La adoración de Dios en la Iglesia

Primaria 3: Haz lo Justo B, 1994


Objetivo

Fortalecer el deseo de los niños de adorar a Dios en la Iglesia.

Preparación

  1. 1.

    Con espíritu de oración, estudie Éxodo 20:8 y Doctrina y Convenios 25:12.

  2. 2.

    Prepare una estrella de cuatro puntas, como se ilustra más abajo, y póngala en la bolsa de papel que habrá de utilizar para realizar el juego.

  3. 3.

    Prepárese para ayudar a los niños a repetir la letra del verso “A la iglesia voy”.

  4. 4.

    Materiales necesarios:

    1. a.

      Un ejemplar de Doctrina y Convenios.

    2. b.

      Una bolsa de papel.

    3. c.

      La lámina 3–25, Vamos a la Iglesia; la lámina 3–59, La repartición de la Santa Cena (62021); la lámina 3–64, La oración en la Iglesia; la lámina 3–65, El canto en la Iglesia; la lámina 3–66, Escuchemos en la Iglesia, y la lámina 3–67, El presidente Spencer W. Kimball.

    4. d.

      Tiza, pizarra y borrador.

  5. 5.

    Haga los arreglos necesarios para las Actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Si en la clase anterior usted instó a los niños a hacer algo en particular durante la semana pasada, pregúnteles si lo hicieron.

El domingo es un día especial

Actividad para despertar el interés

Ayude a los niños a repetir la letra del verso “A la Iglesia voy”.

Qué gozo y alegría siento, si a la iglesia voy.
Un quieto son oigo al entrar y quedo voy a mi lugar.
Amigos puedo saludar, si a la iglesia voy.
Con grata voz entono himnos, si a la iglesia voy;
Y la cabeza inclinar, las oraciones escuchar.
Pensar más bien que conversar, si a la iglesia voy.
Del Padre Celestial me enseñan, si a la iglesia voy.
Las gracias puedo a Él dar, por mi familia y hogar.
Por bellas cosas que apreciar, si a la iglesia voy.

Explique que nuestro Padre Celestial sabía que teníamos necesidad de contar todas las semanas con un día en el que pudiéramos aprender más de Él y de Jesucristo. Por lo tanto, hizo del domingo un día especial para nosotros, un día en el que hemos de ir a la reunión sacramental y a la Primaria. Él desea que el domingo sea un día de felicidad, un día cuya llegada siempre esperemos con anhelo, interés y buena disposición.

La Iglesia es un lugar especial

Relato y análisis

Cuente a los niños la historia de un niño que tuvo un problema por el que estuvo a punto de dejar de ir a la Iglesia. Se llamaba Vaughn Featherstone, y años después llegó a ser Autoridad General. Como introducción al relato, explique que la familia del élder Featherstone era muy pobre y por esa razón no contaban con los medios para comprar mucha ropa.

“ … yo tenía un par de zapatos que usaba para ir a la Iglesia. No eran de los mejores y tenían agujeros en la suela; yo hacía plantillas de cartón o cartulina para evitar tocar el suelo con los pies. Cuando estaba en la Iglesia, me sentaba y me aseguraba de no cruzar la pierna para que nadie viera que tenía los zapatos rotos. Todo marchó bien hasta que los zapatos estuvieron completamente rotos. Yo no sabía qué hacer. Recuerdo que era sábado y pensé: Tengo que ir a la Iglesia. Allí me siento importante y ellos se preocupan por mí. Con esto en mente, fui hacia una caja de zapatos que algunos vecinos nos habían regalado. Los miré uno por uno, pero no había ningún par que me sirviera … había uno, pero era de los zapatos que usan las enfermeras. ¿Cómo puedo usar estos zapatos? En la Iglesia se van a reír de mí, pensé, de modo que decidí que no me los pondría y no iría a la Iglesia.”

• ¿Qué sentirían ustedes si se encontraran en la situación del élder Featherstone?

• ¿Qué harían?

Dé a varios niños la oportunidad de responder, y luego continúe el relato:

“Esa noche y temprano por la mañana seguí meditando acerca del problema … ¡Sabía que tenía que ir! … y decidí lo que iba a hacer. Iría corriendo temprano a la Iglesia y me sentaría en las primeras bancas antes de que llegaran los demás. Pensé: Pondré los pies hacia atrás del banco para que nadie me vea, y esperaré hasta que todos se vayan. Una vez que todos hayan salido, correré nuevamente hasta mi casa. Ese era mi plan. Entré como un rayo a la Iglesia media hora antes; no había nadie allí. Escondí los pies debajo del banco, y muy pronto comenzaron a llegar los demás. Repentinamente alguien anunció: “Y ahora tendremos la separación de clases”. ¡Me había olvidado de que teníamos que ir a clase … ! Me sentí aterrorizado. Los hermanos acomodadores llegaron por el pasillo hasta la hilera de bancas en la cual yo me encontraba sentado; todos se pusieron de pie y salieron. Yo permanecí en mi lugar; no me podía mover por miedo a que alguien viera mis zapatos. La presión social era intensa. Toda la reunión pareció detenerse y esperar a que yo me moviera, de modo que tuve que ponerme de pie y salir. Seguí al grupo de mi clase escaleras abajo.

“Creo que ese día aprendí la lección más grande de mi vida. Cuando llegamos al salón de clase, vi que la maestra había colocado las sillas formando un semicírculo. Sentí como que cada uno de mis zapatos midiera medio metro de ancho. No pueden imaginarse lo avergonzado que me sentía. Observé a todos a mi alrededor, pero ninguno de los niños de ocho o nueve años de edad se rió de mí. Ninguno me miró ni señaló mis zapatos. La maestra tampoco miró. Yo los observaba a cada momento para ver si alguien me miraba … Lógicamente ellos vieron los zapatos de enfermera, pero tuvieron la delicadeza de no reírse de mí” (Vaugh J. Feathersone, “Acres of Diamonds”, Speeches of the Year, 1974, Provo, Brigham Young University Press, 1975, págs. 351–352).

• ¿Por qué estuvo el élder Featherstone dispuesto a ponerse los zapatos de enfermera para ir a la Iglesia? (Porque tenía grandes deseos de ir a la Iglesia.)

Ponga de relieve el hecho de que Vaughn Featherstone sabía lo importante que es ir a la Iglesia, por lo que se sentía feliz de ir todas las semanas, aun cuando su familia no tenía los medios para comprarle buenos zapatos; consideraba que ir a la Iglesia era más importante que tener un bonito par de zapatos nuevos.

Vamos a la Iglesia para adorar a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo

Actividad en la pizarra y láminas

Explique que en todo el mundo niños y niñas asisten a la Iglesia con sus padres todos los domingos. Cuando vamos a la Iglesia y tomamos parte escuchando y aprendiendo, en verdad estamos adorando al Señor.

Con letras de molde, escriba en la pizarra la palabra Adoración.

Aclare que hay muchas maneras de adorar a Dios en la Iglesia. Exponga la lámina 3–59, La repartición de la Santa Cena.

Recuerde a los niños que cuando tomamos la Santa Cena, recordamos a Jesucristo. Si hemos sido bautizados, renovamos el convenio bautismal que hicimos de recordarle siempre y de obedecer Sus mandamientos. El tomar la Santa Cena es una de las formas más importantes de adorar al Señor cuando nos encontramos en la Iglesia.

Ponga la lámina 3–65, El canto en la Iglesia, junto a la lámina de la Santa Cena.

Pasaje de las Escrituras

Especifique que cuando cantamos un himno con agradecimiento en el corazón, expresamos de ese modo el amor a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Si no cantamos, perdemos la oportunidad de adorarles.

Lea a los niños Doctrina y Convenios 25:12. Haga hincapié en que nuestro Padre Celestial se siente complacido cuando le cantamos himnos y canciones sagradas.

Actividad con láminas

Ponga la lámina 3–64, La oración en la Iglesia, junto a la lámina que ilustra el cantar en la Iglesia.

Mencione que cuando estamos en la Iglesia, oímos muchas oraciones. Recuérdeles que cuando otra persona está ofreciendo una oración, debemos cerrar los ojos, inclinar la cabeza y escuchar todo lo que se diga.

• ¿Qué decimos al final de una oración? (Amén.)

• ¿Por qué decimos “amén”? (Para indicar que estamos de acuerdo con lo que se ha dicho.)

Indique que durante la Santa Cena podemos orar en silencio. Mientras pensamos en Jesucristo, podríamos pedir a nuestro Padre Celestial que nos ayude a escoger lo justo y obedecer los mandamientos.

Ponga la lámina 3–66, Escuchemos en la Iglesia, junto a la de la oración.

Análisis

• ¿Cómo podemos demostrar en la Iglesia que estamos escuchando con atención? (Sentándonos tranquilos y callados, mirando al orador o al maestro y escuchándole con atención.)

Pida a los niños que mencionen algunas de las personas a las que debemos escuchar cuando estamos en la Iglesia. Dígales que levanten un dedo cuando deseen participar. Entre las respuestas podrían estar: un orador en la Primaria o en la reunión sacramental, los jóvenes que bendicen la Santa Cena, los que oran en la clase o en las reuniones y el maestro.

Relato

Muestre la lámina 3–67, El presidente Spencer W. Kimball, y explique que él fue un Profeta y el duodécimo presidente de la Iglesia. A continuación, cuénteles el siguiente relato acerca de él:

“Spencer W. Kimball era sólo un niño cuando oyó a una de las autoridades de la Iglesia decir a los miembros de la congregación que debían leer las Escrituras. Pensó entonces que él nunca había leído la Biblia y por tanto se impuso la meta de leerla.

“Cuando a la conclusión del sermón se fue a casa, subió a su habitación en la buhardilla, encendió una pequeña lámpara de petróleo y esa misma noche leyó los primeros capítulos de Génesis. Aun cuando era una tarea difícil, él sabía que si otras personas podían hacerlo, él también podía.

“Un año después terminó de leer todos los capítulos de la Biblia. Cuando hubo terminado, sintió la agradable satisfacción de saber que se había fijado una meta y que la había alcanzado” (véase Spencer W. Kimball, “Haciendo planes para una vida plena y satisfactoria”, Liahona, septiembre de 1974).

• ¿Por qué decidió Spencer W. Kimball leer la Biblia? (Porque oyó a un líder de la Iglesia decir a los que estaban en la congregación que debían leer las Escrituras.)

• ¿Qué han oído ustedes decir en algún discurso que les haya interesado o que les haya ayudado a cumplir con los mandamientos o aprender más acerca del evangelio?

Resumen

Juego

Muestre a los niños la estrella que preparó. Haga notar que en ella se encuentran escritas las cuatro maneras de adorar a Dios que usted les ha enseñado hoy. Explíqueles que usted pondrá la estrella en la bolsa de papel y dará a cada uno de ellos la oportunidad de sacarla, tomándola de una punta, y que deberán responder a lo que usted les indique tocante a la palabra escrita en la punta de la estrella que hayan tomado.

A continuación se mencionan algunas sugerencias. Formule la misma pregunta cada vez que se escoja la misma punta. Como hay muchas respuestas diferentes para el tema indicado por cada palabra, este juego se podría repetir a fin de dar a todos los miembros de la clase varias oportunidades de participar.

Escuchar: Nombra algunas de las personas a las que debemos prestar atención en la Iglesia. (Los miembros del obispado, los presbíteros que bendicen la Santa Cena, los oradores y los maestros de la Primaria.)

Cantar: Nombra una canción que te guste cantar en la Iglesia. (Si lo desea, podrían cantar la canción que el niño escoja.)

Orar: Nombra una de las ocasiones en las que se dice una oración en la Iglesia. (La primera oración, la bendición del pan, la bendición del agua, la última oración, la oración que se ofrece en silencio, las oraciones para empezar y para terminar la Primaria.)

Santa Cena: Nombra una de las cosas que puedes hacer durante el servicio de la Santa Cena. (Pensar en Jesucristo, sentarme tranquilo y callado, escuchar las oraciones, recordar el convenio bautismal.)

Testimonio del maestro

Exprese su testimonio de que cuando escogemos adorar a Dios de la manera correcta, recibimos grandes bendiciones de paz, adquirimos una mayor comprensión del evangelio y nos sentimos más cerca de nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Exhorte a los niños a prestar más atención durante la próxima reunión de la Iglesia.

Pida a un niño que ofrezca la última oración.

Actividades complementarias

Escoja de entre las siguientes actividades las que sean más apropiadas para los niños de su clase. Puede realizarlas durante la lección, como repaso o resumen. Para más información, véase “El período de clases”, en “Ayudas para el maestro”.

  1. 1.

    Ate un botón dentro de una de las esquinas de un pañuelo. Diga a los niños que usted lo va a dejar caer y que ellos deben levantar la mano si escuchan cuando el pañuelo caiga al suelo. Elogie a los que levanten la mano porque ello significa que estaban escuchando con mucha atención. En seguida, saque el botón y vuelva a dejar caer el pañuelo. A continuación, diga a los niños que levanten la mano si esta vez escucharon caer el pañuelo en el suelo.

    Diga a los niños que siempre deben escuchar con atención, tal como lo hicieron con el pañuelo; que cuando alguien se pone de pie para dirigirles la palabra, ya sea el obispo, la presidenta de la Primaria o uno de los niños de la Primaria para dar un discurso, ellos deben escucharles con atención. Cuando los maestros se ponen de pie frente a ellos en el salón de clase, quiere decir que deben escuchar a fin de oír lo que el maestro diga. Recuerde a los niños que es importante que ellos siempre oigan las cosas importantes que se les digan; por lo tanto, es preciso que escuchen atentos lo que se está diciendo.

  2. 2.

    Cuente el siguiente relato:

    A Carmen le gustaba ir a la Primaria. Un domingo, su padre le preguntó:

    —¿Carmen, qué aprendiste hoy en la Primaria?

    La niña pensó por un momento y contestó:

    —No me acuerdo, papá.

    Entonces Carmen recordó que durante todo el período de la Primaria había estado pensando en lo mucho que se iban a divertir en el cumpleaños de su amiga Sabrina, al día siguiente. ¡No había prestado atención durante todo el período de la Primaria!

    Entonces su papá le dijo:

    —Carmen, me complace que vayas a la Primaria, pero mamá y yo deseamos que también seas reverente mientras estás allí.

    —Pero, papá, ¡yo estuve bien tranquila y callada!

    —Y me alegro mucho que hayas estado callada, Carmen, pero eso es sólo un aspecto de la reverencia, ya que es preciso que también escuches con atención y participes en todas las cosas. Cuando se ofrece una oración, debes estar pensando en lo que se dice como si fueras tú misma la que está diciendo la oración, y luego debes decir amén. Cuando cantes, debes pensar en la letra de la canción. Además, debes prestar atención a tus maestros. Y si participas en todas las cosas de la Iglesia, te sentirás más cerca de nuestro Padre Celestial. ¡Eso es ser reverente!

  3. 3.

    Si hubiera en su clase un niño que no esté presente o que sea menos activo que los demás, tome unos minutos para escribirle una carta. Pida a los niños que le ayuden mencionando cosas que hacen los domingos en la Iglesia y de las cuales el niño a quien dirijen la carta no haya disfrutado. Exprésele en la carta que tanto usted como el resto de los miembros de la clase le echan de menos. Pida a cada uno de los niños que firme la carta, y asegúrese de que el niño la reciba.

  4. 4.

    Ayude a los niños a cantar o a repetir la letra del verso “Las puertas de la capilla”.

    Las puertas de la capilla así oigo decir:
    Aquí reverencia hay que rendir.
    ¡Chist; callad!
    Hay cosas que afuera es mejor hacer:
    Jugar, brincar, corretear, reír.
    Mas si a entrar por las puertas vas,
    ¡Chist; callad!