El plan de nuestro Padre Celestial para nosotros

Primaria 1: Soy un Hijo de Dios, 1994


Objetivo

Que los niños comprendan que, por ser los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, vivimos con Él antes de venir a la tierra y que podemos volver a vivir con Él después de esta vida.

Preparación

  1. 1.

    Estudie, con la ayuda de la oración, Abraham 3:22–27. Consulte también Principios del Evangelio (31110 002), capítulo 2.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un juego completo de las Escrituras.

    2. b.

      Una muñeca o figura de papel.

    3. c.

      Las siguientes láminas: 1–1, “El mundo” (62196); 1–3, “Jesús el Cristo” (“Las bellas artes del Evangelio” 240, 62572); 1–5, “Familia con un bebé” (62307); 1–6, “La noche de hogar” (62521); 1–7, “El amor en la familia”; 1–8, “La Santa Cena” (62021); 1–9, “La oración matinal” (62310); 1–10, “La oración familiar” (62275); 1–11, “El bautismo de un niño” (62018); 1–12, “La confirmación de una niña” (62020); 1–13, “José Smith” (“Las bellas artes del Evangelio” 400, 62449).

  3. 3.

    Haga los preparativos para las Actividades Complementarias que desee llevar a cabo.

Actividades de aprendizaje

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Actividad para despertar la atención

Antes de la clase, coloque una muñeca o figura de papel en una de las sillas, junto a los niños. Dígales que se pongan de pie, se den vuelta y se sienten otra vez.

• ¿Por qué no se puso de pie la muñeca cuando ustedes lo hicieron?

• ¿Por qué pueden ustedes ponerse de pie?

Hable con los niños de las diferencias que hay entre ellos y una muñeca, haciéndoles comprender que ellos son seres vivos y la muñeca no; cada uno de ellos tiene dentro de su cuerpo un espíritu que le da vida y le permite ver, oír, caminar, moverse, pensar y hablar.

Somos hijos espirituales de nuestro Padre Celestial

Repasen el concepto de que, antes de venir a la tierra, vivimos con nuestro Padre Celestial siendo Sus hijos espirituales. Allá éramos felices y nos gustaba vivir con Él. No teníamos el cuerpo físico que ahora tenemos, sino un cuerpo de espíritu. Explíqueles que un espíritu tiene el mismo aspecto de una persona pero no tiene carne ni huesos.

• ¿Dónde vivían ustedes antes de nacer en la tierra?

Canción

Cante con los niños “Soy un hijo de Dios” (Canciones para los niños, pág. 2; Himnos, Nº 196). Recuérdeles que Dios es otro nombre que le damos a nuestro Padre Celestial.

Soy un hijo de Dios;
Él me envió aquí.
Me ha dado un hogar
y padres buenos para mí.
Guíenme; enséñenme
la senda a seguir
para que algún día yo
con Él pueda vivir.

Actividad

Llame a su lado a uno de los niños y, nombrándolo, diga a la clase que él o ella vivió con nuestro Padre Celestial antes de nacer en la tierra y que es un hijo (o una hija) espiritual del Padre Celestial a quien Él ama mucho. Repita esta acción con cada uno de los niños.

Explíqueles que, porque nos ama, nuestro Padre Celestial tiene un plan para nosotros y que antes de crear la tierra, Él nos juntó a todos para hablarnos de ese plan. Todos nosotros estábamos allí, incluso nuestros padres y hermanos.

Nuestro Padre Celestial nos mandó a vivir en la tierra

Muéstreles la lámina 1–1 del mundo y explíqueles que la tierra forma parte del plan de nuestro Padre Celestial y que, bajo Su dirección, Jesucristo la creó para nosotros. Después, se nos mandó para que naciéramos aquí y recibiéramos entonces un cuerpo físico.

Muestre a la clase la lámina 1–5 de la familia con un bebé y deje que los niños hagan comentarios sobre lo que ven. Dígales que cuando íbamos a nacer, estábamos muy contentos de venir a la tierra a aprender y a progresar. Así, nacimos en esta tierra a familias que nos quisieran y nos cuidaran.

Diga a los niños que, al venir a la tierra, se nos dio un cuerpo físico que tiene piel, músculos, sangre y huesos (anímelos a palpar sus propios brazos).

• ¿Sienten el hueso dentro de su brazo?

• ¿Ven y sienten la piel que los cubre?

• ¿Pueden palparse los músculos?

Hágales notar que el espíritu que tenemos dentro del cuerpo nos da vida, pero que no podemos verlo ni tocarlo. En cambio, el cuerpo físico se puede ver y tocar. Dígales que es una gran bendición tener un cuerpo físico.

Actividad

Enséñeles el siguiente versito y repítanlo juntos señalando cada parte del cuerpo que se mencione:

Doy gracias por mis ojos.

Doy gracias por mis ojos,
mis oídos y nariz,
mis manos, pies y dedos.
Con todo esto soy feliz.
(Adaptado de un poema de Lucy Picco).

Explíqueles que mientras estamos en la tierra progresamos y aprendemos muchas cosas. Al aprender a hacer lo bueno y hacerlo, cada vez nos pareceremos más a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Ésa es otra parte del plan de nuestro Padre Celestial para nosotros.

Nuestro Padre Celestial quiere que volvamos a Su lado algún día

Exprese a los niños el amor que usted siente por nuestro Padre Celestial y dígales que desea regresar algún día junto a Él para poder verlo nuevamente y estar con Él; explíqueles que eso también forma parte del plan que Él creó para nosotros, porque Él quiere que cada uno de nosotros vuelva a vivir con Él cuando nuestra vida terrenal llegue a su fin; y no sólo nos quiere tener de regreso a nosotros, sino también a nuestros padres y a toda nuestra familia.

Dígales que para poder vivir de nuevo con nuestro Padre Celestial y Jesucristo, es necesario que nos bauticemos y obedezcamos todos los mandamientos. Muéstreles las Escrituras y explíqueles que esos libros nos enseñan acerca del Padre Celestial y de Jesucristo, de lo que ellos quieren que hagamos.

Utilizando las láminas que se indican en la sección “Preparación”, dígales lo que nuestro Padre quiere que hagamos y que aprendamos en la tierra: Él quiere que amemos a nuestra familia, que seamos generosos, que vayamos a la Iglesia, que tomemos la Santa Cena, que oremos de mañana y de noche, que tengamos la oración familiar y la noche de hogar regularmente, que nos bauticemos y nos confirmen para que recibamos el Espíritu Santo, que nos casemos en el templo, que aprendamos sobre los Profetas y que nos parezcamos cada día más a Él y a Su Hijo Jesucristo.

Testimonio

Exprese la gratitud que usted siente hacia nuestro Padre Celestial por el plan que Él tiene para nosotros. Exhorte a los alumnos a hacer siempre lo que saben que está bien a fin de que algún día puedan volver a vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades para llevar a cabo durante la lección:

  1. 1.

    Prepare hojas de papel en las que haya escrito: Soy un hijo (una hija) de Dios (según la cantidad de niñas y varones que tenga en la clase) y entregue una a cada alumno; déles crayones y dígales que hagan un “retrato” de sí mismos; después, haga que todos muestren sus dibujos al resto de la clase y anímelos a decir algo bueno de sí mismos al mostrarlos.

  2. 2.

    Dirija a los niños para que repitan el siguiente versito y hagan los movimientos que se indican:

    La creación de Dios

    Dios hizo la luna (formar un círculo con los brazos)
    y las estrellas que titilan (abrir y cerrar los dedos, representando el titilar de las estrellas),
    y las puso en el cielo (extender los brazos hacia arriba).
    También hizo el sol (formar un círculo con los brazos hacia arriba),
    y los árboles (levantar los brazos estirados),
    y las flores (ahuecar las manos),
    y los pájaros que vuelan (hacer movimientos de volar con los brazos).
    (Tomado de Fascinating Finger Fun, de Eleanor Doan. © 1951. Usado con permiso.)
  3. 3.

    Escriba en trozos separados de papel las siguientes preguntas para repasar la lección. Haga que cada alumno elija un papel; lea usted la pregunta y deje que el niño la conteste. Repita las veces que sea necesario, según la cantidad de niños que haya en su clase.

    1. a.

      ¿Quién es hijo de Dios? (Yo. Todos nosotros.)

    2. b.

      ¿Dónde vivíamos antes de nacer en la tierra? (En el cielo, con el Padre Celestial y con Jesucristo.)

    3. c.

      ¿Por qué le pidió el Padre Celestial a Jesucristo que hiciera la tierra para nosotros? (Para que tuviéramos un cuerpo físico y viniéramos aquí a aprender lo que debemos hacer para volver a vivir con ellos otra vez.)

    4. d.

      ¿Qué tenemos que hacer para volver a vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo? (Obedecer los mandamientos, ser buenos y generosos, bautizarnos, ir al templo, etc. Deje que los niños elijan la lámina correspondiente a la respuesta que den cuando contesten la pregunta.)

    5. e.

      ¿Con quién podremos vivir al terminar nuestra vida en la tierra? (Con el Padre Celestial, con Jesucristo y con nuestra familia.)

Otras actividades para los niños más pequeños

  1. 1.

    Con la aprobación de la presidenta de la Primaria, pida a uno de los hermanos que tenga un bebé que lo lleve a la clase. Hable con los niños sobre el padre y el amor que éste siente por sus hijos. Dígales que ellos tienen dos padres que los quieren mucho: su papá terrenal y su Padre Celestial, y explíqueles que antes de que los bebés vengan a la tierra, han vivido con el Padre Celestial. (Nota: Tenga en cuenta que algunos niños de su clase quizás no tengan al padre en la casa y presente el tema con delicadeza y tacto para no herir sus sentimientos.)

  2. 2.

    Lleve a la clase un par o más de zapatos de hombre. Hable con los alumnos sobre quién usa zapatos así en la casa de ellos. Hágales comparar el tamaño de sus zapatos con el de los de hombre y permita que se turnen para caminar con los “zapatos de papá”.

  3. 3.

    Repitan juntos las primeras dos líneas de la canción “Viví en los cielos” (Canciones para los niños, pág. 148).

    Yo en los cielos viví y amé, cierto es,
    a las personas que ahora conozco, traté.
    (© 1987, de Janeen Jacobs Brady. Usado con permiso.)

    • ¿Con quién vivimos en los cielos? (Con nuestro Padre Celestial y Jesucristo y con todos los demás de la tierra.)

  4. 4.

    Dirija a los niños en los movimientos apropiados del verso que viene a continuación, mientras usted dice las palabras. Repítalo tantas veces como lo desee.

    Todos de pie, hacer una rueda, tomándose de las manos. Seguir tomados de las manos mientras dure la actividad.

    Todos vivíamos con nuestro Padre Celestial (siempre tomados de la mano, acercarse al centro del círculo o de la rueda).
    Él nos mandó a vivir en la tierra (alejarse del centro, abriendo la rueda).
    Él nos dio una familia que nos quiere y nos enseña (volver a acercarse al centro de la rueda).
    Nuestra familia nos ayudará a volver a vivir con Él algún día (volver a alejarse, formando un círculo grande).