Nuestro Padre Celestial nos ayuda cuando oramos

Primaria 3: Haz lo Justo B, 1994


Objetivo

Que todos los niños se den cuenta de que cuando oran reciben ayuda de nuestro Padre Celestial.

Preparación

  1. 1.

    Con espíritu de oración, estudie 1 Nefi 18:5–23 y 3 Nefi 18:20.

  2. 2.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Pizarra, tiza y borrador.

    2. b.

      La lámina 3-45, Lehi y su gente llegan a la tierra prometida (62045 002; Las bellas artes del evangelio 304); la lámina 3-46, Jesús ora en Getsemaní (62175 002; Las bellas artes del evangelio 227).

  3. 3.

    Haga los arreglos necesarios para las Actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Si en la clase anterior les dio una asignación, verifique si la hicieron.

Nefi oró y recibió ayuda

Actividad para despertar el interés

Dibuje en la pizarra las ilustraciones que se indican más abajo mientras habla a los niños.

mountain

Dígales que un padre y su hijo casado vivían cada uno en el lado opuesto de una gran montaña.

• ¿Cómo creen ustedes que el padre y el hijo se comunicaban sin tener que ir al otro lado de la montaña?

Dibuje en la pizarra ilustraciones como las siguientes que indiquen las sugerencias de los niños:

communication devices

• ¿Por qué creen ustedes que es importante que el padre y el hijo se mantengan en contacto? (Para no sentirse solos, para demostrarse amor, para ayudarse mutuamente, para compartir ideas.)

• ¿Qué creen ustedes que sucedería si ellos no se comunicaran entre sí? (No se sentirían unidos y el amor del uno para el otro disminuiría. No podrían ayudarse mutuamente.)

Explique que así como nosotros podemos comunicarnos con otras personas aquí, en la tierra, cuando nos separan grandes distancias, del mismo modo nos es posible comunicarnos con nuestro Padre Celestial.

• ¿Cómo nos comunicamos con nuestro Padre Celestial? (Por medio de la oración.)

• ¿Por qué es importante que nos comuniquemos con nuestro Padre Celestial? (Para darle las gracias por Sus bendiciones, para llegar a quererle más.)

Lámina, relato de las Escrituras y análisis

Recuerde a los niños que en la última lección aprendieron cómo Nefi construyó un barco. A continuación, pídales que escuchen con atención el relato que les narrará acerca de cómo la oración ayudó a Nefi.

Cuando el barco estuvo terminado, el Señor le dijo a Lehi, el padre de Nefi, que debían embarcarse con sus provisiones de alimento, de semillas y de otras cosas. Subieron al barco y fueron mar adentro, rumbo a la tierra prometida.

Muestre la lámina 3–45, Lehi y su gente llegan a la tierra prometida, y señale la liahona que Lehi tiene en la mano. Dicho instrumento les indicaba el rumbo que debían seguir en el desierto y por dónde debían dirigir el barco, pero funcionaba únicamente cuando eran justos.

Después de haber sido impulsados sobre las aguas durante muchos días, algunos de los hermanos de Nefi comenzaron a obrar mal; hablaban con rudeza a sus padres y a otros familiares y se olvidaron de lo mucho que nuestro Padre Celestial les había ayudado y bendecido. Nefi temía que nuestro Padre Celestial se enojara por la iniquidad de ellos, y empezó a hablarles de su comportamiento, pero esto enojó a Lamán y a Lemuel. Como ellos no querían que su hermano menor les dijera lo que debían hacer, lo ataron con cuerdas y siguieron actuando mal.

Y sucedió que cuando ataron a Nefi, la Liahona o brújula dejó de funcionar; por lo tanto, Lamán y Lemuel no sabían por dónde dirigir el barco. En eso, se desató una fuerte tempestad, y durante tres días anduvieron a merced de las olas y del viento. Todos pensaban que iban a ahogarse, pero Lamán y Lemuel no desataron a Nefi.

La tempestad comenzó a empeorar. Por fin, Lamán y Lemuel se dieron cuenta de que se hallaban en peligro de perecer por causa de su maldad; y como entendieron que si no se arrepentían morirían en alta mar, desataron a Nefi.

Aun cuando las ligaduras le habían hinchado mucho las muñecas y los tobillos, Nefi no se quejó con nuestro Padre Celestial.

Después que lo desataron, la Liahona comenzó a funcionar inmediatamente y Nefi supo hacia dónde dirigir el barco.

Nefi oró a nuestro Padre Celestial; entonces los vientos cesaron y el mar quedó en calma.

Y así fue que una vez pasada la tempestad y gracias a que la Liahona funcionaba otra vez, Nefi dirigió el barco sin problemas hacia la tierra de promisión.

• ¿Por qué creen ustedes que la Liahona no funcionó mientras Nefi estuvo atado?

• ¿Por qué creen que mientras estuvo atado Nefi no se quejó con nuestro Padre Celestial?

• ¿Qué podemos aprender del ejemplo de Nefi?

• ¿Qué hizo Nefi para salvar el barco en medio de la tempestad?

• ¿Qué hizo nuestro Padre Celestial para ayudar a Nefi?

Nuestro Padre Celestial nos ayuda cuando oramos

Lámina y relato de las Escrituras

Muestre la lámina 3–46, Jesús ora en Getsemaní.

• ¿Qué está haciendo Jesús en esta lámina? (Orando al Padre Celestial.)

• ¿Por qué oró Jesús? (Porque necesitaba la ayuda de nuestro Padre Celestial.)

Ponga de relieve que cuando Jesús estuvo en la tierra oraba con frecuencia al Padre Celestial; así también nosotros podemos orar a nuestro Padre cuando necesitemos ayuda.

Relato

Cuente el siguiente relato verdadero de una jovencita que oró en beneficio de otra persona:

Una noche María estaba en cama dormida, y un ruido la despertó. Al prestar atención, se percató de que su hermanito de cuatro años de edad estaba llorando y quejándose de dolor de estómago. Pudo oír que su mamá estaba atendiéndolo, tratando de que se sintiera mejor, pero su hermanito seguía llorando. Y allí estaba María, acostada en la cama sintiendo pesar por él. Ella sabía que su mamá estaba haciendo todo lo que podía por él, pero aun así, nuestra amiguita seguía preocupada por su hermanito menor. Por fin se dio cuenta de que había algo que ella podía hacer por él.

• ¿Qué piensan ustedes que hizo María?

Lentamente se bajó de la cama y se puso de rodillas para orar. En su oración, María le pidió al Padre Celestial que por favor hiciera que su pequeño hermano se sintiera mejor y se volviera a dormir. En pocos minutos, su hermanito se quedó dormido. A la mañana siguiente, María le preguntó a su mamá cómo estaba su hermanito, a lo que su mamá le contestó: “Muy bien, anoche se durmió y ahora parece estar recuperado”.

Pida a los miembros de la clase que cuenten y compartan alguna experiencia en la que ellos o un miembro de la familia haya orado pidiendo ayuda. Dígales que hagan hincapié en la forma en que nuestro Padre Celestial contestó sus oraciones.

Narre el siguiente relato de alguien que oró pidiendo ayuda o cuente una experiencia personal:

Un verano, a Jaime le regalaron un corderito recién nacido, al cual dio el nombre de Botita. Jaime lo alimentaba y cuidaba de él con cariño, y jugaba con su Botita en el corral donde la familia tenía el caballo. Un día, al atardecer, Jaime se encontraba en el corral jugando con su corderito cuando la madre lo llamó para cenar. Entonces Jaime se dirigió corriendo hacia el portón, cerrándolo rápidamente tras él al salir.

Después de la cena, Jaime salió nuevamente de la casa en dirección al corral para ir a jugar con Botita, pero, para su sorpresa, cuando llegó al portón, lo encontró abierto. Ni el corderito ni el caballo estaban en el corral. Jaime había cerrado el portón tan rápidamente que el cerrojo no se enganchó.

El niño no sabía por dónde empezar a buscar. Entonces se acordó de que su padre había contado que, habiéndose perdido una vez en la ladera de una montaña cuando era niño, se había arrodillado a pedir al Padre Celestial que lo ayudara, y que al poco rato pasó por allí un pastor que regresaba a su campamento, el cual le ayudó a llegar a su casa.

Entonces Jaime se arrodilló sobre la fresca hierba y, cerrando los ojos, oró: “Padre Celestial, necesito tu ayuda. Por haber dejado el corral sin cerrojo, se han perdido el caballo de mi padre y mi corderito Botita. Te ruego, Padre Celestial, que me ayudes a encontrarlos”.

Tras orar, Jaime reparó de pronto en unas huellas de patas de animales que había en el polvo del camino. Comenzó a seguirlas colina arriba, agarrándose bien de las ramas de los árboles para no resbalar y caer. Por fin, oyó el balido de Botita. El niño se apresuró abriéndose paso dificultosamente y no tardó en divisar a su corderito enredado en unos matorrales. El caballo estaba por allí cerca. Jaime desenredó la pata de Botita, pero cuando el animalito trató de ponerse en pie, cayó pesadamente en tierra. El chico se dio cuenta de que Botita tenía una pata quebrada.

Entonces, nuevamente, pidió al Padre Celestial que le ayudara. Se quitó la chaqueta y se la amarró a modo de cabestrillo para llevar a Botita, y comenzó el difícil descenso. El caballo le siguió, afirmando cuidadosamente las patas al bajar por el escarpado terreno. Botita pesaba mucho, y Jaime se tambaleó con él hasta que llegaron abajo.

Al acercarse los tres a la casa, los padres de Jaime corrieron a prestarle ayuda. Mientras el padre del niño curaba al herido corderito, dijo:

—Menos mal que lo trajiste a tiempo, pues, de lo contrario, se habría desangrado.

La mamá de Jaime preguntó:

—¿Cómo supiste dónde ir a buscarlos?

—Hice lo mismo que papá hubiera hecho —respondió Jaime.

—Hijo, ¿y qué hubiera hecho yo?

—¿Recuerdas aquella vez en que te perdiste cuando eras chico, y oraste? Pues eso fue lo que yo hice. Oré, y el Padre Celestial me ayudó (véase “The Open Gate”, Friend, abril de 1977, págs. 28–30).

Resumen

Actividad en la pizarra

Repase la lección haciendo las preguntas que figuran más abajo. Después que cada uno de los niños conteste una pregunta, pídale que pase al frente, que dibuje el contorno de una de las manos y que escriba su nombre respectivo dentro del dibujo.

• ¿A dónde iban Lehi y su familia? (A la tierra prometida.)

• ¿Funcionaba la Liahona todo el tiempo? (No, sólo cuando eran justos.)

• ¿Qué le indicaba a Nefi la Liahona? (La dirección en que debía dirigir el barco.)

• ¿Qué sucedió cuando ataron a Nefi? (Se desató una terrible tempestad y la Liahona dejó de funcionar.)

• ¿Que sucedió cuando desataron a Nefi? (La tempestad se detuvo y la Liahona comenzó a funcionar otra vez.)

• ¿Por qué creen que Nefi oró pidiendo a nuestro Padre Celestial que le ayudara?

• ¿Qué debemos hacer cuando necesitamos que nuestro Padre Celestial nos ayude? (Orar con fe en que nos ayudará.)

Continúe haciendo preguntas sobre los relatos de la lección hasta que los nombres de todos los niños de la clase estén en la pizarra. Agradezca a los niños por haber “dado una mano”.

Testimonio

Exprese su testimonio del amor que nuestro Padre Celestial tiene por nosotros y del deseo que Él tiene de ayudarnos si oramos pidiendo Su ayuda.

Pida a un niño que ofrezca la última oración.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades que se ajusten mejor a sus niños. Puede realizarlas durante la lección o como repaso o resumen. Para ayuda adicional, vea “Período de clases”, en “Ayudas para el maestro”.

  1. 1.

    Enseñe a los niños una rima o una poesía sencilla acerca de la oración y pídales que la representen con acciones y movimientos.

    Antes de la oración
    pondré toda mi atención:
    mis bracitos cruzaré,
    mis ojitos cerraré,
    mi cabeza inclinaré
    mientras al Padre oraré.
  2. 2.

    Entregue a cada uno de los niños un lápiz de cera y una copia del siguiente volante y pídales que dibujen el contorno de la mano. Luego pídales que iluminen los espacios donde haya estrellas para ver de qué se trata la lección. Una vez que haya terminado, dígales que repitan la palabra todos juntos. Recoja los lápices de cera y los volantes y devuélvales estos últimos cuando haya terminado la lección.