Nuestras oraciones son contestadas de la mejor manera

Primaria 2: Haz lo Justo A, 1995


Objetivo

Que los niños comprendan que nuestro Padre Celestial siempre escucha nuestras oraciones y las contesta de la mejor manera.

Preparación

  1. 1.

    Estudie con la ayuda de la oración Lucas 1:5–17. Vea también Principios del evangelio (31110 002), capítulo 8.

  2. 2.

    Prepárese para cantar con los niños las tres estrofas de “Obediencia” (Canciones para los niños, pág. 71), o repetir con ellos la letra, la cual se encuentra al final del manual.

  3. 3.

    Prepárese para compartir una experiencia personal en la que haya recibido la ayuda de nuestro Padre Celestial como respuesta a una oración.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Una Biblia.

    2. b.

      La lámina 2-34, La bendición de Juan el Bautista.

  5. 5.

    Haga los arreglos necesarios para las actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Pregunte a los niños cómo les fue con la asignación de la semana anterior.

Podemos orar y pedir ayuda

Actividad para despertar el interés

Con los niños, cante o repita la letra de las tres estrofas de “Obediencia”.

• ¿Por qué debemos obedecer a nuestros padres y a nuestro Padre Celestial? (Porque ellos nos ayudarán a hacer lo que es mejor para nosotros.)

Relato

Cuente la historia siguiente:

Una noche Rita tuvo una pesadilla. Soñó que estaba perdida y atemorizada. Cuando se despertó comenzó a llorar.

• ¿Qué harían ustedes en el lugar de Rita?

Rita llamó a su papá y él vino y le dio un abrazo. Ella se sintió mejor y en seguida se pudo dormir otra vez.

• ¿Por qué llamó Rita a su papá? (Porque necesitaba ayuda y sabía que él la ayudaría.)

• ¿A quién llaman ustedes cuando necesitan ayuda? (Algunas de las respuestas podrían ser: a nuestro Padre Celestial, a sus padres, a otros miembros de la familia y a amigos.)

• ¿Cómo llamamos a nuestro Padre Celestial para pedirle ayuda? (Oramos.)

Relato

Relate la siguiente historia acerca de John A. Widtsoe, quien cuando creció llegó a ser miembro del Quórum de los Doce Apóstoles:

El papá de John murió cuando él era todavía un niño y su madre trabajaba mucho para mantener a sus hijos. John quería conseguir un trabajo para ayudarla, y aunque no era fácil encontrar uno que pudiera hacer después de la escuela, al fin lo consiguió. Un día su jefe le dijo que había hecho un buen trabajo durante varias semanas y le pagó con una moneda de oro de cinco dólares.

John dijo: “¡Cinco dólares! ¡Era mucho dinero! Yo me sentía muy feliz. Pensé darle la mitad del dinero a mi mamá, comprarme un libro nuevo y ahorrar el resto. Guardé la brillante y nueva moneda de oro en el bolsillo de mi pantalón y me fui corriendo para compartir con mi madre mi buena fortuna.

“Camino la casa, metí la mano en el bolsillo para tocar y acariciar la moneda, pero para mi sorpresa, no estaba allí. Busqué nuevamente en mi bolsillo, pero todo lo que encontré fue un agujero por el cual se había caído la moneda. Sentí una sensación terrible. Me sentí tan triste que me senté al borde de una zanja y lloré”.

John caminó de regreso por el camino que había recorrido. La acera por la que caminó antes era de tablas, así que buscó su moneda en cada grieta, pero no pudo encontrarla. Finalmente aceptó que su dinero se había perdido para siempre.

Actividad (optativa)

Diga a los niños que hagan de cuenta que ellos son John y que están buscando la moneda; si lo desean, pueden caminar por algunos segundos por el salón de clase haciendo como que la están buscando. Luego, pídales que regresen a sus asientos.

• Si ustedes fueran John, ¿qué harían?

Continuación del relato

John dijo: “Fue entonces que recordé que el Señor sabía dónde estaba la moneda de oro y que si Él me ayudaba, y si era Su voluntad que la encontrara, no iba a estar perdida por mucho tiempo.

“Con eso en mente, me puse de rodillas detrás de un árbol y le conté al Señor todo mi problema. Le pedí que si era lo mejor para mí, que me ayudara a encontrar la moneda de oro. Al ponerme de pie, me sentí mucho mejor, porque estaba seguro de que el Señor había oído mi oración.

“Estaba oscureciendo y uno no podía ver casi nada en el suelo, y menos una pequeña moneda de oro. Pero continué caminando, esta vez no tan lentamente, porque sabía que el Señor me estaba ayudando. Apenas había recorrido una cuadra y media cuando de pronto vi, sobre el pasto, la moneda de oro de cinco dólares. Casi grité de la alegría que sentí. ¡Cuán feliz iba a estar mi madre y cómo iba a disfrutar del libro que había pensado comprar! Me recosté un momento contra un muro y dije: ‘¡Gracias, Señor, por haber encontrado la moneda!’

“A partir de ese momento, aprendí que el Señor oye nuestras oraciones, y desde entonces, me he cuidado muy bien de no tener los bolsillos rotos” (tomado de John A. Widtsoe, “The Lost Gold Piece”, Children’s Friend, sep. de 1947, pág. 369).

Análisis

• ¿Cuántas veces oró John acerca de su moneda?

• ¿Por qué oró John la primera vez? (Para pedirle a nuestro Padre Celestial que le ayudara a encontrar la moneda.)

• ¿Cuál fue la respuesta a la oración de John?

• ¿Por qué oró John la segunda vez? (Para darle gracias a nuestro Padre Celestial por haberle ayudado.)

• ¿Cómo les ha ayudado nuestro Padre Celestial a ustedes cuando le han pedido ayuda?

Presentación por el maestro

Destaque el hecho de que al igual que nuestros padres terrenales, nuestro Padre Celestial también nos ama y quiere ayudarnos. Cuando pedimos ayuda, nuestro Padre Celestial nos escucha. Hable a los niños de alguna ocasión en que nuestro Padre Celestial le haya ayudado en respuesta a una oración.

Las oraciones se contestan en distintas formas

Relato de las Escrituras

Sostenga la Biblia en alto y diga a los niños que el siguiente es un relato de la Biblia.

Muestre la lámina 2-34, La bendición de Juan el Bautista, y relate la historia que se encuentra en Lucas 1:5–17. Explique que tanto Zacarías como Elisabet eran personas justas y que habían orado durante mucho tiempo para tener un bebé. Ahora ya eran ancianos y todavía no tenían hijos.

Explique que al principio Zacarías se sorprendió y se atemorizó cuando vio al ángel en el templo. Lea en voz alta lo que el ángel le dijo a Zacarías en Lucas 1:13–14. Explique que lo que el ángel prometió se cumplió, y Zacarías y Elisabet tuvieron un niño.

Haga hincapié en que nuestro Padre Celestial había oído todas las oraciones que Zacarías le había ofrecido pidiéndole un hijo, pero hasta entonces no había sido el tiempo para que naciera el bebé. El ángel le dijo a Zacarías que el bebé, Juan, crecería y sería un gran profeta, Juan el Bautista. Juan nació en ese tiempo para que pudiera preparar a mucha gente para que creyera en Jesucristo y le siguiera.

Presentación por el maestro

Explique que a veces, igual que Elisabet y Zacarías, oramos por algo que sería bueno para nosotros más adelante pero no ahora. Nuestro Padre Celestial escucha todas nuestras oraciones y las contesta en la manera y el momento que sean mejores para nosotros.

Recuérdeles que cuando John Widtsoe oró acerca de su moneda de oro perdida, él recordó que nuestro Padre Celestial sabía dónde estaba y sabía que le ayudaría a encontrarla “si era lo mejor para él”. John encontró la moneda pronto porque era lo mejor para él.

Explique que a veces les pedimos a nuestros padres algo que ellos saben que no es bueno para nosotros, y nos tienen que decir que no. De la misma manera, a veces oramos por algo que nuestro Padre Celestial sabe que no es bueno para nosotros y nos tiene que decir que no.

Relato

Cuente la siguiente historia con sus propias palabras:

Mientras Miguel se encontraba en su casa con un gran resfrío y tos, afuera nevaba. Era la primera nevada del invierno y Miguel le rogó a su madre que lo dejara jugar afuera, pero ella le dijo que no porque temía que le diera más tos.

Miguel tenía muchos deseos de jugar en la nieve, así que oró para que nuestro Padre Celestial hiciera que su madre cambiara de opinión. Cuando su amiguito Samuel vino y le preguntó si saldría a jugar, Miguel le dijo que tenía que almorzar, pero que después podría salir a jugar en la nieve porque ya había orado para que su mamá cambiara de opinión y le diera permiso.

Después del almuerzo, Miguel le preguntó a su mamá una vez más si podía jugar afuera y le dijo que él había orado para que ella le permitiera hacerlo. La mamá de Miguel no se veía muy feliz. Ella le preguntó a Miguel si verdaderamente creía que nuestro Padre Celestial quería que saliera a jugar en la nieve cuando le podría causar una enfermedad más seria.

• ¿Creen ustedes que nuestro Padre Celestial escuchó la oración de Miguel?

• ¿Cuál fue la respuesta de nuestro Padre Celestial?

Cuando Samuel regresó, Miguel le dijo que no podía salir a jugar. Samuel pensó que nuestro Padre Celestial no había contestado la oración de Miguel, pero Miguel le explicó que nuestro Padre Celestial había contestado su oración, pero que la respuesta había sido “no”.

Resumen

Testimonio

Comparta con los niños su testimonio de que nuestro Padre Celestial sabe lo que es mejor para nosotros y siempre contesta nuestras oraciones de la mejor manera. Algunas veces nos dice que sí y otras que no, y algunas veces nos pide que esperemos un tiempo antes de tener lo que le pedimos.

Repaso

• ¿Cómo contestó nuestro Padre Celestial la oración de John Widtsoe?

• ¿Cómo contestó nuestro Padre Celestial las oraciones de Elisabet y Zacarías?

• ¿Cómo contestó nuestro Padre Celestial la oración de Miguel?

Dígales que siempre debemos aceptar la respuesta de nuestro Padre Celestial, aun cuando la respuesta sea “no” o “todavía no”.

Pida a un niño que ofrezca la última oración.

Actividades complementarias

Elija de entre las siguientes actividades aquellas que sean de mayor beneficio para los niños de su clase. Puede utilizarlas durante la lección o como repaso o resumen. Para mayor información, vea la sección “El período de clase” en “Ayudas para el maestro”.

  1. 1.

    Diga a los niños que van a hacer de cuenta que ellos son los padres y que van a decidir lo que es mejor para sus hijos. Pídales que respondan “sí”, “no” o “todavía no” a cada cosa que sus hijos les pidan. Describa alguna de las cosas que los niños pedirían utilizando las situaciones que se encuentran a continuación u otras similares. Analice con la clase por qué creen que su respuesta es la mejor para sus hijos.

    1. a.

      Es casi la hora de cenar. Tus hijos tienen calor y hambre y quieren comer una paleta (helado).

      • ¿Qué les dices?

      • ¿Por qué?

    2. b.

      Hace frío y está lloviendo. Tu hijo quiere ponerse el traje de baño para salir a jugar.

      • ¿Qué le dices?

      • ¿Por qué?

    3. c.

      Tus niños han terminado de hacer todas sus tareas. Es temprano por la tarde. Te piden permiso para salir a jugar.

      • ¿Qué les dices?

      • ¿Por qué?

    4. d.

      Tu hijo ha estado ahorrando dinero para comprarse un juguete y al fin logró juntar lo suficiente. Te pide que lo lleves a la tienda ahora mismo para comprar el juguete. Tú (el papá o la mamá) tienes que ir a la tienda, pero al ratito.

      • ¿Qué le dices?

      • ¿Por qué?

    5. e.

      A tu hija le encantan los caballos y quiere tener uno. Ella tiene sólo cinco años.

      • ¿Qué le dices?

      • ¿Por qué?

    6. f.

      Tus niños no cuidan los juguetes ni los libros. En lugar de cuidar los que tienen, compran nuevos. En la librería ven uno de sus libros preferidos y te piden que se lo compres.

      • ¿Qué les dices?

      • ¿Por qué?

    Explique que los padres quieren lo mejor para sus hijos, al igual que nuestro Padre Celestial, quien siempre contesta nuestras oraciones y lo hace de la manera que es mejor para nosotros. Igual que nuestros padres terrenales, a veces dice “sí”, a veces dice “no” y otras veces dice “todavía no”.

  2. 2.

    Si está disponible, muestre “La moneda de oro”, parte 1, segmento 16 del Juego de filminas y videocasetes del curso básico (53178 002, 3:08) en lugar de contar la historia de John Widtsoe.

  3. 3.

    Con la aprobación de la presidenta de la Primaria, invite a algunas personas a cantar “Oración de un niño” (Canciones para los niños, pág. 6).

  4. 4.

    Canten o repitan la letra de “Dime, Señor” (Canciones para los niños, pág. 75).

    Dime, Señor

    Dime, Señor, te ruego me hagas ver
    lo que hoy quieres que yo vaya a hacer.
    Tu voluntad ayúdame a saber,
    y tu palabra hazme comprender.
    Yo por tu mano guiado quiero ser,
    tu voz oír, tu ley obedecer.
    Y al saber que siempre cerca estás,
    fuerza tendré y el miedo alejarás.