Albedrío: El poder para elegir

Preparación para la Exaltación, 1999


Objetivo

Alentar a los miembros de la clase para que continúen empleando sabiamente su albedrío, tal como lo hicieron en la vida preterrenal cuando decidieron seguir el plan de nuestro Padre Celestial.

Preparación

  1. 1.

    Con espíritu de oración estudie 2 Nefi 2:27; Moisés 4:1–4, 7:32; Abraham 3:24–28.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      La gráfica del Plan de Salvación que preparó para la lección 1 (si en esa ocasión dibujó la gráfica en la pizarra, dibújela ahora en una hoja grande de papel o exhiba la copia de la misma que se encuentra en la sección de láminas de este manual). Asegúrese de incluir en la gráfica los rótulos y las referencias de las Escrituras. Conserve esta gráfica para emplearla en lecciones futuras.

    2. b.

      Un bolígrafo o un lápiz y una hoja de papel para cada miembro de la clase.

    3. c.

      Un juego de los libros canónicos y un lápiz para marcar Escrituras para cada miembro de la clase. Continúe alentando a los miembros de la clase a fin de que traigan sus propios libros canónicos cada semana.

Nota para el maestro: El presidente Spencer W. Kimball, duodécimo Presidente de la Iglesia, describió el albedrío como la “ley básica del Evangelio” (“The Teachings of Spencer W. Kimball”, editado por Edward L. Kimball [1982], pág. 38). Esta ley es tan importante que nuestro Padre Celestial siempre la ha protegido. Antes de que viniéramos a esta tierra, Él expulsó a Satanás porque éste procuró destruir nuestro albedrío. Nuestro Padre Celestial nos permite utilizar el albedrío en esta vida aunque sabe que muchos de nosotros lo emplearemos equivocadamente. El presidente David O. McKay, noveno Presidente de la Iglesia, dijo: “Después del don de la vida misma, el derecho de dirigirla es el don más grande que Dios nos ha conferido” (“Gospel Ideals” [1953], pág. 299). Ayude a los miembros de la clase a entender cuán importante es este gran don.

Note que aun cuando es común emplear la frase “libre albedrío”, el término correcto en las Escrituras es simplemente “albedrío” (véase D. y C. 29:36; véase también la página 11 de esta lección).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

El albedrío es el poder para escoger entre el bien y el mal

Actividad es complementarias

Distribuya bolígrafos o lápices y hojas de papel entre los miembros de la clase. Pídales que piensen en las decisiones que hayan tomado hoy y que, en el transcurso de un minuto, hagan una lista con todas las que recuerden. Al final de ese minuto, invíteles a compartir con la clase algunas de esas decisiones. Luego pregúnteles:

• ¿Cuál de todas las decisiones que tomaron hoy les parece que fue la más importante?

Pida a cada miembro de la clase que encierre en un círculo dicha decisión en su lista. Invite a algunos voluntarios a que mencionen la decisión que ellos encerraron en un círculo y que digan por qué es la más importante para ellos.

• ¿Dónde obtuvieron ustedes su habilidad para escoger?

Pida a un miembro de la clase que lea en alta voz Moisés 7:32. Sugiérales a los que han traído sus propios libros canónicos que marquen ese versículo (nadie debe marcar las Escrituras que pertenezcan a la biblioteca del centro de reuniones o que se hayan conseguido prestadas).

Explíqueles que nuestro Padre Celestial nos ha dado el albedrío, es decir, el poder para escoger entre el bien y el mal. Pero el albedrío es mucho más que tener simplemente la habilidad para hacer lo que queramos; el albedrío es una de las más fundamentales e importantes de todas las leyes del Evangelio.

Cita

Pida a un miembro de la clase que lea la siguiente declaración del élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“El albedrío, el derecho de tomar decisiones, no se te ha dado para que hagas lo que quieras, sino que tienes ese don divino para elegir aquello que tu Padre Celestial desee para ti; de esa manera, te puede conducir para que seas todo lo que Él desea que llegues a ser. Ese sendero lleva a un gozo y a una felicidad gloriosos” (“Cómo hallar gozo en la vida”, Liahona, julio de 1996, pág. 27).

Nota para el maestro: Invite a los miembros de la clase a familiarizarse con las enseñanzas de las Autoridades Generales escuchándoles durante las conferencias generales o leyendo sus mensajes en la revista Liahona. Ellos son hombres designados por el Señor para que nos enseñen y nos ayuden a lo largo del sendero que conduce a la exaltación.

Relato

Explíqueles que, a fin de tener y emplear nuestro albedrío, debemos cumplir varias condiciones. Escriba en la pizarra Principios del albedrío y entonces reláteles la siguiente historia:

Elena había estado fuera de la ciudad durante el verano y al volver a la escuela notó, desde el primer día, que algunos de sus amigos la trataban de una manera diferente a la anterior. Parecían estar algo alejados y hasta tuvo la impresión de que no se mostraban amigables con ella. Elena empezó a echar de menos la relación que antes tenía con ellos.

Pocos días más tarde encontró que sus amigos estaban fumando detrás de la escuela y, al acercarse a ellos, la invitaron con un cigarrillo.

Elena se sorprendió sobremanera. No sabía en realidad qué decir. Quería reanudar su amistad con ellos, pero también sabía que lo que estaban haciendo era un gran error. ¿Qué le dirían si rechazaba esa invitación?

Análisis con la pizarra

En la pizarra, debajo de “Los principios del albedrío”, escriba: 1. Ley.

• ¿Qué mandamiento o ley se relaciona con este relato? (La Palabra de Sabiduría.)

Escriba en la pizarra: 2. Conocimiento de la ley.

• ¿Tiene Elena conocimiento de la ley?

• ¿Por qué es esencial para nuestro albedrío que existan leyes (o mandamientos) y que conozcamos esas leyes?

Escriba en la pizarra: 3. Oposición—el bien y el mal.

• ¿Qué opciones tiene Elena? ¿Qué hará Elena si escoge el bien? ¿Qué hará ella si escoge el mal?

Escriba en la pizarra: 4. Libertad para decidir.

• ¿Tiene Elena libertad para decidir lo que habrá de hacer?

A este punto, la pizarra debe mostrar lo siguiente:

Principios del albedrío

  1. 1.

    Ley

  2. 2.

    Conocimiento de la ley

  3. 3.

    Oposición—el bien y el mal

  4. 4.

    Libertad para decidir

Explíqueles que el albedrío se basa en estos cuatro principios. (Conserve esta lista en la pizarra durante el resto de la lección.)

Nuestras decisiones en la vida preterrenal afectaron nuestra vida terrenal

Análisis de pasajes de las Escrituras y gráfica

Muestre la gráfica del Plan de Salvación. Pida a los miembros de la clase que lean y marquen Abraham 3:24–26 a medida que vayan estudiando esos pasajes y que repasen la gráfica.

Ayúdeles a entender que, en el versículo 24, “uno que era semejante a Dios” se refiere a Jesucristo y que fue Él quien creó la tierra para nosotros.

• Según el versículo 25, ¿por qué fuimos enviados a la tierra? ¿Por qué es necesario el albedrío para que podamos cumplir ese propósito?

• ¿Cuál es el “primer estado” que menciona el versículo 26? (Indique la “Vida preterrenal” en la gráfica del Plan de Salvación.)

• ¿Cuál es el “segundo estado”? (Indique la “Vida terrenal” en la gráfica.)

Explíqueles que estamos en la tierra debido a las decisiones que tomamos en nuestro primer estado o vida preterrenal.

Análisis de pasajes de las Escrituras

Ayude a los miembros de la clase para que lean, marquen y entiendan Abraham 3:27–28 y Moisés 4:1–4.

Explíqueles que cuando nuestro Padre Celestial preguntó a quién debía enviar, Jesús se ofreció voluntariamente a ser el Salvador del mundo y a ayudar a cumplir el plan de nuestro Padre Celestial. Lucifer (Satanás) también se ofreció pero exigió condiciones que habrían violado el plan de nuestro Padre Celestial, quien entonces escogió a Jesús.

• ¿Por qué no fue apropiado el plan de Satanás para nuestra salvación? (Véase Moisés 4:3; Satanás quería privarnos de nuestro albedrío y obligarnos a ser buenos; además, pretendía para sí mismo la gloria de nuestro Padre Celestial.) ¿Qué le sucedió a Satanás por haberse rebelado en contra del plan de nuestro Padre Celestial? (Véase Abraham 3:28; Moisés 4:3–4.)

• Señale que una de las razones por las que Satanás fue expulsado era que él “pretendió destruir el albedrío del hombre” (Moisés 4:3). ¿Por qué es tan importante el albedrío? ¿Por qué habría de ser perjudicial que se nos obligara a cumplir los mandamientos, como quería Satanás?

• ¿Qué decisión importante tomamos en la vida preterrenal? (Escogimos seguir a nuestro Padre Celestial y a Jesús en vez de a Satanás.) ¿Cómo sabemos que decidimos hacer esto? (Tenemos un cuerpo físico; los que siguieron a Satanás nunca tendrán la oportunidad de obtener un cuerpo físico. Ellos no guardaron el primer estado.)

Cita

Pida a un miembro de la clase que lea la siguiente declaración del élder Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“En el gran concilio de los cielos se presentó el plan de Dios: el plan de salvación, el plan de redención, el gran plan de felicidad… El adversario se rebeló y adoptó su propio plan. Los que lo siguieron perdieron el derecho de tener un cuerpo mortal. Nuestra presencia en la tierra demuestra que aceptamos el plan de nuestro Padre Celestial” (“Por esta vida y por la eternidad”, Liahona, enero de 1994, pág. 23).

Mencione los principios del albedrío anotados en la pizarra y recalque a los miembros de la clase que dichos principios también se aplicaron en nuestro primer estado. Tomamos una de nuestras decisiones más sabias de nuestra existencia eterna cuando elegimos seguir a nuestro Padre Celestial y no a Satanás. Tal decisión estableció un ejemplo que podemos seguir en la actualidad.

Nosotros somos responsables por nuestras decisiones

Análisis con la pizarra

A la lista en la pizarra agregue: 5. Responsabilidad por las decisiones. Señale que el principio final que se necesita para el albedrío es nuestra responsabilidad en cuanto a las consecuencias de nuestras elecciones.

• A veces solemos oír que una persona dice: “Alguien (o algo) me obligó a hacerlo”. ¿Aceptará Dios eso como justificativo por nuestras decisiones? ¿Por qué o por qué no?

Pida que un miembro de la clase lea la siguiente declaración del élder Packer:

“Tenemos la libertad para obedecer o hacer caso omiso tanto del espíritu como de la letra de la ley. Sin embargo, el albedrío dado al hombre es un albedrío moral (véase D. y C. 101:78). Es imposible que quebrantemos nuestros convenios y nos escapemos de las consecuencias” (“Los convenios”, Liahona, enero de 1991, pág. 96).

Análisis

Destaque a los miembros de la clase que cuando tomamos decisiones debemos aceptar las consecuencias. Tenemos la libertad para escoger cómo hemos de actuar, pero no estamos libres de escoger las consecuencias de nuestras acciones. Las consecuencias de las decisiones equivocadas podrían colocarnos en una situación en la que veríamos seriamente limitadas nuestras decisiones y, por consiguiente, nuestra libertad misma.

• Algunas personas piensan que cuando obedecemos los mandamientos estamos renunciando a nuestra libertad. ¿Están ustedes de acuerdo con eso o no? ¿Por qué?

• ¿Por qué perdemos nuestra libertad cuando tomamos decisiones erróneas? ¿Por qué afianzamos nuestra libertad cuando tomamos decisiones correctas?

• ¿Qué experiencias han tenido ustedes cuando esto sucede en su propia vida?

Invite a los miembros de la clase a hablar acerca de circunstancias que hayan presenciado o experimentado en que una mala decisión resultó en la pérdida de su libertad o cuando una buena decisión haya incrementado su libertad. (Un ejemplo es cuando decidimos obedecer o no a nuestros padres. El decidir desobedecer podría llevarnos a mayores restricciones, mientras que obedecer nos podría llevar a mayor confianza y privilegios.)

Recálqueles que el uso inteligente del albedrío pone ante nosotros una gran variedad de elecciones y al mismo tiempo aumenta nuestra capacidad para escoger. Quizás podría usted compartir con la clase alguna experiencia personal en la que el correcto empleo de su propio albedrío aumentó su libertad y también su capacidad para escoger.

Nuestras decisiones tienen un significado eterno

Análisis

Refiérase nuevamente al caso de Elena y pregunte a la clase:

• ¿Cómo podría la decisión de Elena influir en su vida diaria? ¿Cómo podría afectar su vida eterna? ¿Qué es más importante para Elena al considerar la decisión que habrá de adoptar?

• ¿Cómo podrían reaccionar los amigos de Elena si ella decidiera no fumar con ellos? ¿Cómo podemos fortalecernos para escoger lo que es correcto, aunque eso no nos haga ser muy populares?

Análisis de pasajes de las Escrituras

Pida a los miembros de la clase que lean y marquen 2 Nefi 2:27.

• De acuerdo con este versículo, ¿cuál es nuestra principal decisión en esta vida? (Escoger la libertad y la vida eterna o la cautividad y la muerte.)

• ¿Cómo escogemos la libertad y la vida eterna? ¿Qué decisiones han tomado esta semana que les conducen hacia la libertad y la vida eterna?

• ¿Por qué el desobedecer los mandamientos de Dios conduce a la cautividad y a la muerte?

• ¿Cuáles son algunas decisiones aparentemente triviales que debemos tomar cada semana y que, si son inapropiadas, podrían llevarnos gradualmente a la cautividad y a la muerte? (Algunas respuestas podrían ser si oramos o no diariamente, asistir todas las semanas a las reuniones de la Iglesia, obedecer a sus padres, ser completamente honrados en sus tareas escolares.)

Testimonio

Escriba en el lado opuesto a los cinco puntos anotados en la pizarra: ¿Empleo correctamente mi poder para escoger?

Testifique ante la clase que cada uno de nosotros posee el don del albedrío, la libertad para escoger entre el bien y el mal. Para obtener el derecho de venir a la tierra, todos ejercimos sabiamente nuestro albedrío. Ahora, en esta vida, somos responsables por cada decisión que tomamos. Cuando tomamos decisiones correctas, ello nos coloca en el sendero hacia la exaltación en la eternidad.

Aliente a los miembros de la clase para que consideren sus decisiones con mucho cuidado y que con frecuencia se pregunten a sí mismos: “¿Empleo correctamente mi poder para escoger?”

Actividades complementarias

Usted podría emplear una o varias de las siguientes actividades durante la lección:

  1. 1.

    Si dispone de Noche de hogar–Suplemento en video (53736 002), muestre a la clase la sección de nueve minutos titulada “Fieles en la Fe”.

  2. 2.

    Escriba en la pizarra la siguiente declaración (véase Liahona, enero de 1991, pág. 96):

    “Las leyes de Dios se nos dan para hacernos felices”. —Élder Boyd K. Packer

    • ¿Cómo puede la obediencia a las leyes hacernos felices?

    Analice con los miembros de la clase cómo han podido ver en su propia vida o en la vida de sus familiares y amigos que esto es verdad.

    Usted podría dar bolígrafos o lápices y tarjetas a los miembros de la clase para que copien y lleven a sus hogares la declaración del élder Packer.