La familia puede estar unida para siempre

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que los niños comprendan que los templos son lugares sagrados donde las familias pueden sellarse para estar unidas siempre y se preparen para ir al templo algún día.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Doctrina y Convenios 97:15–17 y 124:37–41. Vea también Principios del Evangelio (31110), capítulo 36, y “Templo, Casa del Señor”, en la Guía para el Estudio de las Escrituras (al final de las ediciones nuevas del Libro de Mormón o de la combinación triple).

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios.

    2. b.

      Las siguientes láminas: 1–5, de una familia con un bebé (62307); 1–7, de una familia reunida; 1–54, del Templo de Salt Lake (“Las bellas artes del Evangelio” 502; 62433); láminas de otros templos que pueda conseguir (“Las bellas artes del Evangelio” 505; 62434–62448, 62566–62569, 62583–62601, 62614–62619); la página de dibujos que hay al final de la lección.

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Muéstreles la lámina 1–54, del Templo de Salt Lake, y láminas de otros templos que tenga, incluso la del que se encuentra en el distrito de ustedes, si la consigue. Deje que los niños digan lo que sepan de los templos.

• ¿Han visto ustedes un templo?

• ¿En qué les hace pensar el ver un templo?

Hable con ellos de lo hermosos que son los templos, señalando las agujas, las ventanas y las puertas; dígales que en una de las paredes exteriores de todos los templos hay una inscripción que dice La Casa del Señor y que los miembros de la Iglesia van al templo a aprender más sobre nuestro Padre Celestial y Jesucristo y Su amor por nosotros.

Actividad

Haga que los niños se pongan de pie y levanten los brazos por encima de la cabeza, con las manos juntas apuntando hacia arriba, como formando la aguja de un templo; dígales que se paren muy derechos y se imaginen que son un hermoso templo. Después, que se sienten sin hacer ruido.

El templo es un lugar sagrado

Explíqueles que el templo es un lugar sagrado (véase D. y C. 97:15–17) o santo. Hágales repetir una de esas palabras, y dígales que eso quiere decir que es un lugar especial donde todo lo que nos rodea nos hace acordar de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo.

Dígales que si obedecen los mandamientos del Padre Celestial, cuando sean más grandes podrán ir a un templo. Explíqueles que en el templo hacemos promesas especiales a nuestro Padre Celestial de guardar los mandamientos que Él nos dio; también en el templo nos casamos y podemos bautizarnos por personas que han muerto ya y que no se bautizaron cuando estaban en la tierra.

Haga que levanten tres dedos de una mano y repitan las tres cosas que podrán hacer en el templo cuando sean mayores:

“En el templo puedo hacer promesas especiales a mi Padre Celestial”.

“En el templo puedo bautizarme por otras personas”.

“En el templo puedo casarme”.

Canción

Diga a los niños que se pongan de pie y diríjalos para que canten o repitan la primera parte de “Me encanta ver el templo” (Canciones para los niños, pág. 99), haciendo al mismo tiempo los movimientos que se indican:

Me encanta ver el templo (entrelazar los dedos, cerrándolos, y levantar los dos índices como formando una aguja);
un día ir podré (hacer movimiento de caminar sin salir del lugar).
Me enseñará el Espíritu Santo (ponerse la mano sobre el corazón)
y oraré (cruzar los brazos e inclinar la cabeza como orando).
(© 1980 por Janice Kapp Perry. Usado con permiso.)

Explíqueles que como el templo es un lugar sagrado (santo), cuando estamos en él usamos sólo ropa blanca; la ropa que usamos allí nos recuerda que nuestro Padre Celestial y Jesús quieren que seamos limpios y puros y que siempre escojamos lo correcto.

• ¿De qué color es la ropa que llevan puesta ustedes?

• ¿De qué color es la ropa que se pondrán cuando entren en el templo?

Dígales que por ser el templo un lugar sagrado (santo), cuando estamos en él somos muy reverentes; cuando hablamos, lo hacemos en voz baja o susurramos. Haga que los niños susurren estas palabras: “Amo a mi Padre Celestial y a Jesús”. Explíqueles que en el templo sentimos felicidad y paz, porque nos sentimos más cerca de nuestro Padre Celestial y de Jesús.

Relato

Cuénteles con sus propias palabras el siguiente relato sobre el presidente Lorenzo Snow:

Lorenzo Snow sabía que muy pronto sería Presidente y Profeta de la Iglesia; por eso, fue al templo, se puso su ropa blanca y se arrodilló en un cuarto especial a orar para pedir al Padre Celestial que le dijera lo que debía hacer para dirigir la Iglesia. Oró durante mucho tiempo, pero no recibió respuesta. Al fin se levantó, y cuando iba saliendo del cuarto, Jesús apareció ante él vestido con hermosa ropa blanca y rodeado de una luz tan brillante que al presidente Snow le costó gran esfuerzo mirarlo. Jesús parecía estar de pie sobre algo que parecía de oro puro. Jesús le dijo todo lo que él había pedido saber en la oración (véase de LeRoi C. Snow, “An Experience of My Father’s”, Improvement Era, sept. de 1933, pág. 677).

• ¿Por qué habrá orado el presidente Snow en el templo en lugar de hacerlo en otro lado? (Porque en el templo podía sentirse más cerca del Padre Celestial y de Jesucristo.)

El templo hace posible que las familias estén unidas para siempre

Muéstreles la lámina 1–5, de la familia con un bebé, y la 1–7, de la familia reunida. Explíqueles que el templo hace posible que las familias estén unidas para siempre. Si una mujer y un hombre se casan en el templo y obedecen los mandamientos, nuestro Padre Celestial les promete que estarán juntos y con sus hijos para siempre. A esto le llamamos el sellamiento de la familia.

• ¿Quiénes forman parte de su familia?

• ¿Qué sienten ustedes cuando están con los de su familia?

• ¿Cómo puede una familia estar unida para siempre?

Asegúreles que nuestro Padre Celestial y Jesús aman a todas las familias y que quieren que éstas estén selladas a fin de estar unidas para siempre; explíqueles que los que todavía no se hayan sellado pueden prepararse para hacerlo obedeciendo los mandamientos de Dios. Así podrán ir al templo y sellarse como una familia eterna.

Canción

Cante con los niños varias veces o repitan la letra del coro de “Las familias pueden ser eternas” (Canciones para los niños, pág. 98; Himnos, Nº 195).

Eternas pueden ser las familias

por el divino plan.
Yo quiero heredar
el celestial hogar
con la mía por la eternidad,
por toda la eternidad.

Debo prepararme para ir al templo

Diga a los alumnos que todos los que obedecen los mandamientos del Padre Celestial pueden ir al templo. Muéstreles la página de dibujos que está al final de la lección y diríjalos en una conversación sobre los mandamientos que esos dibujos ilustran. Explíqueles que el obedecer esos mandamientos les ayudará a ser dignos de ir al templo cuando sean mayores.

  • Orar.

  • Obedecer a los padres.

  • Amarse unos a otros.

  • Asistir a la Iglesia.

  • Pagar el diezmo.

  • Comer alimentos buenos (obedecer la Palabra de Sabiduría).

  • Ser honrados.

Testimonio

Expréseles lo que usted siente acerca de la importancia de que las familias permanezcan juntas para siempre y de las bendiciones del templo. Recuérdeles que el obedecer a sus padres y los mandamientos de nuestro Padre Celestial los preparará para ir al templo un día.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Haga comprender a los niños que “para siempre” es un tiempo muy largo; dígales que es más mucho largo que el tiempo que tendrán que esperar hasta su cumpleaños, o hasta que salgan de vacaciones con su familia; que es más largo que el tiempo que haya vivido la persona más vieja que ellos conozcan; que es más largo que el tiempo que ha pasado desde que Adán y Eva estuvieron en la tierra. Explíqueles que la frase para siempre significa algo que no tiene fin, que nunca terminará.

    Diríjalos para que hagan los movimientos correspondientes a las palabras del siguiente verso, mientras usted se lo dice:

    ¿Cuánto tiempo es “para siempre”?

    ¿Cuánto tiempo es “para siempre”? (ponerse el dedo índice en la frente, como pensando).
    Es mucho más de un año (poner el puño cerrado bajo el mentón, con el codo de ese brazo descansando sobre la otra mano),
    más de lo que esperaré (poner el otro puño cerrado bajo el mentón, con el codo descansando sobre la mano)
    a que llegue mi cumpleaños.
    ¿Cuánto tiempo es “para siempre”? (ponerse el dedo índice en la frente, como pensando).
    Es lo que yo quiero estar (asentir con la cabeza)
    con la familia que amo (ponerse las manos en los hombros, como abrazándose),
    ¡pues nunca va a terminar! (sacudir un dedo de lado a lado en señal de negativa).
  2. 2.

    Consultando previamente con la presidenta de la Primaria para obtener su aprobación, invite a los padres de uno de sus alumnos a visitar la clase y hablar de la importancia de sellarse en el templo.

  3. 3.

    Haga para cada niño una copia de la página de los dibujos que se encuentra al final de la lección y déles tiempo para que los coloreen.

  4. 4.

    Consultando previamente con la presidenta de la Primaria para obtener su aprobación, invite a una familia de su barrio o rama que haya ido recientemente al templo a sellarse a que vaya a la clase y hable de la experiencia con los niños.

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Dirija a los niños para que hagan los movimientos correspondientes al verso siguiente, mientras usted les dice las palabras:

    Sé ayudar

    Ahora que soy más grande (ponerse en puntas de pies y extender los brazos hacia arriba),
    buen ayudante seré.
    A mi papá, que es tan bueno (levantar la mano con un dedo extendido),
    siempre le ayudaré (mover la cabeza en señal de asentimiento);
    y por mi linda mamá (extender otro dedo de la mano levantada)
    muchas cosas yo haré (mover otra vez la cabeza en señal de asentimiento).
    A mis buenos hermanitos (levantar otros dos dedos de la mano)
    también les quiero ayudar,
    y a todos mis amigos (levantar el dedo pulgar)
    ayuda les quiero dar.
    De mi Padre Celestial
    ayudante voy a ser (mover la cabeza en señal de asentimiento),
    amando a los demás
    como a mí me ama Él (cruzar los brazos).
    A todos voy a ayudar (extender los brazos hacia ambos lados),
    pues más grande voy a estar (ponerse en puntas de pies y extender los brazos hacia arriba).
  2. 2.

    Dirija a los niños para que hagan los movimientos del siguiente verso, mientras usted les dice las palabras. Repítalo todas las veces que desee.

    Todos de pie, hacer una rueda tomándose de la mano. Seguir tomados de la mano mientras dure la actividad.

    Todos vivíamos con nuestro Padre Celestial (siempre tomados de la mano, acercarse al centro del círculo o rueda).
    Él nos mandó a vivir en la tierra (alejarse del centro, abriendo la rueda).
    Él nos dio una familia que nos quiere y nos enseña (volver a acercarse al centro de la rueda).
    Nuestra familia nos ayudará a volver a vivir con Él algún día (volver a alejarse, formando un círculo grande).
  3. 3.

    Consiga un bosquejo de un templo y haga una copia para cada niño. Déles las hojas para que las coloreen.