Tengo un cuerpo

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que cada uno de los alumnos aprecie y respete el cuerpo que tiene.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Daniel 1 y Doctrina y Convenios 89. Vea también Principios del Evangelio (31110), capítulo 29.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia y un ejemplar de Doctrina y Convenios.

    2. b.

      Las siguientes láminas: 1–5, de la familia con un bebé (62307); 1–37, de Daniel cuando rehusó la comida y el vino del rey (“Las bellas artes del Evangelio” 114; 62094); 1–38, de unos niños jugando a la pelota.

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Nota al maestro: Si en su clase hay algún niño con una incapacidad física, tenga en cuenta no herir sus sentimientos; haga hincapié en todo lo que el niño pueda hacer y no en su incapacidad.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Haga que los niños se pongan de pie y diríjalos para cantar y hacer los movimientos de “Cabeza, cara, hombros, pies” (Canciones para los niños, pág. 129). Cántenla despacio para que les alcance el tiempo para hacer los movimientos a medida que se nombran las partes del cuerpo. Por ejemplo, muevan la cabeza como asintiendo, encojan los hombros, doblen las rodillas y pónganse en puntas de pies.

Cabeza, cara, hombros, pies, hombros pies, hombros pies.
Cabeza, cara, hombros, pies, y una vuelta entera.

Hágales notar que para cantar esta canción utilizaron el cuerpo.

El plan del Padre Celestial era que cada uno de nosotros tuviera un cuerpo

Hágales recordar que cuando vivíamos en el cielo con nuestro Padre Celestial y Jesucristo, no teníamos un cuerpo físico, sino que éramos espíritus; para tener un cuerpo, debíamos venir a la tierra. El plan de nuestro Padre Celestial era que naciéramos en la tierra y tuviéramos aquí padres que nos cuidaran.

Muéstreles la lámina 1–5, de la familia con un bebé.

• ¿Qué ven en esta lámina?

• ¿Quién hizo el plan de que viniéramos a la tierra para tener un cuerpo y ser parte de una familia?

Actividad

Dígales que se pongan de pie e imiten todo lo que usted haga; a continuación, explíqueles que nuestro cuerpo va desde la parte de arriba de la cabeza (tocarse la cabeza) hasta la punta de los pies (tocarse los dedos de los pies); la cara (sonreír) y los dedos de las manos (agitar los dedos de las manos) son partes de nuestro cuerpo. Haga que los niños den una vuelta en derredor y tomen asiento.

Explíqueles que nuestro cuerpo puede hacer muchas cosas y que cada parte del cuerpo tiene una función especial.

• ¿Qué hacen con los ojos?

• ¿Qué hacen con los oídos?

• ¿Qué hacen con la boca?

• ¿Qué hacen con las manos?

• ¿Qué hacen con los pies?

Actividad

Haga que los alumnos se pongan de pie y efectúen los movimientos que se indican, mientras usted les dice el verso siguiente:

Mi cuerpo maravilloso

Tengo este cuerpo tan bueno (con un ademán de las manos indicar el cuerpo);
Mi Padre Celestial lo hizo para mí.
Con los ojos yo lo veo todo (poner las manos sobre los ojos en visera, como tratando de ver);
con los oídos puedo oír (poner la mano ahuecada detrás de la oreja, como tratando de oír).
Tengo dos manos que puedo juntar (juntar las manos).
dos pies ligeros que quieren correr (mover los pies como corriendo, sin moverse del lugar).
muchos dientes buenos para masticar (hacer como que mastica)
y una nariz que puede oler (hacer como que huele una flor).
Mi cuerpo yo puedo doblar (doblar el cuerpo);
doy una vuelta en derredor (dar una vuelta en redondo con el cuerpo).
Si me agacho, me puedo sentar (sentarse).
Cruzo los brazos y estoy mejor (cruce los brazos).
Pararme, doblarme, oír y mirar (hacer los movimientos correspondientes a estas acciones);
todo esto lo puedo hacer yo porque mi buen Padre Celestial un cuerpo como el suyo me dio.

El Padre Celestial y Jesucristo quieren que cuidemos nuestro cuerpo

Explíqueles que por ser nuestro cuerpo tan importante, nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos han dado reglas para que lo cuidemos y lo mantengamos fuerte y sano. Al conjunto de esas reglas se le llama la Palabra de Sabiduría. Muéstreles el ejemplar de Doctrina y Convenios (o la primera hoja, si lo que tiene es una combinación triple) y dígales que la Palabra de Sabiduría está escrita en ese libro, que es parte de las Escrituras.

Hábleles de los alimentos que, según nos enseña la Palabra de Sabiduría, nos mantendrán el cuerpo sano, como por ejemplo, las frutas, las verduras y los cereales (granos). Luego, hábleles de lo que el Padre Celestial y Jesús nos enseñan que nos hará mal, como el tabaco (los cigarrillos), las bebidas alcohólicas y el café. Hágales comprender que si obedecemos la Palabra de Sabiduría y comemos los alimentos apropiados, el Padre Celestial y Jesús estarán complacidos con nosotros y nos bendecirán.

Relato

Cuénteles la historia que está en el capítulo 1 de Daniel, sobre la forma en que Daniel comía los alimentos que el Padre Celestial quería que comiera. En el momento apropiado, muéstreles la lámina 1–37, de cuando Daniel rehusó comer la comida y tomar el vino del rey.

• ¿Qué hizo Daniel cuando el rey le mandó comer cosas que no eran buenas para él? (Véase Daniel 1:8, 12–13.)

• ¿Qué bendiciones recibieron Daniel y sus amigos por obedecer las reglas del Padre Celestial en cuanto a lo que debían comer? (Véase Daniel 1:15, 17, 20.)

• ¿Qué alimentos sanos comen ustedes?

• ¿Por qué deben comer alimentos sanos?

• Cuando comen alimentos sanos, ¿cómo se sienten?

Explíqueles que también hay otras cosas que debemos hacer para mantener nuestro cuerpo sano y fuerte.

Muéstreles la lámina 1–38, de los niños que juegan a la pelota.

• ¿Qué están haciendo estos niños?

• ¿Por qué es el ejercicio importante para nuestro cuerpo?

• ¿Qué otras cosas podemos hacer para que nuestro cuerpo haga ejercicio?

Recueste la cara sobre las manos con las palmas juntas y cierre los ojos como si estuviera durmiendo.

• ¿Qué simulo hacer ahora?

• ¿Por qué es importante que durmamos las horas que necesitemos dormir?

Haga de cuenta que se lava las manos.

• Y ahora ¿qué estoy haciendo?

• ¿Cuándo debemos lavarnos las manos?

• ¿Cuándo debemos bañarnos?

• ¿Cuándo debemos lavarnos los dientes?

• ¿Por qué es importante que estemos limpios?

Hable con los niños de otras reglas de higiene importantes, como la de vestirse con la ropa apropiada, según la estación; la de tener cuidado y no ponernos en peligro; y la de tener aire puro para respirar.

El Padre Celestial y Jesucristo quieren que protejamos nuestro cuerpo

Explíqueles que nuestro Padre Celestial y Jesús quieren que protejamos nuestro cuerpo de lastimaduras y otros peligros. Empleando las preguntas siguientes o inventando otras, pregúnteles qué peligros podrían enfrentar.

• ¿Qué podría pasarles si juegan con fósforos?

• ¿Qué peligro hay en jugar en la calle o cerca de donde haya autos? • Si no tienen cuidado al usar instrumentos afilados, como un cuchillo o una tijera, ¿qué podría pasarles?

• ¿Por qué debemos usar cinturón de seguridad cuando andamos en auto?

Explíqueles que es necesario que protejamos nuestro cuerpo, y por eso, no debemos hacer nada que sea peligroso y pueda hacerle daño. Dígales que el Padre Celestial y Jesús quieren que nos sintamos seguros y felices y que cuidemos nuestro cuerpo para poder tener salud.

Testimonio

Exprese la gratitud que usted siente por tener un cuerpo y elogie a los niños por cuidar el cuerpo que tienen para que sea fuerte y sano.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Cante con los niños “Me doblo” (Canciones para los niños, pág. 127) y “Hazlo conmigo” (Canciones para los niños, pág. 141), haciendo los movimientos que las palabras indican. Recalque otra vez la gratitud que siente por tener un cuerpo con el cual puede hacer tantas cosas.

  2. 2.

    Lleve láminas de varias cosas que se puedan comer y beber (incluya algunas que no sean buenas para el cuerpo) y haga que los niños digan qué es bueno y qué es malo para el cuerpo. Enséñeles que algunas cosas son buenas y nos gustan, pero que si las comemos en exceso pueden enfermarnos. Por ejemplo, los dulces (caramelos) son deliciosos, pero si comemos muchos nos enfermaremos. Muéstreles otra vez las láminas de los buenos alimentos y déles un momento para mirarlas.

  3. 3.

    Ponga en una caja o bolsa algunos elementos que contribuyen al cuidado del cuerpo; incluya artículos que nos mantienen limpios, como una barra de jabón, una pequeña toalla y un cepillo de dientes; lleve también un buen alimento, una frazada chica para indicar el sueño, y algo que represente el ejercicio, como una pelota pequeña. Uno por uno, vaya dándoles claves de cada artículo para que adivinen de qué se trata; cuando lo adivinen, saque el artículo y muéstrelo a la clase. Continúe, hasta que hayan adivinado todo lo que llevaba en la bolsa o caja.

  4. 4.

    Haga que los niños se pongan de pie y simulen los movimientos que hacen para mantener el cuerpo limpio y aseado. Que hagan de cuenta que se lavan las manos, la cara, los dientes y que se peinan. Luego, que simulen hacer el ejercicio que más les guste, como saltar (brincar) a la cuerda, caminar dando brincos alternativamente con un pie y con el otro, jugar a la pelota, etc.

  5. 5.

    Hable con los niños sobre las personas que tienen algún problema en el cuerpo que las incapacita. Haga hincapié en que no debemos reírnos de ellas ni señalarlas ni ponerlas en evidencia de ninguna manera. Hábleles de la forma en que debemos tratar a las personas que tienen alguna incapacidad física y hágales ver que muchos somos diferentes en algún aspecto: tenemos que usar lentes (anteojos) o aparatos de ortodoncia en la boca, pero que debemos tratar a todos igual (hablar con las personas, ser sus amigos, tratarlas con respeto, ayudarles si necesitan ayuda, etc.).

  6. 6.

    Prepare hojas de papel para cada niño en las que haya escrito: Doy gracias por mi cuerpo y hágales dibujar un “retrato” de sí mismos.

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Muéstreles la lámina 1–5, de la familia con el bebé, y deje que los niños hagan comentarios sobre lo que ven.

    • ¿Ustedes fueron bebés?

    • Los bebés ¿hablan bien o caminan solos?

    Hágales notar que ellos fueron bebitos, pero que su cuerpo ha crecido y que ahora pueden hacer muchas cosas más que las que hacían cuando eran chiquitos; y que, a medida que su cuerpo siga creciendo, en el futuro podrán hacer muchas otras cosas.

    Muéstreles la lámina 1–16, del nacimiento de Cristo, y hágales ver que incluso Jesús mismo fue una vez un bebé.

  2. 2.

    Señálese la boca y diga “Ésta es mi boca”; a continuación, pídales “Muéstrenme su boca” y diríjalos para que se la señalen. Haga lo mismo con los ojos, la nariz, las orejas, las manos y los pies. Después, señale de nuevo esas partes del cuerpo sin decir nada, haciendo que los niños las nombren. Si ya conocen los nombres de todas esas partes, señale otras partes que puedan serles menos conocidas, como los codos, las rodillas, las muñecas y los tobillos, y pregúnteles cómo se llaman esas partes.

  3. 3.

    Invente un cuentito sobre un niñito que usted conoce, que se despierta por la mañana, se lava la cara, se viste, desayuna, y así sucesivamente con otras actividades del día. A medida que usted vaya mencionando la acción del niño, que los alumnos digan qué parte o partes del cuerpo emplea el niño en esa acción.

  4. 4.

    Haga que los alumnos se pongan de pie y canten el siguiente canto con la música de “Éste era un mono”, (Canciones para los niños, pág. 121). Emplee movimientos de agacharse para la primera estrofa y de estirarse para la segunda.

    Una vez yo era un bebito,
    un bebito muy chiquitito.
    Pero alto, alto voy a ser,
    y grande, muy grande he de crecer.