que abarca dieciséis hectáreas y es operada por la Iglesia, su propietaria. Tiene como fin preservar la cultura polinesia y brindar oportunidades de empleo a los alumnos. Se edificó en 1963, y es un atractivo principal que en la actualidad visitan casi un millón de personas al año, que vienen a disfrutar de la música, la danza, el arte y la artesanía de las islas polinesias.

Antes de llegar a ser Presidente de la Iglesia, el élder Hunter sirvió durante ocho años como Presidente de la Sociedad Genealógica de Utah, sociedad precursora del actual Departamento de Historia Familiar. Durante ese tiempo, la sociedad patrocinó la primera Conferencia Mundial sobre registros, en 1969, y de ella dijo: “Ha creado mucha buena voluntad para la Iglesia y ha abierto las puertas para nuestra obra en todo el mundo”.8 Desarrolló un gran amor por todas las personas, tanto vivas como muertas, y a menudo enseñó que todos somos parte de una gran familia. Se le conoció como un hombre lleno del amor puro de Cristo.

Durante el transcurso de su vida, el presidente Hunter tuvo que enfrentar muchas adversidades. Con fe y fortaleza, hizo frente a graves y dolorosos problemas de salud, la larga y debilitadora enfermedad de su primera esposa, la muerte de ella, y otras dificultades. A pesar de esos obstáculos, sirvió activamente al Señor, viajando mucho y trabajando incansablamente para administrar los asuntos de la Iglesia. Su ejemplo coincidía con su mensaje: “Si tenéis problemas en el hogar con hijos descarriados, si sufrís reveses financieros y estáis pasando por períodos difíciles que amenazan vuestros hogares y vuestra felicidad, si debéis enfrentar el tener que perder la vida, o un miembro del cuerpo o la salud, que la paz llegue a vuestras almas. No seremos tentados más allá de lo que podamos resistir. Nuestros retrocesos y contratiempos son el sendero recto y angosto que nos conduce a Él”.9

El presidente Hunter presidió la reunión en la Ciudad de México, México, el 11 de diciembre de 1994, cuando se creó la estaca número dos mil, un hecho importante en la historia de la Iglesia. A los que se encontraban allí congregados les dijo: “El Señor, a través de Sus siervos, ha hecho este milagro. Esta obra continuará avanzando con fuerza y vitalidad. Las promesas hechas al padre Lehi y a sus hijos acerca de su posteridad se han estado cumpliendo y continuarán cumpliéndose en México”.10 Durante el tiempo que el presidente Hunter sirvió como Autoridad General, la Iglesia en Latinoamérica creció dramáticamente. Cuando llegó a ser Presidente de la Iglesia, había más de un millón y medio de Santos de los Últimos Días tan sólo en los países de México, Brasil y Chile, más de los que vivían en ese tiempo en el estado de Utah.

Aunque el presidente Hunter fue Presidente de la Iglesia tan sólo nueve meses, tuvo un efecto poderoso en los santos, quienes lo recuerdan por su compasión, longanimidad y profundo ejemplo de un vivir cristiano.

Presidente Gordon B. Hinckley

Cuando Gordon B. Hinckley llegó a ser Presidente de la Iglesia después de la muerte del presidente Hunter, se le preguntó cuál sería el enfoque de su Presidencia. Él respondió: “Avanzar. Sí, nuestro lema será avanzar la gran obra que han promovido nuestros antecesores que sirvieron tan admirablemente, con tanta fidelidad y tan bien. Fortalecer los valores familiares, sí. Fomentar la educación, sí. Establecer un espíritu de tolerancia y comprensión entre todas las personas en todas partes, sí. Y proclamar el Evangelio de Jesucristo”.11

La extensa experiencia del presidente Hinckley con el liderazgo de la Iglesia lo preparó bien para la Presidencia. Fue sostenido como miembro del Quórum de los Doce en 1961. A partir de 1981, sirvió como Consejero de la Primera Presidencia con tres Presidentes: Spencer W. Kimball, Ezra Taft Benson y Howard W. Hunter. Durante algunos de esos años, tuvo responsabilidades extraordinariamente pesadas cuando esos Presidentes padecieron las debilidades de su edad avanzada.

Cuando el joven Gordon B. Hinckely prestaba servicio misional en Inglaterra, recibió un consejo que le ha servido bien durante todos los años que ha tenido que desempeñar pesadas responsabilidades. Sintiéndose un tanto desanimado, le escribió una carta a su padre, en la que le decía: “Estoy desperdiciando mi tiempo y tu dinero. No veo el caso de permanecer aquí más tiempo”. Después de algún tiempo recibió una breve carta de su padre que decía: “Querido Gordon: Recibí tu carta… Tengo una sola sugerencia. Olvídate de ti mismo y ponte a trabajar. Con amor, tu Padre.”

Al respecto, el presidente Hinckley dijo: “Lo medité, y a la mañana siguiente, en nuestro estudio de las Escrituras, leímos esa gran declaración del Señor: ‘Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará’ (Marcos 8:35). Eso me conmovió. Esa declaración, esa promesa, junto con la carta de mi padre, me motivaron a subir a mi cuarto… arrodillarme, y hacer un convenio con el Señor de que me olvidaría a mí mismo y me pondría a trabajar. Considero que ese fue el día decisivo de mi vida. Todo lo bueno que me ha sucedido desde entonces lo atribuyo, de alguna manera, a la decisión que tomé en ese momento”.12

Al presidente Hinckley se le conoce como una persona de gran optimismo, siempre llena de fe en Dios y en el futuro. “ ‘Todo saldrá bien’, quizás sea la frase más repetida a su familia, amigos y compañeros. ‘Sigan esforzándose’, les dice. ‘Sean creyentes y felices y no se desanimen. Todo saldrá bien’ ”.13

Cuando un reportero le pidió que identificara el reto más grande que enfrenta la Iglesia, él respondió: “El reto más serio que enfrentamos, y el más maravilloso, es el que resulta del crecimiento”. Explicó que debido al gran crecimiento de la Iglesia es necesario tener más edificios y más templos: “Ésta es la era más grandiosa de la historia de la Iglesia para la construcción de templos. Nunca antes ha avanzado con tanta rapidez la construcción de templos como ahora. Tenemos 47 templos en operación y trece más en alguna fase de construcción y planeación. Continuaremos edificando templos”.14 El aumento en el crecimiento de la Iglesia también ha hecho necesaria la traducción del Libro de Mormón en muchos idiomas.

El presidente Hinckley ha tenido experiencia personal con el notable crecimiento de la Iglesia. Mientras asistía a una conferencia en Osaka, Japón, en 1967, miró a la congregación, entre la cual se hallaban muchos jóvenes, y dijo: “En ustedes veo el futuro de la Iglesia en Japón, y es un gran futuro. Apenas hemos tocado la superficie. Pero siento la impresión de que debo decirles algo que he sentido por mucho tiempo, y es que no está muy lejano el día en que habrá estacas de Sión en esta gran tierra”.15 Después de una sola generación, había cien mil Santos de los Últimos Días en Japón, muchas estacas, misiones y distritos, y un templo.

El presidente Hinckley también está muy interesado en el crecimiento de la Iglesia en las Filipinas, donde se organizó la primera estaca en Manila en 1973. Dos décadas después, cuando él llegó a ser Presidente de la Iglesia, más de 300.000 miembros filipinos recibían las bendiciones del Evangelio, incluso un templo en su propio país. El presidente Hinckley ha mostrado gran interés en el crecimiento de la Iglesia en otras partes de Asia también, incluso Corea, China y el sudeste de Asia.

Una Autoridad General que fue asignado a llamar a un nuevo presidente de estaca en las Filipinas fue testigo de la gran espiritualidad de muchos de los miembros de Asia. Después de entrevistar a los poseedores del sacerdocio, sintió que debía extender el llamamiento a un hombre de poco más de veinte años de edad. Le pidió al hermano que pasara al salón adjunto y que tomara un poco de tiempo para seleccionar a sus consejeros. El hermano regresó en treinta segundos. La Autoridad General pensó que el hermano había entendido mal, pero el nuevo presidente de estaca le dijo: “No. Desde hace un mes el Espíritu me indicó que yo sería el presidente de estaca. Ya he seleccionado a mis consejeros”.

Fue muy apropiado que el presidente Hinckley, quien ha hecho tanto para ayudar a establecer la Iglesia en todo el mundo, pudiera anunciar durante el transcurso de su administración: “Nuestros expertos en estadísticas me dicen que si la tendencia actual perdura, en febrero de 1996, es decir, dentro de pocos meses, habrá más miembros de la Iglesia en el resto del mundo que en los Estados Unidos. El llegar a ese punto es algo maravillosamente significativo porque representa los resultados de nuestra noble labor en beneficio al prójimo”.16

Durante su administración, el presidente Hinckley ha puesto gran énfasis en la importancia de una buena vida familiar, especialmente en un mundo que a menudo no apoya los valores familiares. Bajo su dirección, la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce emitieron una proclamación especial al mundo sobre el tema de la familia, que en parte dice:

“La familia es ordenada por Dios. El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos tienen el derecho de nacer dentro de los lazos del matrimonio, y de ser criados por un padre y una madre que honran sus promesas matrimoniales con fidelidad completa. Hay más posibilidades de lograr la felicidad en la vida familiar cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo…

“Advertimos a las personas que violan los convenios de castidad, que abusan de su cónyuge o de sus hijos, o que no cumplen con sus responsabilidades familiares, que un día deberán responder ante Dios. Aún más, advertimos que la desintegración de la familia traerá sobre el individuo, las comunidades y las naciones las calamidades predichas por los profetas antiguos y modernos”.17

Durante la conferencia general de abril de 1995, el presidente Hinckley anunció que el 15 de agosto del mismo año quedarían relevados todos los Representantes Regionales de la Iglesia, quienes habían servido tan bien, y que se establecería un nuevo puesto, el de Autoridad de Área. Dijo que ellos presidirían en conferencias de estaca; reorganizarían o crearían estacas; darían capacitación a los presidentes de estaca, misión y distrito; y llevarían a cabo otras asignaciones que les dieran la Primera Presidencia y las Presidencias de Área. Ese nuevo puesto permite a los líderes de la Iglesia vivir y trabajar más cerca de los miembros a quienes sirven y facilita un mayor crecimiento de la Iglesia en todo el mundo.

Una Autoridad General explicó la mejor forma en que los santos pueden sostener al presidente Hinckley: “Al asumir el santo oficio al cual ha sido llamado, el de Profeta, Vidente y Revelador, Sumo Sacerdote Presidente y Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días… lo mejor que podemos hacer para sostenerle en su oficio es ‘¡avanzar, avanzar, avanzar!’ ”18

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    Notas

  1.   1.

    Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 233–234. Véase también de Ezra Taft Benson, A Witness and a Warning; 1988, págs. 3, 21.

  2.   2.

    “Una responsabilidad sagrada”, Liahona, julio de 1986, págs. 71–72.

  3.   3.

    “Cuidaos del orgullo”, Liahona, julio de 1989, págs. 7, 8.

  4.   4.

    Thomas S. Monson, “Demos gracias a Dios”, Liahona, julio de 1989, págs. 62–63.

  5.   5.

    Garold y Norma David, “The Wall Comes Down”, Ensign, junio de 1991, pág. 33.

  6.   6.

    Church News, 29 de junio de 1991, pág. 12.

  7.   7.

    Church News, 11 de junio de 1994, pág.14.

  8.   8.

    Eleanor Knowles, Howard W. Hunter, 1994, pág. 193.

  9.   9.

    “El presidente Howard W. Hunter: In memoriam”, Liahona, mayo de 1995, cita introductoria.

  10.   10.

    Church News, 17 de diciembre de 1994, pág. 3.

  11.   11.

    Church News, 18 de marzo de 1995, pág. 10.

  12.   12.

    Gordon B. Hinckley: Man of Integrity, 15th President of the Church, videocasete, 1994.

  13.   13.

    Jeffrey R. Holland, “President Gordon B. Hinckley”, Ensign, junio de 1995, pág. 5.

  14.   14.

    Church News, 18 de marzo de 1995, pág. 10.

  15.   15.

    Gordon B. Hinckley, “Addresses”, AV 1801, en Archivos de la Iglesia SUD.

  16.   16.

    “Mantengámonos firmes; guardemos la fe”, Liahona, enero de 1996, pág. 80.

  17.   17.

    “Permanezcan firmes frente a las asechanzas del mundo”, Liahona, enero de 1996, pág. 117.

  18.   18.

    “President Gordon B. Hinckley”, Ensign, junio de 1995, pág. 13.