Debo ser un buen ejemplo

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que los niños tengan el deseo de ser un buen ejemplo para los demás siguiendo el ejemplo de Jesús.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Mateo 4:19; Lucas 19:1–10; Juan 13:15; y 3 Nefi 17:11–24.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia y un Libro de Mormón.

    2. b.

      Varias huellas de pisadas, hechas de papel o cartulina.

    3. c.

      Las siguientes láminas: 1–3, “Jesús el Cristo” (“Las bellas artes del Evangelio” 240; 62572); 1–63, de Zaqueo, subido a un árbol; 1–64, de Jesús orando con los nefitas (62542).

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Repita la letra de la canción “Hazlo conmigo” (Canciones para los niños, pág. 141). Haga que los niños imiten los movimientos que usted les demuestre, como por ejemplo, hacer girar los brazos como en remolino, golpear las manos, simular el vuelo de un pájaro, etc.

Hazlo conmigo,
sigue, sígueme.
Hazlo conmigo,
sigue, sígueme.
Hágalo acá o allá,
lento o con velocidad.
Hazlo conmigo,
sigue, sígueme.
Hazlo conmigo,
sigue, sígueme.
(© 1963 por D. C. Heath and Company. Usado con permiso.)

Explíqueles que al hacer los mismos movimientos que usted hacía, ellos estaban siguiendo su ejemplo y que siempre que seguimos el ejemplo de otra persona, hacemos lo mismo que esa persona hace. Dígales que Jesús dijo a los que estaban con Él que lo siguieran (véase Mateo 4:19).

El Padre Celestial mandó a Jesucristo a la tierra para que fuera un ejemplo para nosotros

Muéstreles la lámina 1–3, de Jesucristo, y explíqueles que uno de los motivos por los que Jesús vino a la tierra fue el de ser un ejemplo para nosotros y enseñarnos la mejor manera de vivir. Jesús era perfecto, lo que quiere decir que todo lo que Él hacía estaba bien. Nosotros debemos tratar de vivir de la misma manera en que Él vivió mientras estaba en la tierra.

Abra la Biblia y lea a la clase Juan 13:15. Dígales que esas palabras las dijo Jesús y haga hincapié en que queremos ser como Él y seguir Su ejemplo.

Canción

Cante o repita con los alumnos las primeras cuatro líneas de “Yo trato de ser como Cristo” (Canciones para los niños, pág. 40) [véase Liahona, abril de 1990, págs. 6–7].

Yo trato de ser como Cristo
y hacer lo que hizo Él.
El mismo amor que Él mostró
yo quiero mostrar también.
(© 1980 por Janice Kapp Perry. Usado con permiso.)

• ¿Cuáles son algunas de las cosas que debemos hacer si tratamos de ser como Cristo?

Relato

Muéstreles la lámina 1–63, de Zaqueo subido a un árbol, y hágales el relato del encuentro de Zaqueo con Jesús que se halla en Lucas 19:1–10. Dígales que Jesús nos dio un buen ejemplo al ser bondadoso con Zaqueo, con quien algunas personas no simpatizaban; a pesar de eso, Jesús fue de visita a la casa de él y quería ser su amigo.

• ¿En qué forma demostró Jesús Su bondad a Zaqueo? (Véase Lucas 19:5.)

• ¿Cómo piensan que Zaqueo se sintió cuando Jesús fue bueno con él?

Canción

Cante o repita la letra de la canción “Ama a todos, dijo el Señor” (Canciones para los niños, pág. 39), dirigiendo a los niños para que hagan los movimientos que se indican a continuación:

Ama a todos con bondad (abrir los brazos extendiéndolos a los lados del cuerpo), dijo el Señor (mover la cabeza de arriba abajo en señal de asentimiento), pues si a otros amas tú (ponerse las manos sobre el corazón), te darán su amor (ponerse las manos en los hombros, como abrazándose).

Relato

Muéstreles la lámina 1–64, de Jesús orando con los nefitas, y cuénteles cómo oró Él por los niños nefitas, según el relato que se encuentra en 3 Nefi 17:11–24. Hágales ver que con Su ejemplo Él nos demostró que debemos orar por otras personas.

• ¿Por quiénes oró Jesús? (Véase 3 Nefi 17:21.)

• ¿Cómo se habrán sentido los niños al oír a Jesús orando por ellos?

• ¿Por quiénes debemos orar nosotros?

Hable con los alumnos de las personas por quienes debemos orar, como los miembros de la familia, los enfermos, los misioneros, los líderes de la Iglesia, etc.

Actividad

Coloque a la vista, en lados opuestos del cuarto, las láminas 1–63, de Zaqueo, y 1–64, de Jesús orando con los nefitas, y ponga en el suelo las huellas de pisadas que preparó de manera que conduzcan a cada una de las láminas. Haga que los niños sigan las huellas hacia cada lámina cantando otra vez “Yo trato de ser como Cristo”.

Deténganse frente a cada lámina y ayúdeles a contar todo lo que recuerden de ese relato. Estimúlelos a pensar qué pueden hacer para ser un ejemplo como lo fue Jesús en cada uno de los casos mencionados. Por ejemplo, pueden compartir un juguete o jugar con un niño que necesite un amigo, como Zaqueo; pueden orar por alguien que esté enfermo o a quien le haga falta una ayuda especial (como Jesús, cuando oró por los niños nefitas).

Hágales comprender que al demostrar cariño a otras personas siendo bondadosos y orando por ellas, estarán siguiendo el ejemplo de Jesús y, además, dando un buen ejemplo a otros.

Canción

Cante o repita la letra del coro de “Yo trato de ser como Cristo” (la referencia aparece en esta lección), haciendo los movimientos que se indican:

Ama a otros cual Cristo te ama (ponerse las manos en los hombros, como abrazándose).
Sé bondadoso y tierno y fiel (estrechar la mano de otra persona),
pues esto es lo que Jesús nos enseña (poner las manos juntas, con las palmas para arriba, imitando un libro abierto).
Yo quiero seguirle a Él.
(© 1980 por Janice Kapp Perry. Usado con permiso.)

Debemos ser buenos ejemplos para otras personas

Explíqueles que así como ellos siguen el ejemplo de Jesús, otras personas los observan y siguen el ejemplo que ellos les dan.

Actividad

Haga pasar al frente a uno de los alumnos y dígale que él (o ella) será el líder (director). Ayúdele a conducir a los otros niños para que hagan movimientos como golpear las manos, dar una vuelta en derredor sin moverse del lugar, saltar (brincar), etc. Repita esta actividad hasta que todos los que quieran hayan tenido la oportunidad de ser líderes.

Explíqueles que, aparte de los movimientos, hay otras formas de ser un ejemplo que son mucho más importantes. Dígales que pueden ser buenos ejemplos si dicen siempre la verdad, si obedecen a sus padres, si comparten los juguetes, si son reverentes en la Iglesia y si ayudan a la familia en su casa.

• ¿Qué pueden hacer ustedes para ser un buen ejemplo para los demás?

Estimule a los niños a pensar de qué manera pueden ellos ser buenos ejemplos para los demás y que cada uno diga lo que hará para serlo.

Testimonio

Cuénteles de alguna oportunidad en que usted haya seguido el buen ejemplo de alguien; expréseles lo que usted piensa sobre la importancia de seguir el ejemplo de Jesucristo y exhórtelos a dar a los demás un buen ejemplo haciendo las cosas que Jesús haría.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Con anticipación a la clase, haga una corona o gorrita de papel para cada alumno y escriba en la parte del frente Quiero ser un buen ejemplo. Hable con los niños sobre lo que pueden hacer durante la semana para ser buenos ejemplos.

  2. 2.

    Cante “Pequeño niño fue Jesús” (Canciones para los niños, pág. 34), “Cristo me manda que brille” (Canciones para los niños, pág. 38), o “Yo soy cual estrella” (Canciones para los niños, pág. 84). 3. Muéstreles una linterna u otro tipo de luz pequeña. Enciéndala y hable con ellos sobre el hecho de que la luz ayuda a las personas al brillar e iluminar. Léales la primera frase de 3 Nefi 12:16; dígales que si ellos dan un buen ejemplo, son como lucecitas que alumbran, porque otras personas los verán y los seguirán en las cosas buenas que hagan. Dé la linterna a un niño para que vaya por la sala de clase y que los demás lo sigan; repita esta actividad hasta que todos los niños que lo deseen hayan tenido la oportunidad de participar.

  3. 4.

    Haga que los niños se pongan de pie y lleven a cabo los movimientos correspondientes al verso siguiente:

    Jesús ama a los niños

    Por la calle fueron muchos niñitos (simular que se corre sin moverse del lugar),
    corriendo, corriendo, con sus piececitos (señalarse los pies).
    Por entre la gente tuvieron que pasar (hacer como si se abrieran paso entre la multitud),
    pues a Jesús de cerca querían mirar (ponerse en puntas de pies y mirar alrededor).
    “Váyanse, niñitos”, algunos dijeron (hacer con las manos señas de que se vayan);
    “Él está ocupado y no puede verlos” (fruncir el ceño y sacudir la cabeza negativamente).
    “Dejen que se acerquen”, Jesús así dijo (hacer señas de llamar con la mano);
    y los tomó en brazos y a todos bendijo (ponerse las manos en los hombros, como abrazándose).
    (Adaptado de Bible Story Finger Plays and Action Rhymes, por Margaretta Harmon. Cincinnati, Ohio: Standard Publishing, 1964, pág. 27.)

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Haga que los niños repitan la palabra ejemplo. Explíqueles que un buen ejemplo es una persona a quien ellos quieran parecerse cuando sean grandes. Nuestros padres pueden darnos buenos ejemplos. Pregúnteles cuáles son algunas de las cosas que sus padres hacen para cuidarlos y hacerlos felices.

  2. 2.

    Haga que los alumnos se tomen de la mano formando una rueda y que se muevan en círculo mientras usted les canta o les lee la letra de la canción “Cuando ayudamos” (Canciones para los niños, pág. 108). Repítala varias veces, substituyéndola con el verso siguiente, para poder nombrar también a los abuelos y hermanos.

    Cuando ayudo a abuelito (a abuelita, a mi hermano, a mi hermana),
    qué contento me da;
    y por eso me gusta
    ayudar, ayudar.
  3. 3.

    Juegue con los niños a “seguir al líder”. Haga que formen una fila y que el primero de ellos corra, salte, camine moviendo los brazos como alas, etc., de un lado al otro de la sala de clase; los otros deben seguirlo haciendo lo mismo que él o ella haga. Después, el primer niño (el “líder”) va al final de la fila y el que sigue toma su lugar; continúe, hasta que todos hayan tenido la oportunidad de ser líderes.