Nuestro Padre Celestial tiene un cuerpo físico

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que los niños comprendan que nuestro Padre Celestial es una persona real, con un cuerpo perfeccionado de carne y huesos, y que nos ha hecho a Su imagen.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Juan 14:9; Doctrina y Convenios 130:22; Moisés 2:27 y José Smith—Historia 1:14–17 y consulte también Principios del Evangelio (31110 002), capítulo 1.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia y una Perla de Gran Precio.

    2. b.

      Papel y crayones (lápices de cera) para cada alumno.

    3. c.

      Un espejo pequeño.

    4. d.

      La lámina 1–3, “Jesús el Cristo” (“Las bellas artes del Evangelio” 240; 62572); la lámina 1–4, “La Primera Visión” (“Las bellas artes del Evangelio” 403; 62470).

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Actividades de aprendizaje

Pida a un alumno que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Entregue a los niños hojas de papel y crayones, y dígales que dibujen una imagen de sí mismos. Cuando hayan terminado, pídales que levanten en alto los dibujos y pregúnteles cuál de los dos es el verdadero niño, el que aparece en el papel o el que tiene el papel en la mano. Una vez que contesten, pregúnteles cómo saben cuál es el verdadero.

Explíqueles que de la misma manera que ellos son personas de verdad, porque tienen un cuerpo, también nuestro Padre Celestial es una Persona de verdad y tiene cuerpo. Quizás veamos láminas que lo representan, pero esas láminas no son Él, sino que Él tiene un cuerpo de carne y huesos.

Jesucristo se parece al Padre Celestial

Pregúnteles si alguna vez les han dicho que se parecen a sus padres. Muéstreles la lámina 1–3, “Jesús el Cristo”, y dígales que Él es Hijo de nuestro Padre Celestial. Las Escrituras nos enseñan que Jesús se parece a Su Padre. Muestre a la clase la Biblia, lea Juan 14:9 y explíqueles lo que quiere decir.

• ¿A quién se parece Jesús?

Actividad

Diga a los niños que se pongan de pie y ayúdeles a aprender de memoria la primera parte del primer Artículo de Fe: “Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo…”.

Nosotros nos parecemos a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo

Explíqueles que por ser los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial nos parecemos a Él; nuestro cuerpo tiene el mismo aspecto que el Suyo. Lea y explique a la clase la primera frase del pasaje de Moisés 2:27, ayudándoles a comprender que decir que hemos sido creados a imagen de Dios significa que nos parecemos a Él.

Actividad

Deje que los niños se turnen para mirarse en el espejo o mirarse uno a otro y que cada uno mencione una parte del cuerpo que vea (brazo, mano, pierna, ojo, oreja, etc.); explíqueles que el cuerpo de nuestro Padre Celestial y el de Jesucristo tienen también todas esas partes.

• ¿Tienen ustedes un cuerpo parecido al de nuestro Padre Celestial y al de Jesucristo?

Dígales que sabemos qué aspecto tienen el Padre Celestial y Jesucristo porque algunos Profetas (que son líderes de la Iglesia) los han visto y han escrito sobre Ellos en las Escrituras.

Relato

Muéstreles la lámina 1–4, de la Primera Visión, y cuénteles la historia de la visión de José Smith, que se halla en José Smith—Historia 1:14–17.

• ¿Cómo supo José Smith qué aspecto tienen nuestro Padre Celestial y Jesucristo?

• ¿Cómo son los cuerpos del Padre Celestial y de Jesucristo?

Testimonio

Testifique a la clase que usted siente gratitud por tener un cuerpo que se ha hecho a la imagen del de nuestro Padre Celestial; exprese también agradecimiento por todas las cosas maravillosas que su cuerpo puede hacer.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección.

  1. 1.

    Haga que los niños se pongan de pie y repitan los versos que están a continuación, haciendo al mismo tiempo los movimientos para representar lo que dicen:

    Mi cuerpo maravilloso

    Tengo este cuerpo tan bueno (con ademán de las manos indicar el cuerpo);
    mi Padre Celestial lo hizo para mí.
    Con los ojos yo lo veo todo (poner las manos sobre los ojos en visera, como tratando de ver);
    con los oídos puedo oír (poner la mano ahuecada detrás de la oreja, como tratando de oír).
    Tengo dos manos que puedo juntar (juntar las manos),
    dos pies ligeros que quieren correr (mover los pies como corriendo sin salirse del lugar),
    muchos dientes buenos para masticar (hacer como que mastica)
    y una nariz que puede oler (hacer como que huele una flor).
    Mi cuerpo yo puedo doblar (doblar el cuerpo);
    doy una vuelta en derredor (dar una vuelta en redondo con el cuerpo).
    Si me agacho, me puedo sentar (sentarse).
    Cruzo los brazos y estoy mejor (cruzar los brazos).
    Pararme, doblarme, oír y mirar (hacer los movimientos correspondientes a estas acciones);
    todo esto lo puedo hacer yo
    por que mi buen Padre Celestial
    un cuerpo como el suyo me dio.
  2. 2.

    Dirija a los niños en cantar o repetir la letra de la canción “Cabeza, cara, hombros, pies” (Canciones para los niños, pág. 129). Repita a la clase que nuestro Padre Celestial nos dio un cuerpo como el que Él tiene y que nuestro maravilloso cuerpo puede hacer muchas cosas.

  3. 3.

    Deje que los niños se turnen para contar a la clase el relato de la Primera Visión, utilizando la lámina 1–4 para ilustrarlo.

  4. 4.

    Cuénteles el siguiente relato sobre Marcos y la actividad familiar:

    El papá de Marcos había muerto cuando él era todavía pequeño y muchas veces Marcos se preguntaba qué aspecto habría tenido su papá. Un día, él y su mamá se prepararon para asistir a una reunión familiar donde estarían varios de sus tíos, todos los cuales habían conocido a su papá.

    Al llegar, el tío José se acercó a recibirlos; cuando vio a Marcos, le dijo: “En cualquier parte te reconocería: tienes los ojos de tu padre”. La tía Isabel le dijo más tarde: “¿Sabes, Marcos, que tienes la nariz igual a la de tu papá?” Y la tía Mary comentó: “La sonrisa de Marcos es como la de su padre”.

    En el viaje de regreso, el niño le dijo a la mamá: “¡Me divertí mucho! Y también supe muchas cosas de mi papá. Supe que me parezco a él y eso me dejó contento. Ahora, cada vez que me mire al espejo, pensaré en cómo era él y así no lo olvidaré”. La mamá extendió la mano y le acarició la cabeza, diciendo: “Mirándote a ti, yo tampoco lo olvidaré”.

    Explique a los niños que así como Marcos sabía que se parecía a su padre aun cuando no podía verlo, nosotros también sabemos que nos parecemos a nuestro Padre Celestial aunque no podamos verlo.

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Muéstreles la lámina 1–4, “La Primera Visión”. Hágales un relato sencillo de este acontecimiento, de acuerdo con el entendimiento de los niños. Haga hincapié en que el Padre Celestial y Jesucristo son personas de verdad, reales, y que escuchan nuestras oraciones.

  2. 2.

    Utilizando la lámina, muéstreles cómo nuestro cuerpo se parece al del Padre Celestial y al de Jesucristo. Señale una parte del cuerpo en las figuras de la lámina y haga que ellos se señalen esa parte en su propio cuerpo; por ejemplo, si usted señala un brazo del Padre Celestial, que ellos señalen sus propios brazos, etc.

  3. 3.

    Ayude a los niños a realizar los movimientos correspondientes al siguiente verso, mientras usted les dice las palabras:

    En el bosque José se arrodilló (ponerse de rodillas y cruzar los brazos)
    y una oración especial dio (tocarse los labios con la punta del dedo).
    Al Padre y al Hijo allí vio (mirar hacia arriba, haciendo visera con una mano)
    y humildemente a los dos escuchó (poner la mano ahuecada junto a una oreja).
  4. 4.

    Señálese la boca y diga: “Ésta es mi boca”, preguntando a continuación: “¿Dónde está su boca?” y ayudándoles a señalársela. Pregúnteles después: “El Padre Celestial, ¿tiene boca?” Repita esta acción para los ojos, la nariz, las orejas, las manos y los pies. Cuando terminen, señale una parte de su cuerpo sin decir cómo se llama y haga que los niños lo digan.