Doy gracias por poder oler y gustar

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que todos los niños de la clase aprecien y agradezcan los sentidos del olfato y del gusto.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Éxodo 16:11–15, 31, y Doctrina y Convenios 59:18–19.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia y un ejemplar de Doctrina y Convenios.

    2. b.

      Una porción pequeña para cada alumno, como para probar, de algún alimento de olor agradable, como una fruta, pan recién horneado, galletas o palomitas de maíz (rosetas, pororó). Coloque las porciones en una bolsa. Hable con los padres para saber si a algún niño puede hacerle mal lo que lleve.

    3. c.

      Porciones de una substancia ácida, como el jugo de limón, otra salada, como la sal, y otra dulce, como el azúcar para que los niños prueben (también, con respecto a éstas, hable primero con los padres).

    4. d.

      La lámina 1–35, de los israelitas juntando maná.

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Nota al maestro: Si en su clase hay algún niño con una incapacidad física, tenga en cuenta no herir sus sentimientos; haga hincapié en todo lo que el niño pueda hacer y no en su incapacidad.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Diga a los niños que cierren los ojos; mientras tengan los ojos cerrados, déles a oler las porciones de muestra que llevó en la bolsa para que adivinen qué es. Con los ojos cerrados todavía, haga que prueben lo que llevó; cuando abran los ojos, muéstreles o dígales lo que acaban de comer.

• ¿Qué olor tenía este alimento?

• ¿Qué sabor tenía?

Hágales notar que lo que les hizo probar les gustó, aun cuando no lo vieron; dígales que pudieron sentir el olor y el sabor porque el Padre Celestial los bendijo con los sentidos del olfato y el gusto (explíqueles lo que quieren decir estas palabras).

Tenemos nariz para poder oler

• ¿Qué hacemos para oler?

Hable con los niños de algunas de las cosas que ellos hayan olido durante la semana, como el olor de la comida, el de la tierra mojada después de llover, el de una flor, etc. Dígales que siempre debemos darle gracias a nuestro Padre Celestial por ese sentido que nos dio para poder oler.

• ¿Qué olores les gustan más?

Actividad

Dirija a los niños en el siguiente verso con movimientos:

Tengo una nariz

Aquí, en esta cara (poner las manos en las mejillas),
tengo una nariz (señalarse la nariz con un dedo)
plantada en el medio (poner los dedos extendidos y juntos sobre la nariz),
y así soy feliz.
Con ella puedo oler (hacer con la nariz el movimiento de oler)
y también respirar (respirar hondo y dejar salir el aire);
al Padre Celestial quiero por ella las gracias dar (cruzar los brazos e inclinar la cabeza, como orando).

Tenemos lengua para poder gustar

Dígales que el Padre Celestial nos ha bendecido a cada uno de nosotros dándonos la lengua para que podamos sentir el gusto de lo que nos llevemos a la boca. Permítales probar lo de sabor ácido, salado y dulce si lo desean.

• ¿Cuál es ácido?

• ¿Cuál es salado?

• ¿Cuál es dulce?

• ¿Qué es lo que más les gusta?

Muéstreles Doctrina y Convenios (o la página del título en la combinación triple) y dígales que en ese libro se nos dice que las cosas buenas para gustar y oler son para que las utilicemos y disfrutemos (véase D. y C. 59:18–19).

Relato

Muéstreles la lámina 1–35, de los israelitas juntando el maná, y con palabras sencillas hágales el relato que se encuentra en Éxodo 16:11–15, 31.

• ¿Qué sabor tenía el maná? (Véase Éxodo 16:31.)

• ¿Han probado ustedes la miel?

• ¿Qué sabor tiene?

Explíqueles que hay muchas cosas que son dañinas si las probamos: algunas frutas silvestres, los productos de limpieza, las substancias de frascos o latas desconocidos, las pastillas (tabletas, obleas) y otras medicinas aparte de las que nuestros padres nos den; y que esas cosas pueden ponernos muy enfermos y hasta causarnos la muerte. Haga hincapié en la importancia de preguntar siempre a un adulto antes de ponerse en la boca cualquier cosa que encuentren, aun cuando tenga un aspecto muy bueno.

Testimonio

Exprese la gratitud que usted siente por la bendición de tener nariz para oler y lengua para saborear. Dígales que siempre deben dar las gracias al Padre Celestial por los sentidos del olfato y del gusto.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Lleve a la clase algunas cosas que tengan un aroma agradable y definido, como un jabón, una flor perfumada, un limón, etc., y otras que no tengan olor, como una hoja de papel, un pequeño juguete, etc. Haga que los alumnos digan cuáles tienen olor y cuáles no. Diga a uno de ellos que cierre los ojos, póngale cerca de la nariz una de las cosas que tienen olor y pregúntele qué es. Dé a todos la oportunidad de participar.

  2. 2.

    Lleve un espejo y deje que los niños se miren la lengua. Explíqueles que la lengua tiene muchísimas cositas muy pequeñas que se llaman “papilas”, con las que sentimos el sabor y nos damos cuenta de lo que es ácido, dulce, salado, etc. Hágales tomar unos sorbos de agua y dígales que la lengua nos hace saber también si algo es mojado o seco, frío o caliente.

  3. 3.

    Déles papel y lápices de colores y dígales que dibujen su comida favorita; cuando terminen, que muestren el dibujo y digan cuáles son las comidas que más les gustan.

  4. 4.

    Ponga en un plato pequeñas porciones de substancias que tengan aspecto similar pero gusto o textura diferente, como la sal y el azúcar, la harina y la fécula de maíz (chuño), etc. Deje que todos las prueben y pregúnteles qué gusto tenía cada cosa. Hablen de las substancias que parecen iguales pero que son de sabor diferente. (Hable de antemano con los padres para saber si a alguno de los alumnos puede hacerle mal algo de lo que usted lleve.)

  5. 5.

    Canten “Rondó de gracias” (Canciones para los niños, pág. 18).

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Dibuje una forma ovalada en la pizarra o en una hoja de papel; muéstrela a los niños y dígales que es el dibujo de una cara.

    • ¿Qué le falta a esta cara?

    A medida que los niños mencionen los ojos, la nariz, la boca y las orejas, vaya dibujándolas en la cara; luego, repase con ellos para qué sirve cada una de esas partes. Exprese la enorme gratitud que siente hacia el Padre Celestial por haberle dado un cuerpo.

  2. 2.

    Señálese la boca y diga: “Ésta es mi boca”; después, pregúnteles: “¿Cuál es su boca?” y ayúdeles a señalársela. Haga lo mismo con los ojos, la nariz, las orejas, las manos y los pies. Después, señale cada una de esas partes sin decir nada y deje que los niños digan lo que son. Si ya saben los nombres de todas esas partes, puede preguntarles también los de otras que puedan serles menos conocidas, como los codos, las rodillas, las muñecas y los tobillos, y enseñárselos si no los saben.

  3. 3.

    Hágales ponerse de pie y decir el siguiente versito dirigiéndolos para que hagan los movimientos que las palabras indican:

    Me toco los ojos

    Me toco los ojos,
    me toco los pies,
    me toco una oreja,
    la nariz también.
    Las manos estiro
    el techo a tocar.
    Más alto, más alto,
    el cielo alcanzar.
    Me cruzo de brazos
    para descansar.
    Y luego en silencio
    me voy a sentar.