El hogar: una escuela para la eternidad

Preparación para la Exaltación, 1999


Objetivo

Ayudar a los miembros de la clase a comprender que el hogar es el mejor lugar en el que podemos capacitarnos para enfrentar los desafíos de la vida terrenal y recibir las bendiciones de la vida eterna.

Preparación

  1. 1.

    Con espíritu de oración estudie 4 Nefi 1:2–3, 15–16; Doctrina y Convenios 88:119.

  2. 2.

    Escriba en distintos trozos de papel las siguientes palabras o frases:

    • Trabajo

    • Fe

    • Amor

    • Oración

    • Controlar la ira

    • Servicio

    • Abnegación

    • Estudio de las Escrituras

  3. 3.

    En una tarjeta o trozo de papel para cada miembro de la clase escriba la siguiente declaración (tomada de “Blueprint for Family Living”, Improvement Era, abril de 1963, pág. 252):

    “Yo creo que el mejor lugar para prepararnos para… la vida eterna es el hogar”. —Presidente David O. McKay.

  4. 4.

    Prepare una copia del dibujo de una casa que se encuentra al final de esta lección (página 264). Corte entonces las diferentes partes del diagrama para hacer un rompecabezas.

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      La lámina “Los Profetas de los Últimos Días” (62575; Bellas artes del Evangelio 506) y cualquier fotografía de los actuales miembros de la Primera Presidencia o del Quórum de los Doce Apóstoles (disponibles en la biblioteca del centro de reuniones o en los ejemplares de Liahona referentes a la conferencia general).

    2. b.

      Los libros canónicos y un lápiz de marcar Escrituras para cada miembro de la clase. Continúe exhortándoles a traer a la clase sus propios libros canónicos cada semana.

Nota para el maestro: Nada de lo que hacemos durante nuestra vida terrenal es más importante que lo que hacemos en el hogar con nuestra familia. Lo que hacemos con nuestra familia es importante no sólo porque nos prepara para la eternidad, sino también porque nos ayuda a enfrentar los desafíos de la vida cotidiana. No hay relación más importante que nuestra relación familiar. El presidente Harold B. Lee, decimoprimer Presidente de la Iglesia, recalcó que “lo más importante de la obra del Señor que ustedes y yo hagamos jamás, será dentro de las paredes de nuestro propio hogar” (“El ser marido y padre con rectitud”, véase Liahona, enero de 1995, pág. 58).

Durante la lección tenga especial cuidado con los sentimientos que puedan tener los miembros de la clase que no proceden de un hogar basado en el Evangelio. Quizás podría usted concentrar su atención en principios importantes que los miembros pueden aprender de sus propias familias, tales como la honradez y el trabajo dedicado, aun cuando los integrantes de esas familias no sean miembros de la Iglesia. Aliente a los miembros de la clase a decidir ahora mismo que, cuando lleguen a ser adultos, establecerán sus propios hogares basados en el Evangelio.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Las familias son importantes para nuestro Padre Celestial

Análisis de la lámina y cita

Muestre a la clase la lámina de los profetas y apóstoles actuales.

• ¿Quiénes son estos hombres? (Si los miembros de la clase no conocen los nombres de estas personas, indíqueselos y describa sus llamamientos en la Iglesia.)

• ¿Cuáles son algunas de las principales responsabilidades de los profetas y de los apóstoles?

Invite a un miembro de la clase para que anote en la pizarra las respuestas a estas preguntas. Después de que todos hayan tenido la oportunidad de contestar, explíqueles que todas las responsabilidades mayores de los profetas y de los apóstoles tienen un objetivo principal. Lea entonces la siguiente declaración del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“El ministerio de los profetas y apóstoles los guía siempre hacia el hogar y la familia…

“El propósito fundamental de todo lo que enseñamos es unir a padres e hijos con fe en el Señor Jesucristo, [a fin de] que sean felices en su casa, estén sellados en un matrimonio eterno y ligados a sus generaciones, y tengan la seguridad de la exaltación en la presencia de nuestro Padre Celestial” (“La armadura de la fe”, Liahona, julio de 1995, pág. 8).

• ¿Qué nos dice esta declaración acerca de la importancia del hogar y la familia?

Indique a los miembros de la clase que esta declaración explica cuán importantes son las familias para nuestro Padre Celestial. Dígales que la lección de hoy analiza por qué son importantes las familias y cómo podemos contribuir a los esfuerzos de nuestra propia familia por aprender y aplicar los principios del Evangelio.

La vida familiar nos ayuda a aprender los principios del Evangelio

Relato

Explique a los miembros de la clase que el hogar es un importante lugar para aprender en cuanto al Evangelio. Lea o relate la siguiente historia que contó un joven Santo de los Últimos Días acerca de cómo una experiencia en su hogar le ayudó a aprender principios del Evangelio: “El Libro de Mormón… es donde encuentras el mejor discurso sobre la mejor forma de servir helados en una familia verdaderamente digna. En realidad no habla mucho sobre helados… pero sí enseña varios métodos para servirlo.

“Creo que entenderán mejor si les digo primero la manera en que yo acostumbraba a servir helados, así podrán entonces ver la diferencia.

“Siendo un adolescente, cuando mi papá o mi mamá me pedía que sirviera helados, lo primero que hacía yo era buscar un plato hondo para mí y llenarlo varios centímetros más arriba del borde, algo que haría cualquier adolescente. Luego le servía al resto de la familia. Por ser mi hermano y mis hermanas menores que yo, por supuesto que se los servía en platos más pequeños, lo cual me parecía justo.

“Pues bien, mi papá me mostró unos pasajes del Libro de Mormón donde se explica que ésa no era la forma correcta de servir.

“En 4 Nefi se narra acerca de las circunstancias en que se encontraba el pueblo después de la visita del Salvador a las Américas, después de Su resurrección. Nos dice que la gente empezó a vivir dignamente, y la forma en que lo hacían puede hoy en día ayudarnos a entender cómo desarrollar familias celestiales. Incluso nos enseña cómo servir helados”.

Análisis de pasajes de las Escrituras

Pida a los miembros de la clase que lean y marquen 4 Nefi 1:2–3, 15–16.

• ¿Qué relación podría haber entre estos versículos y el servir comida a sus familias?

Continuación del relato Prosiga con el relato:

“…Mi padre me explicó muy amablemente que el servirme esa cantidad de helado causaba celos y envidia en mis hermanos. Cuando sucedía, me empezaban a dar toda clase de razones por las cuales tenían que comer tanto helado como yo. Por supuesto, les tenía que hacer entender, aumentando el volumen de mi voz, que los adolescentes necesitan alimentarse más que las ‘niñas pequeñas’. Pero ellos siempre tenían una respuesta para eso, y por lo tanto, me veía obligado a responderles —con un tono de voz más alto, por supuesto.

“Ahora bien, cuando leí 4 Nefi me di cuenta de que estábamos experimentando una de las ‘disputas’ a que se refiere Nefi; y esas ‘disputas’ causaban ‘contenciones’; y las ‘contenciones’ provocaban ‘envidia’.

“Como pueden ver, hay una forma especial de servir helados en una familia que desea ser más digna.

“Mi mamá señaló también algo más. Si todos tenían la oportunidad de recibir una porción justa de acuerdo con sus necesidades, no habría ni comedores de helados ricos ni comedores de helados pobres. Esto significa que cada uno recibiría la cantidad apropiada para satisfacer sus necesidades, cantidad que no sería más de lo que otros recibirían y éstos evitarían la envidia y no causarían contenciones que provocarían disputas. “Cuando se evitan estas disputas, hay ‘paz en la tierra’. ¡Por lo menos hay paz en el hogar y todos son más felices!” (R. Todd Hunt, “Serving Ice Cream in a Celestial Family”, New Era, enero–febrero de 1982, pág. 9).

Análisis

• ¿Qué aprendió el autor de esta historia cuando servía helados a su familia? (Las respuestas podrían incluir que aprendió en cuanto a los efectos perjudiciales de las contenciones y a los beneficios del amor, y también reconoció que sus actos influyen particularmente en el grado de felicidad que se experimenta en el hogar.)

Actividad

Muestre a la clase los trozos de papel que ha preparado y explíqueles que cada uno de ellos contiene un principio del Evangelio que ya ha sido analizado este año en la clase de la Escuela Dominical. Señale que también aprendemos acerca de estos principios en el hogar. Pida a los miembros de la clase que, por turno, escojan uno de los trozos de papel, lean el principio que contiene y se lo devuelvan a usted. Luego pida a todos los miembros de la clase que sugieran las maneras en que la vida familiar puede ayudarnos a aprender dicho principio.

La vida familiar nos prepara para enfrentar los problemas de la vida

Actividad

Explique a los miembros de la clase que cuando aprendemos los principios del Evangelio en el hogar, nos preparamos mejor para enfrentar con éxito los problemas de la vida. Por ejemplo, si el joven del relato aplica la lección que aprendió cuando servía helados a su familia, podrá establecer y mantener buenas amistades en la escuela.

Siguiendo el mismo método anterior, pídales que lean nuevamente los principios escritos en los trozos de papel. A medida que se lea cada principio, pregúnteles cómo habría de aplicarse tal principio al encarar los problemas que podrían encontrar fuera del hogar, como por ejemplo, en la escuela y con sus amigos.

Si fuere apropiado, cuénteles acerca de alguna ocasión en que algo que usted había aprendido le ayudó a enfrentar con éxito un determinado problema que haya experimentado fuera de su hogar.

La vida familiar nos prepara para la vida eterna

Cita

Indique a los miembros de la clase que la vida familiar nos prepara para mucho más que simplemente enfrentar los problemas de la vida cotidiana. Entrégueles las copias que ha preparado de la declaración hecha por el presidente David O. McKay, noveno Presidente de la Iglesia, acerca de cómo la vida familiar nos prepara para la vida eterna. Pida a uno de los alumnos que lea la declaración.

Actividad

Explíqueles que cada uno de ellos va a participar en una actividad para demostrar cómo nos prepara la vida familiar para la vida eterna. Distribuya entre ellos las diferentes partes del dibujo de una casa y pídales que trabajen en conjunto para armar el rompecabezas.

Pida a los miembros de la clase que lean y marquen Doctrina y Convenios 88:119. Indíqueles que este versículo es parte de una revelación con instrucciones para que los primeros miembros de la Iglesia construyeran un templo. Explíqueles que aunque este versículo se refiere particularmente al templo, puede también aplicarse al hogar, porque “sólo el hogar puede compararse al templo en santidad” (Bible Dictionary, “Temple”, pág. 781).

Analice con los miembros de la clase por qué las cualidades mencionadas en este versículo son características esenciales de “una casa de Dios”. Por ejemplo, podría sacar del rompecabezas la pieza que dice “Oración” y preguntarles entonces por qué un hogar sin la oración es incompleto.

Análisis con la pizarra

• ¿Cuáles son algunas de las cosas que nuestra familia puede hacer para convertir nuestro hogar en “una casa de Dios”?

Anote en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase. Dichas respuestas podrían incluir:

  • Tener la oración familiar.

  • Ayudarse unos y otros.

  • Perdonarse unos con otros.

  • Leer juntos las Escrituras.

  • Trabajar en conjunto.

  • Ser considerados unos con otros.

  • Efectuar la noche de hogar.

• ¿Qué pueden hacer los jóvenes para ayudar a sus padres a convertir sus hogares en casas de Dios? ¿Qué podrían hacer los jóvenes cuyos padres no son miembros de la Iglesia o no tienen interés en participar en la oración familiar o en efectuar la noche de hogar o de asistir a las reuniones del Iglesia?

Cita

Lea la siguiente declaración del élder Boyd K. Packer:

“El lugar más sagrado de la tierra podría no ser precisamente el templo. La capilla, el centro de estaca y el templo son sagrados porque contribuyen a la edificación de la institución más sagrada de la Iglesia —el hogar— y a la bendición de la relación más sagrada de la Iglesia —la familia” (That All May Be Magnified [1982], págs. 234–235).

Testimonio

Testifique en cuanto a la importancia del hogar y la familia para aprender los principios del Evangelio y prepararnos para la vida eterna.

Exhorte a los miembros de la clase a pensar en las palabras del presidente McKay (contenidas en sus respectivos trozos de papel) y a contribuir en los esfuerzos de sus familias por tener un hogar basado en el Evangelio.

Actividades complementarias

Quizás podría emplear una o varias de estas actividades durante la lección.

1. Cante o lea con los miembros de la clase las estrofas de “El hogar es como el cielo” (Himnos, Nº 193). 2. Ayude a los miembros de la clase a memorizar Doctrina y Convenios 88:119. Anote en la pizarra las palabras de este versículo como se muestra a continuación:

Organizaos;
preparad todo lo que fuere necesario;
y estableced una casa,
sí, una casa de oración,
una casa de ayuno,
una casa de fe,
una casa de instrucción,
una casa de gloria,
una casa de orden,
una casa de Dios.

Pida a los miembros de la clase que repitan varias veces este versículo, leyéndolo de la pizarra en vez de sus libros canónicos. Luego borre una línea y pídales que repitan nuevamente el versículo. Continúe el mismo procedimiento hasta que los miembros de la clase puedan repetirlo por completo de memoria.