El Padre Celestial y Jesucristo me aman

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que los niños comprendan que nuestro Padre Celestial y Jesucristo aman a cada uno de nosotros.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Marcos 10:13–16; Juan 3:16; y 3 Nefi 17:11–12, 21–24.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      La Biblia y el Libro de Mormón.

    2. b.

      Un espejo pequeño.

    3. c.

      Las siguientes láminas: 1–1, “El mundo” (62196); 1–3, “Jesús el Cristo” (“Las bellas artes del Evangelio” 240; 62572); 1–4, “La Primera Visión” (“Las bellas artes del Evangelio” 403; 62470); 1–19, “Jesús y los niños” (“Las bellas artes del Evangelio” 216; 62467); 1–20, “Jesús bendiciendo a los niños nefitas”.

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Estréchele la mano a cada uno de los alumnos, llamándolo por el nombre y mencionándole algo que le guste de él o ella.

Pida a cada uno que diga el nombre de una persona que lo quiere y que diga lo que esa persona hace para hacerle saber que lo quiere.

Dígales que en esta lección hablarán de dos personas que nos quieren a todos por igual y que nos han dado esta hermosa tierra, el Evangelio y la Iglesia.

• ¿Quiénes son esas dos personas que nos quieren a todos? (El Padre Celestial y Jesucristo.)

Relato

Muéstreles la lámina 1–4 de la Primera Visión. Haga que los niños participen en describir lo que muestra la lámina.

• ¿Saben ustedes quiénes son las personas que se ven en esta lámina?

• ¿Y qué están haciendo?

El Padre Celestial y Jesucristo nos dan bendiciones

Haga recordar a los niños que antes de venir a la tierra, vivíamos con nuestro Padre Celestial y Jesucristo, y que ellos prepararon la tierra para que viniéramos a aprender y progresar; ellos nos conocen y se interesan por nosotros.

Muéstreles la lámina 1–1 del mundo.

• ¿Qué le pidió el Padre Celestial a Jesucristo que creara para nosotros?

Explíqueles que el Padre Celestial dirigió a Jesús en la creación de la tierra y de todo lo que hay en ella. Asegúrese de que los niños comprendan que ellos prepararon todo lo que necesitaríamos para vivir y para ser felices. Todo lo que nos rodea nos recuerda el amor que nuestro Padre Celestial y Jesucristo tienen por nosotros.

• De las cosas que disfrutamos en la tierra, ¿cuáles les hacen pensar en el amor que sienten por ustedes nuestro Padre Celestial y Jesucristo? (Entre las respuestas, los niños quizás mencionen la familia, los amigos, la Iglesia, los animales y las plantas.)

Cante o repita la letra de la canción “Mi Padre Celestial me ama” (Canciones para los niños, pág. 16), haciendo los movimientos que se indican; luego, haga que los niños se pongan de pie y canten la canción repitiendo los movimientos.

Cuando oigo feliz (poner las manos en las orejas) un ave cantar (abrir y cerrar los dedos imitando el pico de un pájaro)
o puedo el cielo (mover el brazo trazando un arco) mirar (mirar hacia arriba),
o siento la lluvia sobre mi faz (hacer con los dedos movimiento como de gotitas),
o el soplo del viento al pasar (mover ambas manos hacia atrás y hacia adelante).
Si toco las flores del rosal (ahuecar ambas manos, como sosteniendo una flor),
o huelo un alhelí (hacer como si se oliera una flor),
¡qué gozo me da en este mundo vivir,
que mi Padre creó para mí (extender ambos brazos)!

Muéstreles la lámina 1–3 de Jesucristo.

• ¿Quién es éste?

• ¿Quién es el padre de Jesús?

Léales la primera parte de Juan 3:16 (hasta la palabra Hijo) y explíqueles que la bendición más grande que nos ha dado nuestro Padre Celestial fue mandar a Su Hijo Jesucristo a la tierra.

Jesús demostró su amor por los niños

Relato

Muéstreles la lámina 1–19 de Cristo con los niños. Cuénteles el relato de cuando Jesús bendijo a los niños, que se encuentra en Marcos 10:13–16.

Señale que Jesús dedicó tiempo a demostrar Su amor a los niños y bendecirlos, aun cuando algunos de Sus seguidores pensaban que los niños lo molestarían y trataron de impedir a los padres que los llevaran adonde Él estaba.

• ¿Qué hizo Jesús cuando los niños se le acercaron? (Véase Marcos 10:16.)

• ¿Qué creen ustedes que los niños sentirían hacia Jesús?

Actividad

Con los niños, repita la letra de la canción “Jesús amó a los niños” (Canta conmigo, pág. B–51).

A los niños pequeñitos,
tales como yo,
el Señor bendijo
y Su amor les dio.

Relato

Muéstreles la lámina 1–20 de Jesús bendiciendo a los niños nefitas; explíqueles que después de Su muerte, Él visitó a la gente que vivía en las Américas y que el continente americano está muy lejos del lugar donde Jesús vivía mientras estuvo en la tierra.

Cuénteles el relato de cuando Jesús bendijo a los niños de los nefitas, que se encuentra en 3 Nefi 17:11–12 y 21–24; recalque el hecho de que Él bendijo a todos los niños que le llevaron, uno por uno.

• ¿Cómo demostró Jesús el amor que sentía por los niños?

• ¿Cómo saben ustedes que Jesús los quiere?

Actividad

Repitan varias veces juntos el siguiente verso, haciendo los movimientos que se indican:

Jesús quiere a todos los niños
Jesús quiere a los niños,
al que es chiquito (indicar con la mano la altura de la rodilla),
a los niños altos y grandes (poner la mano por encima de la cabeza),
y también a los bebitos (hacer con los brazos el movimiento de acunar).
(Tomado de Finger Fun for Little Folk, por Thea Cannon. ©1949 por Standard Publishing Company, Cincinnati, Ohio. Usado con permiso.)

El Padre Celestial y Jesucristo aman a cada uno de nosotros

Haga comprender a los niños que cada uno de ellos es una persona muy importante para nuestro Padre Celestial y para Jesucristo; haga hincapié en que ellos aman a cada uno de nosotros y saben nuestros nombres.

Actividad

Con el espejo en la mano, haga que cada uno de los alumnos pase al frente y se mire en el espejo mientras repite las palabras: “Éste es (que el niño diga su propio nombre); el Padre Celestial y Jesucristo quieren mucho a (que el niño repita su nombre)”.

Testimonio

Exprese su testimonio de que el Padre Celestial y Jesucristo viven y que aman a cada uno de nosotros; dígales cuánto agradece las muchas bendiciones que ellos le dan.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Canten o repitan la letra de la canción “Fiel amigo es Jesús” (Canciones para los niños, pág. 37). Dé a cada alumno una copia de la hoja “Jesús es nuestro amigo”, que se encuentra al final de esta lección, y déles crayones para que la coloreen.

  2. 2.

    Canten o repitan la letra de la canción “Dios vive” (Canciones para los niños, pág. 8), o de “Siento el amor de mi Salvador” (Canciones para los niños, pág. 42).

  3. 3.

    Muéstreles láminas de las cosas que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos dan, como por ejemplo, un templo, la familia, los amigos, los alimentos, la casa, los animales, las flores y plantas, una capilla, las Escrituras, etc. (Puede conseguir estas láminas en la biblioteca del centro de reuniones, en el juego de láminas “Las bellas artes del Evangelio”, en revistas Liahona, etc.) Haga comprender a los niños que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos dan esas bendiciones porque nos aman.

  4. 4.

    Lleve a la clase un objeto redondeado, como una botella de refresco vacía, al que se pueda hacer girar. Diga a los niños que se sienten en el suelo, formando un círculo, y coloque la botella en medio del círculo; hágala girar sobre el piso, hasta que se detenga apuntando hacia uno de los niños; diga a ese alumno que mencione algo de lo que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos han dado que nos demuestre el amor que ellos nos tienen; después, pida a ese niño que haga girar la botella hasta que apunte hacia otro, y así sucesivamente hasta que todos hayan participado. Ayúdeles a dar la respuesta cuando les toque el turno.

  5. 5.

    Prepare una caja o bolsa que contenga varios artículos necesarios para nuestra vida en la tierra, como por ejemplo, algún alimento, agua, una prenda de ropa, etc. Explique a la clase que nuestro Padre Celestial y Jesucristo prepararon la tierra y todo lo que hay en ella para que nosotros pudiéramos vivir aquí; dígales que la caja (o bolsa) contiene algunas cosas que necesitamos todos los días y que deben adivinar lo que hay en ella (si no se les ocurre nada, déles ideas que les ayuden a adivinar). Una vez que mencionen uno de los artículos, sáquelo de la caja o bolsa. Siga con el juego hasta que el recipiente quede vacío.

  6. 6.

    Haga una etiqueta que diga Mi Padre Celestial y Jesucristo me aman para que cada niño lleve a su casa. Puede prepararlas para pegárselas en la ropa o colocarlas en un trozo de hilo grueso (cordel, bramante, estambre) para colgárselas del cuello; si lo desea, colóquelas pegadas debajo de las sillas en las que los niños se vayan a sentar y deje que ellos las busquen.

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Ayude a los niños a repetir el siguiente versito y a hacer los movimientos que se indican:

    Si eres alto y derechito (estirarse y levantar los brazos a la mayor altura posible), en la iglesia hay lugar para ti.
    Y si eres muy pequeñito (agacharse),
    en la iglesia hay lugar para ti.
    Alto, muy alto (estirarse con los brazos levantados),
    o pequeño (agacharse), da igual,
    Alto, muy alto (estirarse con los brazos levantados),
    o pequeño (agacharse), da igual,
    a todos nos ama (cruzar los brazos sobre el pecho, como abrazándose)
    nuestro Padre Celestial.
  2. 2.

    Diga el siguiente verso y ayude a los niños a hacer los movimientos que se indican:

    Mi Padre Celestial me conoce

    Mi Padre Celestial me conoce (señalarse a sí mismo);
    sabe lo que me gusta hacer.
    Mi nombre sabe y donde vivo (unir las puntas de los dedos, formando un tejado);
    Yo sé que me ama Él (cruzar los brazos, colocando las manos sobre los hombros en forma de abrazo).
    Sabe lo que me pone alegre (poner los dedos a los lados de la boca sonriente).
    y lo que me hace infeliz (poner los dedos a los lados de la boca con expresión de tristeza).
    Sé que quiere ayudarme (señalarse a sí mismo),
    y eso me hace muy feliz.