Sacerdocio

Guía para los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, 2001


El sacerdocio es el poder y la autoridad de Dios. Por medio de él, Dios lleva a cabo Su obra y Su gloria, la cual es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). Jesucristo concede a los varones dignos de la Iglesia que posean Su sacerdocio. Cuando son ordenados al sacerdocio, pueden ser autorizados a hacer la obra del Señor tal como predicar el Evangelio, efectuar ordenanzas del sacerdocio y ministrar, según se les llame, en el reino de Dios en la tierra.

restoration of melchizedek priesthood

“En la Iglesia existen dos sacerdocios: a saber, el de Melquisedec y el Aarónico” (D. y C. 107:1). Fueron mensajeros celestiales quienes restauraron la autoridad del sacerdocio a la tierra mediante el profeta José Smith.

Sacerdocio de Melquisedec

El Sacerdocio de Melquisedec es el sacerdocio mayor. Su nombre proviene del nombre del gran sumo sacerdote que vivió en la época de Abraham (véase D. y C. 107:2–5). Los hermanos que poseen este sacerdocio tienen el poder y la autoridad de ocupar puestos de liderazgo en la Iglesia y de dirigir la predicación del Evangelio. Pueden presidir, según sean llamados, misiones, distritos, ramas o quórumes.

Antes de que un hombre sea ordenado a un oficio en el Sacerdocio de Melquisedec, primero se le debe conferir el Sacerdocio de Melquisedec. Después, se le ordena a un oficio en ese sacerdocio. Los oficios son élder, sumo sacerdote, patriarca, setenta y apóstol. Los líderes del sacerdocio de misión o de distrito organizan a hermanos que poseen el sacerdocio de Melquisedec en quorúmes de élderes en la misión o el distrito. Un presidente preside cada quórum de élderes; él enseña sus deberes a los miembros del quórum y alienta a la hermandad entre ellos. Todos los hermanos que poseen el Sacerdocio de Melquisedec en la rama son miembros del quórum de élderes.

Élder y la presidencia del quórum de élderes

Los élderes deben enseñar, exponer, bautizar y velar por la Iglesia. Además de poseer la autoridad y tener las responsabilidades propias de los oficios del Sacerdocio Aarónico, los élderes pueden conferir el don del Espíritu Santo, bendecir a los enfermos y efectuar otras ordenanzas (véase “Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio” en la Guía para la familia). Cuando sean autorizados por sus líderes del sacerdocio, los élderes presiden las reuniones de la Iglesia cuando no esté presente ningún sumo sacerdote autorizado. (Véase D. y C. 20:42–45; 107:11.)

Cuando una rama cuente con hombres dignos que poseen el Sacerdocio de Melquisedec, la presidencia de misión o de distrito puede organizar un quórum de élderes en la rama, según el Espíritu les guíe, llamando y apartando a un presidente de quórum de entre los miembros del quórum. A medida que aumente el número de élderes de la rama, la presidencia de misión puede llamar y apartar a dos consejeros para el presidente del quórum de élderes. Cada quórum de élderes puede constar de hasta noventa y seis miembros. La presidencia de quórum da el ejemplo, provee de ayuda y dirección a los padres y a los demás miembros del quórum.

El presidente del quórum de élderes presta servicio bajo la dirección del presidente de distrito o de misión y le rinde cuentas a él. El presidente de quórum trabaja además bajo la dirección del presidente de rama, como miembro del comité ejecutivo del sacerdocio de rama y del consejo de rama. El presidente de quórum preside los miembros del quórum de su rama y les da el ejemplo; él trabaja con el presidente de rama para organizar y administrar la orientación familiar y se asegura de que la Iglesia se mantenga en contacto permanente con todos los miembros de la rama.

El presidente de quórum enseña a los miembros del quórum a vivir el Evangelio y llevar a cabo sus deberes del Sacerdocio de Melquisedec (véase D. y C. 107:89). Les alienta a servir con gozo y humildad, en especial en su responsabilidad como esposos y padres. Les enseña la manera de efectuar ordenanzas del sacerdocio y planifica proyectos de servicio y actividades que ayuden a los miembros y edifiquen la hermandad del quórum. Él es el responsable del bienestar espiritual y temporal de los miembros del quórum.

El presidente del quórum de élderes asigna a maestros orientadores que poseen el Sacerdocio de Melquisedec y adultos (de 19 años en adelante) que posean el Sacerdocio Aarónico, y con la aprobación del presidente de rama, asigna a hombres jóvenes, maestros y presbíteros en el Sacerdocio Aarónico, como maestros orientadores. Los maestros orientadores van en parejas y se les da su asignación mediante una entrevista en privado. Con la aprobación del presidente de rama, el presidente del quórum de élderes puede asignar a la esposa de un hombre que posea el Sacerdocio de Melquisedec con objeto de que acompañe a su esposo donde se necesite específicamente a un matrimonio.

El presidente de quórum enseña a los miembros del quórum los propósitos de la orientación familiar (véanse las págs. 6–7) y les motiva a cumplirlos bien. Un miembro de la presidencia del quórum entrevista a los maestros orientadores con regularidad a fin de recibir un informe de sus visitas y averiguar cuáles son las necesidades de los miembros.

El presidente del quórum de élderes supervisa la orientación familiar y mantiene informado al presidente de rama en cuanto a las visitas de orientación familiar y en cuanto a las necesidades e inquietudes de los miembros que surjan durante las visitas de orientación familiar.

El presidente de quórum alienta a sus miembros a participar en las reuniones y actividades de la Iglesia y a prestar servicio; él ayuda a los varones que no han sido ordenados y a los poseedores del Sacerdocio Aarónico que tienen más de 18 años a prepararse para recibir el Sacerdocio de Melquisedec y las ordenanzas del templo. Los maestros orientadores colaboran en esos esfuerzos, pero a menudo se requiere que el presidente ministre de una manera personal a los miembros de su quórum.

Sumo sacerdote, patriarca, setenta y apóstol

Para más información en cuanto a los oficios de sumo sacerdote, patriarca, setenta y apóstol, véase Principios del Evangelio, capítulo 14.

Orientación familiar

Los maestros orientadores son poseedores del sacerdocio y son llamados para ayudar a los líderes del sacerdocio a velar por los miembros de la rama y a fortalecerlos. Los varones que poseen el Sacerdocio de Melquisedec y el Sacerdocio de Aarón, con excepción de los diáconos, pueden prestar servicio como maestros orientadores.

Los maestros orientadores deben visitar a los miembros regularmente, mostrarles amor, enseñarles el Evangelio e invitarles a venir a Cristo. Los maestros orientadores deben alentar a los padres a orar y a cuidar de sus familias de manera apropiada. Deben ayudar a los miembros en épocas de enfermedad, de pérdida de seres queridos, de soledad, de desempleo, y en épocas en las que tengan otras necesidades especiales. (Véase D. y C. 20:51, 53, 59.)

Los maestros orientadores representan al Señor, al presidente de la rama y al presidente del quórum cuando visitan a sus familias asignadas; se enteran de los intereses y las necesidades de los miembros de la familia y muestran un interés genuino por ellos. Bajo la inspiración del Espíritu, los maestros orientadores procuran enseñar el Evangelio, así como desarrollar y fortalecer la fe de las personas y miembros de las familias que visitan. Si es posible, todo maestro orientador debe tener un compañero.

Los maestros orientadores:

  • Permanecen en contacto permanente con cada miembro que se les haya asignado.

  • Reconocen al padre como cabeza de familia (o a la madre o persona sola si no hay un padre en la casa) y le ayudan a guiar a los miembros de su familia en su camino hacia la inmortalidad y la vida eterna.

  • Ayudan a los miembros a tener fe en Jesucristo compartiendo un mensaje de las Escrituras o de los profetas vivientes que se encuentran en el Mensaje de la Primera Presidencia, de la revista Liahona.

  • Oran con las personas a quienes visitan y las bendicen.

  • Informan a la familia de las reuniones, actividades y proyectos especiales de quórum y de rama, así como proyectos especiales, y les ayudan para que puedan participar en ellos.

  • Informan al presidente de quórum de élderes (o al presidente de rama si ésta no tendría un quórum de élderes) en cuanto al progreso de los miembros.

  • Alientan y ayudan a los miembros de la familia a recibir todas las ordenanzas esenciales del Evangelio y a guardar los convenios respectivos.

  • Alientan a los miembros a trabajar en la obra misional y a servir en la obra del templo y de la historia familiar.

Ordenanzas y bendiciones

Las ordenanzas del sacerdocio son actos sagrados revelados por el Señor y se llevan a cabo mediante la autoridad del sacerdocio. Las bendiciones del sacerdocio se dan para sanar, consolar y alentar. El bautismo, así como la bendición y la repartición de la Santa Cena son ejemplos de ordenanzas del sacerdocio. Algunas ordenanzas pueden efectuarse con poseedores del Sacerdocio Aarónico, pero la mayoría de ellas son efectuadas por poseedores del Sacerdocio del Melquisedec (véase “Sacerdocio Aarónico” en esta guía y en la Guía para la familia). El presidente de rama y el presidente del quórum de élderes deben enseñar a los hermanos la manera de llevar a cabo las ordenanzas. Estos líderes deben ayudar a los padres a prepararse para ser dignos de efectuar ordenanzas en favor de los miembros de su familia. Los hermanos que llevan a cabo las ordenanzas y bendiciones deben prepararse para ello viviendo de acuerdo con los principios del Evangelio y esforzándose por obtener la guía del Santo Espíritu. Deben llevar a cabo toda ordenanza y bendición de una manera dignificante. Cada ordenanza debe llevarse a cabo:

  1. 1.

    En el nombre de Jesucristo.

  2. 2.

    Por la autoridad del sacerdocio.

  3. 3.

    Con los procedimientos requeridos, tales como el utilizar palabras específicas o el hacer uso de aceite consagrado.

  4. 4.

    Con la autorización del líder del sacerdocio designado que posea las llaves apropiadas, según sea necesario. Las ordenanzas que requieren autorización de un líder del sacerdocio son las siguientes: el dar nombre y bendecir a los niños, realizar bautismos y confirmaciones, conferir el sacerdocio y ordenar a un oficio del sacerdocio, bendecir y repartir la Santa Cena y dedicar sepulcros.

Véase la Guía para la familia para recibir más instrucción en cuanto a ordenanzas y bendiciones específicas.

Sacerdocio Aarónico

El Sacerdocio Aarónico “es una dependencia del mayor, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec” (D. y C. 107:14). Su nombre procede de Aarón, el hermano de Moisés, debido a que le fue conferido a él y a sus descendientes. Los poseedores del Sacerdocio Aarónico tienen la autoridad de efectuar ciertas ordenanzas del sacerdocio. Los presbíteros pueden llevar a cabo bautismos, bendecir la Santa Cena y ordenar presbíteros, maestros y diáconos. Los presbíteros y maestros pueden preparar la Santa Cena; los presbíteros, maestros y diáconos pueden repartirla. (Véase D. y C. 107:13–14, 20.)

Cuando se le confiere el Sacerdocio Aarónico a una persona, se le ordena a un oficio dentro de ese sacerdocio. Los oficios son diácono, maestro y presbítero. De acuerdo con la guía del Espíritu y dependiendo de la cantidad de poseedores del Sacerdocio Aarónico, el presidente de rama, quien es el presidente del Sacerdocio Aarónico de la rama, organiza a los hermanos que tienen el mismo oficio en quórumes de diáconos (de 12–13 años), maestros (de 14–15 años) y presbíteros (de 16–18 años).

El presidente de rama, que posee las llaves de la presidencia del Sacerdocio Aarónico, es el presidente del Sacerdocio Aarónico de la rama. Él es el presidente del quórum de presbíteros y puede llamar a dos presbíteros dignos como ayudantes del quórum de presbíteros. Además, puede llamar a un maestro y a un diácono dignos para que presten servicio como presidentes del quórum de maestros y de diáconos, respectivamente. Él o un consejero de la rama asignado puede llamar a dos consejeros para los presidentes de los quórumes de maestros y de diáconos a fin de completar las presidencias de esos quórumes. Cuando los quórumes tengan una cantidad suficiente de jóvenes, un miembro de la presidencia de la rama puede llamar a un joven de cada quórum para servir como secretario del quórum. El presidente de rama aparta a sus ayudantes del quórum de presbíteros y a los presidentes de los quórumes de maestros y de diáconos. Un miembro de la presidencia de la rama aparta a los consejeros de las presidencias de quórum y a los secretarios.

Después de los ejercicios de apertura de la reunión del sacerdocio, el Sacerdocio Aarónico se reúne bajo la dirección del presidente de la rama en forma separada de aquellos que poseen el Sacerdocio de Melquisedec.

Cuando el presidente de rama organiza quórumes del Sacerdocio Aarónico, él llama, de acuerdo con la guía del Espíritu, y aparta a un hombre que posea el Sacerdocio de Melquisedec o el oficio de presbítero en el Sacerdocio Aarónico para que preste servicio como presidente de los Hombres Jóvenes. El presidente de Hombres Jóvenes trabaja con la presidencia de rama y con las presidencias de los quórumes del Sacerdocio Aarónico para ayudar a todos los miembros del quórum a fortalecer su fe en Jesucristo y a aumentar su comprensión y cometido de vivir en armonía con los principios del Evangelio restaurado.

Los propósitos del Sacerdocio Aarónico son el de ayudar a cada uno de los que han sido ordenados a ese sacerdocio a:

  • Convertirse al Evangelio de Jesucristo y vivir de acuerdo con sus enseñanzas.

  • Servir fielmente en los llamamientos del sacerdocio y cumplir las responsabilidades de cada oficio del sacerdocio.

  • Dar servicio significativo.

  • Prepararse y vivir dignamente para recibir el Sacerdocio de Melquisedec y las ordenanzas del templo.

  • Prepararse para servir una misión regular honorable.

  • Obtener toda la educación académica posible y prepararse para ser padres y esposos dignos.

  • Mostrar el debido respeto a las mujeres, a las jovencitas y a los niños.

El presidente de rama trabaja con las presidencias de los quórumes del Sacerdocio Aarónico para planificar las reuniones de quórum, los proyectos de servicio y las actividades que ayuden a cumplir esos propósitos. Las actividades deben fomentar un ambiente sano en el que los hombres jóvenes hagan amistades, presten servicio y desarrollen sus talentos con otras personas que compartan creencias y normas semejantes.

Las presidencias de los quórumes del Sacerdocio Aarónico y las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes, en cooperación con los líderes adultos del Sacerdocio Aarónico y de las Mujeres Jóvenes, pueden planificar actividades combinadas del Sacerdocio Aarónico y de las Mujeres Jóvenes bajo la supervisión del presidente de rama. Estas actividades reciben el nombre de Mutual.

Diáconos

Un joven digno que haya sido bautizado y confirmado puede ser ordenado diácono cuando tenga por lo menos 12 años de edad. Los diáconos normalmente reciben la asignación de repartir la Santa Cena, cuidar de los edificios y los terrenos de la Iglesia, colaborar en el cuidado de los necesitados y cumplir asignaciones especiales como la de recoger las ofrendas de ayuno.

Un quórum de diáconos puede constar de hasta 12 diáconos (véase D. y C. 107:85).

Maestros

Un joven digno puede ser ordenado maestro si tiene al menos 14 años de edad. Además de la autoridad y las responsabilidades propias de los diáconos, los maestros preparan la Santa Cena y prestan servicio como maestros orientadores.

Un quórum de maestros puede constar de hasta 24 maestros (véase D. y C. 107:86).

Presbíteros

Se puede ordenar presbíteros a jóvenes dignos cuando por lo menos tengan 16 años de edad. Normalmente, los conversos adultos varones son ordenados presbíteros hasta que tengan la experiencia suficiente para ser ordenados élderes.

Además de toda la autoridad y responsabilidades de los diáconos y maestros, los presbíteros pueden bautizar y bendecir la Santa Cena, y pueden dirigir las reuniones si no está presente ningún poseedor del Sacerdocio de Melquisedec (véase D. y C. 20:46–51).

Un quórum de presbíteros puede constar de hasta cuarenta y ocho presbíteros (véase D. y C. 107:87–88).