Mi Padre Celestial me protege

Primaria 2: Haz lo Justo A, 1995


Objetivo

Que cada niño tenga más fe en el hecho de que nuestro Padre Celestial nos protegerá y nos bendecirá en momentos de necesidad.

Preparación

  1. 1.

    Estudie con la ayuda de la oración Mateo 2:1–15, 19–20.

  2. 2.

    Recorte un círculo de papel que sea lo suficientemente grande para que cada niño haga un dibujo de su cara. Hágale una perforación en la parte superior y escriba alrededor del círculo: Mi Padre Celestial me protege.

  3. 3.

    Prepárese para compartir con los niños alguna experiencia personal en la que usted haya sentido que nuestro Padre Celestial lo protegió, como por ejemplo si fue protegido de un accidente, si tuvo que resolver un problema o si necesitó consuelo. También podría, con la aprobación de la presidenta de la Primaria, invitar a un miembro de su barrio o rama a ir a la clase y compartir una experiencia de ese tipo.

  4. 4.

    Prepárese para cantar o repetir la letra de “Doy gracias, oh Padre” (Canciones para los niños, pág. 9). La letra de esta canción se encuentra al final del manual.

  5. 5.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia.

    2. b.

      Un regalito para cada niño, tal como una flor, una piedra bonita o una notita de aprecio.

    3. c.

      Lápices regulares o de cera.

    4. d.

      Un trozo largo de estambre (lana, hilaza) para cada niño.

    5. e.

      La lámina 2-7, Los Reyes Magos (Las bellas artes del evangelio 203; 62120 002); la lámina 2-8, La huida a Egipto (Las bellas artes del evangelio 204; 62119 002); la lámina 2-9, David O. McKay cuando era niño.

  6. 6.

    Haga los arreglos necesarios para las actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Pregunte a los niños cómo les fue con la asignación que recibieron la semana anterior.

Nuestro Padre Celestial hace muchas cosas por nosotros

Actividad para despertar el interés

Pida a los niños que cierren los ojos. Ponga el regalito en el regazo de cada niño y dígales que abran los ojos. Déles unos minutos para hablar acerca de la agradable sorpresa.

• ¿Quién creen que les dio el regalo?

• ¿Por qué creen que yo les di el regalo?

• ¿Quién más hace cosas agradables por ustedes? (Padres, familia, amigos, nuestro Padre Celestial.)

• ¿Qué ha hecho nuestro Padre Celestial por ustedes? (Algunas de las respuestas podrían ser preparar un plan para que vengamos a la tierra, darnos familias y enviar a Jesucristo a la tierra para ser nuestro Salvador.)

Canción

Cante con los niños o repitan la letra de “Doy gracias, oh Padre”.

Explique que una de las cosas que nuestro Padre Celestial hace por nosotros es protegernos y darnos consuelo cuando tenemos problemas. Si tenemos fe en nuestro Padre Celestial, Él nos dará valor y nos ayudará a tomar las decisiones correctas para resolver nuestros problemas.

Nuestro Padre Celestial protegió al niño Jesús

Relato de las Escrituras

Muestre la lamína 2-7, Los Reyes Magos. Relate la historia de los Reyes Magos buscando al niño Jesús tal como se encuentra en Mateo 2:1–12.

Explique que el rey Herodes les dijo a los Reyes Magos que quería adorar o demostrar su afecto por el niño Jesús. En realidad lo que Herodes quería era causarle daño a Jesús. Lea en voz alta Mateo 2:12 y explique que para proteger a Jesús, nuestro Padre Celestial les dijo a los Reyes Magos que no regresaran a donde estaba Herodes.

Relato de las Escrituras

Muestre la lámina 2-8, La huida a Egipto. Relate la historia que se encuentra en Mateo 2:13–15. Lea en voz alta el versículo 13 y explique que destruir quiere decir matar.

• ¿Por qué se apareció a José un ángel del Señor? (Véase Mateo 2:13.)

• ¿Por qué le dijo el ángel a José que fuera a Egipto? (Para que el rey Herodes no pudiera encontrar a Jesús.)

•¿Por qué quería el rey Herodes matar al niño Jesús? (Tenía miedo de que Jesús, al llegar a ser hombre, tomara su lugar como rey.)

Explique que nuestro Padre Celestial protegió a Jesús y le dijo a José que llevara a Jesucristo y a María a Egipto. Nuestro Padre Celestial siempre cuidó a Jesucristo.

Lea en voz alta Mateo 2:19–20.

• ¿Por qué volvió a aparecerse el ángel a José? (Véase Mateo 2:20.)

• ¿Por qué estarían José, María y el niño Jesús a salvo si volvían a Israel? (Porque el rey Herodes se había muerto. Véase Mateo 2:19–20.)

Nuestro Padre Celestial nos cuida

Análisis

Recuerde a los niños que cada uno de nosotros es un hijo de nuestro Padre Celestial y que Él nos cuida de la misma manera que cuidó a Jesús.

Cuando obedecemos los mandamientos y pedimos Su ayuda, nuestro Padre Celestial nos ayuda. (Si lo desea, puede aclarar que nuestro Padre Celestial siempre nos ayuda, pero algunas veces no lo hace exactamente como nosotros pensamos que lo haría.)

•¿Cómo podemos pedirle ayuda a nuestro Padre Celestial?

•¿Cómo podría ayudarnos nuestro Padre Celestial cuando estamos enfermos, cuando nos sentimos solos o tenemos miedo?

Relato

Muestre la lámina 2-9, David O. McKay cuando era niño. Señale a David O. McKay (se le ve sentado en las piernas de su padre) y dígales que cuando este niño creció, se convirtió en el noveno Presidente de la Iglesia. Relate la siguiente experiencia que tuvo cuando era un niño:

“Una noche, mientras su padre estaba ausente, David… escuchó ruidos alrededor de la casa y pensó que eran ladrones. Sabía que su madre se asustaría si los oía y rogó que no fuera así. Mientras yacía allí, totalmente despierto, decidió hacer lo que sus padres le habían enseñado a hacer: orar. Siempre había orado arrodillado al lado de la cama, así que pensó que ahora también debía levantarse a orar. El salir de la cama fue una prueba terrible; requirió toda su fortaleza y fuerza de voluntad porque estaba tan asustado. ¡Pero lo hizo!

“Al estar arrodillado al lado de la cama, oró diligentemente y con verdadera fe. Entonces, tan claramente como una persona le habla en voz alta a otra, escuchó una voz que le decía: ‘No temas, nada te pasará’. Entonces David volvió a acostarse quedándose profundamente dormido” (Marie F. Felt, “David: A Boy of Promise”, Instructor, sept. de 1969, pág. 330).

Relato

Cuente la siguiente experiencia del élder Hugh B. Brown, quien más tarde llegó a ser Apóstol de la Iglesia:

“Cuando era muy joven, solía tener pesadillas y despertaba llamando a mi madre: ‘Mamá, ¿estás ahí?’ Su cuarto quedaba al lado del mío y, al oírme, ella respondía rápidamente: ‘Sí, hijo, aquí estoy’. Muchos años después, cuando me alejé de mi hogar para cumplir una misión en Inglaterra, mi madre me recordó que ella ya no estaría conmigo para responderme cuando yo la necesitara, pero que nuestro Padre Celestial siempre estaría al alcance de mi voz.

“Muchas veces durante mi misión y mi vida posterior, he preguntado: ‘Padre, ¿estás ahí?’… Siempre he recibido una respuesta” (en Joleen Meredith, “De amigo a amigo”, Liahona, febrero de 1976, pág. 19).

Explique que nuestro Padre Celestial no nos habla con voz muy fuerte, pero Él siempre nos cuida. Algunas veces nos ayuda dándonos un sentimiento de paz o dándonos ideas.

Presentación por el maestro o un invitado especial

Comparta una experiencia personal que describa lo que sintió al darse cuenta de que nuestro Padre Celestial estaba protegiéndolo, o invite a un miembro de su barrio o rama para que comparta una experiencia de ese tipo.

Actividad artística

Entregue a cada uno de los niños un círculo de papel y lápices regulares o de cera y pídales que dibujen sus caras. Pase el trozo de estambre (lana, hilaza) por el agujerito que previamente le hizo en la parte superior para que los niños puedan colgárselo al cuello. Lea en voz alta o pida a los niños que lean lo que dice alrededor del círculo

Resumen

Testimonio

Testifique a los niños que nuestro Padre Celestial ama a cada uno de Sus hijos y los protege en la misma forma que amó y protegió al niño Jesús.

Señale a cada niño y diga: “Nuestro Padre Celestial siempre protegerá a (nombre del niño).

Inste a los niños a tener confianza en nuestro Padre Celestial y dígales que pidan Su ayuda cuando oren esta noche.

Pida a un niño que ofrezca la última oración y que exprese Su agradecimiento a nuestro Padre Celestial por su ayuda.

Actividades complementarias

Elija de entre las siguientes actividades aquellas que sean de mayor beneficio para los niños de su clase. Puede utilizarlas durante la lección o como repaso o resumen. Para mayor información, vea la sección “El período de la clase” en “Ayudas para el maestro”.

  1. 1.

    Prepare trozos de papel que describan situaciones en las que los niños podrían pedir ayuda a nuestro Padre Celestial. Coloque los papelitos en un recipiente y pida a los niños que por turnos saquen uno y que digan lo que ellos harían en la situación que se describe. Puede utilizar las siguientes situaciones u otras:

    1. a.

      Tu familia está a punto de salir de viaje. Tus padres están preocupados por el bienestar de la familia mientras viajan.

    2. b.

      Tu hermanita se encuentra enferma en el hospital. Tú estás preocupado por ella.

    3. c.

      Tu familia fue a hacer una excursión por el campo y tú te perdiste.

    4. d.

      Tienes una pierna quebrada y estás cansado del dolor y de la incomodidad que te causa el yeso. Te sientes frustrado.

    5. e.

      Hoy es el primer día que vas a la Primaria en tu nuevo barrio o rama y tienes miedo.

  2. 2.

    Coloque las sillas en diferentes partes del salón de clases y diga a los niños que las sillas representan los problemas que tenemos en la vida. Vende los ojos de uno de los niños y déle instrucciones guiándolo por el salón. Explique que a pesar de que no podemos ver a nuestro Padre Celestial, el obedecer Sus mandamientos nos ayudará en nuestra vida. Si el niño tropieza con alguna silla, explique que todos nos enfrentamos con problemas. Dé la oportunidad de participar a cada niño que quiera hacerlo.

  3. 3.

    Canten o repitan la letra de “Dios vive” (Canciones para los niños, pág. 8). La letra de esta canción se encuentra al final del manual.